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miércoles, 2 de septiembre de 2020

SEPTIEMBRE: Lo que la Oveja nos recuerda sobre la Polivalencia

Si de algo ya estábamos convencidos en los últimos años era que en las empresas, como en la vida misma, las “personas para todo” estaban ganando protagonismo e interés debido a los tiempos convulsos y cambiantes en los que vivimos. Ahora, en plena pandemia del Covid19, la convulsión y el cambio se han multiplicado exponencialmente, tanto en rapidez como en dureza de impacto. Es por ello, que nos hemos visto más obligados que nunca a cambiar de un día a otro nuestras formas rutinarias de hacer, sin dejarnos opción a experimentar un cambio paulatino, poco a poco, a un ritmo sin prisa, pero sin pausa. Este mes dedicaré el espacio de “Nosotros: las personas” a hablar de la polivalencia.

Para seguir con nuestra temática animal del 2020 en este blog, la analogía de la polivalencia la haré con uno de los animales más polivalentes que tenemos desde el punto de vista del beneficio humano: la Oveja.


La oveja es un mamífero rumiante doméstico usado como ganado en prácticamente casi todo el mundo y durante todos los tiempos pasados. Generalmente, poseen pelo rizado que puede ser blanco o en diferentes tonos marrones y que recibe el nombre de lana. Según la raza, tienen unos cuernos laterales en forma de espiral. Las hembras suelen pesar entre 45 y 100kg, mientras que los machos pueden llegar hasta los 160kg. Tienen pupilas horizontales con un amplio grado de visión periférica, pudiendo ver incluso detrás de ellas sin necesidad de girar la cabeza. Son animales exclusivamente herbívoros que no defienden territorios y tienen una inclinación natural de seguir siempre a un líder, por lo que se convirtieron fácilmente en una de las primeras especies de ganado en ser domesticadas, además de por su instinto de permanecer estrechamente agrupadas. Utilizan el balido como forma de comunicación, básicamente entre la madre y sus corderos, aunque en ocasiones también para expresar angustia, frustración o impaciencia. Un rebaño de ovejas suele ser fecundado por un solo macho, que habrá luchado con otros carneros durante el periodo anterior al celo para establecer su dominio. La gestación dura 5 meses y suelen nacer uno o dos corderos. Su esperanza de vida está entre los 10 y 12 años, aunque algunas pueden vivir hasta 20. Las ovejas son una parte importante de la economía agrícola mundial, fundamentalmente por su lana, su carne y su leche.

Como observamos, la oveja nos proporciona lana, carne y leche y es por ello que la utilizo como analogía para explicar la polivalencia, pues es un animal que en cierto modo ha servido y sirve para el beneficio de todos los humanos. Una persona intolerante a la lactosa, por ejemplo, no podrá beneficiarse de la leche y productos lácteos que se obtienen de la oveja, pero probablemente podrá comer su carne. Una persona vegetariana, seguramente no quiera probar su carne, pero podrá beneficiarse del calor que proporciona su lana. En función de las necesidades de cada uno, en función de las necesidades de cada situación o de cada momento, la oveja podrá aportar su granito de arena para cubrirlas.


La sociedad cambiante de los últimos años a ritmos acelerados y la actual situación paralizante y a la vez cambiante ocasionada por el coronavirus nos hace valorar más que nunca los perfiles polivalentes, los resilientes, los que podrán ofrecer su talento y sus habilidades para las necesidades que se presentan, probablemente muy diferentes a las que había tan solo unos meses atrás o las que pueda haber de aquí a unos meses. El personal sanitario y asistencial y su nuevo rol en la psicología, el empresario y su nuevo rol en la prevención de la salud, el personal docente y su nuevo rol en la formación a distancia, los padres y su nuevo rol mixto y solapado doméstico-laboral-educativo, las empresas de sectores dispares y su nuevo rol de reinventarse en la producción de material sanitario… y así podríamos hacer un gran listado de personas que han visto alterado su modus operandi normal, el cual ha sido sustituido por un modus novedoso, reactivo y acelerado, sin el que el perfil polivalente que se poseyera intrínsecamente no hubiera sido posible.

Desde un punto de vista de los recursos humanos, ámbito al que como bien sabéis me dedico profesionalmente, estoy convencido que la interpretación de los currículums vitaes sufrirá a partir de ahora un nuevo giro en las empresas. Las conocidas como soft skills vuelven a tomar protagonismo frente a la formación y los títulos académicos, que sin dejar de ser importantes, se verán claramente complementados por la adaptabilidad a los cambios, la polivalencia, la capacidad resolutiva, el trabajo en equipo, la creatividad… Decir “yo soy licenciado en enfermería” o decir “yo estuve trabajando en plena pandemia en un hospital” se interpretarán de formas muy diferentes. Decir “yo soy licenciado en empresariales” o decir “yo estuve liderando un equipo a distancia con quien conseguimos salir prácticamente ilesos e incluso reforzados de la crisis del Covid” se leerá también de manera muy distinta.

CUANDO SE ES POLIVALENTE EL RESULTADO DE TU TRABAJO PARECE FRUTO DE UN EQUIPO, ¡ESTO SÍ ES EFICIENCIA! (Almir Silva)

En definitiva, tenemos que pensar que esta situación, esta crisis, no deja de ser una oportunidad a futuro en la que sacrificaremos, pero de cuyo sacrificio debemos extraer el aprendizaje necesario para aprovecharnos de tiempos venideros más gloriosos. Ahora ha llegado la hambruna, ahora necesitamos la carne y la leche de la oveja, pero quizás cuando la hambruna haya pasado y tengamos otros alimentos que escoger, seguiremos necesitando a la oveja, porque también nos ofrecerá la lana con la que abrigarnos en invierno o con la que vestir nuestras mejores prendas para salir tranquilamente a pasear por las calles de nuestra ciudad directos al restaurante donde nos esperan todos nuestros amigos con quienes festejar el fin de esta pesadilla.

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jueves, 2 de abril de 2020

ABRIL: Lo que el Camello nos demuestra con su Resiliencia

Marzo ha sido un mes espantoso para todo el planeta. Una amenazante pandemia se ha apoderado de nuestras vidas y no quedan prácticamente rincones en el mundo donde no exista el miedo que este virus está ocasionando. Abril, no va a ser menos espantoso. Nos encontramos, siendo optimistas, en el ojo del huracán de esta pandemia mundial ocasionada por el Coronavirus y, nuestro tiempo de confinamiento en casa continuará a lo largo de las próximas semanas como lo ha estado en las anteriores. Por ello, esa fuerza desconocida que cada uno de nosotros estamos siendo capaces de sobrellevar y, con ella, mantener de una manera sana y estable nuestra rutina diaria, es la que me lleva a hablar este mes de la resiliencia.

A estas alturas todos conocéis lo que esta palabra significa, ya sea porque desde hace unos años se ha puesto de moda, ya sea porque habéis leído artículos anteriores en este blog en el que hablaba sobre ella o ya sea porque no la conocéis de manera teórica aún, pero estoy convencido que sí de manera práctica.

La definición que más me gusta para explicar la resiliencia es acudir a la metáfora de la “goma de pollo”. Una goma elástica tiene la capacidad de extenderse hasta cierto límite si sobre ella se ejerce una presión o estiramiento, permanecer en ese estado durante cierto tiempo y volver a su estado original sin apenas haber sufrido cambios. Si en vez de pensar en una goma elástica, pensamos en un trozo de vidrio, probablemente ante la presión este vidrio acabe reventando y ya no habrá manera de que vuelva a su estado original. Es por ello, que la goma elástica es un claro ejemplo de la resiliencia, esa cualidad que también tenemos las personas para resistir y rehacernos en situaciones traumáticas.

Antes de seguir ahondando sobre la resiliencia os quiero presentar uno de los animales más resilientes que conocemos: el Camello. 


El camello es un mamífero rumiante que se alimenta de arbustos, dátiles, hierba y grano como el trigo y la avena, es originario del continente americano. Migró a Europa y África gracias a las glaciaciones, por lo que no solamente ha sido un animal que se ha adaptado a paisajes desérticos. Su piel es seca y árida y presenta gruesos callos en el pecho y rodillas que le permiten soportar el peso cuando se arrodilla, descansa y se levanta. Puede soportar cargas de hasta 450kg y correr entre 40 y 65km/h. El periodo de gestación dura 13 meses y normalmente tienen una sola cría cada dos años, que suele estar cerca de su madre hasta que cumple los 5 años. El camello adulto puede llegar a pesar unos 700kg y tener una altura de 1.85m y 2.15m en la parte de la joroba, la cual almacena grasa y tejido fibroso que constituyen una reserva alimentaria para épocas de escasez. Es capaz de ingerir más de 100 litros de agua de una sola vez y puede desplazarse sin volver a beber durante más de 10 días. Su esperanza de vida está entre los 40 y 50 años.


Normalmente, cuando pensamos en personas resilientes nos vienen a la cabeza aquellas que han superado una enfermedad grave, la muerte de un ser querido o una experiencia muy traumática en su vida. Sin embargo, la resiliencia va mucho más allá y se puede aplicar perfectamente a esta situación de crisis en la que nos encontramos y que, al no tratarse explícitamente de una crisis financiera, sino sanitaria, todos sin excepción estamos expuestos a ella. El confinamiento y cuarentena, que la mayoría de países han impuesto por Decreto Ley, nos está obligando a buscar alternativas a tener que ir a trabajar, a poder aprovechar nuestro tiempo libre con ciertas actividades, poder visitar a nuestros amigos y familiares, salir a comprar o a pasear, viajar, acudir a consulta médica de la manera habitual, poder despedir a nuestros seres queridos cuando abandonan este mundo, en definitiva, nos está obligando a adaptarnos a todo!!

La resiliencia no es una cualidad que nos viene de fábrica como a la goma elástica, sino que la vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida casi de una manera inconsciente cuando nos vemos sometidos a presiones y situaciones inesperadas, incómodas o traumáticas. Pasado el estado inicial de shock, la mente humana empieza a crear estrategias para poner metas en el horizonte, poder adaptarse a la nueva situación y así lograr, después, una pronta recuperación o incluso salir reforzado e iniciar una nueva etapa en la vida, pues probablemente las cosas hayan cambiado a como las conocíamos y vivíamos antes de esa experiencia. Exactamente igual que el camello, que ha sido capaz de adaptarse tanto a climas desérticos como a aquellos puramente invernales. 


 ¿Qué aspectos me van a ayudar durante estos días de confinamiento a ser más resiliente?
  1. Vivimos en un momento en el que nos estamos poniendo a prueba a nosotros mismos (Autoconocimiento). Estamos siendo conscientes de muchas capacidades que éramos incapaces de valorar (tolerancia a la frustración de haber roto agendas, paciencia con quienes estamos compartiendo espacio, control emocional al no poder estar al lado de quienes queremos…) y también de habilidades (hacemos deporte en casa cuando antes lo hacíamos en el gimnasio, en la calle o simplemente no hacíamos, nos ha dado por cocinar, por hacer bricolaje, por darle patadas a un rollo de papel higiénico…).
  2. También estamos en una pausa que nos permite reflexionar sobre cosas que nunca antes teníamos tiempo de hacer (Reflexión): valorar la importancia de los pequeños detalles, echar en falta cosas que antes pasaban desapercibidas en nuestro día a día…
  3. Por supuesto, estamos reestableciendo el contacto con nuestros allegados y con los que no lo son (Socialización). Aunque parece contradictorio que en una situación de confinamiento se hable de socializarse con otros, lo estamos consiguiendo a través de las redes sociales, videollamadas, publicaciones, challenges…
  4. Cómo no, estamos estableciendo planes a futuro (Marcarse objetivos), pues estamos pensando en que “cuando todo vuelva a la normalidad” vamos a viajar, a quedar para cenar, pasear, visitar a personas que teníamos descuidadas…
  5. Y, aunque también parece contradictorio, estamos aprendiendo a disfrutar del confinamiento (Positivismo), pues estamos intentando hacer productivo nuestro encierro en cada momento, basándonos en un pensamiento positivo con mensajes internos y también compartidos como el famoso “todo va a salir bien”.
  6. Finalmente, aunque podríamos alargar esta lista, estamos sintiendo el dolor y la alegría de quienes están más allá de nuestras cuatro paredes (Empatía), aplaudiendo cada tarde a nuestros sanitarios, personal de supermercados, seguridad, limpieza…, poniéndonos en la piel de esas familias que están pasando por momentos terribles al no poder despedir a quienes acaban de perder, también en la piel de quienes están sufriendo el contagio de este virus, de quienes lo están superando y de todas y cada una de las historias que estos días inundan las noticias y las redes sociales de todo el planeta.
Como el camello, estamos pasando por ese desierto en el que no tenemos agua que beber ni arbustos que comer. Estamos aprovechando nuestras reservas pasadas almacenadas en nuestras “jorobas” (inteligencia emocional) para poder seguir avanzando por ese arduo camino que nos conduce de nuevo a ese lugar donde poder hacer nuestros días más llevaderos, no sin antes detenernos en algún oasis donde poder recuperar energía y fuerza para proseguir con el camino. Tenemos que ser conscientes de que este periodo de confinamiento acabará, pero que nuestra rutina no volverá de la noche a la mañana y necesitaremos un tiempo prudencial para poder volver a nuestras vidas sin preocuparnos constantemente por una amenaza vírica en cualquier lugar por el que nos movamos. Por ello, es importante, ser resilientes, porque cuando volvamos a nuestro estado natural, debemos ser capaces de readaptarnos hasta conseguir como mínimo ser los mismos y, aún mucho mejor, llegar a ser nuestra mejor versión, habiendo adquirido nuevos valores, nuevas capacidades y habilidades durante estos difíciles días en los que nos encontramos.
 
LOS MALOS TIEMPOS TIENEN UN VALOR CIENTÍFICO. SON OCASIONES QUE UN BUEN ALUMNO NO SE PERDERÍA (Ralph Waldo Emerson)

Mucho ánimo, mucha salud y recuerda #quedateencasa #stayathome!! 

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jueves, 17 de enero de 2019

ENERO: Madonna, la "Reina de la reinvención"


Uno de los temas que he ido desarrollando a lo largo de este blog es el de la necesidad de “reinventarse o morir”. En época de crisis, decíamos que aquellas empresas que supieron salir reforzadas de la depresión mundial fueron las que supieron adaptar su estrategia al mercado tan cambiante en el que vivíamos y vivimos. Lo mismo ocurrió y ocurre con las marcas comerciales, con las personas,...

Ya que este año vamos a hablar de personajes y de sus marcas personales, en este mes de enero os voy a hablar de ella, a quienes muchos consideran la Reina del Pop: Madonna.

Madonna Louise Veronica Ciccone, más conocida como Madonna es una cantante estadounidense de 60 años que debutó en 1983 con su álbum de título homónimo. Desde entonces, se dedicó a lanzar grandes éxitos que ocuparon el número uno en las listas musicales de varios países. Su carrera se vio reforzada por la aparición en varias películas, ganando incluso un Globo de Oro a la mejor actriz de comedia o musical con su papel de Eva Perón en la película Evita (1996). Además de cantante y actriz, Madonna ha trabajado como diseñadora de moda, escritora, directora de cine y empresaria. Con sus más de 300 millones de reproducciones musicales, se ha convertido en la solista más exitosa y de mayores ventas musicales de todos los tiempos.


La clave de Madonna para seguir siendo una diva 35 años después de darse a conocer es el haberse sabido reinventar y adaptar a las diferentes etapas que el mundo de la discográfica, en particular, y los cambios artísticos y tecnológicos en general han acontecido durante estas últimas décadas. A diferencia de otros cantantes, que siempre han mantenido un registro similar y han acabado muriendo de éxito por la monotonía y la falta de innovación, Madonna ha sabido estar en la vanguardia musical del momento. Su método, el de la metamorfosis, ha pasado por llevar a los escenarios los modelos más exóticos, los sonidos más actuales y las puestas en escena más espectaculares, que los fans reclamaban y que han evitado cualquier sombra por parte de otros artistas.

Aunque ahora esté muy de moda el término “marca personal” o “personal branding”, ya debemos ir pensando en un “rebranding” una “reinvención” de nuestra propia marca. Como empezaba diciendo, los tiempos son ahora muy cambiantes y lo que en 2019 puede valer, quizás en 2020 ya ha quedado desfasado. Para que una marca tenga éxito, siempre tendrá que poseer como mínimo una característica que la diferencia de las otras marcas competidoras. Antes de que esa característica sea plagiada o superada por otra con mayor fuerza, llega el momento de la reinvención, llega el momento de ponerse a trabajar para encontrar una nueva característica que permita a esa marca seguir ocupando las primeras posiciones.


Un ejemplo evidente que llevo a mi terreno profesional, el de los recursos humanos, es el momento del reclutamiento y la selección del talento. Hace unos años, tener una carrera universitaria, seguramente, era la característica diferenciadora respecto al resto de solicitudes. Después, la licenciatura ya no era suficiente; se necesitaba un máster. Más tarde, tampoco el máster era suficiente y se empezaron a valorar aspectos como la estabilidad empresarial, la especialización en la tarea, las referencias que se obtenían de empleos anteriores… Hoy en día, en cambio, estamos en un momento en el que sobresalen por encima de una licenciatura, un máster o la experiencia, aspectos como la polivalencia funcional, el que el candidato haya tenido varios empleos durante los últimos años, que le permiten tener una visión mucho más fresca de diferentes negocios y realidades, la creatividad,… Está claro que las generaciones han marcado estos ritmos y estos cambios, pero también os aseguro que en los próximos años lo que hoy en día vale, dejará de valer de nuevo y surgirán nuevos aspectos que si no los posee el candidato dejarán su solicitud difuminada entre el resto.

Finalizo con esta frase de Madonna…

“I’m tough, I’m ambitious, and I know exactly what I want.
If that makes me a bitch. Okay”

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jueves, 1 de junio de 2017

JUNIO: Cardamomo, creatividad e innovación

Aunque no seamos conscientes, todos estamos siendo arrastrados por una oleada de cambios constante y rápida, que en ocasiones alcanza la magnitud de un gran tsunami.

En cualquier entorno, desde comienzos de este nuevo siglo (por poner una fecha reciente), estamos inmersos en una serie de cambios tecnológicos que no tiene fin y que se está llevando por delante modos de vivir, de trabajar y de concebir la vida, que estaban muy arraigados desde hacía ya varias generaciones.

Estos cambios nos han obligado en todos los ámbitos de nuestras vidas a poner en marcha acelerada dos competencias, acentuando las diferencias interpersonales, pues no todo el mundo posee la misma capacidad de desarrollo ni en calidad ni en tiempo de respuesta. Estas competencias son la Creatividad y la Innovación.

Antes de entrar a explicar la definición de ambos conceptos, os presento brevemente la especia que va a dar continuidad a las metáforas utilizadas en meses anteriores en este espacio. Junio se convierte a partir de ahora en el mes del Cardamomo; una de las especias más caras del mundo procedente de las semillas de una baya verde. El cardamomo es una especia aromática oriunda de las selvas tropicales de India, Sri Lanka, Malasia y Sumatra, aunque también se cultiva en Centroamérica. Su uso puede aplicarse para condimentar arroces, panes, postres y para aromatizar tés y cafés. En los países árabes se usa para refrescar el aliento y también es usado en la elaboración de perfumes. De nuevo, una especia multiuso que puede dar mucho juego en las competencias que trataremos durante este nuevo mes.


El cardamomo es utilizado en la cocina creativa e innovadora en postres como las muffins de chocolate y bebidas como el gin tonic. Es básicamente por este motivo que este mes vinculo una especia que usada con creatividad puede generar platos muy innovadores.

Y ahora sí, fijaros en lo que acabo de decir “usada con creatividad puede generar innovación”. Aunque se trata de dos conceptos que van de la mano y, a menudo tienden a confundirse, “crear” significa pensar en ideas nuevas e “innovar” se refiere al éxito de aplicar esas ideas.

La creatividad sin innovación no sirve para nada. Cualquier trabajo debe comenzar con creatividad y acabar con innovación; de lo contrario no sería nada distinto a lo que ya se viniese haciendo.

Ambos conceptos, como comenzaba diciendo, han tomado un papel protagónico durante estos años en todas las áreas con las que convivimos: astronomía, investigación, transporte, tecnología, gastronomía, etc. Las empresas apuestan por personas creativas e innovadoras, que utilicen ambas como emprendedoras de nuevas fórmulas de negocio y como personas capaces de adaptarse a los cambios constantes que determinan el éxito o fracaso de cualquier organización.


¿Cómo podemos mejorar estas competencias? ¿Cómo podemos fomentar en los demás que ambas sean desarrolladas?

He aquí algunos consejos que pueden dar respuesta a estas inquietudes que como candidatos empleables y/o como gestores de personas dentro de las organizaciones podríamos estar haciéndonos.
  • Propongamos retos.
  • Evitemos el estancamiento.
  • Seamos proactivos y pensemos anticipadamente.
  • Erradiquemos el miedo al fracaso.
  • Estemos atentos a los cambios de nuestros vecinos (competencia).
  • Permitámonos equivocarnos.
  • Fomentemos y premiemos la actitud creativa e innovadora.


lunes, 3 de abril de 2017

ABRIL: Todos somos canela

Originaria de Oriente; además de en Sri Lanka, también se cultiva en la India y en otras zonas del mundo, incluyendo todo el sur de Asia.

Proviene de la corteza interior seca de un árbol y se puede encontrar en rama o molida, siendo su sabor el que realza el gusto al pescado, al pollo, a muchos postres, frutas e incluso a las infusiones.

En abril nuestra especia va a ser la Canela, un estupendo condimento que casa a la perfección con prácticamente cualquier plato, muy utilizado en platos tradicionales como es el arroz con leche, postre tradicional de España y de muchos países latinoamericanos.


Por la polivalencia de su uso en el realzamiento del sabor de diferentes platos, independientemente que estos sean dulces, salados, incluso picantes, este mes recurro a ella para hablar precisamente de la virtud de la polivalencia, cada vez más demandada por las empresas a la hora de buscar nuevos empleados y gestionar sus recursos humanos de manera más eficaz.

Tras estos años de mayor austeridad, debida a la profunda crisis económica mundial, han sido muchas las empresas que han tenido que ajustar sus plantillas y recortar en la contratación de personal. Ello ha obligado a los departamentos de recursos humanos a hacer encajes de bolillos para que entre las personas que estaban en los equipos de trabajo siguieran saliendo las tareas propias que, muy seguramente, antes se venían realizando con mayor número de empleados.

Los chicos y chicas “para todo” han sido necesarios en la mayoría de departamentos de las empresas, que han necesitado “profesionales orquesta” capaces de realizar distintas tareas cuando éstas fueran requeridas. A partir de entonces, la polivalencia funcional ha entrado a formar parte de muchas culturas organizacionales, no sólo exigiéndose al personal técnico o base, sino también a los mandos intermedios y cargos directivos.

Siempre que se gestione de manera adecuada, la polivalencia tiene muchas ventajas pues: 
  • Agiliza los procesos y la toma de decisiones.
  • Nos predispone al cambio, que durante estos años ha sido rápido e incierto.
  • Nos permite anticiparnos y ser proactivos (precisamente el tema tratado en marzo con la metáfora entre los perfiles problem solving y la cúrcuma).
  • Potencia la resiliencia, es decir, la capacidad de las personas de recuperarse después de pasar por situaciones complicadas.
  • Anima a las personas a seguir aprendiendo y a ser más empleables, reforzando el optimismo (tema tratado en el mes de enero con la metáfora del pimentón).

Pero ser polivalente no sólo significa estar dispuesto a realizar tareas diferentes a las que, por lo general, corresponden a tu puesto de trabajo. La polivalencia requiere que las tareas se realicen con calidad y agilidad.

¿Se equivocan las empresas al incitar a sus trabajadores a ser polivalentes? 


La verdad es que no, pero las empresas deben ser conscientes que una cosa es tener a sus equipos capacitados para desempeñar diferentes tareas según la prioridad que impere en momentos determinados, y otra cosa muy diferente es cargar a una misma persona más tareas de las que en realidad puede hacerse cargo. De esta manera sólo va a conseguir dos cosas: desmotivar al empleado y perder calidad en cualquier tarea que éste lleve a cabo.

No se debe obviar que, entre los factores que más influyen en la motivación de todo trabajador, al margen de una retribución justa, es sin duda la formación ofrecida por la empresa. Por lo que si estamos pidiendo al trabajador que sea una persona polivalente, éste deberá sentirse amparado por un soporte formativo que deberemos proporcionarle como empresa. De lo contrario, el trabajador se sentirá explotado, sentirá que el beneficio de esta polivalencia sólo es para la empresa, la cual está ahorrando dinero en salario de un nuevo empleado a costa de hacerle sentir estresado y frustrado en su desempeño laboral.

Aunque no hay duda de que la capacidad de ser polivalente está ya muy bien valorada, siguen siendo necesarios los perfiles especializados, pues tiene un conocimiento profundo y focalizado en su área y son más productivos y competitivos, obteniendo mejores resultados. Esto quiere decir que todos los perfiles son buenos en función del momento y del objetivo estratégico empresarial.

Como candidato en el mercado laboral, debes tener muy claro qué tipo de perfil eres, para saber potenciarlo y venderte acorde al mismo. Recuerda que cualquiera tiene cabida en el mundo empresarial; sólo hay que dar con la empresa que busca lo que tú ofreces:
  • Perfil Canela en rama. Perfil especialista: conocedor profundo de un área técnica, que no puede desempeñar otras funciones relacionadas. Si eres de estos, potencia tu perfil de experto.
  • Perfil Canela molida. Perfil polivalente: no eres un verdadero especialista en un área concreta, pero puedes desempeñar diferentes tareas con agilidad.
  • Perfil Canela en rama y molida. Perfil especialista/polivalente: aunque eres experto en un área técnica, eres capaz de desempeñar tanto funciones relacionadas como no relacionadas, cuando sea necesario.


Para llegar a ser más polivalente hay que potenciar una serie de habilidades personales y profesionales. Aquí te listo unas cuantas:
  • Actitud de autoaprendizajE
  • Planificar una formación continua
  • Estar a la vanguardia de las NTIC
  • No temer equivocarse. Cuanto más nos equivoquemos más práctica y experiencia estaremos acumulando
  • Desarrollar un buen networking
  • Compartir ideas y conocimientos
  • Ser creativo
  • Saber gestionarse el tiempo
  • Tener habilidades para hablar en público y no tener reparo en consultar dudas
  • Potenciar la inteligencia emocional y saber dar un toque humano a tus acciones
  • Capacidad de resolver problemas de manera proactiva
  • Habilidad para tomar decisiones
  • Tener un pensamiento crítico y constructivo
  • Trabajar en equipo
  • Saber empatizar


miércoles, 9 de noviembre de 2016

La ilusión puede marcar la diferencia en un proceso de selección

El contexto de crisis que ha enmarcado todos los ámbitos de estos últimos años ha hecho mella especialmente en el éxito de encontrar un empleo acorde a las expectativas, formación y experiencia de los candidatos.

Estamos siendo testigos de una generación de estudiantes prácticamente perdida. Jóvenes con ilusión que se matriculaban en carreras universitarias, las finalizaban, y tenían que marchar al extranjero en búsqueda de un empleo nada que ver con el de su nivel formativo, dejando atrás absolutamente todo.

Hoy en día, y ahora que parece que vuelve a renacer la esperanza de encontrar un empleo sin tener que irse demasiado lejos, son muchas las personas que tienen carreras universitarias, que dominan idiomas y que se especializan con la realización de algún máster. La competencia de candidatos en cualquier proceso de selección es ahora muy elevada.

Los entrevistadores disponen de un mayor número de perfiles preparados con alta cualificación para la mayoría de puestos vacantes que deben cubrir. ¿Qué aspectos son entonces los que van a hacer diferenciar a un candidato de otro, si ambos comparten formación prácticamente idéntica?


Entran en juego los valores, ciertos rasgos personales que permiten seleccionar a aquel candidato que la empresa considere más se asemeja al perfil buscado o a las líneas estratégicas de la compañía.

Atrás quedaron aspectos como la permanencia en la empresa, uno de los más valorados antaño, que además premiaba (económicamente y a través de promociones internas) a los empleados conformen cumplían años en la compañía. 

Ahora se valoran aspectos como:

  • Compromiso: no importa el tiempo que estés, pero si estás estás. Es decir, te van a valorar mucho la implicación al 200% que vayas a tener en el trabajo que realices mientras estés en esa empresa o proyecto.
  • Trabajo en equipo: el individualismo en la realización de tareas da paso al trabajo colaborativo. La suma de todos es mucho más que una simple suma; se convierte en una multiplicación de talento.
  • Adaptabilidad: las tareas estables y fijas en el tiempo ya forman parte del pasado. Ahora se premia la polivalencia, personas que sepan hacer de todo y se adapten a tareas diversas cuando surja una necesidad que apriete.
  • Sinceridad y honestidad: ¿os habéis dado cuenta que la mentira compulsiva es un rasgo que comparten cada vez más muchas personas? Está claro que el entrevistador va a indagar y valorar mucho que no mientas en tu CV y obviamente durante la entrevista.
  • Empatía: si vamos a trabajar con personas, teniendo claro que todos somos distintos, el saber ponernos en lugar de los demás y valorar sus opiniones y sentimientos es clave para el entendimiento y rendimiento profesional.
  • Proactividad: las empresas ya no buscan perfiles reactivos, que hagan lo que se les dice que tienen que hacer. Se valoran las personas que se adelanten a los problemas y que en vez de buscar errores y culpables, propongan soluciones.
  • Y, sobre todo, Ilusión: si un empleado no pone ilusión y ganas en lo que hace, de nada sirve todo lo anterior. Hacer las cosas con afán de conseguir objetivos que nos van a beneficiar a todos (empleados y empresa), tener ganas de aprender y poner en práctica y transmitir este entusiasmo al resto del equipo es realmente el valor estrella para que tu solicitud de empleo sea la que más destaque.

El estrés laboral no se elimina, se gestiona

Hay una idea que me parece especialmente importante cuando hablamos de estrés laboral y es la de que no podemos pretender que las personas t...