lunes, 16 de julio de 2018

Cuando el sistema perfecto falla (por Lucía Lijtmaer)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.




La broma decía así: los suecos serán cultos, ecuánimes, solidarios, ricos, atentos, modernos, limpios, altos y guapos, pero ¿qué hay de los suicidios? El chiste, en realidad, era sobre cualquier otro país que se compara con Suecia, pero ya no tiene por qué considerarse una broma. El director de cine Erik Gandini, de origen italiano y residente en Suecia, estrena esta semana en nuestro país The Swedish theory of love, la teoría sueca del amor, en la que examina cuáles son los riesgos acuciantes de uno de los éxitos de la socialdemocracia del siglo XX.
El documental muestra como Escandinavia, y Suecia en concreto, modelo de patrón social, la cuna del verdadero Estado del bienestar, parece agotarse a sí mismo, y no por las razones que les gustarían a los neoliberales: el sistema funciona y se perpetúa, pero su implantación a largo plazo parece generar unos daños colaterales que requieren de una cierta revisión. Las mujeres paren solas mientras los hombres eyaculan en un vaso. Las personas mueren en absoluta soledad sin que nadie reclame sus cuerpos. Los científicos inventan dispositivos para producir citas virtuales con olores, sabores y finales felices para los que están solos. Porque de eso se trata: de soledad. El fallo es la soledad.

-El orígen: la socialdemocracia sueca no se basa exclusivamente en los valores del bienestar social como mito primigenio, sino que proviene del manifiesto “La familia del futuro: una política socialista para la familia”, un programa del gobierno sueco de 1972 en el que se crean las directrices de la política estatal. En ellas se establece la independencia como un derecho fundamental: el individuo es autónomo, y puede, si lo desea, tener familia pero no necesariamente las “cargas familiares” que originan dependencia. Solo las relaciones reales definen a los suecos, de lo demás se hace cargo el Estado. Así, las interacciones se basan en la independencia. La premisa es sencilla: si una mujer, por ejemplo, depende económicamente de un hombre, ¿es su relación voluntaria? 


-El milagro: desde la raíz de la teoría social y económica en Suecia, se deriva la enorme carga del estado para garantizar los derechos que consideran básicos e inalienables: una jubilación intocable, educación infantil, sanidad universal, y distribución igualitaria de la riqueza. Pese a que el modelo sueco ha sufrido idas y venidas a lo largo de las décadas -y en la actualidad se prima por la libertad ciudadana de elección y la incorporación plena del empresariado- según las cifras de la ONU, Suecia tiene uno de los niveles de pobreza más bajo del mundo (6%) y está entre las cinco naciones con la distribución del ingreso más igualitaria.
-Los fallos: la letra pequeña (o no tan pequeña) del entramado tiene que ver con el concepto de independencia. La idea que prima es “deshacerse de estructuras familiares rígidas y normativas”, y favorecer lo que se denomina “el más sueco de los valores”, es decir, la independencia. Así, encontramos parte del reverso tenebroso: una sociedad plasmada como aséptica, con evidentes dificultades para relacionarse en una especie de síndrome de Asperger global que se traduce en nuevos fenómenos sociales. La mitad de la población, cuarenta años después del manifiesto, vive sola. La Cruz Roja sueca estableció en un estudio que el 40%, además, se siente sola e inició una campaña para frenar los riesgos de la exclusión en la tercera edad. La interacción entre ciudadanos es tan escasa, por ejemplo, que los refugiados que llegan a Suecia tardan siete años en encontrar trabajo, la cifra más alta del mundo (nota: un lector escéptico podría hacer notar que al menos Suecia acoge refugiados).

-Los riesgos: evidentemente, la individualidad no es un invento sueco. Pero el discurso occidental contemporáneo hace que el Estado del Bienestar sueco acompañe de estos cambios estructurales de una ideología que fomenta y celebra su aislamiento. A falta del pegamento que aglutina a una sociedad, la competitividad y la celebración del emprendedor como nuevo cowboy solitario hacen mella en un país  tecnificado y, hasta hace poco, muy homogéneo. Sin comunidad evidente, el avance de Demócratas Suecos, el partido de extrema derecha que ha crecido espectacularmente en los últimos años, no hace sino evidenciar que se nutre de un espacio vacío.
-La tesis: la crítica es sencilla si se realiza desde el espacio más conservador. La “calidez” que se ha usado estereotípicamente para defender modelos mucho más desiguales -quien no recuerda a Ana Rosa Quintana y sus cervecitas y terracitas como respuesta a la tristeza escandinava- no se presentan como alternativa para los suecos. La revisión del modelo sueco pasa por la búsqueda de alternativas de interdependencia -algunos apuntan a cambio optimistas señalando las reuniones espontáneas que comienzan a darse ciudadanos suecos e inmigrantes, o en webs en las que se anima a gente que vive sola  a cocinar en conjunto-. Comienza a vislumbrarse la necesidad de asumir que la comunidad, como concepto, puede salvarles.

Lucía Lijtmaer
24 de Mayo de 2016 
https://www.eldiario.es/

jueves, 5 de julio de 2018

JULIO: Suecia, un país donde el individualismo no está bien gestionado


Ya hace unos cuantos veranos que visité a unos amigos en Suecia, concretamente en Uppsala, ciudad universitaria cercana a la capital sueca. Fueron 6 días en los que tuve la oportunidad de visitar un par de lugares interesantes de sus alrededores: la capital, Estocolmo, y la población vikinga de Sigtuna. Si tuviera que buscar un adjetivo para este país y sin hacer filtro diría que es algo aburrido, pero no quiero utilizar este término peyorativo y prefiero decir que es un país demasiado tranquilo, donde la búsqueda de la soledad y el tiempo para uno mismo (tan necesario en ciertos momentos) lleva a una cultura del individualismo que, bajo mi punto de vista, se convierte en un arma de doble filo al no estar gestionada correctamente.

El Reino de Suecia es un país escandinavo, que limita al norte con Noruega y Finlandia y está conectado mediante el puente de Öresund con Dinamarca. Con una extensión de más de 450 mil km² es el quinto país más extenso de Europa, aunque su población apenas llega a los 10 millones de habitantes. Los prehistóricos dejaron evidencias de vida en Suecia, aunque ésta se convierte, históricamente hablando, en una región más interesante después de la Era Vikinga (s.VIII-XI), cuando el cristianismo se introduce en el país y comienzan a formarse los primeros reinos de los que Finlandia también formaba parte y de la que consigue independizarse durante el s.XVI. Durante las dos Guerras Mundiales se mantuvo neutral (aunque su neutralidad durante la IIGM siempre es cuestión de debate al colaborar con Adolf Hitler) y en 1995 entró a formar parte de la Unión Europea.

Cuando fui a Suecia lo hice para visitar a unos amigos que habían ido a vivir allí por trabajo y estudios. Durante las mañanas trabajaban y era cuando yo aprovechaba para coger la bicicleta y perderme por los alrededores de Uppsala. Por las tardes, socializaba con ellos y sus amigos… curiosamente ninguno sueco (y ahí lo dejo).

Uno de aquellos paseos en bici por Uppsala

Una de aquellas solitarias paradas de bus junto a carreteras sin apenas vehículos



Lo primero que haces cuando llegas allí es pensar “qué bien se vive aquí”, pero esta visión del turista que viene del estrés de la gran ciudad, mucho contrasta con la de las personas que llevan viviendo allí una temporada. El clima frío del invierno con su oscuridad prácticamente las 24h, los veranos que nunca acaban de llegar y cuando lo hacen apenas duran unos días, el problema del individualismo extremo de la sociedad sueca que tanto contrasta con otras culturas o modos de vida de otro países vecinos… en realidad, no todo es tan bonito como parece.

No voy a negar que Suecia tiene unas tierras impresionantes y unos paisajes que quitan el hipo, la verdad que tengo ganas de volver y seguir viendo. Pero la tranquilidad exagerada en sus calles, en su gente, en sus carreteras, en sus comercios… no va conmigo, no va con personas acostumbradas a vivir en ciudades y casi me atrevería a decir que ni siquiera en pueblos. Y es que hasta su capital, Estocolmo, es una ciudad tranquila, una ciudad-pueblo como yo la llamo.

La tranquilidad de Estocolmo la encuentras también
en cualquier rincón del centro de la ciudad
La cuestión, con la que comenzaba esta entrada, y con la que quiero abrir debate es si el individualismo que fomenta Suecia es bueno o es malo. Pues como todo, dependerá de hasta qué extremo se lleve. Os recomiendo que veáis el documental de Erik Gandini “La teoría sueca del amor” para que podáis entender mejor lo que explico a continuación. Algo te pone en alerta cuando te están diciendo que Suecia es uno de los países más felices y donde mejor se vive, pero también está entre los países con mayor tasa de suicidio del mundo. Y más cuando te dicen que el 40% de los suecos se sienten solos y un alto porcentaje de ellos vive en soledad (uno de cada dos), sin ni siquiera tener quien reclame por su cuerpo cuando fallecen (uno de cada cuatro)… en fin, muchos datos que hacen saltar todas las alarmas y que te llevan a pensar que quizás la búsqueda de la independencia personal, del estado de bienestar personal, del pensar un poco más en uno mismo y del “hacer lo que me plazca sin contar con los demás” deja de ser tan buena cuando se lleva a extremos.

Este grado de individualismo acaba convirtiendo a un país tan bonito como Suecia en un país de individuos, quienes viven acostumbrados a la soledad, al aburrimiento permanente, sin ni siquiera ser conscientes de ello. Los inmigrantes que por estudio o trabajo deciden ir allí se encuentran con que las pocas relaciones de amistad que establecen son básicamente con otros ciudadanos no suecos y, esto explica la tasa tan ridícula de matrimonios mixtos entre suecos y extranjeros.

Más allá de dónde se encuentra la base de este individualismo artificial en la sociedad tan económicamente acomodada de Suecia (el documental que os indico os puede dar más pistas), quiero llegar a la reflexión de la importancia que tienen para las personas valores tales como el compañerismo, la colaboración, la cooperación, el trabajo en equipo, la socialización… valores que contrastan con ese individualismo, que no es malo e incluso puede ser necesario, pero nunca llevado a tales extremos.

Desde mi experiencia personal os puedo asegurar que esos momentos de soledad durante las mañanas y desconexión necesaria me ayudaron en un verano que fue algo tormentoso a nivel personal, pero también os aseguro que me fue bastante y que una semana más me hubiera invertido la valoración que ahora hago de aquel viaje por el sur de este país escandinavo, al que volveré sin duda.


Si buscas relax, si buscas desconectar durante unos días, Suecia es tu destino

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viernes, 29 de junio de 2018

La resiliencia, una habilidad emocional que cualquier profesional debe hacer suya (por Rosa Carvajal)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


La resiliencia, una habilidad emocional que cualquier profesional debe hacer suya
«La capacidad de superar las adversidades de la vida es una característica esencial para convertirse en un gran líder»

Durante la crisis económica María fue despedida de su empresa junto con otros muchos compañeros tras 30 años de servicio. Se encontró con 50 años en la calle, con una mano adelante y otra atrás y muchas facturas que pagar. Pero lejos de desmoronarse se levantó con fuerza, recuperó su confianza y junto con otros ex compañeros fundó una asociación para ayudar a desempleados de larga duración. Hoy en día tiene una pequeña agencia de publicidad.

¿Por qué algunas personas se hunden en momentos difíciles y otras salen fortalecidas? 

María podría haber reaccionado de forma muy distinta. Pero supo hacerle frente a un agente perturbador o a un estado de situación adversa. Así se define a la resiliencia. La especialista en psicología y negocios Diane L.Coutu explica en la serie «Inteligencia Emocional», de Harvard Business Review y editado en español por Reverté Management, que «las primeras teorías sobre la resiliencia subrayaban el papel de la genética. Simplemente algunas personas nacen resilientes y otras no, se decía. Por supuesto que hay algo de verdad en esto, pero un buen número de evidencias empíricas (procedentes tanto de niños como de supervivientes de campos de concentración o de negocios que renacen de sus cenizas) sugiere que la resiliencia se puede aprender. Otros psicólogos afirman que las personas desafortunadas desarrollan las habilidades asociadas a la resiliencia más fácilmente que aquellos que disfrutan de unas circunstancias ventajosas». Coutu apunta que, hoy en día, la resiliencia es un tema de actualidad en los negocios, aunque los estudios pioneros de Norman Garmezy, profesor emérito de la Universidad de Minnesota, iniciaron la investigación académica sobre la resiliencia hace unos 40 años. «Las empresas y las personas con más éxito muestran un sólido sistema de valores y los sistemas de valores de las compañías resilientes cambian muy poco con el paso de los años y sirven de andamiaje en los tiempos difíciles», concluye L. Coutu que define la resiliencia «como una de las habilidades emocionales que cualquier persona del siglo XXI debe dominar». Carlos González Alonso, profesor de ESIC y autor de «Homo Resiliens», señala que el concepto se puso de moda a lo largo de la crisis, pero está en boga en el sector de los Recursos Humanos desde mucho antes. Define la resiliencia como «la capacidad de superación, la capacidad de salir fortalecido en los momentos de crisis» y señala que las empresas lo deberían incorporar en sus modelos de gestión de sus profesionales. Destaca que, «en los procesos de selección, tendría que valorarse el nivel de resiliencia de los candidatos. Es un elemento que se ha de incorporar en los perfiles profesionales y una condición “sine qua non” en los directivos». No todo el mundo es resiliente por naturaleza pero «es una competencia que se puede desarrollar a través de técnicas como el “mindfulness” o la psicología positiva», asegura González Alonso.

En las distintas culturas, la capacidad de superar las adversidades de la vida es una característica esencial para convertirse en un gran líder. Según los investigadores Jeffrey A. Sonnenfeld y Andrew J.Ward, «los auténticos líderes no se desmoronan. Las derrotas les impulsan a reincorporarse a la lucha con mayor fuerza y determinación». Poca gente personifica este viaje mejor que el presidente Jimmy Carter. Después de su devastadora derrota para la reelección frente a Ronald Reagan, estaba agotado emocionalmente. Sin embargo no se refugió en la ira y la autocompasión, relatan los especialistas, sino que luchó para restaurar su influyente papel en los acontecimientos mundiales. «La clave de la resiliencia es esforzarse mucho, luego parar, recuperarse y continuar de nuevo», como apuntan el conferenciante, Shawn Achor y la psicóloga Michelle Gielan.

Cómo recuperarse

Uno de los pasos más importantes en el camino hacia la recuperación es afrontar el fracaso y aceptarlo. Los investigadores Jeffrey A. Sonnenfeld y Andrew J.Ward en la serie de libros titulada «Inteligencia emocional» aconsejan que, a medida que comenzamos a reconstruir nuestra carrera, debemos asegurarnos de que: «el fracaso es un inicio, no un final. Siempre es posible regresar al punto de partida; mira hacia el futuro. Las acciones preventivas son, a menudo, más efectivas que las reactivas; es importante ayudar a los demás a que afronten su fracaso».


Rosa Carvajal
23 de Abril de 2018 12:27 
https://www.larazon.es/

miércoles, 20 de junio de 2018

Cómo trabajar la resiliencia en niños: 5 pasos (por Ángel Rull)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


La resiliencia está presente en la mayoría de los niños, pero también, en muchos adultos. Además, es posible aumentarla y fortalecerla.




Después de acontecimientos traumáticos, el ser humano se repone y sale fortalecido. Esta capacidad está presente en la mayoría de los niños, independientemente de la importancia de la tragedia. Se llama resiliencia y es posible entrenar a tus hijos para ello.

5 pasos para fomentarla en tus hijos

lunes, 11 de junio de 2018

La ventaja de ser resiliente (por Ivette de Jacobis)


Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

La vida incluye adversidades y seguramente vamos a vivir situaciones que pueden llevarnos a nuestro límite, poner a prueba nuestra fuerza y hacer que dudemos si realmente tenemos la capacidad y voluntad suficientes para no dejarnos vencer y seguir adelante. En estos momentos es donde necesitamos la resiliencia; la capacidad para adaptarnos, aprender y salir fortalecidos de las situaciones difíciles.


De acuerdo a Karen Reivich y Andrew Shatte, autores del libro The Resilience Factor, la resiliencia es quizás el ingrediente crucial para disfrutar de una vida sana y feliz, con la característica de que se puede aprender y desarrollar a cualquier edad y bajo cualquier circunstancia. Más que cualquier otra habilidad, es lo que determina qué tan bien manejamos aquellas situaciones que nos desgastan o derrumban, como luchar contra una fuerte enfermedad, sobreponerse a la terminación de una relación particularmente dolorosa o complicada, la muerte de un ser querido, o levantarse de una crisis económica.

lunes, 4 de junio de 2018

JUNIO: Fue en la capital de los Países Bajos donde Ana Frank demostró su resiliencia


En esta ocasión os voy a hablar de la Resiliencia como capacidad que tenemos los seres humanos de sacar lo positivo en situaciones que realmente no lo son. Pero antes dejadme que os hable de los Países Bajos; país en el que enmarcaré este concepto psicológico.

El Reino de los Países Bajos se sitúa en el noroeste de Europa con una superficie de 41mil km2de los cuales el 18.40% es agua. Tiene una población alrededor de los 17 millones de habitantes y han estado habitados desde la última glaciación. Tierras conquistadas en el s.I a.C. por los romanos, saqueadas por los vikingos durante los s.IX y XI y bajo el dominio español hasta su independencia en 1648, tras la Guerra de los ochenta años. Pero sin duda uno de sus golpes más duros y recientes ocurrió durante la II Guerra Mundial (1939-1945). Aunque se declararon neutrales, Alemania lanzó un ataque contra los Países Bajos conquistando la mayor parte del país y persiguiendo a los judíos, quienes fueron declarados enemigos del estado. Es en este periodo y concretamente en su capital, Ámsterdam, donde se ubica una de las historias más conocidas: la de Ana Frank, la niña judía que tuvo que vivir escondida junto a su hermana, sus padres y cuatro personas más en una dependencia secreta de un edificio de oficinas frente al canal Prinsengracht de la capital holandesa.

Casa de Ana Frank, en Prinsengracht 263-267


Canal Prinsengracht




Si habéis leído su Diario o conocéis su historia, entenderéis por qué hablo de Ana Frank como un claro ejemplo de persona resiliente.

Pero antes, ¿qué es la resiliencia?

Para los que nunca hayáis escuchado esta palabra os la explicaré como me la enseñaron a mí; con una de esas metáforas que a veces ayudan a asimilar conceptos que forman parte del mapa abstracto de la mente humana.

“Pensad en una goma, que la estiráis para adecuarla alrededor de un objeto, pero cuando la dejáis suelta vuelve a su estado y forma original. Pensad también en una esponja, que la presionáis para escurrir el agua que ha absorbido, pero que al soltarla vuelve a tener su misma forma inicial”

Esto es la resiliencia, la capacidad de adaptarnos a una situación adversa y salir de ella “airosos”, en el sentido de poder volver a ser la misma persona que fuimos, aunque obviamente con un aprendizaje extra que ya nadie nos puede quitar. La resiliencia es, por lo tanto, una capacidad que puede tener un componente innato, pero que en realidad se adquiere y refuerza a través de la experiencia y las vivencias que uno tiene a lo largo de su vida y el cómo éstas le influyen y las afronta. 

Para afrontar adversidades, para salir reforzado de éstas y para conseguir llevar una vida tranquila y normal a partir del acontecimiento adverso se requiere tener muy trabajados otros aspectos de la Inteligencia emocional, entre ellos:

Autocontrol: capacidad de dominar las propias emociones, pensamientos, comportamientos... 
"Querida Kitty: Hace sol, el cielo está de un azul profundo, hace una brisa hermosa y tengo unos enormes deseos de...¡de todo! Deseos de hablar, de ser libre, de ver a mis amigos, de estar sola. Tengo tantos deseos de...¡de llorar! Siento en mí una sensación como si fuera a estallar, y sé que llorar me aliviaría. Pero no puedo. Estoy intranquila, voy de una habitación a la otra, respiro por la rendija de una ventana cerrada, siento que mi corazón palpita como si me dijera '¡Cuándo cumplirás mis deseos!'. Creo que siento en mí la primavera, siento el despertar de la primavera, lo siento en el cuerpo y en el alma. Tengo que contenerme para comportarme de manera normal, estoy totalmente confusa, no sé que leer, qué escribir, qué hacer, solo sé que ardo en deseos... Tu Ana" 
(Diario de Ana Frank. 12 de febrero de 1944)
Autoconocimiento: conocerse a uno mismo, saber cuáles son los puntos fuertes y las áreas de mejora... 
"Sé perfectamente cómo me gustaría ser y cómo soy... por dentro, pero lamentablemente solo yo pienso que soy así. Y esa quizá sea, no, seguramente es, la causa de que yo misma me considere una persona feliz por dentro, y de la gente que me considere una persona feliz por fuera" 
(Diario de Ana Frank. 1 de agosto de 1944)
Motivación: encontrar aquello que te gusta, que te apasiona y te empuja a hacerlo con mayor implicación. 
"Ahora otro tema: hace mucho que sabes que mi mayor deseo es llegar a ser periodista y más tarde una escritora famosa. Habrá que ver si algún día podré llevar a cabo este delirio (?!) de grandeza, pero temas hasta ahora no me faltan. De todos modos, cuando acabe la guerra quisiera publicar un libro titulado La casa de atrás; aún está por ver si resulta, pero mi diario podrá servir de base" 
(Diario de Ana Frank. 11 de mayo de 1944)
Confianza: esperanza firme para que algo suceda. 
"Solo espero una cosa: que se odio a los judíos sea pasajero, que los holandeses en algún momento demuestren ser lo que son en realidad, que no vacilen en su sentimiento de justicia, ni ahora ni nunca, ¡porque esto de ahora es injusto!" 
(Diario de Ana Frank. 22 de mayo de 1944)
Optimismo: juzgar las cosas y los acontecimientos desde la parte más positiva 
"Querida Kitty: ¡Me han vuelto las esperanzas, por fin las cosas resultan! Sí, de verdad, ¡todo marcha viento en popa! ¡Noticias bomba! Ha habido un atentado contra Hitler y esta vez no han sido los comunistas judíos o los capitalistas ingleses, sino un germanísimo general alemán, que es conde y joven además" 
(Diario de Ana Frank. 21 de julio de 1944)
Voluntad: deseo o intención para hacer algo. 
"Sé lo que quiero, tengo una meta, una opinión formada, una religión y un amor. Que me dejen ser yo misma, y me daré por satisfecha. Sé que soy una mujer, una mujer con fuerza interior y con mucho valor. Si Dios me da la vida, llegaré más lejos de lo que mamá ha llegado jamás, no seré insignificante, trabajaré en el mundo y para la gente. ¡Y ahora sé que lo primero que hace falta es valor y alegría!" 
(Diario de Ana Frank. 11 de abril de 1944)
Aceptación: aceptar la realidad, plantarle cara y seguir hacia delante. 

"Hemos vuelto a tomar conciencia del hecho de que somos judíos encadenados, encadenados a un único lugar, sin derechos, con miles de obligaciones. Los judíos no podemos hacer valer nuestros sentimientos, tenemos que tener valor y ser fuertes, tenemos que cargar con todas las molestias y no quejarnos, tenemos que hacer lo que está a nuestro alcance y confiar en Dios. Algún día esta horrible guerra habrá terminado, algún día volveremos a ser personas y no solamente judíos" 
(Diario de Ana Frank. 11 de abril de 1944)

A pesar de su trágica vida por ser de familia judía, de tener que estar escondida en una casa-zulo en el corazón de Ámsterdam y, tras ser descubierta, tener que permanecer en los campos de concentración de Auschwitz (Polonia) y Bergen-Belsen (Alemania), Ana Frank tuvo la fuerza necesaria para hacer frente a esas adversidades, superarlas de algún modo y transformarlas en algo positivo: las líneas de su Diario. 

Tras una biblioteca se encuentra la puerta de entrada al "anexo"
donde Ana y su familia vivieron durante la ocupación alemana,
desde el 9 de julio de 1942 hasta el 4 de agosto de 1944,
cuando fueron descubiertos y capturados 

Aunque no pudo conseguirlo personalmente, Ana siempre tuvo la ilusión de publicarlo y convertirse en una gran escritora. Esa ilusión, ese sentido que ella le daba a la vida, le ayudó a lograr ser una persona con alta capacidad de resiliencia. 

Sin que ella pudiera verlo, su Diario ha sido traducido a 70 idiomas y supera los 30 millones en ventas.

Ya han pasado 11 años de esta foto, pero es la única 
que conservo de aquella visita a la Casa de Ana Frank.
Os invito a leer su Diario. ¡Yo ya lo hice! :)

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lunes, 28 de mayo de 2018

Los niños de cinco años aún no tienen prejuicios racistas (por Agencia Sinc)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


Cuanto más diverso es su entorno, menos importancia dan a la etnia

Hace muchos años que los científicos han desterrado el concepto de ‘raza humana’ como un elemento biológico que determina la personalidad; sin embargo, esa idea perdura en parte de la sociedad. Un nuevo estudio ha revelado que es una creencia propia de los adultos: los niños de entre cinco y seis años no relacionan el color de la piel con las características psicológicas de las personas.

Los prejuicios racistas no son inherentes a la infancia / Pixnio

Desde la década de 1950, el concepto de raza humana ha caído en desuso para los científicos. Disciplinas como la genética, la biología evolutiva y la antropología han confirmado que es una categoría social y no natural. Sin embargo, muchas personas siguen pensando erróneamente que el color de la piel determina biológicamente la personalidad del individuo.

martes, 22 de mayo de 2018

¿Cómo liberarnos de los prejuicios? (por Miguel Pastorino)

Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

El otro es mucho más de lo que percibimos. Juzgarle por cómo lo vemos es una temeridad, un error.

Solemos pensar que conocemos a los demás y hablamos con facilidad de cómo son, de cómo piensan y de por qué son de tal o cual manera. También los demás muchas veces operan del mismo modo con nosotros. Confundimos con mucha facilidad la realidad con la percepción que tenemos de ella, cuando siempre nos haría bien recordar que lo real es mucho más que lo que percibimos y no obedece a nuestras simplificaciones.

miércoles, 16 de mayo de 2018

La desigualdad de género en la oficina es culpa de los prejuicios (por M. Victoria S. Nadal)

Estamos en MAYO: el mes en el que hablamos de Colombia y de los Prejuicios en este Blog.
Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


"Hombres y mujeres se comportan igual en el lugar del trabajo, las diferencias de salario y de acceso a puestos altos no residen en cómo actúan las mujeres, sino en cómo los demás perciben sus acciones, según un estudio de la Universidad de Harvard"

Se han sugerido numerosas causas para explicar por qué las mujeres cobran menos, tienen contratos más precarios y menos posibilidades de ascender en su trabajo. La causa que subyace es el machismo, que deriva en desigualdad de género en todos los ámbitos de la sociedad. Pero si vamos al detalle, vemos que las explicaciones tradicionales socialmente aceptadas sugieren que las mujeres se sienten impostoras en sectores dominados por hombres —y esto nos hace más conservadoras a la hora de pedir aumentos o ascensos— y también que las mujeres se comportan de forma diferente y no tienen las mismas redes de contactos. Esta última hipótesis ha sido recientemente desmentida por un estudio de la Universidad de Harvard que ha monitoreado el comportamiento de hombres y mujeres en la oficina y concluye que no hay diferencias en la forma de actuar, trabajar y relacionarse con el entorno laboral. En este caso, la desigualdad se debe a prejuicios: no a cómo se comportan las mujeres sino a cómo se interpretan sus acciones.

¿Las mujeres y los hombres actúan de forma diferente en la oficina?

viernes, 11 de mayo de 2018

MAYO: Colombia me demuestra que los prejuicios distorsionan la realidad



El mes pasado hice un viaje de esos que podemos decir se organizan de manera casi improvisada y a un destino que, seguramente, no hubiese escogido como primera opción. Lo de la improvisación es lo de menos para esta entrada que enmarcará este mes de Mayo en “Nosotros: las personas”. En cambio, lo de “seguramente no hubiera sido la primera opción” tiene más importancia si os digo que esta vez quiero hablaros de los prejuicios.

Pero antes, os doy cuatro pinceladas de Colombia, una república situada en América del Sur y cuya capital es Bogotá. Con una superficie superior al millón de km2 y una población alrededor de los 49 millones de habitantes, Colombia se ha caracterizado durante el siglo pasado y hasta no hace mucho por su inestabilidad política, que le ha llevado a tener varias guerras civiles. Desde la década de 1960 el conflicto interno entre el Estado contra diversos actores armados (guerrillas, paramilitares, narcotraficantes y crimen organizado), así como la economía ilegal dedicada al tráfico de drogas convirtieron al país en uno de los más peligrosos de Sudamérica y del mundo. En 2016, el Gobierno desarrolló un proceso de paz con la guerrilla con el objetivo de encontrar una salida política al conflicto. Actualmente, aunque la situación no es de estabilidad plena, Colombia trata de combatir esta lacra que ha arrastrado durante décadas para poder alcanzar una situación de progreso y transformación continuada.

Y ahora sí, confieso que yo he sido uno de los primeros en tener prejuicios sobre Colombia y, a pesar de tener muy claro e intentar siempre de no fomentar y alimentar los juicios de valor sesgados que todos nos hacemos, esta vez he vuelto a comprobar que cuando te encuentras con la realidad, ésta te da un buen bofetón y te hace ver que tu idea era sólo eso, una idea bastante lejana a la vida misma.

Estamos inmersos en un mundo de generalizaciones en el que tendemos a pensar que porque alguien sea de una determinada manera, todos aquellos que guardan relación con algún aspecto de este alguien tienen que ser o comportarse también de esa forma. Lo más difícil, pero necesario es luchar contra estas generalizaciones y, a veces, no hay más remedio que afrontar la realidad y darse cuenta que la película que uno se había montado dista mucho de lo que realmente ocurre. Y es que los prejuicios se forman de manera inconsciente en las personas y distorsionan la percepción que puedan tener de las cosas.

La pobreza, la inseguridad y las drogas son quizás los tres prejuicios estrella cuando semanas atrás comentaba con mis allegados que me iba a pasar unos días a Colombia. No se puede negar que las tres concurran en determinadas zonas del país, pero ¿en qué país no las tenemos también?.

Cierto es que aún queda mucho por hacer en Colombia, pero tan cierto es que se lleva mucho tiempo haciendo cosas y que éstas no son vox populi como lo siguen siendo las negativas del pasado. Utilizar la serie de “Narcos” como la realidad colombiana en 2018 es un error garrafal que hace que el avance que intentan hacer los ciudadanos de este país se vea tremendamente ralentizado en el tiempo.

Durante los 10 días que estuve en Colombia y visitando tres de sus ciudades más importantes: Cartagena de Indias, Medellín y Bogotá, pude comprobar que uno puede caminar tranquilo por la calle (siempre atento a lo que sucede alrededor, pero como hacemos en cualquier lugar y sobre todo si es uno que visitamos por primera vez). Pude comprobar que haciéndose de noche, uno puede continuar en la calle, que la gente es amable a la vez que curiosa cuando ven que los turistas se interesan por su país. También puedo afirmar que la propaganda que se hace del “visit colombia” es brutal: la gente te agradece la visita, te pide que recomiendes los lugares o sus servicios a aquellos que tengan intención de ir a Colombia, los guías turísticos saben sacar todo lo que hace a Colombia y a los colombianos dignos de ser visitados… en fin, ni vi pistolas, ni me ofrecieron droga, ni me secuestraron, ni me robaron y ni siquiera tuve la sensación de inseguridad que tanto miedo nos generan nuestros prejuicios.

Aunque lo poquito que visité me pareció estupendo, quiero remarcar aquel lugar que más me conmovió y que forma parte de Medellín. Concretamente, el barrio de San Javier o comuna nº13, considerada durante años el barrio más peligroso del mundo. Prostitución, asesinatos, drogas,… eran el pan de cada día en las calles de esta zona en la que viven más de 130.000 personas. Hoy, después de que en el año 2002 se iniciara la conocida “Operación Orión” que consistió en un Estado de Excepción para acabar con la guerrilla de las FARC y otros comandos armados en el barrio de San Javier, la comuna 13 es un barrio por el que se realizan tours y los turistas pueden pasear libremente realizando fotografías a los maravillosos graffitis que adornan las paredes de sus calles. La comuna 13 es un barrio en transformación que ha cambiado las armas por pinceles y donde la esperanza es el mensaje que se pretende contagiar a otros suburbios de la ciudad de Medellín.

Os dejo aquí una selección de fotografías de este barrio antioqueño de Medellín que recomiendo encarecidamente visitar como parte del tour que deberíais realizar por este país tan rico en cultura, naturaleza y espíritu innovador.


Desde el metrocable que nace en San Javier  podéis tener una vista impresionante y 
panorámica de la ciudad de Medellín.
En San Javier o comuna 13, vas a quedarte impresionado de la cultura, de los graffitis, de los niños y  
su vida en la calle, bailando, jugando y saludando a cualquier "gringo" que ven por allí.





Allí vas a encontrarte decenas de graffitis. Éste deja evidente el mensaje de "Esperanza"





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