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jueves, 3 de diciembre de 2020

DICIEMBRE: Lo que el Chimpancé nos transmite con su Altruismo

Ya se palpa la Navidad, en las tiendas, en la tele, en las luces… pero ¿y en las casas?, ¿y en las empresas?, ¿y en la gente? Este año ha sido un año gris en todo el planeta y todos lo estamos pasando mal; por la cantidad de libertades que hemos perdido, por el miedo a perder nuestra salud y la de nuestros seres queridos, por la pérdida de alguien a quien queríamos, por el impacto económico que el Covid está teniendo en los negocios, por ver cómo las relaciones sociales se han ido mermando poco a poco… pero, aun así, donde sí sigue habiendo espíritu navideño es en las ganas de ayudar a los demás. Todos los años llegan estas fechas cargadas de acciones de caridad hacia los más necesitados, que por desgracia este año han aumentado en número. Muchas personas han perdido sus puestos de trabajo y, como consecuencia, ha aumentado el empobrecimiento social por todo el planeta a una velocidad casi en paralelo con la pandemia.

Nos toca dedicar este mes a esas personas que de manera anónima o no, pero que sí con una gran honestidad, ayudan a quienes lo necesitan. Hablamos del altruismo y lo animalizamos en un gran amigo del hombre que siempre tiene una sonrisa que ofrecer: el Chimpancé.


El chimpancé es un primate homínido con el que el ser humano comparte el 98% del genoma, dato que deriva de la evidencia científica de que tanto el chimpancé, el hombre y también el gorila compartieron hace millones de años un ancestro común. Posee una dieta principalmente vegetariana, aunque también se alimenta de insectos y pequeños vertebrados. Los machos llegan a pesar unos 80kg en cautiverio y a medir hasta 1.70m, mientras que las hembras apenas llegan a los 70kg. Se caracteriza por la envergadura de sus brazos, aproximadamente 1.5 veces su estatura, que le permiten balancearse pasando de rama en rama. Su cuerpo está cubierto por un pelaje de color marrón oscuro, con excepción del rostro, dedos, palmas de las manos y plantas de los pies. El periodo de gestación de los chimpancés es de 8 meses y las crías son destetadas aproximadamente a los 3 años, aunque son más los años que siguen manteniendo vínculo con su madre. La pubertad la alcanzan entorno a los 8-10 años y su esperanza de vida es de unos 50 años en cautiverio. En libertad, podemos encontrar chimpancés en las selvas tropicales y sabanas húmedas de África central y occidental, aunque debido a la desforestación se encuentran en peligro de extinción. El chimpancé vive en comunidades que oscilan entre los 20 y más de 150 miembros y donde el apareamiento es promiscuo. Desempeñan estrategias de caza que requieren de cooperación, siendo conscientes de su estatus social en todo momento. Son manipuladores, capaces de engañar y capaces de entender aspectos del lenguaje humano, incluso números, además de planear espontáneamente el futuro cercano. Aunque los investigadores todavía no han llegado a un mismo punto de opinión, diversos estudios concluyen que los chimpancés llegan a ser animales altruistas que realizan un sacrificio solidario por el bien del colectivo.

Independientemente del resultado de los estudios llevados a cabo con diferentes comunidades de chimpancés, ocurre algo que también ocurre en nuestra especie y es lo que se denomina contagio emocional. Las emociones son más poderosas de lo que podemos llegar a imaginar y son capaces de contagiarnos negativa y positivamente unos a otros de manera prácticamente inconsciente. Existen unas neuronas, llamadas espejo, que son las responsables de este contagio, pero esto sería otro tema sobre el que hablar y al que bien podríamos dedicar un artículo entero.

Este contagio emocional es el que permite que afloren ciertas conductas entre las personas cuando, a partir de un impulsor que inicia cierta acción, comienzan a unirse a la causa los diferentes observadores. Llevando esta afirmación al terreno que hoy nos ocupa, vemos cómo ciertas acciones que pueden pasarnos desapercibidas a lo largo del año, a pesar de que existen, se multiplican durante estas fechas por el simple hecho de ser conocedores de ellas, por ejemplo, bancos de alimentos, donaciones a fundaciones sin ánimo de lucro, recaudación en programas televisivos, colaboración en la entrega de regalos en hospitales infantiles, etc…

El altruismo existe, lo tenemos en nuestro ADN, pero en ocasiones se mantiene latente debido principalmente a la falta de visión global, a ese no acabar de abrir los ojos o hacerlo mirando mucho nuestro propio ombligo. Tenemos la suficiente inteligencia para abrir nuestro campo de visión, para darnos cuenta que alrededor nuestro hay personas que no tienen la misma suerte que podemos tener nosotros y que más allá de este alrededor, la historia se repite una y otra vez.

Para muchos la Navidad es compras, es reunión familiar, es viajar, son luces, son vacaciones,… para otros es hipocresía, tristeza, gasto innecesario… pero lo que sí está claro es que durante esta época algo pasa, algo hace encender la llama de la bondad en las personas, convirtiendo, aunque sea durante apenas un mes, este mundo en un mundo mejor.

NOS GANAMOS LA VIDA CON LO QUE RECIBIMOS, PERO HACEMOS LA VIDA CON LO QUE DAMOS (John Maxwell)

Por eso, volviendo a las preguntas con las que comenzaba este artículo, aunque este año no todos estemos para pensar mucho en Fiestas, sí que la situación que estamos viviendo nos ayuda a reflexionar un poco más acerca de la suerte que todos tenemos de estar todavía hoy aquí y, que por muy mal que hayamos pasado algunos momentos de este 2020, la vida continúa y no queda otra que seguir con nuestra mejor cara, con nuestra mejor sonrisa, con todo el positivismo y energía que podamos desprender y que van a hacer que esa neuronas espejo de las que no he querido hablar demasiado comiencen a hacer su función a gran velocidad y a gran escala.

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lunes, 13 de enero de 2020

ENERO: Lo que el Ánsar nos enseña sobre el Trabajo en equipo

Si bien es cierto que en muchas ocasiones necesitamos caminar solos para trabajar diferentes habilidades personales y aprender de la experiencia, es prácticamente indiscutible afirmar que necesitamos a los demás a nuestro lado para aunar sinergias que nos permitan alcanzar objetivos de una manera más fácil, rápida y, en definitiva, eficaz. Comienzo de esta manera el que será el tema de este artículo y de todo el mes de enero: el trabajo en equipo.

Y para ejemplificar el trabajo en equipo voy a hablar del Ánsar. Este animal, comúnmente conocido como ganso u oca, es un ave migratoria acuática similar al pato, pero de tamaño y peso mayor. Mide entre 74 y 91cm y suele pesar entre 2,5 y 5kg. Su plumaje tiende a ser marrón grisáceo y el vientre de color blanco. Habita en las zonas costeras y humedales de casi toda Europa y Asia. Es un animal fiel, eligiendo a su pareja a los 3 años de edad y no abandonándola hasta la muerte. La hembra suele poner unos 5 huevos que incuba durante 1 mes. Los polluelos son cuidados por ambos progenitores durante aproximadamente un par de meses, aunque estos se quedan al lado de sus padres hasta la siguiente época de cría. Cuando llega el invierno migran hacia zonas más cálidas, pudiendo desplazarse a más de 5.000km y superar los 2.000km diarios. Los gansos vuelan en bandadas que forman una V, de manera que el ganso anterior ayuda al posterior con el movimiento de sus alas, permitiendo que el esfuerzo del ave que va detrás se reduzca hasta un 70%.


Como habréis podido imaginar esta última característica del ganso es la que me ayuda a explicar la temática propuesta en este artículo. Cuando el ganso decide volar solo, rápidamente se da cuenta que necesita al grupo para poder desplazarse al destino deseado. Sin el resto de la bandada, y sin esa forma de V, el ganso sería incapaz de soportar el esfuerzo que requiere volar durante más de 17 horas al día. Sin duda, una característica propia de esta especie que nos permite reflexionar sobre la facilidad y rapidez en alcanzar objetivos comunes cuando colaboramos entre nosotros, haciéndolo además con un mejor grado de logro y menor esfuerzo.


Trabajar en equipo, a pesar de las dificultades y conflictos que pueda implicar, nos va a permitir desarrollar ciertas habilidades como la empatía y la colaboración, además de fomentar valores o aspectos como el de la pertenencia al grupo, la coherencia, la fidelidad y la consecución de un objetivo al que todos, independientemente de nuestras diferencias, queremos llegar lo antes posible y de la manera más fácil. Esta no es más que la respuesta a la teoría del "1+1 no son 2". 

Si queremos seguir aprendiendo lo que representa el trabajo en equipo, no tenemos más que seguir fijándonos en el comportamiento de los gansos:

1. Cuando el ganso que vuela primero se cansa, retrocede posiciones para que otro ganso ocupe el lugar del líder y colabore en que el ritmo de la bandada no se aminore. En los equipos de trabajo la figura del líder puede ir cambiando de manera natural sin que ello suponga conflictos, sino que permite mantener viva la fortaleza del grupo al dejar descansar al que hasta ese momento lo había estado dirigiendo.
2. Cuando un ganso decide salir de la linea formada por el grupo, a no ser que sea por enfermedad u otra razón, observamos cómo rápidamente acelera su vuelo para volver al lugar que le corresponde, pues es consciente que en grupo es la única manera de llegar a la meta fijada con total garantía de éxito y eficacia.
3. Cuando un ganso enferma o es abatido, se ve incapacitado para seguir el ritmo de sus compañeros. En ese momento, se sale del grupo y otros dos gansos le van a estar acompañando hasta que sea capaz de volar nuevamente o muera. Los mejores equipos los forman aquellos que se apoyan entre sí y ponen en práctica aspectos de la inteligencia emocional.
4. Los gansos utilizan más de 10 sonidos diferentes para comunicarse. Está claro que la comunicación en un equipo es primordial.


EL TALENTO GANA PARTIDOS, PERO EL TRABAJO EN EQUIPO GANA CAMPEONATOS (Michael Jordan)

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domingo, 1 de septiembre de 2019

SEPTIEMBRE: Bertha von Suttner, luchadora por la paz


Cuando se habla del clima laboral en las empresas se tiende a relacionar éste con la ausencia de conflictos entre compañeros de trabajo, el mantenimiento de la paz interna de los equipos y de las proyecciones (positivas o negativas) que se derivan de cara a los clientes y al exterior.

Este mes, que dedicaré a la importancia de las relaciones laborales positivas, quiero mencionar a un personaje histórico quizás poco conocido, pero a quien se le ha etiquetado como “la mujer de la paz”. Ella es Bertha von Suttner.


Bertha Felicitas Sophie nació en Praga en 1843. Hija póstuma del conde Franz Kinsky von Wchinitz und Tettau, muerto a los 75 años poco antes de que naciera ella, y de Sophie von Körner, se crió con su madre en un ambiente aristocrático y militar del Imperio Austrohúngaro. Tras varios años de pobreza familiar, en parte como consecuencia de la pasión de su madre por el juego, Bertha comenzó su actividad como periodista escribiendo para periódicos austríacos, interesándose especialmente por el tema del pacifismo. Se convirtió así en la primera escritora contemporánea que denunció de modo explícito el militarismo (curiosamente tipología de familia en la que se crió) y la irracionalidad de la guerra. En 1889, con 46 años, publica su novela Die Waffen nieder! (¡Abajo las armas!), que se convirtió rápidamente en un clásico del movimiento pacifista internacional, donde describe la guerra desde el punto de vista de una mujer, tocando la fibra sensible de la sociedad. Como reconocimiento a su trabajo, en 1905 se convierte en la primera mujer distinguida con el Premio Nobel de la Paz, premio que ella misma contribuyó a crear gracias a su amistad con Alfred Nobel, de quien fue secretaria. Bertha murió en Viena a los 71 años en 1914, a poco del comienzo de la I Guerra Mundial. 


Del mismo modo que Bertha reivindica en su obra la necesidad de crear organizaciones pacifistas fuertes, tribunales internacionales de arbitraje y la negociación como método de resolución de conflictos, las empresas requieren de esta filosofía como parte de sus valores con el fin de asegurar la integridad de los miembros de sus equipos y, en definitiva, de asegurar que tanto la misión como la visión se lleven a buenos puertos y se acaben consiguiendo los objetivos estratégicos marcados.

La empresa competitiva de hoy es aquella que está orientada hacia su equipo humano, generando entornos en los que se favorecen las relaciones interpersonales basadas en la confianza y donde las personas se sienten comprometidas con la organización y alineadas con la estrategia empresarial.


La implicación en el trabajo por parte de los empleados pasa porque estos se sientan valorados, seguros, apoyados, respetados y escuchados en su día a día. Obviamente, para que esto se dé necesitamos tener saneados diferentes factores/aspectos/estamentos en la organización:
  • Mandos que realmente sean líderes y no simplemente partes de la jefatura
  • Comunicación interna horizontal, vertical y transversal
  • Sistemas de compensación y retribución flexible que abarque al mayor número de personas posible
  • Compromiso bidireccional empresa-empleado
  • Posibilidades de fomentar el crecimiento no sólo profesional, sino también personal

Mejorando el clima laboral de la empresa podremos fijar nuestros valores, ser más competitivos, asegurar el éxito de las nuevas políticas que se pretendan implementar, aunar fuerzas para el trabajo en equipo, contagiar la positividad de manera interna y externa (fidelizando con más credibilidad a nuestros clientes) y, en definitiva, mejorando nuestros resultados.

"Después del verbo 'Amar', 'Ayudar' es el verbo más hermoso del mundo" 

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jueves, 8 de agosto de 2019

AGOSTO: Steve Jobs, impulsor de la era tecnológica gracias a su modelo de trabajo en equipo

Una de las premisas que siempre he tratado de recordar tanto en mi vida personal como en mi trabajo, especialmente desde mi posición en recursos humanos, es sin duda la necesidad de trabajar en equipo para minimizar esfuerzos individuales innecesarios y lograr el objetivo marcado con mayor rapidez, mayor seguridad y mayor unidad del grupo. El trabajo en equipo va a ser el tema que trataré de desarrollar durante los próximos días, personificándolo en la figura del gran Steve Jobs.


Steven Paul Jobs nació en 1955 en San Francisco (California) fruto de la relación entre un inmigrante sirio musulmán y una estadounidense de ascendencia suiza y alemana. Siendo todavía jóvenes estudiantes universitarios tuvieron que entregar a su hijo en adopción a una pareja de clase media de origen armenio. Con sus padres adoptivos, Steve creció en Mountain View, donde cursó la primera y secundaria y comenzó a interesarse por el pionero mundo de la informática. Steve entró en la universidad en 1972, teniéndola que abandonar 6 meses después por el alto coste que suponía. Aun así, durante año y medio continuaba yendo de oyente a las clases, decidiendo irse a la India a un retiro espiritual del cual vino convencido de la fundación de Apple Computer, logrando construir un ordenador personal y promocionándolo en el sector de la informática. Fue así como en 1976, con tan solo 26 años y junto a otros amigos de la adolescencia, logró fundar Apple y convertirse pocos años después en todo un magnate millonario al salir en bolsa la compañía. Los años 80 fueron pioneros en la revolución tecnológica y comenzaron a surgir diferentes competidores en el mercado de los ordenadores personales. A pesar de ello, fueron otros problemas sobrevenidos en la cúpula directiva de Apple los que hicieron que Steve Jobs renunciara a la empresa que él mismo fundó. Fue entonces cuando hizo una inmersión en el mundo del entretenimiento, comprando acciones en lo que después se conocería como Pixar y logrando firmar varios acuerdos para producir películas animadas para Walt Disney, estrenando en 1995 Toy Story, el primer largometraje generado completamente por ordenador y convirtiéndose en la primera película del binomio Walt Disney-Pixar en ganar un Óscar. Pero 13 años después, en 1997, volvió como director ejecutivo a Apple, que en esos momentos estaba pasando por graves problemas financieros. En esta segunda etapa en Apple, cambió el modelo de negocio, aprobó el lanzamiento de iPod y iTunes y dominó completamente el negocio de música en línea en 2009. Steve Jobs fallecía en 2011 a los 56 años a consecuencia de un paro respiratorio derivado de la metástasis del cáncer de páncreas que le fue diagnosticado en 2004.


No me ha sido fácil resumir la corta vida de un emprendedor de tal magnitud que creó una empresa que seguramente nos hace pensar que dispone de un complejo organigrama con diferentes departamentos y la celebración de múltiples reuniones diarias. Pues bien, nada que ver con eso. Steve Jobs siempre pretendió que Apple fuese como una start-up, es decir, una empresa que acaba de arrancar y no consta de un amplio entramado de departamentos. Se trata de una compañía muy colaborativa, en la que la comunicación fluye de manera vertical permitiendo que los empleados cumplan con sus funciones sin necesidad de tener por encima una supervisión constante y donde todos participan en las reuniones con el objetivo de solucionar cualquier problema que haya surgido, aportando ideas que permitan mejorar.
Steve siempre dijo que las reuniones de trabajo debían ser las justas y necesarias y siempre con pocas personas. Su cultura basada en la colaboración de las diversas áreas funcionales le hizo siempre optar por jugadores de primera división, basándose en el desarrollo de equipos de trabajo y teniendo certeza de que tanto Apple como Pixar tenía fichados los mayores talentos del planeta.


Trabajar en equipo es aunar aptitudes, opiniones, potenciar esfuerzos, disminuir el tiempo invertido en las tareas y aumentar así la eficacia en los resultados. La figura de un líder no deja de ser fundamental, en tanto será el promotor de una buena comunicación entre el conjunto de integrantes, estableciendo los objetivos comunes y potenciando las relaciones positivas entre los miembros del grupo.
Saber trabajar en equipo está muy solicitado en cualquier proceso de selección, porque las empresas de hoy en día saben que además de la formación y experiencia de los candidatos, el espíritu colaborativo y de equipo es lo que da la ventaja competitiva en cualquier mercado. Se trata de una forma de trabajar en la que los participantes son responsables de las metas, viéndolas como suyas y por lo tanto dando el máximo y compartiendo el triunfo con el resto del equipo, que a su vez estará actuando del mismo modo.
En resumen y para finalizar. No trabajas en equipo si:

  • Existe una única persona que toma siempre las decisiones.
  • Cada área se preocupa de sus propias metas y culpan a los demás al no lograr alcanzarlas.
  • No se conocen los componentes de las diferentes áreas o no existe comunicación entre ellos.
  • No se confía en algún o algunos de los otros miembros del equipo.
  • Hablas como "yo" en vez de como "nosotros".

"No tiene sentido contratar a personas inteligentes y decirles después
lo que tienen que hacer; contratamos gente inteligente y son
quienes nos tienen que decir lo que hacer" 
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lunes, 5 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE: La tolerancia vista en el caso de Christiania, un barrio independiente en el corazón de Dinamarca


Si nos ponemos a pensar en países que suelen estar en el top 10 de la mayoría de tópicos positivos como son la situación economía, la felicidad y el bienestar de los ciudadanos, el sistema educativo y sanitario, los buenos hábitos de vida saludable, los menores índices de corrupción… siempre nos encontramos con que Dinamarca está entre ellos. País que acabo de visitar por primera vez apenas hace unos días y que constituye el marco donde reflexionaré sobre el tema de este mes: la tolerancia.
Antes, conozcamos un poco del país que en su tiempo tuvo el poder de toda Escandinavia. El Reino de Dinamarca es el país más meridional de los países nórdicos con una superficie de 43.094km2 y una población que no alcanza los 6 millones de habitantes, siendo su capital, Copenhague, la ciudad más poblada. Aunque se piensa que estuvo habitada hace unos 120.000 años, los restos arqueológicos más antiguos que se han encontrado datan del 12.500 a.C. Hasta la llegada del cristianismo, Dinamarca estuvo ocupada por los vikingos (siglos VIII-XI), periodo en el que tuvo un gran poder llegando a conquistar incluso Inglaterra. Durante los siglos siguientes, las relaciones entre los reyes y la Iglesia fueron conflictivas, hasta que en el s.XIV la reina Margarita I contrajo matrimonio con Haakon VI de Noruega en un intento de unir los dos reinos y Suecia. Durante el reinado de la monarca, las actuales Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia, Islandia, Groenlandia y las Islas Feroes estuvieron unidas en lo que se conocía como la Unión de Kalmar, que estuvo vigente hasta el siglo XVI. A partir de ahí, numerosas derrotas danesas, principalmente durante la época napoleónica, fueron quitando el ostentoso poder territorial de Dinamarca, convirtiéndola en la actualidad en el más pequeño de los países nórdicos.

En este reciente viaje a Dinamarca he visitado algunas poblaciones de la isla de Selandia como son Helsingør, Hillerød y la propia Copenhague. Por todos es sabido que la famosa estatua de la Sirenita de Copenhague es la atracción más famosa y visitada de la ciudad, pero personalmente lo que más me llamó la atención fue la segunda atracción más visitada y quizás menos conocida hasta que investigas un poco más a fondo. Se trata de llamada ciudad libre de Christiania. 


Aquí todavía en la Unión Europea y en Dinamarca,
a punto de cruzar la puerta de acceso a Christiania
Este barrio, en pleno centro de Copenhague, ocupa un antiguo terreno militar de 34 hectáreas. Con total impunidad, pero de manera ordenada, este barrio “independiente” tiene sus propias leyes desde 1971. Actualmente, viven ahí unas 1000 personas que se autogobiernan, se autoabastecen y no pagan impuestos. No se consideran daneses y ni siquiera miembros de la Unión Europea. En Christiania todo lo que comen lo cultivan ellos, tienen su propia cerveza, se generan su propia energía y la venta y consumo de drogas blandas está a la orden del día y a la vista del turista que pasea por sus calles y cuya única norma de acceso es no sacar la cámara de fotos (excepto en los lugares donde se indique lo contrario).


Izquierda arriba: una de las calles de Christiania.
Izquierda abajo: cartel de salida de Christiania, donde indica que vuelves a entrar de nuevo a la Unión Europea
Derecha: una de las fachadas de los barracones de Christiania

Y la pregunta que todos nos hacemos, ¿cómo un país tan ejemplar como Dinamarca consiente tener en pleno corazón de su capital una ciudad sin ley?. Pues gustará más o menos al gobierno danés, pero aquí tenemos un claro ejemplo de la tolerancia, un valor que se define como la consideración o respeto hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras, obviamente siempre que no causen un perjuicio al bienestar personal. En este caso, es evidente que los daneses no deben ver muy perjudicial la existencia de Christiania, si ésta ya va camino de cumplir los 50 años.

La tolerancia es un valor que tanto en el mundo personal como en el ámbito profesional tenemos que trabajar para evitar, primero, malestar interno y personal y para potenciar, después, el buen clima con aquellos que nos rodean y con los que compartimos momentos y proyectos.

Igual con la familia o los vecinos, los compañeros de trabajo no se eligen (a no ser que seas el Director General de la compañía). Simplemente, te ha tocado compartir con ellos tu espacio, tu tiempo y muchas situaciones en las que la unión del grupo/equipo va a ser necesaria y determinante para afrontar problemas y retos. ¿Qué mejor manera que la de hacerlo bajo el paraguas de este gran valor al que se le llama tolerancia?

Sólo trabajando internamente este valor e inculcándolo a quienes nos tienen como referente, conseguiremos una sociedad más íntegra y fácil, un trabajo más colaborativo, coordinado, productivo y con unos proyectos elaborados de la manera más eficiente. En definitiva, un mundo mejor, más colorido, donde todos los colores, formas y estilos puedan tener cabida.
Uno de los pocos espacios donde está permitido sacar la cámara de fotos

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lunes, 4 de septiembre de 2017

SEPTIEMBRE: ¿Por qué comer regaliz amargo si el dulce siempre sienta mejor?

Hablábamos en Agosto de la Comunicación y de la Transparencia, refiriéndonos tanto a la empresa como a cualquier contexto comunicativo que pueda acontecer entre dos o más personas, pues en cualquier ámbito en el que exista comunicación ésta debería ser de calidad, debería estar ajustada a su medida idónea y además debería ser clara y sincera con el fin de asegurar el éxito del proceso comunicativo.

Este mes, septiembre, vamos a hablar de otro aspecto que tiene mucha relación con el tema tratado en agosto: la accesibilidad. Entendida ésta como la disposición de cualquier persona, independientemente de la posición jerárquica que ocupe, a estar accesible cuando otro lo requiera.

Para ello voy a utilizar una nueva metáfora con un nuevo condimento, el regaliz. ¿Y por qué el regaliz? Conozcamos un poquito más sobre la raíz de la planta Glycyrrhiza Glabra. Ésta es una planta que crece en el Mediterráneo y en la China, aunque se cultiva en toda Europa y Asia Menor. Se usa para añadir sabor fuerte a cervezas y licores. Pero su sabor también dulce y agradable hace que a menudo se añada al jarabe para la tos para disimular el sabor amargo de algunos de sus ingredientes. Es un condimento que tanto se usa en licores y cervezas para satisfacer el paladar de los adultos, como en jarabes y caramelos para satisfacer el paladar de los niños, por lo que podemos decir que es un condimento accesible a todos los públicos. Pero además es un condimento agridulce, cuya característica se puede asemejar a esa sensación que uno siente cuando no encuentra lo que esperaba encontrar en otra persona. Me explico a continuación.

¿Cuántas veces te has dado de morros contra la puerta de tu jefe cuando tenías algo importante que decirle? ¿Cuántas veces has necesitado hablar con un amigo sobre algo que te estaba inquietando y has visto que se escurría como pez en el agua? ¿Cuántas veces has sido tú el que has puesto impedimentos y excusas cuando sabías que otro tenía que explicarte algo?


En ocasiones no somos conscientes de lo que significa la “disposición a estar accesible”. Es muy fácil decir a otro “para lo que necesites aquí me tienes”, pero lo difícil es mantenerlo y que se cumpla a la perfección, llegado el momento. Y es aquí donde yace lo realmente importante, en el momento en que a alguien le preocupa un tema que necesita compartir y la persona que le tiene que recibir está totalmente dispuesta a escucharle, sin atreverse a posponer lo que para el otro quizás estuviera siendo una agonía.

La accesibilidad no te la van a enseñar en el Instituto ni tampoco en el Máster más caro de la mejor Universidad del Mundo. Esta cualidad, como muchas otras, debes trabajarla dentro del que debería ser tu proyecto vital de mejora continua de tu Inteligencia Emocional. De nada sirve ser una persona con muchísimo conocimiento de un tema, una persona muy resolutiva o capaz de saber encontrar oro de debajo de cualquier piedra, si no estás accesible a escuchar, aconsejar, apoyar o asesorar a quienes te lo estén reclamando. La mayoría de veces uno no se gana a la gente por aspectos tangibles como el dinero o la guapura, sino que son estos aspectos más abstractos como la accesibilidad, la humildad o la empatía los que hacen que un jefe sea un buen jefe, que un líder se rodee de los mejores y que un amigo te demuestre que está también contigo en los momentos difíciles.

Seamos un poco más conscientes de lo que decimos y hacemos; seamos un poco más empáticos y entendamos que igual que nosotros en ocasiones precisamos de ayuda y necesitamos que nos escuchen, también otros lo requieren. Seamos capaces de sacar el juego dulce al regaliz y evitar que predomine su parte agria-amarga. Podemos intentarlo, ¿verdad?


lunes, 3 de julio de 2017

JULIO: ¿Cómo ser un buen líder en un Curry de trabajo?

Hace unos días acudí a un taller de liderazgo, en el que se habló de los diferentes estilos que puede adoptar un líder, llegando a la conclusión de que ninguno es bueno por sí solo, sino que un buen líder necesita saber adoptar un rol de liderazgo u otro dependiendo de cuál sea la situación, las personas que forman parte de sus equipos y el momento en el que interaccionan.

Con esto me adelanto al final de este artículo, dando por concluida la “clave” de cuál es el mejor estilo de liderazgo: ninguno por sí solo, sino un mix de todos.

Antes de seguir con los diferentes estilos quiero aclarar un aspecto e introducir el ingrediente o especia que dará juego durante este mes de julio.

En cuanto el aspecto a aclarar, me referiré a que lo que viene a continuación es una clasificación de estilos de liderazgo similar a otras que se puedan encontrar en Internet o en libros que traten sobre esta temática, pero que cada autor los denomina como quiere, del mismo modo que suprime algunos estilos o añade otros que podrían ser igualmente válidos siempre y cuando estén dentro de la definición de líder que sí debe ser aceptada por todos para que estas clasificaciones tengan cierto sentido y validez.

¿Qué es un líder?
Líder proviene del inglés leader, y hace referencia a conducir, guiar, dirigir..., por lo tanto, un líder es el individuo de un grupo que ejerce una mayor influencia en los demás y presenta la habilidad de convencer a otros para que trabajen con entusiasmo y lograr los objetivos definidos. Es en resumen, aquella persona que hace que los demás hagan, pero no por imperativo o rango (eso será un jefe), sino porque los demás le consideran el guía, aprueban y comparten lo que dice y hace y además, y lo más importante, es el propio grupo el que le otorga la categoría de Líder.


En cuanto a la especia de este mes, me gustaría hablar del Curry, pues se trata de un condimento que no existe por sí solo, sino que es una mezcla de otras 16 ó 20 especias, algunas de las cuales ya hemos tenido como protagonistas en meses anteriores: la cúrcuma, la canela, el cilantro, el clavo, el comino, el jengibre, la pimienta, son algunas de estas especias que dan color, olor y sabor al curry. Toda la cocina oriental lo usa, siendo un condimento fundamental en la India, Asia Sudoriental y el Caribe. Esta mezcla de especias casa con esa mezcla de estilos de liderazgo que un buen líder debe saber combinar y compaginar y casa también a la perfección con la idea de que el curry es un equipo de especias diferentes con un mismo objetivo que es el de dar un toque especial a los alimentos preparados, del mismo modo que para que exista un líder deberá haber un equipo de personas, obviamente cada una con sus particularidades, pero todas orientadas a un mismo objetivo.


Vamos ahora a ver esos estilos de liderazgo que deben saberse escoger y compaginar en cada momento:

Para ser líder primero hay que saber liderarse a sí mismo (ser responsable de), por lo que si soy responsable de mi familia, de mi trabajo, de mis promesas… estoy preparado para empezar a adoptar otros estilos de liderazgo. A este se le conoce como el liderazgo interior.

Otro estilo es el liderazgo de frente. Es el líder que toma las riendas del proyecto, la iniciativa, quien desemboza la situación cuando ésta ha quedado bloqueada. Pero que lo hace siempre hacia un objetivo conocido y compartido por todos y siempre dando un paso al frente, abrazando a los demás para que le acompañen en ese paso.

El liderazgo desde atrás, se entiende como el espejo y ayudante del líder de frente. Podría considerarse una figura de apoyo al líder principal o a otra persona que, aun sin ser el líder, puede estar llevando las riendas del equipo, como por ejemplo el jefe o responsable del grupo. Es aquella persona que ha llegado a un pacto con el líder de frente en cuanto a la meta a la que tienen que llegar. Cuando el primero se desvía del camino, el líder desde atrás le reorienta, le corrige constructivamente, porque está saliéndose de los términos pactados. Mientras el líder desde el frente da un paso adelante intentando arrastrar a que todo el equipo también lo dé, el líder desde atrás empuja a quien se queda en una posición de duda, escuchándole, dándole argumentos, empatizando y solventando los errores o gaps que el otro líder haya podido dejar por el camino.

El estilo de liderazgo colaborador se ejerce cuando el líder queda diluido en el equipo. Utiliza el “nosotros” y no tanto el “yo”, permite conocer los puntos fuertes y áreas de mejora de todos los componentes y actúa como director de orquesta, delegando tareas según quiénes pueden hacerlas mejor y con mayor motivación e implicación y confiando en todos y cada uno de los que forman parte del grupo. El líder colaborador se compromete igual que el resto, haciendo su parte del trabajo y aceptando críticas y opiniones, de tal manera que acepta y vende el resultado final como trabajo del equipo sin hacer nunca mención a quién haya podido aportar más o a quién haya aportado menos.

Finalmente, el liderazgo de campo, se ejerce cuando se actúa por intuición. Es la persona que consigue cambiar totalmente el rumbo pactado en un inicio, porque intuye que hay una mejor forma de hacer las cosas. Tiene la capacidad de conseguir que los demás acepten el cambio y tiene el gran reto de encontrar las razones para que ello sea posible. Es un líder que apuesta por la creatividad, que no tiene miedo a equivocarse y que invita a los demás a probar y salirse de los renglones para investigar nuevos campos de trabajo.

En definitiva, el buen líder sabe utilizar un estilo u otro en función del contexto, de las personas y del momento en el que se encuentre. Tiene que conseguir un equipo unido, uniforme y con cierto estilo que lo haga potente y único, al igual que el curry es una especie potente, que difícilmente pasa desapercibida, cumpliendo su objetivo en aquellos platos para los que ha sido elaborada. 

martes, 2 de mayo de 2017

MAYO: Aromatiza tu entorno con vainilla y fomenta el buen clima

¿A quién no le gusta la Vainilla? Su sabor en los helados, en las infusiones, el aroma que desprende en jabones y perfumes… ¿Quién se resiste a cerrar los ojos y saborear o inspirar la esencia de este condimento?.

Esta sensación placentera que produce la Vainilla me va a ayudar a presentar el tema que englobará el mes de mayo en este blog: el mantenimiento del buen clima.

Por un lado, saber que la Vainilla proviene de México y es un género de orquídea cuyo fruto inmaduro es una vaina que se seca y airea. Al igual que la Canela, condimento utilizado como metáfora durante el mes de Abril, se puede adquirir en rama o molida y se usa como saborizante en preparados alimentarios (principalmente en la repostería), en cosmética y perfumería y también en el sector farmacéutico, pues tiene efectos estimulantes del Sistema Nervioso, consiguiendo calmar la histeria, la depresión y provocando un estado de relajación en las personas.





Por otro, hablar del clima o ambiente, que además de su definición relacionada con la meteorología, se refiere a la percepción que las personas tenemos sobre el entorno que nos rodea y en el que se hayan definidas diversas interrelaciones personales. Al tratarse de una percepción, estamos hablando de un intangible que no se ve ni se toca, pero sí que tiene mucha fuerza positiva o negativa sobre las actitudes y motivaciones de las personas.


En el entorno familiar, el clima influye desde que nacemos en nuestra personalidad. En casa se encuentra la base donde se horneará nuestra actitud en la vida adulta y profesional. Los valores familiares, el afecto, los modos de ser de nuestros progenitores, el modo en que nos corrigen, la posibilidad de participación que tengamos en las decisiones familiares, el trato recibido, el tiempo de convivencia… son elementos que conforman el clima en el que crecemos y que va a estar estrechamente relacionado con el clima laboral del que tarde o temprano todos acabamos formando parte.

Del mismo modo que ciertos platos gastronómicos y bebidas sin un toque de Vainilla no serían lo mismo, un entorno familiar, laboral, social… no es el mismo cuando se descuidan ciertos factores que se requieren para fomentar y asegurar el mantenimiento del buen clima que, desde los primeros momentos de su creación, se ha pretendido establecer.

Durante mucho tiempo el clima laboral ha sido uno de los grandes olvidados dentro de las organizaciones, que se han preocupado más en buscar la rentabilidad sin tener en cuenta que para ello se requiere tener equipos de trabajo altamente motivados.

¿Cuáles son esos factores que pueden tenerse en consideración para lograr el mantenimiento del buen clima que cualquier organización debería tener como uno de los principales puntos de su estrategia empresarial?:
  • Espacio físico: cuidado de las instalaciones, las cuales tienen que estar adaptadas al tipo de trabajo y a las personas que lo desempeñan. El equipamiento, la seguridad, la climatología, la decoración… son aspectos que tienen que cuidarse.
  • Estructura empresarial: no siempre las estructuras jerárquicas son las mejores; tampoco las peores. Se trata de valorar qué estructura organizativa conviene en el tipo de negocio que tenemos, pues sin duda una mala elección influye en la percepción de los empleados.
  • Estilo de liderazgo: del mismo modo, se tiene que valorar si el modelo que conviene en los equipos de trabajo tiene que ser autocrático, democrático, colaborador… con el fin de propiciar ambientes comunicativos que vayan acorde a los valores y objetivos de la empresa.
  • Reconocimiento: del mismo modo que se identifican los errores, se deben valorar los logros, incluso reconocerlos públicamente. Se dice que una buena ecuación sería felicitar un mínimo de 3 veces por cada 1 que se corrige.
  • Incentivos: relacionado con el punto anterior, los reconocimientos son válidos, pero no lo son todo. Cuando un empleado es reconocido en varias ocasiones se debe mostrar la recompensa de sus esfuerzos para seguir manteniendo la motivación y el buen desempeño.
  • Conciliación: tener horarios flexibles, permisos especiales, servicios de guardería, facilidades para acceso al estudio de los hijos… son ejemplos que pueden facilitar el equilibrio entre trabajo y vida personal.
  • Comunicación: evitar a toda costa la creación y expansión de rumores es uno de los puntos críticos, pues con él se puede controlar mucho spam que puede hacer de un clima soleado un clima oscuro y tormentoso en cuestión de minutos. Para ello ser transparente, coherente y “tener siempre las puertas abiertas a todo el personal” son aspectos necesarios en las empresas.

No debemos olvidar que el rendimiento del trabajador está relacionado con el clima laboral, pues éste influye en las emociones y en las conductas de los empleados. Si queremos ser rentables en el negocio, antes tenemos que prestar atención a los únicos que lo pueden hacer posible.

Mis consejos:
  1. Aunque el clima ya sea bueno, no bajes la guardia y sigue cuidándolo. Recuerda que la Vainilla mejora platos que ya de por sí pueden ser sabrosos.
  2. Aunque no seas conocedor de la existencia de rumores, pueden estar creándose y explotar en cualquier momento siendo demasiado tarde después el margen que tengamos de actuación, por lo que cuida siempre cualquier aspecto de comunicación. Recuerda que aunque un espacio no huela mal, un buen ambientador de Vainilla hará que huela fenomenal; por algo se la considera el mejor aromatizante del mundo.
  3. Si detectas cualquier anomalía en la conducta de los empleados, por muy pequeña que sea, intervén ahora y ya, sin esperar a que vaya a más. Recuerda que la Vainilla tiene un ligero efecto calmante sobre las personas y puede ayudar a destensar momentos que nos estresen y desestabilicen.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Hablamos de empatía

Hoy 21 de septiembre es el Día Mundial del Alzhéimer, según declara la Organización Mundial de la Salud.

Como ocurre con muchas otras enfermedades, la Ciencia necesita avances con el fin de conseguir erradicarla, o al menos minimizar su impacto tanto para el enfermo como para sus familiares y cuidadores. Es por ello, que cada año se realizan campañas de concienciación y sensibilización a los ciudadanos para que con la ayuda de todos se consigan estos avances.

El objeto de mi artículo de hoy hace referencia a esta enfermedad, porque coincide con su día, pero en realidad pretende centrarse en la importancia trascendental que tenemos los humanos de llegar a ser empáticos para poder actuar como se espera de nosotros. La empatía es vital para poder llegar a ponernos en el lugar de otros, sentir algo parecido a lo que el otro puede sentir cuando se encuentra en esa situación y, entonces, saber cómo actuar conforme a cómo nos gustaría que actuaran con nosotros.

Algunas personas tienen esta capacidad desarrollada desde niños, prácticamente de manera innata. En otros casos va a depender de la educación que reciban, de las experiencias vividas y del aprendizaje. Aunque no es fácil, la buena noticia es que la empatía se puede aprender y desarrollar, por lo que el papel de los padres, de los tutores y profesores y de la sociedad en general es fundamental para conseguir que nuestras generaciones futuras sean empáticas y puedan comprenderse, ayudarse, asesorarse y avanzar juntos en algo tan importante como es la calidad de vida de cualquier persona, independientemente de los problemas y enfermedades que la vida les asigne.

Al contrario de lo que opinan muchas personas, ser empático no es una cualidad negativa ni que demuestre debilidad. Estoy harto de leer en las redes sociales, blogs e incluso en algunos libros de psicología cosas como que “ser empático te abre las puertas de la depresión porque te llevas los problemas de otros a casa” o que “ser empático conduce al agotamiento y a la pérdida del cuidado personal por estar más pendiente del cuidado de los otros”. Pues como psicólogo defiendo que esto no es así. Ser empático es positivo y ojalá todo el mundo tuviera una mínima dosis de esta virtud, porque os aseguro que esta sociedad cada vez más loca y egoísta en la que vivimos no lo sería tanto. Como ocurre con cualquier habilidad, actitud, capacidad, valor o virtud… llevada a los extremos no es bueno. Nada llevado al extremo es bueno en esta vida, siempre hay que saber dónde está el equilibrio que cada uno precisa para estar sano tanto física como psicológicamente. Sólo hay que pensar en cualquier aspecto para darse cuenta que esto es así: comer mucho es malo, pero no comer también; el deporte en exceso es perjudicial, pero ser totalmente sedentario también lo es; una persona muy confiada puede ser víctima de mentiras y estafas, pero una persona totalmente desconfiada no va a ser feliz y va a vivir sumida en la duda y en la irritabilidad con cualquiera que conviva en su día a día… Como veis es muy fácil afirmar que la empatía, como cualquier otra cosa, es negativa. Sólo hay que saber buscarle los extremos.

Os dejo este video que me parece una excelente campaña, ya que logra poner en juego la concienciación y la sensibilización de las personas ante la enfermedad de Alzhéimer. Sin duda, una buena lección de empatía.


El estrés laboral no se elimina, se gestiona

Hay una idea que me parece especialmente importante cuando hablamos de estrés laboral y es la de que no podemos pretender que las personas t...