miércoles, 1 de marzo de 2017

MARZO: La cúrcuma y las personas “problem solving”

Aunque su origen es asiático, hoy se cultiva prácticamente en todas las zonas tropicales, en especial en América latina, y es uno de los ingredientes básicos del curry en polvo por su capacidad colorante. Se usa la raíz de la planta hervida, seca y molida y puede reemplazar al azafrán (especia que nos ha acompañado durante el mes de febrero), coloreando salsas, verduras, arroces y sopas. Hablamos de la Cúrcuma.

Antes de acudir al recurso metafórico que dará cuerpo a los artículos que publicaré durante este mes de marzo, quiero explicar algunas de las propiedades milagrosas que tiene la cúrcuma:
  • Reduce la acidez del estómago, actuando como tónico estomacal estimulante de las secreciones de jugo gástrico y pancreático y facilitando la digestión.
  • Ayuda a eliminar las piedras de la vesícula biliar, además de tener un efecto antiinflamatorio sobre el hígado.
  • Actúa como antidepresivo natural y ha sido utilizado durante generaciones en la medicina tradicional china. Sirve para tratar la depresión y los trastornos relacionados con la tristeza o la infelicidad. Es estimuladora del sistema nervioso y reduce los niveles de estrés.
  • La Cúrcuma además es un remedio natural para los problemas respiratorios, gracias a sus acciones antioxidantes, antiinflamatorias y antibronquiales.

En numerosas ocasiones nos encontramos con imprevistos en nuestra vida que nos dificultan y obstaculizan algunos de los planes que tuviéramos pensados o bien ya en marcha. La ansiedad y el estrés que provocan estos impedimentos en nuestro organismo es tal que en muchas ocasiones entramos en estado de colapso, de no saber hacia dónde ir; nos quedamos paralizados y vemos perder todo por lo que tanto habíamos luchado y soñado.

Del mismo modo que la cúrcuma reduce la acidez estomacal, elimina los dolores hepáticos, actúa como antidepresivo y antiestrés y ayuda a mantener sanas nuestras vías respiratorias, la capacidad humana de ser resolutivos y buscar alternativas nos ayuda a minimizar nuestra impotencia ante una situación inesperada y nos permite ser capaces de reubicarnos cuando un impedimento nos saca forzosamente de nuestro camino.

Tomar decisiones y tener una capacidad resolutiva son dos habilidades que van muy de la mano y son imprescindibles para conseguir nuestras metas. Ante un problema debemos, además, saber actuar con positivismo y humildad (precisamente los dos aspectos trabajados en enero con el pimentón y en febrero con el azafrán), siendo capaces de asumir los errores cometidos y saber rectificar, cambiando la decisión tomada si las circunstancias no son tan favorables como imaginamos y sabiendo encontrar siempre el lado positivo de las cosas que nos suceden.

En el mundo empresarial, los recruiters buscan cada vez más perfiles “problem solving”, aquellos perfiles que optarían por la cúrcuma cuando se quedasen sin azafrán y tuviesen que dar color a la salsa o arroz que estuvieran preparando.

Esta característica se valora en los procesos de selección, incluso por delante de la formación y experiencia aportadas en el sector, que son más fácilmente adquiribles mediante la dedicación y el paso del tiempo. En el mundo organizacional, como en cualquier otro, la rapidez en buscar soluciones centrándose en ellas en vez de hacerlo sobre el problema en sí, sabiendo hacer frente a los miedos y dejar la falta de confianza a un lado, son los mejores aliados para superar problemas que supongan obstáculos ante la consecución de objetivos.

De todos modos, hay otro punto muy interesante que no podemos obviar y que hace que las personas mejoremos nuestra capacidad resolutiva. Se trata del control que podamos llegar a tener sobre una situación problemática antes incluso que el problema acontezca. Para ello, es necesaria la capacidad anticipadora, la proactividad, la habilidad de anticiparnos a futuros problemas, analizando varias vías posibles de prevención/solución y escogiendo la más idónea, sin caer en el gran error de dejar que el problema llegue a tocar fondo, evitarlo y esperar a que la solución llegue por arte de magia. El paso de ser personas reactivas (ante un problema, es cuando actuamos) a ser proactivas (nos anticipamos a la aparición del problema) nos lo va a dar el aprendizaje y la experiencia… y, por supuesto, el habernos levantado cada vez que hayamos caido en situaciones pasadas.

Recuerda que ser resolutivo te va a ayudar siempre a llegar más fácilmente a tu destino.


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