Mostrando entradas con la etiqueta Proactividad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Proactividad. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de febrero de 2025

Y ahora el Feedforward: claves para el crecimiento profesional

Hace unos 12 años, en los inicios de este blog, escribí sobre mi "Modelo 3F" en Recursos Humanos, una perspectiva que sigue siendo relevante en la gestión del talento y la comunicación dentro de las empresas. A lo largo de mi trayectoria como director de recursos humanos y formador de mandos y directivos, he observado que la comunicación efectiva es una de las herramientas más poderosas para impulsar el desarrollo profesional y organizacional. En este contexto, el concepto de feedback ha sido tradicionalmente el protagonista y así lo he hecho saber en cualquier formación donde la comunicación era uno de los pilares básicos del éxito, es decir, prácticamente en todas. Actualmente, está cobrando mucha relevancia el concepto de feedforward, una estrategia que permite proyectar el crecimiento futuro. ¿Cómo diferenciarlos y cuál es su impacto en la gestión de equipos? 

Feedback: mirando hacia atrás para aprender

El feedback es la retroalimentación sobre una acción o desempeño pasado. Su objetivo es corregir o reforzar conductas, proporcionando información valiosa basada en experiencias previas. En la práctica, un buen feedback debe cumplir con varios principios fundamentales:

  • Refuerzo y reorientación: se debe utilizar tanto para reconocer aciertos como para mejorar errores, siempre desde la crítica constructiva.
  • Empatía y oportunidad: es clave identificar el momento adecuado y la forma correcta para que el mensaje sea bien recibido.
  • Feelback y Freeback: como mencioné en mis artículos anteriores sobre el "Modelo 3F", el "feelback" aporta el componente emocional necesario para que el feedback sea significativo, mientras que el "freeback" enfatiza que reconocer el trabajo de los demás no tiene coste, pero sí un enorme valor motivacional.

Por ejemplo, si un empleado ha gestionado bien un proyecto pero ha descuidado la comunicación con su equipo, el feedback adecuado sería reconocer su logro y, a la vez, sugerir mejoras en la interacción con los compañeros.

Feedforward: construyendo el futuro

Mientras el feedback se enfoca en lo que ocurrió, el feedforward se centra en lo que puede lograrse. En lugar de evaluar errores pasados, se trata de ofrecer recomendaciones y perspectivas para mejorar en el futuro. Es una estrategia especialmente efectiva para impulsar el desarrollo profesional y fortalecer la cultura de mejora continua en las empresas.

Sus principales características son:

  • Anticipación y solución: no se trata de señalar fallos, sino de ayudar a la persona a visualizar caminos para alcanzar sus objetivos.
  • Expectativas claras: en lugar de analizar lo que se hizo mal, se plantea cómo mejorar en la siguiente ocasión.
  • Escucha activa y personalización: es fundamental conocer las aspiraciones de la persona y adaptar el mensaje a sus necesidades.

Un ejemplo práctico sería una reunión con un colaborador que aspira a un ascenso. En lugar de enfocarse en sus carencias actuales, el feedforward se orienta en las competencias que debe desarrollar y en cómo puede lograrlas, fomentando un plan de acción concreto.

Mi "Modelo 3F" sigue siendo aplicable también al feedforward, ya que sigue siendo un concepto y una práctica orientada a la mejora del entorno laboral.

Tanto el feedback como el feedforward son esenciales en la gestión de equipos. El feedback es útil para cerrar ciclos y consolidar aprendizajes, mientras que el feedforward permite generar visión de futuro y crecimiento. Integrarlos de manera equilibrada puede transformar la dinámica de una organización, creando un ambiente donde el aprendizaje continuo y la mejora sean la norma.

En definitiva, como líderes debemos aprender a mirar tanto hacia el pasado como hacia el futuro. Un equipo que recibe un buen feedback se siente valorado y aprende de la experiencia; un equipo que recibe un buen feedforward, se motiva y se impulsa a mejorar. La clave está en saber cuándo utilizar cada enfoque para potenciar al máximo el talento humano.

viernes, 28 de abril de 2023

"La vaca, el pajarito y el gato": una fábula con triple moraleja

Soy de esos que cuando no tiene sueño y se acuesta en la cama esperando a que la ovejita empiece a balar, voy navegando por las redes sociales y pasando de una publicación que te lleva a otra y así sucesivamente, hasta que siento que el móvil está a punto de estamparse contra mi cara; ¡¡momento de dormir!!

Anoche, siguiendo esta dinámica, pude leer una graciosa fábula que me lleva a escribir la reflexión de hoy. En realidad, esta fábula no tiene detrás solamente una, sino hasta 3 moralejas diferentes y me sentí identificado por lo vivido y por lo visto en los más de 20 años de experiencia profesional que acarreo ya a mis espaladas.

La fábula decía así:

"Un pajarito estaba volando hacia el sur para huir del invierno. Pero hacía tanto frío que se congeló y cayó en medio de un prado. Mientras estaba tendido en la hierba llegó una vaca que se le cagó encima. El pajarito se quedó hundido en la mierda de la vaca, pero pronto se dio cuenta de que era muy cálida. ¡Lo estaba calentando! Se quedó allí dentro, tumbado y feliz, y empezó a silbar de felicidad. Un gato que pasaba por allí lo oyó y se acercó a investigar. Siguiendo los silbidos, encontró al pajarito enterrado, lo sacó de allí dentro y se lo comió"

Tenemos la mala costumbre de creernos lo que otros nos cuentan sobre un tercero sin darle la oportunidad de conocerle. Confiamos muy rápido en unos sin apenas conocerles y, a la vez, desconfiamos mucho de otros cuando hemos escuchado críticas sobre ellos. Nos encanta prejuzgar por lo que dicen, hacen o nos cuentan de los demás… Y está demostrado que la mayoría de las veces metemos la pata hasta el fondo, porque de quien confiamos (el gato), nos acabamos llevando la gran sorpresa; de quien fuimos críticos y pensamos que fueron malas personas (la vaca), nos acabamos dando cuenta que tampoco lo fueron tanto y lo hicieron por nuestro bien o como mínimo sin toda la maldad que presupusimos; y porque no sopesamos las consecuencias de nuestros propios actos (el silbido del pajarito) y en vez de pensar dos veces lo que tenemos que decir, la impulsividad nos puede y acabamos perdiendo, por no haber sido lo suficientemente proactivos y habernos adelantado a lo que se nos podría venir encima, en vez de pensar sólo en el aquí y el ahora.


Esta fábula viene a resumir de manera simpática, a la vez que escatológica, estas realidades de las que muchas veces hemos sido parte involucrada y de las que muchas otras hemos sido meros observadores.

Antes de exponer las tres moralejas que se desprenden, trato de dar 3 consejos:

  • Intenta valorar las críticas que te hagan siempre de manera constructiva y no ponerte directamente a la defensiva. A veces sólo hay que hacer un pequeño esfuerzo de empatía y escucha activa para darse cuenta de que lo que otros te dicen es para ayudarte y no para atacarte ni hundirte. Ni el malo es tan malo...
  • Trata de conocer a la persona antes de prejuzgar y dejarte contaminar por comentarios que sobre ella puedas escuchar. Después, ya serás tú mismo quien valore si merece la pena seguir la relación o si, por el contrario, lo que te dijeron era totalmente cierto. Acuérdate que de gente tóxica y de la que mal meten contra otros están las empresas llenas y, a veces, nos fiamos más de estos que son quienes nos acaban dando la patada. ...ni el bueno tan bueno.


  • Procura poner en práctica técnicas como la meditación para calmarte y tratar de no ser impulsivo y visceral, pues muchas veces se pierde la razón por la boca y una situación que podría haber quedado en anecdótica o algo delicada, se convierte en un desastre difícil de reparar después. Quien mucho habla, mucho yerra.

Y ahora sí, sobre estos tres consejos, las 3 moralejas de la fábula:

1.    No todo aquel que te tira mierda encima es tu enemigo.

2.    No todo aquel que te saca de la mierda es tu amigo.

3.    Y si estás de mierda hasta el cuello, mantén el pico cerrado.



martes, 29 de junio de 2021

Sobre egocentrismo y bienestar emocional

En el último post hacíamos referencia al concepto de sufrimiento como “opción” ante el de dolor, que es menos controlable por nuestra parte y llega a ser una imposición para todos nosotros en diferentes momentos de nuestras vidas.

Relacionado con ese sufrimiento, que en ocasiones experimentamos en demasía y retroalimentado por nosotros mismos, hoy quiero hablar sobre el egocentrismo, causa última del sufrimiento humano.

La mayor parte de los problemas y conflictos que mantenemos los unos con los otros son debido al egocentrismo. Con él, además, nos es muy difícil desarrollar la proactividad, porque solemos reaccionar de una forma mucho más impulsiva cuando sucede aquello que no nos gusta que suceda. El egocentrismo y el mirarnos a nuestro ombligo hace que seamos incapaces de predecir o valorar el medio/largo plazo (incluso en ocasiones el corto), haciendo imposible ser proactivos y prepararnos para asimilar cualquier contratiempo que pueda acontecer.

Constantemente queremos que la realidad se adecúe a nuestros deseos y expectativas y cuando esto no ocurre, que suele ser la mayoría de las veces porque hay muchos factores externos que influyen, nos causa gran malestar y sufrimiento. En estos casos, en vez de darnos cuenta de que la manera en que vivimos estos desbarajustes depende principalmente de nosotros mismos, resulta más fácil asumir el rol de víctima y culpar a los demás o a la vida. Y así, mientras no seamos conscientes del error, seguiremos actuando por los siglos de los siglos. Cobra aquí sentido aquello que muchas veces decimos de que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, aunque creo que más bien el ser humano es el único animal que tropieza no dos, sino muchísimas veces con la misma piedra y encima le echa la culpa a la piedra.

Para aprender a ser menos egocéntricos, como en todo aprendizaje, primero debemos desaprender y aceptar que los demás son como son y que las circunstancias no siempre van a ir a favor de nuestras expectativas. Es así como aprenderemos a saber conducir entre los diferentes obstáculos que se nos presentan diariamente. Aceptar que las cosas no sean como queremos no significa estar de acuerdo, tampoco quiere decir que haya que reprimirse ni resignarse, sino simplemente dejar de reaccionar impulsivamente para intentar hacer frente a cada situación y, en la medida de lo posible, tener una visión más realista a medio y largo plazo para poder ser más proactivos.

Esto tampoco quiere decir que tengamos que cambiar para contentar a los demás, sino que tenemos que cambiar para contentarnos a nosotros mismos, porque estamos encerrados en un círculo vicioso en el que las emociones negativas como el miedo, la ira y la tristeza tienen protagonismo y acaban siendo la antesala de patologías severas e importantes como por ejemplo la depresión.

Afortunadamente, es posible dejar de ser reactivos para empezar a ser proactivos y éste es uno de los objetivos del autoconocimiento y del desarrollo personal. Es cuestión de comprender los “porqués” y de entrenar los “cómos”. Será así, cuando seamos capaces de comprender que nuestra experiencia no tiene tanto que ver con lo que nos pasa, sino con la interpretación que hacemos y, haremos posible que la proactividad aflore más fácilmente.

Como conclusión, decir que el autoconocimiento, aunque pueda parecer a primera impresión puro egoísmo, no es un fin en sí mismo, sino que es una manera de aprender a ser felices por nosotros mismos y un medio que nos permite conocernos más en profundidad para poder ponernos en orden mentalmente, poder estar bien con nosotros mismos y poder estarlo después con los demás.



martes, 2 de julio de 2019

JULIO: Juana de Arco, la campesina cuya fuerza interior sigue visible 600 años después


Durante los primeros seis meses de este año hemos estado tratando algunos de los principales temas de este blog en relación a personalidades famosas de nuestros tiempos. A partir de este mes de julio y durante el segundo semestre de 2019, haré lo propio con personajes que ya no tenemos físicamente entre nosotros, pero que por algunas razones siguen estando presentes en la actualidad y, por su marca personal, son embajadores de aspectos concretos que iremos tratando en cada temática mensual.

Este mes lo dedicaremos a la fuerza interior, la cual todos poseemos, pero no todos hemos logrado descubrir. Antes de entrar a fondo en la temática, presentar al personaje que demostró haberla descubierto y con ella haber tenido la capacidad de resistir a momentos y situaciones verdaderamente difíciles. Ella es la famosa Juana de Arco.


Jeanne d’Arc, conocida también como la Doncella de Orleans, nació en el norte de Francia en 1412. Fue una joven campesina que con 17 años guió al Ejército francés en la Guerra de los Cien Años contra Inglaterra. Si bien no logró acabar con el conflicto entre franceses e ingleses, Juana de Arco logró cambiar la mentalidad de los franceses, quienes se creían inferiores a los ingleses. Su fuerza interior y resistencia le permitieron afrontar las dificultades con optimismo, dejando sola a su familia a muy corta edad para poder cumplir su misión, liberar a los oprimidos y hacer justicia por el rey de su país, Carlos VII. Fue capaz de trasladar su creencia y potencia personal a los demás, consiguiendo liderar a más de 5 mil hombres para liberar Orleans de las fuerzas inglesas. Logró sobrellevar el ser capturada, vendida y juzgada por sus enemigos, siendo obligada a retractarse para no ser ejecutada de sus afirmaciones sobre la voz de Dios que siempre dijo había escuchado siendo pequeña y que le habían guiado su lucha. Pero Juana rehusó de esta obligación y ratificó lo que ella creía y lo que había vivido, aunque ello le costase la vida. Murió en 1431, a los 19 años, tras ser entregada a los ingleses y siendo condenada por la Inquisición como hereje y quemada viva.


La fuerza interior está en nosotros y es fácil identificar si la tenemos o no desarrollada. Nace del autoconocimiento, que a su vez permite desarrollar la autoestima, esa valoración y percepción que uno es capaz de hacer de sí mismo, y que debiera ser positiva, en la que se detectan los puntos fuertes y las áreas de mejora y se traduce en un afán por mejorar y en la satisfacción de uno mismo. La autoestima no es innata, se debe desarrollar a lo largo de la vida y está influenciada por el contexto. Tiene un componente cognitivo (lo que pienso), uno afectivo (lo que siento) y uno conductual (lo que hago). Cuanto más alienados estén estos componentes, más coherencia existirá y más satisfacción habrá con el propio yo. La fuerza interior está, por lo tanto, estrechamente ligada a la autoestima. Una persona tiene desarrollada su fuerza interior cuando es capaz de vivir consigo misma, de forma coherente y armoniosa, siendo capaz de afrontar cualquier situación que se salga de esa armonía sin perder el control de sus emociones.

Por todo ello, tener una gran fuerza interior requiere conocer y manejar las propias emociones, saber afrontar situaciones adversas, no anclarse en el pasado y tomarlo sólo como experiencia para mejorar, no esperar a que otros hagan lo que uno desearía y seguir siempre adelante.


Personalmente, considero que la clave para tener desarrollada la fuerza interior en un modo que podríamos definir como “aceptable”, radica en intentar mantener ese equilibrio entre lo que sentimos, decimos y hacemos. Las personas que sienten algo diferente a lo que hacen o dicen, o las que simplemente hacen algo distinto a lo que dicen o piensan, seguramente no tengan esa sensación interna de paz y bienestar que les pueda permitir “dormir tranquilas”. A veces motivados por “el qué dirán”, a veces por no ser “políticamente incorrectos”, actuamos de una manera que probablemente nos lleve a un estado de frustración y arrepentimiento posterior, en ocasiones lamentándonos de no poder volver atrás para subsanar el error cometido. Como decíamos más arriba, esta conducta ya del pasado debería ayudarnos sólo para aprender en los actos futuros, en ningún momento deberíamos anclarnos en ella y vivir en el arrepentimiento. Tanto la autoestima como la fuerza interior son capacidades que las personas poseemos y podemos ir moldeando a lo largo de nuestras vidas, en las que tanto la experiencia como la determinación van a ser claves en ese proceso de cambio constante.

Juana de Arco, en ningún momento y bajo ninguna de las adversidades que sufrió a lo largo de su corta vida tuvo dudas en desequilibrar su propia balanza. Lo que sentía y pensaba le llevaron a seguir actuando de la misma manera hasta el final de sus días. No sabremos si fue totalmente acertado en los tiempos que corrían, cuando la Inquisición era muy radical con sus condenas, pero lo que sí sabemos es que Juana tenía una autoestima y una fuerza interior altamente desarrolladas y que son claramente evidentes incluso siglos después de su muerte.


"No tengo miedo, nací para hacer esto"

jueves, 4 de octubre de 2018

OCTUBRE: Cuba, la cuna de la 'Problem Solving People'


Este mes de octubre quiero tratar un tema que en el mundo de los Recursos Humanos tiene mucha relevancia hoy en día. Me refiero a la capacidad de las personas de resolver problemas, lo que se conoce en términos americanos como ‘Problem solving’. Aunque en RRHH está cada vez más de moda la búsqueda de candidatos que incorporen ésta en su repertorio de competencias, en la vida, fuera de las empresas, la capacidad resolutiva es también un plus para aquellas personas que la tienen bien desarrollada.

Si tuviera que escoger un lugar de aquellos que he visitado en el que la capacidad resolutiva se puede observar por cualquiera de sus calles y en múltiples situaciones ése es sin duda Cuba.


La República de Cuba está ubicada en el extremo noroeste de las Antillas, limitando al norte con el Océano Atlántico y al sur con el Mar del Caribe. Con más de 11 millones y medio de habitantes es el país más poblado de las Antillas y con casi 111.000km2, el más extenso. Previo al periodo de colonización española (siglo XVI), el territorio cubano estaba habitado por pueblos indígenas americanos. Hasta 1869 Cuba se mantuvo como colina española, y como provincia española hasta 1898, tras la intervención de Estados Unidos en la Guerra de la Independencia Cubana. Aunque Cuba trató de establecer la democracia desde su Independencia en 1902, el Golpe de Estado de 1952 le sumergió en la dictadura de Fulgencio Batista, derrocado en 1959 por Fidel Castro, quien años después lideraría el Partido Comunista, que gobierna el país hasta la actualidad. Desde 1960 Cuba ha venido sufriendo un bloqueo comercial, económico y financiero por parte de Estados Unidos, siendo éste el bloqueo más prolongado que se conoce en época moderna, habiendo sido condenado 23 veces por Naciones Unidas. En 2014 los presidentes Barack Obama (EEUU) y Raúl Castro (Cuba) acordaron mejorar las relaciones políticas, sociales y económicas entre ambos países, comenzando el levantamiento del bloqueo cubano que a fecha de hoy sigue existiendo.

Por este último punto, el del bloqueo, es seguramente por el que actualmente es posible observar ciertos comportamientos entre los ciudadanos cubanos que fuera de este país y en la mayoría de países desarrollados nos chocaría ver en pleno siglo XXI.

Esta falta de relaciones comerciales con el exterior ha provocado durante todos estos años de bloqueo que los cubanos hayan tenido dificultades para comprar materiales con los que reparar vehículos, edificios, infraestructuras civiles…

Más de la mitad de las edificaciones en Cuba están en ruinas o casi. Si caminas por las calles del centro de La Habana podrás comprobar que 8 de cada 10 casas tienen sus fachadas con un gran deterioro y una gran falta capas de pintura. Materiales de cierta calidad como azulejos, pintura, sanitarios, tuberías… han sido prácticamente inalcanzables para la población cubana, por la dificultad comercial que comentábamos que tiene el país y por el consecuente precio desorbitado de estos materiales. La realidad se plasma en que este tipo de reparaciones sólo se lo han podido permitir aquellos cubanos con familiares en el extranjero, que les han ido proporcionado dinero.

Estado de los edificios situados frente al Malecón habanero

No es difícil tampoco encontrar deterioro en las infraestructuras y mobiliario urbano

Construir o reparar han sido tareas que difícilmente los cubanos han podido llevar a término a no ser que haya sido con sus propios medios e ingenio. No hace falta más que observar la gran mayoría de los coches que circulan por sus calles. Unas verdaderas obras de ingenio e ingeniería, donde la artesanía es la principal herramienta con la que cuenta los mecánicos y los usuarios de los vehículos sesenteros. El principal motivo, además, radica en que el Gobierno prohibió hasta 2011 la compra de vehículos nuevos y desde 2013 los grava con impuestos del 800%, lo que resulta en precios inalcanzables que rondan los 70.000€ para los vehículos más sencillos.

Vehículos antiguos re-reciclados y en buen estado y medios de 
transporte a los que uno no sabe si llamar coche o directamente submarino. 
Evidencia clara del ingenio de los cubanos, haciendo uso de lo que tienen a su abasto.

Por todo ello, y vuelvo al comienzo, la capacidad resolutiva ante dificultades sobrevenidas es un elemento de gran valor que muchos profesionales de los recursos humanos valoramos en la búsqueda del talento, en la incorporación y en la retención del mismo. Las personas ‘problem solving’ son personas que te aseguran evitar conflictos e incidencias mayores, que previenen complicaciones y que saben encontrar posible soluciones a aquellos problemas que anteriormente han identificado con total claridad.

Como en el caso de los cubanos, esta habilidad no viene en nuestro ADN y por ello estamos ante una competencia que puede ser aprendida para posteriormente poder aplicarla tanto en el mundo profesional como en el personal.

Otros artículos de este blog que te recomiendo leer:


miércoles, 1 de marzo de 2017

MARZO: La cúrcuma y las personas “problem solving”

Aunque su origen es asiático, hoy se cultiva prácticamente en todas las zonas tropicales, en especial en América latina, y es uno de los ingredientes básicos del curry en polvo por su capacidad colorante. Se usa la raíz de la planta hervida, seca y molida y puede reemplazar al azafrán (especia que nos ha acompañado durante el mes de febrero), coloreando salsas, verduras, arroces y sopas. Hablamos de la Cúrcuma.

Antes de acudir al recurso metafórico que dará cuerpo a los artículos que publicaré durante este mes de marzo, quiero explicar algunas de las propiedades milagrosas que tiene la cúrcuma:
  • Reduce la acidez del estómago, actuando como tónico estomacal estimulante de las secreciones de jugo gástrico y pancreático y facilitando la digestión.
  • Ayuda a eliminar las piedras de la vesícula biliar, además de tener un efecto antiinflamatorio sobre el hígado.
  • Actúa como antidepresivo natural y ha sido utilizado durante generaciones en la medicina tradicional china. Sirve para tratar la depresión y los trastornos relacionados con la tristeza o la infelicidad. Es estimuladora del sistema nervioso y reduce los niveles de estrés.
  • La Cúrcuma además es un remedio natural para los problemas respiratorios, gracias a sus acciones antioxidantes, antiinflamatorias y antibronquiales.

En numerosas ocasiones nos encontramos con imprevistos en nuestra vida que nos dificultan y obstaculizan algunos de los planes que tuviéramos pensados o bien ya en marcha. La ansiedad y el estrés que provocan estos impedimentos en nuestro organismo es tal que en muchas ocasiones entramos en estado de colapso, de no saber hacia dónde ir; nos quedamos paralizados y vemos perder todo por lo que tanto habíamos luchado y soñado.

Del mismo modo que la cúrcuma reduce la acidez estomacal, elimina los dolores hepáticos, actúa como antidepresivo y antiestrés y ayuda a mantener sanas nuestras vías respiratorias, la capacidad humana de ser resolutivos y buscar alternativas nos ayuda a minimizar nuestra impotencia ante una situación inesperada y nos permite ser capaces de reubicarnos cuando un impedimento nos saca forzosamente de nuestro camino.

Tomar decisiones y tener una capacidad resolutiva son dos habilidades que van muy de la mano y son imprescindibles para conseguir nuestras metas. Ante un problema debemos, además, saber actuar con positivismo y humildad (precisamente los dos aspectos trabajados en enero con el pimentón y en febrero con el azafrán), siendo capaces de asumir los errores cometidos y saber rectificar, cambiando la decisión tomada si las circunstancias no son tan favorables como imaginamos y sabiendo encontrar siempre el lado positivo de las cosas que nos suceden.

En el mundo empresarial, los recruiters buscan cada vez más perfiles “problem solving”, aquellos perfiles que optarían por la cúrcuma cuando se quedasen sin azafrán y tuviesen que dar color a la salsa o arroz que estuvieran preparando.

Esta característica se valora en los procesos de selección, incluso por delante de la formación y experiencia aportadas en el sector, que son más fácilmente adquiribles mediante la dedicación y el paso del tiempo. En el mundo organizacional, como en cualquier otro, la rapidez en buscar soluciones centrándose en ellas en vez de hacerlo sobre el problema en sí, sabiendo hacer frente a los miedos y dejar la falta de confianza a un lado, son los mejores aliados para superar problemas que supongan obstáculos ante la consecución de objetivos.

De todos modos, hay otro punto muy interesante que no podemos obviar y que hace que las personas mejoremos nuestra capacidad resolutiva. Se trata del control que podamos llegar a tener sobre una situación problemática antes incluso que el problema acontezca. Para ello, es necesaria la capacidad anticipadora, la proactividad, la habilidad de anticiparnos a futuros problemas, analizando varias vías posibles de prevención/solución y escogiendo la más idónea, sin caer en el gran error de dejar que el problema llegue a tocar fondo, evitarlo y esperar a que la solución llegue por arte de magia. El paso de ser personas reactivas (ante un problema, es cuando actuamos) a ser proactivas (nos anticipamos a la aparición del problema) nos lo va a dar el aprendizaje y la experiencia… y, por supuesto, el habernos levantado cada vez que hayamos caido en situaciones pasadas.

Recuerda que ser resolutivo te va a ayudar siempre a llegar más fácilmente a tu destino.


miércoles, 9 de noviembre de 2016

La ilusión puede marcar la diferencia en un proceso de selección

El contexto de crisis que ha enmarcado todos los ámbitos de estos últimos años ha hecho mella especialmente en el éxito de encontrar un empleo acorde a las expectativas, formación y experiencia de los candidatos.

Estamos siendo testigos de una generación de estudiantes prácticamente perdida. Jóvenes con ilusión que se matriculaban en carreras universitarias, las finalizaban, y tenían que marchar al extranjero en búsqueda de un empleo nada que ver con el de su nivel formativo, dejando atrás absolutamente todo.

Hoy en día, y ahora que parece que vuelve a renacer la esperanza de encontrar un empleo sin tener que irse demasiado lejos, son muchas las personas que tienen carreras universitarias, que dominan idiomas y que se especializan con la realización de algún máster. La competencia de candidatos en cualquier proceso de selección es ahora muy elevada.

Los entrevistadores disponen de un mayor número de perfiles preparados con alta cualificación para la mayoría de puestos vacantes que deben cubrir. ¿Qué aspectos son entonces los que van a hacer diferenciar a un candidato de otro, si ambos comparten formación prácticamente idéntica?


Entran en juego los valores, ciertos rasgos personales que permiten seleccionar a aquel candidato que la empresa considere más se asemeja al perfil buscado o a las líneas estratégicas de la compañía.

Atrás quedaron aspectos como la permanencia en la empresa, uno de los más valorados antaño, que además premiaba (económicamente y a través de promociones internas) a los empleados conformen cumplían años en la compañía. 

Ahora se valoran aspectos como:

  • Compromiso: no importa el tiempo que estés, pero si estás estás. Es decir, te van a valorar mucho la implicación al 200% que vayas a tener en el trabajo que realices mientras estés en esa empresa o proyecto.
  • Trabajo en equipo: el individualismo en la realización de tareas da paso al trabajo colaborativo. La suma de todos es mucho más que una simple suma; se convierte en una multiplicación de talento.
  • Adaptabilidad: las tareas estables y fijas en el tiempo ya forman parte del pasado. Ahora se premia la polivalencia, personas que sepan hacer de todo y se adapten a tareas diversas cuando surja una necesidad que apriete.
  • Sinceridad y honestidad: ¿os habéis dado cuenta que la mentira compulsiva es un rasgo que comparten cada vez más muchas personas? Está claro que el entrevistador va a indagar y valorar mucho que no mientas en tu CV y obviamente durante la entrevista.
  • Empatía: si vamos a trabajar con personas, teniendo claro que todos somos distintos, el saber ponernos en lugar de los demás y valorar sus opiniones y sentimientos es clave para el entendimiento y rendimiento profesional.
  • Proactividad: las empresas ya no buscan perfiles reactivos, que hagan lo que se les dice que tienen que hacer. Se valoran las personas que se adelanten a los problemas y que en vez de buscar errores y culpables, propongan soluciones.
  • Y, sobre todo, Ilusión: si un empleado no pone ilusión y ganas en lo que hace, de nada sirve todo lo anterior. Hacer las cosas con afán de conseguir objetivos que nos van a beneficiar a todos (empleados y empresa), tener ganas de aprender y poner en práctica y transmitir este entusiasmo al resto del equipo es realmente el valor estrella para que tu solicitud de empleo sea la que más destaque.

martes, 9 de junio de 2015

Cuando la parálisis paradigmática afecta a la cúspide de nuestras organizaciones

Cuando ciertos pensamientos, creencias y valores están tradicionalmente muy arraigados y en un grupo se consideran verdades absolutas, sin dar opción a que sean cuestionados ni contrastados, estamos seguramente ante un paradigma.

El otro día un compañero me hizo llegar esta presentación que como verás no deja indiferente a nadie y permite hacernos conscientes de que en cualquier contexto de nuestras vidas estamos rodeados de paradigmas, algunos de los cuales están tan enquistados que incluso nos pasan desapercibidos.



Respuestas del estilo “esto siempre se ha hecho así” o “lo que me dices está muy bien, pero sería imposible aplicarlo aquí” las habremos escuchado en multitud de ocasiones y puede que incluso nos hayamos conformado con ellas y hayamos obrado en consonancia.

En muchas organizaciones se da lo que algunos denominan parálisis paradigmática, que como su nombre indica se refiere a paradigmas, supuestas verdades incuestionables, que se encuentran anclados en el tiempo y en el espacio y que ante cualquier amenaza de duda por parte de algún miembro se defienden y justifican bajo frases como las que anteriormente he señalado.

El gran problema lo encontramos cuando la parálisis paradigmática afecta a las cúpulas directivas, a aquellos que toman las riendas del negocio. Lo que les funcionó en el pasado lo tienen tan mitificado que sí o sí tiene que seguir siendo válido en el presente, olvidando que fuera de la burbuja en la que viven las cosas están cambiando constantemente y la competencia se afana por seguirle el paso a esta sociedad tan acelerada en cambios.

Cegamiento generalizado, falta de visión global, resistencia al cambio, negación a salir de la zona de confort, miedo a experimentar y emprender, miedo al fracaso, baja tolerancia a la frustración,… todas ellas son características de estas personas ancladas en el pasado que dan la espalda a la era del conocimiento, de la creatividad y de la emprendeduría en la que nos hayamos inmersos.

No se trata de buscar soluciones ante estos pensamientos y conductas, sino de reflexionar y hacer conscientes a quienes puedan estar “sufriendo” y, sobre todo, a quienes son principales protagonistas de este tipo de paradigmas. Las consecuencias de no ser consciente a tiempo es realmente el gran problema, pues en el caso de las organizaciones puede llevarles a encontrarse fuera de mercado con lo que ello representaría para quienes en ellas trabajan.


lunes, 10 de marzo de 2014

La Comunicación Interna como eje vertebral de la reputación empresarial

Con bastante frecuencia los trabajadores se quejan de la falta de comunicación en sus empresas. Uno de los axiomas de la comunicación es el de la imposibilidad de no comunicar, pues todo comportamiento es una forma de comunicación y, al no existir el "no comportamiento", tampoco puede existir la "no comunicación". Incluso el silencio es un comportamiento y por tanto el silencio también es comunicación.

Cuando los empleados están negando la comunicación interna en el entorno en el que trabajan, en realidad se están refiriendo a otros aspectos de la comunicación: falta de transparencia, de coherencia, de claridad, de empatía, etc. en los mensajes que descienden de sus mandos y directivos o, en muchas ocasiones, también en los propios mensajes del departamento o equipo del que forman parte.   

Lo que es evidente es que la comunicación la hacemos todos y, por ende, no cabe duda que comunicar es responsabilidad de todos los que pertenecemos a la empresa. Sí es cierto que en empresas de mentalidad cerrada, en las que la jerarquización y el poder siguen siendo predominantes, la comunicación deja de ser fluida por mucho que sus empleados quieran darle vitalidad y mejorar aquellos aspectos que la hacen pobre y deficiente. 

Sigue estando muy presente una gran falacia: la de pensar que la información debe estar exclusivamente en manos de quien tiene el poder. Esto no hace más que crear un efecto viral negativo en el que el rumor recorre a sus anchas por despachos, por pasillos y ahora también por las redes sociales. Que la empresa sea más abierta, más transparente y más tolerante a la participación de sus empleados en las decisiones que lleve a cabo, no significa que pierda poder, sino que lo redistribuye de tal manera que mediante esa participación directa se fomenta la credibilidad de los empleados y se mejora el clima laboral.

Cualquier empresa quiere lograr credibilidad externa, pero esto no será posible si los que dentro trabajan no creen en lo que hacen y en el para qué lo hacen. Ser coherentes y congruentes entre lo que se muestra fuera y lo que se vive dentro es la clave para que los empleados sientan compromiso y orgullo de pertenencia a la compañía.

Los frecuentes expedientes de regulación, las reducciones de jornada, la supresión de algunos beneficios sociales, la congelación salarial y los cambios de horarios que empapan nuestros informativos son probablemente necesarios en la actual coyuntura económica en la que nos encontramos, pero la manera de comunicarlos, disfrazarlos o esconderlos e intentar pasarlos por alto hacen que el llegar a entenderlos y asimilarlos por parte de todos los afectados pueda variar bastante.

Como empresario algo que no debes nunca olvidar es que, sobre todo en empresas medianas y grandes, el querer controlarlo todo es imposible. Lo hagas de un modo, lo hagas de otro, nunca va a ser a gusto de todos y, por tanto, siempre vas a tener defensores del sistema y también detractores. Pero a pesar de esta realidad la Dirección debería trabajar en un plan de comunicación de manera proactiva ante una próxima reforma que fuera a llevarse a cabo. La comunicación debería ser rápida, porque en el momento que apareciese el rumor y la empresa aún no hubiera informado, la sensación del empleado sería la de un intento por parte de la empresa de querer esconderle algo.

La participación, la transparencia, la coherencia y la congruencia entre lo que se dice y lo que se hace así como la alineación entre la comunicación externa y la interna son las que permitirán asegurar el compromiso y la vinculación del empleado con la compañía, fortaleciendo al que está dentro por sentirse valorado y tenido en cuenta, y fortaleciendo la reputación de la empresa hacia el exterior, de quienes no olvidemos que los primeros voceros de lo bueno y de lo malo son los propios empleados.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Reinvéntate: la metamorfosis ya es necesaria


Detrás de las estrategias de las empresas estamos nosotros, las personas. Cada vez más a los empleados se nos pide directa o indirectamente que cambiemos, porque se sabe que no hay otra forma de que la empresa consiga migrar hacia el cambio necesario al que se ve abocada para subsistir mas que logrando que todos sus empleados cambien con ella.

La casuística en los perfiles profesionales es variopinta: están los que se adaptan a los cambios exigidos; aquellos (los menos por ahora) que se incorporan a la empresa para ayudarle en ese proceso de renovación; también quienes abandonan el barco y aquellos otros que sin abandonarlo saben que su caducidad profesional se acelera y es cuestión de tiempo que se prescinda de sus servicios.

Si sabemos que sí o sí debemos reinventarnos ¿por qué no hacerlo de manera proactiva y antes de que tengamos que hacerlo por imposición?

Para reinventarnos quizás pensemos en que deberemos reinvertir en formación. Y utilizo la palabra “reinvertir” porque ya en su día muchos de nosotros (algunos gracias a nuestros padres) invertimos en la formación con la que hoy contamos. No digo que no haya realmente que hacer una inversión económica (que sí de tiempo) si creemos necesaria una formación específica o reglada, pero no es siempre necesaria y más teniendo en cuenta que la autoformación es hoy día una realidad al alcance de cualquiera, básicamente porque a través de la red (e-learning) se nos brindan multitud de posibilidades: videos, lecturas, networking, redes sociales profesionales, etc.

Si eres de los que te has ido reciclando constantemente no te resultará tan difícil acelerar un poco el ritmo para conseguir una reinvención en el momento que tu puesto de trabajo o tu situación profesional lo requiera. Si por el contrario te acomodaste y pensaste que la zona de confort sería vitalicia, te va a costar un poco más afrontar el cambio más o menos radical, pero sí necesario, que ya te puede haber empezado a tocar o que es probable que tengas que experimentar en breve.

Te presento en este caso algunos consejos que pueden ayudarte a conseguir esa reinvención que te permitirá seguir siendo competitivo o incluso salir mejorado:
    • Mantén ante todo una actitud positiva: “si quiero, puedo”
    • Aprende a manejar tus emociones, especialmente aquellas negativas que actúan como freno a la acción.
    • No pretendas ser como nadie. Sé tú mismo y potencia todo lo bueno que tienes y que te puede hacer sobresalir y diferenciarte de los demás. Trabaja tu marca personal.
    • Márcate objetivos realistas y alcanzables. Está bien que tengas una meta, pero créate submetas que puedas conseguir en el corto plazo y prémiate cada vez que las consigas.
    • Conecta con personas con las que compartas aficiones o inquietudes. Comparte y aprende con ellas.

Y como dijo Charles Darwin:

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, sino la que responde mejor al cambio”

lunes, 18 de marzo de 2013

Educar para un mundo mejor


En tiempos de bonanza gran parte de lo negativo se ocultaba o se obviaba por no analizarse hasta el fondo. Sólo una pequeña parte de lo que salía a la luz llegaba un poquito más allá y se convertía en las escasas noticias negativas que ocupaban nuestros diarios e informativos.

Ahora que la bonanza pasó a ser crisis, la corrupción, el fraude, los desahucios, la violencia, el paro… son el pan nuestro de cada día.

Desde hace unos años tratamos de arreglar lo presente (¡bien hecho!), pero creo que no estamos trabajando por y para el futuro con el fin de evitar que de aquí a unos años, cuando todo esté estabilizado de nuevo, puedan volver a aparecer situaciones negativas que nos superen y nos vuelvan a llevar de nuevo a un túnel oscuro como por el que ahora estamos atravesando.

Como digo, está genial que trabajemos para arreglar la situación presente desde todos los ámbitos (política, empleo, sanidad, empresa, educación…), pero me da la sensación de que se están buscando parches para el presente y no soluciones para el futuro. La desnudez que actualmente tenemos no nos está demostrando otra cosa mas que lo mal que lo hicimos en el pasado:
  • Nos enseñaron a hablar, pero no a comunicarnos. 
  • Nos enseñaron a manifestar miedo, rabia, alegría, tristeza… pero no a controlar nuestras emociones
  • Nos enseñaron a ser reactivos, pero no a trabajar con proactividad para estar preparados. 
  • Nos enseñaron la teoría, pero la práctica era algo que tuvimos que buscarnos por nuestros propios medios. 
  • Nos enseñaron a mirar por nuestro propio bien, pero no a ser empáticos ni altruistas. 
  • Nos enseñaron a obedecer, pero no a ser asertivos. 
  • Nos enseñaron a usar el poder, pero no a ser líderes.
¿sigo?

No hace falta. Es evidente que nuestros sistemas fallaron o, simplemente, no supieron adaptarse a tiempo a esos cambios sociales que nos estaban llegando.

Ahora tenemos dos trabajos que hacer:
  1. Encontrar soluciones para actuar a corto plazo y arreglar todos los desperfectos entre los que vivimos.
  2. Estudiar, analizar y poner en práctica de manera proactiva nuevos métodos que nos permitan ser más eficientes y más eficaces en el futuro que nos viene. 
A este segundo punto, que insisto es para el que menos se está trabajando, se debe comenzar a darle la importancia que tiene para el hoy, pero sobre todo para el mañana y empezar a educar con la visión futura de vivir en un mundo mejor.

Todos podemos aportar nuestro granito de arena en esta labor de educar para el mañana. Por mínima que parezca nuestra aportación puede servir para conseguir el cambio que todos queremos, pero del que no tenemos ni idea de por dónde empezar. 

Padres, madres, maestros, jefes, compañeros, alumnos, amigos, comunicadores, formadores, psicólogos… todos, absolutamente todos, debemos tomar conciencia de que el futuro que queremos está en nuestras manos, en el cómo debemos ser capaces de unir ideas y sinergias para empujar todos hacia un mismo objetivo: conseguir el éxito y una calidad de vida que garantice mínimamente la felicidad para todas las personas y en todos los estamentos.


La IA ya entró en las empresas. La pregunta es si la usamos con criterio

En las conversaciones con colegas de RRHH y otras áreas (legal, IT…) aparece cada vez con más frecuencia una pregunta: ¿cómo estamos prepara...