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viernes, 9 de julio de 2021

El error de burocratizar las soluciones de Recursos Humanos

Cualquier organización tiene que superar constantemente diferentes inconvenientes que no le permiten avanzar hacia sus objetivos de una manera lineal y a una velocidad de ritmo constante o accelerado. Los diferentes obstáculos que se va a ir encontrando van a hacer que haya frenadas, cambios de ruta, o incluso retrocesos, pero es algo habitual que no únicamente ocurre en las empresas sino también en la vida misma, por lo que forma parte de lo ya esperado en cualquier tipo de contexto de la vida en el que podamos pensar.

Para superar estos obstáculos o inconvenientes, es necesario que las personas que tienen que tomar las riendas de la de la empresa y decidir si el movimiento que hay que hacer es frenar, acelerar o cambiar la dirección, tengan muy claro cuáles son las diferentes causas que pueden estar ocasionando el problema en sí o bien que pueden ayudar a agilizar dicho inconveniente para volver a un escenario de nuevo favorable.

Prácticamente, es aquí, en la toma de decisiones, donde radica el verdadero problema, pues la neblina en la visión al medio y al largo plazo puede hacer que las soluciones en el corto plazo no sean suficientes. 

Una pandemia como la que acabamos de pasar, una crisis cualquiera, una bajada en las ventas motivadas por la fuerte competencia en el sector, la salida de una persona clave de la organización, problemas en las entregas de los pedidos y quejas de los clientes, son ejemplos de inconvenientes que nos podemos ir encontrando y sobre los que tenemos que tener muy claro que para parar el golpe (corto plazo), probablemente haya que tomar medidas tajantes y reactivas, cortando de raíz el problema o parte de él. Pero esto no será suficiente y si lo dejamos ahí seguramente sea “pan para hoy y hambre para mañana”, ya que nos habremos olvidado de atender al medio y al largo plazo. Me toca aquí, como profesional de los recursos humanos, defender mi terreno y recordar que, ante cualquier medida que estemos tomando o incluso ante el propio problema que estamos valorando, tenemos personas que juegan un papel importante en la resolución. Y me toca también recordar que las personas no son máquinas, sino que tienen emociones que hoy pueden ser X, mañana pueden ser Y y pasado mañana pueden ser Z. Y para poder lidiar con estas emociones ajenas, la empresa y el mando/jefe/líder que lidera a estas personas debe ser consciente de ello para poder saber gestionar esos estados emocionales desde una perspectiva de ayuda en pro al bien común (mejorar la calidad del empleado y mejorar la productividad en su trabajo). Si no se tiene en cuenta esto, esas emociones pueden convertirse en negativas por acciones que podamos tomar ahora en el corto plazo y, en consecuencia, estaremos creando un nuevo problema seguramente mucho más grave y difícil de gestionar en los próximos días, que además va a ser muy contagioso de manera negativa al resto de personas. La falta de motivación, de implicación, de confianza… son ejemplos de malas gestiones del equipo en momentos clave para la organización por el simple hecho de haber estado pensando en los problemas de hoy sin haber tenido en cuenta, repito, que detrás de cualquier solución existen personas, quienes sufren las consecuencias de las decisiones tomadas de manera unilateral y nada participativa.

Aunque a estas alturas todo esto parece obvio, es evidente que esto sigue ocurriendo y que hasta que los mandos intermedios y la dirección entiendan que este problema y este riesgo persisten y lo tomen como una de las prioridades a la hora de tomar decisiones en la empresa, seguiremos encontrándonos en las entrevistas de selección personas que huyen de sus jefes (no de las empresas) y en las entrevistas de salida, compañeros que nos informan de los motivos por los que han decidido dejar de colaborar con nosotros, en esa misma línea.

Para ello, desde el departamento de recursos humanos, en los que la fidelización del talento es primordial, se propone la implementación de políticas orientadas a mejorar la calidad en el trabajo, la comunicación interna, el compromiso con la empresa, la transparencia en la información, etc. Pero que se propongan estrategias y políticas no es suficiente, porque hay que implantarlas correctamente y esto, evidentemente, requiere de un trabajo y de un tiempo de dedicación por parte de la estructura jerárquica de la empresa. Si la dirección o si los mandos intermedios siguen pensando en cortar de raíz su problema de hoy y estas soluciones siguen considerándose un trabajo extra y secundario, pasándolas a un lugar inferior en la lista de prioridades, absolutamente de nada servirá la teoría de implantar nuevas políticas, porque la realidad será que en la práctica esas medidas se habrán convertido en burocracia y, como bien sabemos, la burocracia es cáncer para la empresa.

Por ello es tan vital que exista un departamento de recursos humanos en una empresa como vital es que para la Dirección las estrategias orientadas a cuidar el talento del que se dispone sean de máxima importancia, porque sin este talento motivado, implicado y enérgico difícilmente vamos a poder tirar hacia adelante y poder subir las marchas y la velocidad de crucero ante los diferentes problemas que nos vayamos a ir encontrando.

jueves, 8 de agosto de 2019

AGOSTO: Steve Jobs, impulsor de la era tecnológica gracias a su modelo de trabajo en equipo

Una de las premisas que siempre he tratado de recordar tanto en mi vida personal como en mi trabajo, especialmente desde mi posición en recursos humanos, es sin duda la necesidad de trabajar en equipo para minimizar esfuerzos individuales innecesarios y lograr el objetivo marcado con mayor rapidez, mayor seguridad y mayor unidad del grupo. El trabajo en equipo va a ser el tema que trataré de desarrollar durante los próximos días, personificándolo en la figura del gran Steve Jobs.


Steven Paul Jobs nació en 1955 en San Francisco (California) fruto de la relación entre un inmigrante sirio musulmán y una estadounidense de ascendencia suiza y alemana. Siendo todavía jóvenes estudiantes universitarios tuvieron que entregar a su hijo en adopción a una pareja de clase media de origen armenio. Con sus padres adoptivos, Steve creció en Mountain View, donde cursó la primera y secundaria y comenzó a interesarse por el pionero mundo de la informática. Steve entró en la universidad en 1972, teniéndola que abandonar 6 meses después por el alto coste que suponía. Aun así, durante año y medio continuaba yendo de oyente a las clases, decidiendo irse a la India a un retiro espiritual del cual vino convencido de la fundación de Apple Computer, logrando construir un ordenador personal y promocionándolo en el sector de la informática. Fue así como en 1976, con tan solo 26 años y junto a otros amigos de la adolescencia, logró fundar Apple y convertirse pocos años después en todo un magnate millonario al salir en bolsa la compañía. Los años 80 fueron pioneros en la revolución tecnológica y comenzaron a surgir diferentes competidores en el mercado de los ordenadores personales. A pesar de ello, fueron otros problemas sobrevenidos en la cúpula directiva de Apple los que hicieron que Steve Jobs renunciara a la empresa que él mismo fundó. Fue entonces cuando hizo una inmersión en el mundo del entretenimiento, comprando acciones en lo que después se conocería como Pixar y logrando firmar varios acuerdos para producir películas animadas para Walt Disney, estrenando en 1995 Toy Story, el primer largometraje generado completamente por ordenador y convirtiéndose en la primera película del binomio Walt Disney-Pixar en ganar un Óscar. Pero 13 años después, en 1997, volvió como director ejecutivo a Apple, que en esos momentos estaba pasando por graves problemas financieros. En esta segunda etapa en Apple, cambió el modelo de negocio, aprobó el lanzamiento de iPod y iTunes y dominó completamente el negocio de música en línea en 2009. Steve Jobs fallecía en 2011 a los 56 años a consecuencia de un paro respiratorio derivado de la metástasis del cáncer de páncreas que le fue diagnosticado en 2004.


No me ha sido fácil resumir la corta vida de un emprendedor de tal magnitud que creó una empresa que seguramente nos hace pensar que dispone de un complejo organigrama con diferentes departamentos y la celebración de múltiples reuniones diarias. Pues bien, nada que ver con eso. Steve Jobs siempre pretendió que Apple fuese como una start-up, es decir, una empresa que acaba de arrancar y no consta de un amplio entramado de departamentos. Se trata de una compañía muy colaborativa, en la que la comunicación fluye de manera vertical permitiendo que los empleados cumplan con sus funciones sin necesidad de tener por encima una supervisión constante y donde todos participan en las reuniones con el objetivo de solucionar cualquier problema que haya surgido, aportando ideas que permitan mejorar.
Steve siempre dijo que las reuniones de trabajo debían ser las justas y necesarias y siempre con pocas personas. Su cultura basada en la colaboración de las diversas áreas funcionales le hizo siempre optar por jugadores de primera división, basándose en el desarrollo de equipos de trabajo y teniendo certeza de que tanto Apple como Pixar tenía fichados los mayores talentos del planeta.


Trabajar en equipo es aunar aptitudes, opiniones, potenciar esfuerzos, disminuir el tiempo invertido en las tareas y aumentar así la eficacia en los resultados. La figura de un líder no deja de ser fundamental, en tanto será el promotor de una buena comunicación entre el conjunto de integrantes, estableciendo los objetivos comunes y potenciando las relaciones positivas entre los miembros del grupo.
Saber trabajar en equipo está muy solicitado en cualquier proceso de selección, porque las empresas de hoy en día saben que además de la formación y experiencia de los candidatos, el espíritu colaborativo y de equipo es lo que da la ventaja competitiva en cualquier mercado. Se trata de una forma de trabajar en la que los participantes son responsables de las metas, viéndolas como suyas y por lo tanto dando el máximo y compartiendo el triunfo con el resto del equipo, que a su vez estará actuando del mismo modo.
En resumen y para finalizar. No trabajas en equipo si:

  • Existe una única persona que toma siempre las decisiones.
  • Cada área se preocupa de sus propias metas y culpan a los demás al no lograr alcanzarlas.
  • No se conocen los componentes de las diferentes áreas o no existe comunicación entre ellos.
  • No se confía en algún o algunos de los otros miembros del equipo.
  • Hablas como "yo" en vez de como "nosotros".

"No tiene sentido contratar a personas inteligentes y decirles después
lo que tienen que hacer; contratamos gente inteligente y son
quienes nos tienen que decir lo que hacer" 
Otros artículos relacionados con el "trabajo en equipo":

miércoles, 1 de marzo de 2017

MARZO: La cúrcuma y las personas “problem solving”

Aunque su origen es asiático, hoy se cultiva prácticamente en todas las zonas tropicales, en especial en América latina, y es uno de los ingredientes básicos del curry en polvo por su capacidad colorante. Se usa la raíz de la planta hervida, seca y molida y puede reemplazar al azafrán (especia que nos ha acompañado durante el mes de febrero), coloreando salsas, verduras, arroces y sopas. Hablamos de la Cúrcuma.

Antes de acudir al recurso metafórico que dará cuerpo a los artículos que publicaré durante este mes de marzo, quiero explicar algunas de las propiedades milagrosas que tiene la cúrcuma:
  • Reduce la acidez del estómago, actuando como tónico estomacal estimulante de las secreciones de jugo gástrico y pancreático y facilitando la digestión.
  • Ayuda a eliminar las piedras de la vesícula biliar, además de tener un efecto antiinflamatorio sobre el hígado.
  • Actúa como antidepresivo natural y ha sido utilizado durante generaciones en la medicina tradicional china. Sirve para tratar la depresión y los trastornos relacionados con la tristeza o la infelicidad. Es estimuladora del sistema nervioso y reduce los niveles de estrés.
  • La Cúrcuma además es un remedio natural para los problemas respiratorios, gracias a sus acciones antioxidantes, antiinflamatorias y antibronquiales.

En numerosas ocasiones nos encontramos con imprevistos en nuestra vida que nos dificultan y obstaculizan algunos de los planes que tuviéramos pensados o bien ya en marcha. La ansiedad y el estrés que provocan estos impedimentos en nuestro organismo es tal que en muchas ocasiones entramos en estado de colapso, de no saber hacia dónde ir; nos quedamos paralizados y vemos perder todo por lo que tanto habíamos luchado y soñado.

Del mismo modo que la cúrcuma reduce la acidez estomacal, elimina los dolores hepáticos, actúa como antidepresivo y antiestrés y ayuda a mantener sanas nuestras vías respiratorias, la capacidad humana de ser resolutivos y buscar alternativas nos ayuda a minimizar nuestra impotencia ante una situación inesperada y nos permite ser capaces de reubicarnos cuando un impedimento nos saca forzosamente de nuestro camino.

Tomar decisiones y tener una capacidad resolutiva son dos habilidades que van muy de la mano y son imprescindibles para conseguir nuestras metas. Ante un problema debemos, además, saber actuar con positivismo y humildad (precisamente los dos aspectos trabajados en enero con el pimentón y en febrero con el azafrán), siendo capaces de asumir los errores cometidos y saber rectificar, cambiando la decisión tomada si las circunstancias no son tan favorables como imaginamos y sabiendo encontrar siempre el lado positivo de las cosas que nos suceden.

En el mundo empresarial, los recruiters buscan cada vez más perfiles “problem solving”, aquellos perfiles que optarían por la cúrcuma cuando se quedasen sin azafrán y tuviesen que dar color a la salsa o arroz que estuvieran preparando.

Esta característica se valora en los procesos de selección, incluso por delante de la formación y experiencia aportadas en el sector, que son más fácilmente adquiribles mediante la dedicación y el paso del tiempo. En el mundo organizacional, como en cualquier otro, la rapidez en buscar soluciones centrándose en ellas en vez de hacerlo sobre el problema en sí, sabiendo hacer frente a los miedos y dejar la falta de confianza a un lado, son los mejores aliados para superar problemas que supongan obstáculos ante la consecución de objetivos.

De todos modos, hay otro punto muy interesante que no podemos obviar y que hace que las personas mejoremos nuestra capacidad resolutiva. Se trata del control que podamos llegar a tener sobre una situación problemática antes incluso que el problema acontezca. Para ello, es necesaria la capacidad anticipadora, la proactividad, la habilidad de anticiparnos a futuros problemas, analizando varias vías posibles de prevención/solución y escogiendo la más idónea, sin caer en el gran error de dejar que el problema llegue a tocar fondo, evitarlo y esperar a que la solución llegue por arte de magia. El paso de ser personas reactivas (ante un problema, es cuando actuamos) a ser proactivas (nos anticipamos a la aparición del problema) nos lo va a dar el aprendizaje y la experiencia… y, por supuesto, el habernos levantado cada vez que hayamos caido en situaciones pasadas.

Recuerda que ser resolutivo te va a ayudar siempre a llegar más fácilmente a tu destino.


La IA ya entró en las empresas. La pregunta es si la usamos con criterio

En las conversaciones con colegas de RRHH y otras áreas (legal, IT…) aparece cada vez con más frecuencia una pregunta: ¿cómo estamos prepara...