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lunes, 5 de noviembre de 2018

NOVIEMBRE: La tolerancia vista en el caso de Christiania, un barrio independiente en el corazón de Dinamarca


Si nos ponemos a pensar en países que suelen estar en el top 10 de la mayoría de tópicos positivos como son la situación economía, la felicidad y el bienestar de los ciudadanos, el sistema educativo y sanitario, los buenos hábitos de vida saludable, los menores índices de corrupción… siempre nos encontramos con que Dinamarca está entre ellos. País que acabo de visitar por primera vez apenas hace unos días y que constituye el marco donde reflexionaré sobre el tema de este mes: la tolerancia.
Antes, conozcamos un poco del país que en su tiempo tuvo el poder de toda Escandinavia. El Reino de Dinamarca es el país más meridional de los países nórdicos con una superficie de 43.094km2 y una población que no alcanza los 6 millones de habitantes, siendo su capital, Copenhague, la ciudad más poblada. Aunque se piensa que estuvo habitada hace unos 120.000 años, los restos arqueológicos más antiguos que se han encontrado datan del 12.500 a.C. Hasta la llegada del cristianismo, Dinamarca estuvo ocupada por los vikingos (siglos VIII-XI), periodo en el que tuvo un gran poder llegando a conquistar incluso Inglaterra. Durante los siglos siguientes, las relaciones entre los reyes y la Iglesia fueron conflictivas, hasta que en el s.XIV la reina Margarita I contrajo matrimonio con Haakon VI de Noruega en un intento de unir los dos reinos y Suecia. Durante el reinado de la monarca, las actuales Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia, Islandia, Groenlandia y las Islas Feroes estuvieron unidas en lo que se conocía como la Unión de Kalmar, que estuvo vigente hasta el siglo XVI. A partir de ahí, numerosas derrotas danesas, principalmente durante la época napoleónica, fueron quitando el ostentoso poder territorial de Dinamarca, convirtiéndola en la actualidad en el más pequeño de los países nórdicos.

En este reciente viaje a Dinamarca he visitado algunas poblaciones de la isla de Selandia como son Helsingør, Hillerød y la propia Copenhague. Por todos es sabido que la famosa estatua de la Sirenita de Copenhague es la atracción más famosa y visitada de la ciudad, pero personalmente lo que más me llamó la atención fue la segunda atracción más visitada y quizás menos conocida hasta que investigas un poco más a fondo. Se trata de llamada ciudad libre de Christiania. 


Aquí todavía en la Unión Europea y en Dinamarca,
a punto de cruzar la puerta de acceso a Christiania
Este barrio, en pleno centro de Copenhague, ocupa un antiguo terreno militar de 34 hectáreas. Con total impunidad, pero de manera ordenada, este barrio “independiente” tiene sus propias leyes desde 1971. Actualmente, viven ahí unas 1000 personas que se autogobiernan, se autoabastecen y no pagan impuestos. No se consideran daneses y ni siquiera miembros de la Unión Europea. En Christiania todo lo que comen lo cultivan ellos, tienen su propia cerveza, se generan su propia energía y la venta y consumo de drogas blandas está a la orden del día y a la vista del turista que pasea por sus calles y cuya única norma de acceso es no sacar la cámara de fotos (excepto en los lugares donde se indique lo contrario).


Izquierda arriba: una de las calles de Christiania.
Izquierda abajo: cartel de salida de Christiania, donde indica que vuelves a entrar de nuevo a la Unión Europea
Derecha: una de las fachadas de los barracones de Christiania

Y la pregunta que todos nos hacemos, ¿cómo un país tan ejemplar como Dinamarca consiente tener en pleno corazón de su capital una ciudad sin ley?. Pues gustará más o menos al gobierno danés, pero aquí tenemos un claro ejemplo de la tolerancia, un valor que se define como la consideración o respeto hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras, obviamente siempre que no causen un perjuicio al bienestar personal. En este caso, es evidente que los daneses no deben ver muy perjudicial la existencia de Christiania, si ésta ya va camino de cumplir los 50 años.

La tolerancia es un valor que tanto en el mundo personal como en el ámbito profesional tenemos que trabajar para evitar, primero, malestar interno y personal y para potenciar, después, el buen clima con aquellos que nos rodean y con los que compartimos momentos y proyectos.

Igual con la familia o los vecinos, los compañeros de trabajo no se eligen (a no ser que seas el Director General de la compañía). Simplemente, te ha tocado compartir con ellos tu espacio, tu tiempo y muchas situaciones en las que la unión del grupo/equipo va a ser necesaria y determinante para afrontar problemas y retos. ¿Qué mejor manera que la de hacerlo bajo el paraguas de este gran valor al que se le llama tolerancia?

Sólo trabajando internamente este valor e inculcándolo a quienes nos tienen como referente, conseguiremos una sociedad más íntegra y fácil, un trabajo más colaborativo, coordinado, productivo y con unos proyectos elaborados de la manera más eficiente. En definitiva, un mundo mejor, más colorido, donde todos los colores, formas y estilos puedan tener cabida.
Uno de los pocos espacios donde está permitido sacar la cámara de fotos

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lunes, 3 de julio de 2017

JULIO: ¿Cómo ser un buen líder en un Curry de trabajo?

Hace unos días acudí a un taller de liderazgo, en el que se habló de los diferentes estilos que puede adoptar un líder, llegando a la conclusión de que ninguno es bueno por sí solo, sino que un buen líder necesita saber adoptar un rol de liderazgo u otro dependiendo de cuál sea la situación, las personas que forman parte de sus equipos y el momento en el que interaccionan.

Con esto me adelanto al final de este artículo, dando por concluida la “clave” de cuál es el mejor estilo de liderazgo: ninguno por sí solo, sino un mix de todos.

Antes de seguir con los diferentes estilos quiero aclarar un aspecto e introducir el ingrediente o especia que dará juego durante este mes de julio.

En cuanto el aspecto a aclarar, me referiré a que lo que viene a continuación es una clasificación de estilos de liderazgo similar a otras que se puedan encontrar en Internet o en libros que traten sobre esta temática, pero que cada autor los denomina como quiere, del mismo modo que suprime algunos estilos o añade otros que podrían ser igualmente válidos siempre y cuando estén dentro de la definición de líder que sí debe ser aceptada por todos para que estas clasificaciones tengan cierto sentido y validez.

¿Qué es un líder?
Líder proviene del inglés leader, y hace referencia a conducir, guiar, dirigir..., por lo tanto, un líder es el individuo de un grupo que ejerce una mayor influencia en los demás y presenta la habilidad de convencer a otros para que trabajen con entusiasmo y lograr los objetivos definidos. Es en resumen, aquella persona que hace que los demás hagan, pero no por imperativo o rango (eso será un jefe), sino porque los demás le consideran el guía, aprueban y comparten lo que dice y hace y además, y lo más importante, es el propio grupo el que le otorga la categoría de Líder.


En cuanto a la especia de este mes, me gustaría hablar del Curry, pues se trata de un condimento que no existe por sí solo, sino que es una mezcla de otras 16 ó 20 especias, algunas de las cuales ya hemos tenido como protagonistas en meses anteriores: la cúrcuma, la canela, el cilantro, el clavo, el comino, el jengibre, la pimienta, son algunas de estas especias que dan color, olor y sabor al curry. Toda la cocina oriental lo usa, siendo un condimento fundamental en la India, Asia Sudoriental y el Caribe. Esta mezcla de especias casa con esa mezcla de estilos de liderazgo que un buen líder debe saber combinar y compaginar y casa también a la perfección con la idea de que el curry es un equipo de especias diferentes con un mismo objetivo que es el de dar un toque especial a los alimentos preparados, del mismo modo que para que exista un líder deberá haber un equipo de personas, obviamente cada una con sus particularidades, pero todas orientadas a un mismo objetivo.


Vamos ahora a ver esos estilos de liderazgo que deben saberse escoger y compaginar en cada momento:

Para ser líder primero hay que saber liderarse a sí mismo (ser responsable de), por lo que si soy responsable de mi familia, de mi trabajo, de mis promesas… estoy preparado para empezar a adoptar otros estilos de liderazgo. A este se le conoce como el liderazgo interior.

Otro estilo es el liderazgo de frente. Es el líder que toma las riendas del proyecto, la iniciativa, quien desemboza la situación cuando ésta ha quedado bloqueada. Pero que lo hace siempre hacia un objetivo conocido y compartido por todos y siempre dando un paso al frente, abrazando a los demás para que le acompañen en ese paso.

El liderazgo desde atrás, se entiende como el espejo y ayudante del líder de frente. Podría considerarse una figura de apoyo al líder principal o a otra persona que, aun sin ser el líder, puede estar llevando las riendas del equipo, como por ejemplo el jefe o responsable del grupo. Es aquella persona que ha llegado a un pacto con el líder de frente en cuanto a la meta a la que tienen que llegar. Cuando el primero se desvía del camino, el líder desde atrás le reorienta, le corrige constructivamente, porque está saliéndose de los términos pactados. Mientras el líder desde el frente da un paso adelante intentando arrastrar a que todo el equipo también lo dé, el líder desde atrás empuja a quien se queda en una posición de duda, escuchándole, dándole argumentos, empatizando y solventando los errores o gaps que el otro líder haya podido dejar por el camino.

El estilo de liderazgo colaborador se ejerce cuando el líder queda diluido en el equipo. Utiliza el “nosotros” y no tanto el “yo”, permite conocer los puntos fuertes y áreas de mejora de todos los componentes y actúa como director de orquesta, delegando tareas según quiénes pueden hacerlas mejor y con mayor motivación e implicación y confiando en todos y cada uno de los que forman parte del grupo. El líder colaborador se compromete igual que el resto, haciendo su parte del trabajo y aceptando críticas y opiniones, de tal manera que acepta y vende el resultado final como trabajo del equipo sin hacer nunca mención a quién haya podido aportar más o a quién haya aportado menos.

Finalmente, el liderazgo de campo, se ejerce cuando se actúa por intuición. Es la persona que consigue cambiar totalmente el rumbo pactado en un inicio, porque intuye que hay una mejor forma de hacer las cosas. Tiene la capacidad de conseguir que los demás acepten el cambio y tiene el gran reto de encontrar las razones para que ello sea posible. Es un líder que apuesta por la creatividad, que no tiene miedo a equivocarse y que invita a los demás a probar y salirse de los renglones para investigar nuevos campos de trabajo.

En definitiva, el buen líder sabe utilizar un estilo u otro en función del contexto, de las personas y del momento en el que se encuentre. Tiene que conseguir un equipo unido, uniforme y con cierto estilo que lo haga potente y único, al igual que el curry es una especie potente, que difícilmente pasa desapercibida, cumpliendo su objetivo en aquellos platos para los que ha sido elaborada. 

martes, 2 de mayo de 2017

MAYO: Aromatiza tu entorno con vainilla y fomenta el buen clima

¿A quién no le gusta la Vainilla? Su sabor en los helados, en las infusiones, el aroma que desprende en jabones y perfumes… ¿Quién se resiste a cerrar los ojos y saborear o inspirar la esencia de este condimento?.

Esta sensación placentera que produce la Vainilla me va a ayudar a presentar el tema que englobará el mes de mayo en este blog: el mantenimiento del buen clima.

Por un lado, saber que la Vainilla proviene de México y es un género de orquídea cuyo fruto inmaduro es una vaina que se seca y airea. Al igual que la Canela, condimento utilizado como metáfora durante el mes de Abril, se puede adquirir en rama o molida y se usa como saborizante en preparados alimentarios (principalmente en la repostería), en cosmética y perfumería y también en el sector farmacéutico, pues tiene efectos estimulantes del Sistema Nervioso, consiguiendo calmar la histeria, la depresión y provocando un estado de relajación en las personas.





Por otro, hablar del clima o ambiente, que además de su definición relacionada con la meteorología, se refiere a la percepción que las personas tenemos sobre el entorno que nos rodea y en el que se hayan definidas diversas interrelaciones personales. Al tratarse de una percepción, estamos hablando de un intangible que no se ve ni se toca, pero sí que tiene mucha fuerza positiva o negativa sobre las actitudes y motivaciones de las personas.


En el entorno familiar, el clima influye desde que nacemos en nuestra personalidad. En casa se encuentra la base donde se horneará nuestra actitud en la vida adulta y profesional. Los valores familiares, el afecto, los modos de ser de nuestros progenitores, el modo en que nos corrigen, la posibilidad de participación que tengamos en las decisiones familiares, el trato recibido, el tiempo de convivencia… son elementos que conforman el clima en el que crecemos y que va a estar estrechamente relacionado con el clima laboral del que tarde o temprano todos acabamos formando parte.

Del mismo modo que ciertos platos gastronómicos y bebidas sin un toque de Vainilla no serían lo mismo, un entorno familiar, laboral, social… no es el mismo cuando se descuidan ciertos factores que se requieren para fomentar y asegurar el mantenimiento del buen clima que, desde los primeros momentos de su creación, se ha pretendido establecer.

Durante mucho tiempo el clima laboral ha sido uno de los grandes olvidados dentro de las organizaciones, que se han preocupado más en buscar la rentabilidad sin tener en cuenta que para ello se requiere tener equipos de trabajo altamente motivados.

¿Cuáles son esos factores que pueden tenerse en consideración para lograr el mantenimiento del buen clima que cualquier organización debería tener como uno de los principales puntos de su estrategia empresarial?:
  • Espacio físico: cuidado de las instalaciones, las cuales tienen que estar adaptadas al tipo de trabajo y a las personas que lo desempeñan. El equipamiento, la seguridad, la climatología, la decoración… son aspectos que tienen que cuidarse.
  • Estructura empresarial: no siempre las estructuras jerárquicas son las mejores; tampoco las peores. Se trata de valorar qué estructura organizativa conviene en el tipo de negocio que tenemos, pues sin duda una mala elección influye en la percepción de los empleados.
  • Estilo de liderazgo: del mismo modo, se tiene que valorar si el modelo que conviene en los equipos de trabajo tiene que ser autocrático, democrático, colaborador… con el fin de propiciar ambientes comunicativos que vayan acorde a los valores y objetivos de la empresa.
  • Reconocimiento: del mismo modo que se identifican los errores, se deben valorar los logros, incluso reconocerlos públicamente. Se dice que una buena ecuación sería felicitar un mínimo de 3 veces por cada 1 que se corrige.
  • Incentivos: relacionado con el punto anterior, los reconocimientos son válidos, pero no lo son todo. Cuando un empleado es reconocido en varias ocasiones se debe mostrar la recompensa de sus esfuerzos para seguir manteniendo la motivación y el buen desempeño.
  • Conciliación: tener horarios flexibles, permisos especiales, servicios de guardería, facilidades para acceso al estudio de los hijos… son ejemplos que pueden facilitar el equilibrio entre trabajo y vida personal.
  • Comunicación: evitar a toda costa la creación y expansión de rumores es uno de los puntos críticos, pues con él se puede controlar mucho spam que puede hacer de un clima soleado un clima oscuro y tormentoso en cuestión de minutos. Para ello ser transparente, coherente y “tener siempre las puertas abiertas a todo el personal” son aspectos necesarios en las empresas.

No debemos olvidar que el rendimiento del trabajador está relacionado con el clima laboral, pues éste influye en las emociones y en las conductas de los empleados. Si queremos ser rentables en el negocio, antes tenemos que prestar atención a los únicos que lo pueden hacer posible.

Mis consejos:
  1. Aunque el clima ya sea bueno, no bajes la guardia y sigue cuidándolo. Recuerda que la Vainilla mejora platos que ya de por sí pueden ser sabrosos.
  2. Aunque no seas conocedor de la existencia de rumores, pueden estar creándose y explotar en cualquier momento siendo demasiado tarde después el margen que tengamos de actuación, por lo que cuida siempre cualquier aspecto de comunicación. Recuerda que aunque un espacio no huela mal, un buen ambientador de Vainilla hará que huela fenomenal; por algo se la considera el mejor aromatizante del mundo.
  3. Si detectas cualquier anomalía en la conducta de los empleados, por muy pequeña que sea, intervén ahora y ya, sin esperar a que vaya a más. Recuerda que la Vainilla tiene un ligero efecto calmante sobre las personas y puede ayudar a destensar momentos que nos estresen y desestabilicen.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Yo también creo (en) un mundo mejor


En muchas ocasiones hablamos y nos hablan de varios aspectos en los que debemos concienciarnos para hacer de este un mundo mejor: aspectos medioambientales, educacionales, de ayuda humanitaria, etc.

Está claro que los humanos tenemos muchas cosas pendientes, y diría que cada vez más, antes de poder decir que existen progresos que nos llevan a un mundo más saludable en términos generales. No podemos negar que se avanza en tecnología e industria, pero también cada vez contaminamos más y provocamos más desastres naturales. También se avanza en sistemas de educación accesible para las clases menos favorecidas, pero cada vez la educación en los hogares parece que sea más laxa hasta alcanzar límites en los que vemos niños con comportamientos hacia sus padres que décadas atrás serían impensables. En la política no vamos mejor, estamos hartos de ver como los candidatos se pelean en los debates defendiendo el porqué debemos votar a unos y no a otros, pero en realidad estamos hartos de ver cómo en cualquier investigación aparecen casos de corrupción en los que no se salva ninguna fuerza política. Y así, podría seguir con una lista interminable de situaciones en las que parece que damos un paso adelante, pero en realidad, si entramos más al fondo de la cuestión, estamos dando dos pasos para atrás. ¿Queremos tener un mundo mejor siguiendo con estos círculos viciosos?.

Desde mi blog y desde mis artículos yo no puedo hacer más que pública mi opinión. Tú, como lector/a sólo puedes hacer eco de esta opinión siempre y cuando la compartas… y , aunque tengas la sensación de que no sirve para nada, en realidad queda demostrado que los pasitos de cada uno de nosotros sumados son más potentes que los grandes pasos que parece va dando el sistema en el que vivimos cada vez que los medios de comunicación hacen eco de una noticia. Porque insisto, cada noticia que alardea de un avance, lleva escondidos nuevos perjuicios que llevan a convertir el paso adelante en dos hacia atrás.

Es muy fácil decir y pedir que avancemos, es muy fácil hacer campaña de querer un mundo mejor y creer que es posible, pero eso no sirve de mucho si las personas no somos conscientes que el primer paso está en nosotros. Esperar que la inercia de la vida nos lleve a un mundo mejor es una idea que nunca será realidad. Para llegar a un mundo mejor empecemos por cuidar nuestro medioambiente con el reciclaje y la no contaminación de parques y playas, y no esperar a que alguien recoja nuestra mierda; eduquemos a nuestros pequeños en casa, sin esperar a que lo hagan los maestros en la escuela; digamos no a un sistema corrupto cuando estemos llamados a las urnas y no quejarnos desde el sofá de casa cuando vemos los resultados electorales, en muchos casos sin haber ni siquiera ido a votar…

Es así y sólo así como podremos avanzar hacia una mejoría, trabajando cualquier aspecto siempre desde uno mismo, creando un mundo mejor y no esperando que otros lo hagan, creyendo en un mundo mejor. La diferencia está en el verbo que ponemos en práctica: ¿creamos o creemos?


miércoles, 21 de septiembre de 2016

Hablamos de empatía

Hoy 21 de septiembre es el Día Mundial del Alzhéimer, según declara la Organización Mundial de la Salud.

Como ocurre con muchas otras enfermedades, la Ciencia necesita avances con el fin de conseguir erradicarla, o al menos minimizar su impacto tanto para el enfermo como para sus familiares y cuidadores. Es por ello, que cada año se realizan campañas de concienciación y sensibilización a los ciudadanos para que con la ayuda de todos se consigan estos avances.

El objeto de mi artículo de hoy hace referencia a esta enfermedad, porque coincide con su día, pero en realidad pretende centrarse en la importancia trascendental que tenemos los humanos de llegar a ser empáticos para poder actuar como se espera de nosotros. La empatía es vital para poder llegar a ponernos en el lugar de otros, sentir algo parecido a lo que el otro puede sentir cuando se encuentra en esa situación y, entonces, saber cómo actuar conforme a cómo nos gustaría que actuaran con nosotros.

Algunas personas tienen esta capacidad desarrollada desde niños, prácticamente de manera innata. En otros casos va a depender de la educación que reciban, de las experiencias vividas y del aprendizaje. Aunque no es fácil, la buena noticia es que la empatía se puede aprender y desarrollar, por lo que el papel de los padres, de los tutores y profesores y de la sociedad en general es fundamental para conseguir que nuestras generaciones futuras sean empáticas y puedan comprenderse, ayudarse, asesorarse y avanzar juntos en algo tan importante como es la calidad de vida de cualquier persona, independientemente de los problemas y enfermedades que la vida les asigne.

Al contrario de lo que opinan muchas personas, ser empático no es una cualidad negativa ni que demuestre debilidad. Estoy harto de leer en las redes sociales, blogs e incluso en algunos libros de psicología cosas como que “ser empático te abre las puertas de la depresión porque te llevas los problemas de otros a casa” o que “ser empático conduce al agotamiento y a la pérdida del cuidado personal por estar más pendiente del cuidado de los otros”. Pues como psicólogo defiendo que esto no es así. Ser empático es positivo y ojalá todo el mundo tuviera una mínima dosis de esta virtud, porque os aseguro que esta sociedad cada vez más loca y egoísta en la que vivimos no lo sería tanto. Como ocurre con cualquier habilidad, actitud, capacidad, valor o virtud… llevada a los extremos no es bueno. Nada llevado al extremo es bueno en esta vida, siempre hay que saber dónde está el equilibrio que cada uno precisa para estar sano tanto física como psicológicamente. Sólo hay que pensar en cualquier aspecto para darse cuenta que esto es así: comer mucho es malo, pero no comer también; el deporte en exceso es perjudicial, pero ser totalmente sedentario también lo es; una persona muy confiada puede ser víctima de mentiras y estafas, pero una persona totalmente desconfiada no va a ser feliz y va a vivir sumida en la duda y en la irritabilidad con cualquiera que conviva en su día a día… Como veis es muy fácil afirmar que la empatía, como cualquier otra cosa, es negativa. Sólo hay que saber buscarle los extremos.

Os dejo este video que me parece una excelente campaña, ya que logra poner en juego la concienciación y la sensibilización de las personas ante la enfermedad de Alzhéimer. Sin duda, una buena lección de empatía.


miércoles, 20 de julio de 2016

Jefe, ¡no mientas, por favor!

"Nuestra casa es como un gran barco del que todos formamos parte y en el que mantenemos un rumbo constante destinado a un lugar que todos conocemos"

La verdad es que esta metáfora está muy lograda. Referirnos a la empresa u organización como el lugar donde todos vivimos “nuestra casa” es muy acertado, pues en ella estamos casi más horas de las que pasamos realmente en nuestros hogares. En ella convivimos con nuestros compañeros y compañeras (también más horas que con nuestros familiares), con quienes se hace primordial la existencia de un buen clima laboral, o como mínimo que éste sea cordial. Mantener un clima laboral saludable es cosa de todos y de cada uno de los miembros que formamos parte de la empresa, estemos físicamente o no en el mismo lugar de trabajo.

Hablar de la empresa además como si de un barco se tratase en el que tripulamos una serie de personas con diferentes roles, siendo todos conocedores de cuál es el objetivo empresarial, es un buen recurso para comprender el porqué de la existencia de una jerarquía dentro de la compañía. En este barco, pensemos que es un crucero, la tripulación está compuesta por la máxima autoridad que es el Capitán (la Presidencia), el Primer Oficial (la Dirección), el Segundo Oficial (el responsable de Recursos Humanos), los Terceros Oficiales (los Mandos Intermedios) y, por último y no menos importante, los Cadetes (el Personal Base). Sin olvidar nunca a los Pasajeros, quienes pagan por su comodidad durante las vacaciones, y que en la vida real son nuestros Clientes.

Pero ¿qué ocurre en una casa cuando los padres se pelean? y ¿qué ocurre en un barco cuando la tripulación no está coordinada, sino que entre ellos compiten? ¡¡Exacto!! Los hijos sufren las consecuencias y se malcrían y los clientes deciden no volver a viajar con ese operador en sus próximas vacaciones.

Directivos que usen esta metáfora o cualquier otra con un matiz similar en sus mensajes tienen que estar muy seguros y convencidos de que realmente se cumple en sus organizaciones. De lo contrario, mejor obviarla, porque las personas que trabajamos en cualquier organización no somos idiotas y sabemos rápidamente discernir entre una “casa” y una “empresa, donde el clima laboral deja mucho que desear” o entre un “crucero” y un “barco a la deriva, donde nadie se pone de acuerdo sobre el rumbo que hay que tomar”.



La correlación casi perfecta entre las palabras y los hechos debería ser una norma empresarial en la que el “capitán y los oficiales de primera” han de tener el protagonismo y control absolutos, pues de ellos dependerá que cualquier conflicto caiga en cascada hasta los lugares más recónditos de la empresa, llegando a ser percibido incluso en las casas de los clientes. No se puede ir diciendo por ahí que somos una casa y que somos un barco hacia un destino conocido por toda la tripulación, cuando ni es uno ni es lo otro, cuando los intereses entre accionistas y directivos o mandos son de diferente índole, velando los primeros por aumentar las ganancias económicas y los segundos por salvaguardar su trasero en la posición que actualmente ocupan. Es simplemente una cuestión de lógica el entender que cualquier descuido entre lo que se dice y lo que se hace puede dañar de manera drástica nuestra marca empresarial.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Lo que nos cuesta aceptar que pueden existir diferentes puntos de vista

Muchos pensaréis que en un mundo en el que no hubiera tanta diversidad de percepciones ante un mismo hecho o una misma situación sería todo más fácil y menos conflictivo. Quizás así sería, pero desde una visión positiva también debemos pensar que la posibilidad de compartir diferentes puntos de vista enriquece los resultados de cualquier decisión que se tome en consenso.

La importancia del respeto mutuo, de la escucha activa, de la empatía y el trabajo colaborativo permanente para tener una buena inteligencia emocional son claves en las personas que están opinando o debatiendo sobre algo o alguien.

En situaciones de equipos de trabajo, por ejemplo, cuando se trata de emprender un proyecto, diseñarlo, ejecutarlo y obtener resultados, son necesarias varias reuniones en las que todos tengan la oportunidad de expresar sus diferentes puntos de vista. Si todo fuera tan sencillo y cualquier persona viera exactamente lo mismo que los demás y desde la misma perspectiva, ¿qué sentido tendría el grupo? Únicamente sería necesario formar un equipo para la ejecución del proyecto, todo lo demás bastaría con una única cabeza pensante. Es por ello que en ocasiones conviene distanciarse para entender que lo que uno opina puede quedar anulado cuando otra opinión contrarresta la primera y, que lo que a uno se le escapa, puede quedar complementado cuando otro sí lo ha estado pensando.

En la vida no profesional ocurre exactamente lo mismo: en los grupos de amigos, en tu relación de pareja, en la familia, en la sociedad… es necesario que exista más de una única opinión para poder acabar escogiendo el camino más adecuado, aunque también es cierto que esto no siempre es posible.

Independientemente de que sea mejor tener varios puntos de vista por los motivos que he tratado de explicar, lo que debe existir por encima es siempre la aceptación de que todas las opiniones son igualmente válidas. Ninguna persona, sin excepción, merece ser desacreditada cuando manifiesta su opinión, porque la está defendiendo al considerarla la mejor.

En definitiva, se trataría de que todos aceptásemos este punto clave en las relaciones interpersonales (la aceptación mutua) y poner en práctica nuestras técnicas negociadoras, colaborativas, asertivas, empáticas… con el fin de demostrar que puede existir una opinión más efectiva o también una opción integradora de varias opiniones, que den como resultado una más completa y en ese caso, la mejor.

Este video refleja esto que explico de una manera cómica. Diferentes situaciones convertidas en hipérboles de lo que son los diferentes puntos de vista de varias personas. Espero que os resulte divertido y permitirme que haga humor de algo tan serio como es la aceptación de cualquier opinión independientemente de quien provenga.


miércoles, 25 de marzo de 2015

Accidente aéreo: la crueldad de quienes no merecen ser llamadas "personas"

El terrible accidente aéreo del vuelo 4U9525 de la compañía Germanwings que cubría el recorrido Barcelona - Düsseldorf ha generado en millones de personas una consternación que nos traslada, por un lado, a pensar en el sufrimiento de esas 150 víctimas durante los minutos previos al accidente (aunque se desconozcan aún las causas) y, por otro, al padecer de las familias de los pasajeros fallecidos que acaban de iniciar un duro proceso de duelo.

Hasta aquí lo normal, cualquier ser humano con una inteligencia emocional mínimamente desarrollada es capaz de ponerse en el lugar de todos aquellos a quienes por desgracia la vida les ha puesto ante esta situación.

Me avergüenza, y por ello comparto estas reflexiones con vosotros, el saber que entre nosotros hay ciertos individuos que han aprovechado la tragedia para lanzar a través de las redes sociales mensajes de odio y discriminación hacia las víctimas. ¿Qué clase de valores, si es que los hay, tienen estos sujetos? Se me hace difícil responder.

Por si no sabéis de qué hablo os adjunto algunos de estos mensajes que ya se han convertido en spam y están siendo denunciados por muchos internautas entre los que me incluyo.


Con esa misma impotencia me he quedado yo al leer estos comentarios. No por ser catalán, ni mucho menos, pienso que ante situaciones de este tipo ocurran en Cataluña, en Madrid, en Andalucía, en Europa o en la isla más remota del Pacífico Sur, las ideologías deben quedar en último plano, dejando paso a lo verdaderamente importante e incuestionable: que se trata de personas, de familias enteras destrozadas, que simplemente han tenido la mala suerte de estar en el lugar y momento inadecuados.

Los valores morales que nos hacen crecer como personas y convertirnos en seres dignos deben ver multiplicada su presencia cuando nos encontramos ante situaciones como la acontecida en el día de ayer. Las personas actuamos con respeto, bondad, generosidad, solidaridad, altruismo… de una manera prácticamente inconsciente tras activarse procesos internos y desarrollados a lo largo de nuestra educación y experiencia, como es por ejemplo la empatía. Y me vuelvo a preguntar, ¿de verdad han sido conscientes de la maldad y crueldad que emitían con estos mensajes? Ahora mismo tampoco sabría dar respuesta.

Me queda el consuelo de saber que los Mossos d’Esquadra y el Ministerio del Interior están persiguiendo a estos delincuentes morales a través de los medios por los que han hecho difusión de estos comentarios. Deseo que la Justicia como institución, y como otro de esos valores que todo ser humano debiera tener incorporado en su chip, actúe con ellos de la manera que se merecen y activen las medidas necesarias para que se les eduque moral y socialmente conforme a los mínimos exigidos en cuanto a ética se refiere.

No quiero finalizar esta reflexión dando mi pesar y ofreciendo todo mi apoyo a los familiares de las víctimas de esta tragedia.

jueves, 26 de febrero de 2015

Cuando la empresa transforma la necesidad en abuso

En esta ocasión te hablo a ti que ocupas el cargo de la alta dirección de tu empresa o algún cargo de responsabilidad en el departamento de recursos humanos de la misma. A modo de reflexión intentaré plasmar en las próximas líneas algo sobre lo que he pensado en estos últimos años y sobre lo que he discutido y compartido opinión con colegas de profesión. Me agradaría saber que mientras las estés leyendo también ocurra que tu pensamiento y el mío estén alineados.

Durante los últimos años hemos vivido y muy probablemente sigamos viviendo una de las peores crisis económicas de las últimas décadas. La crisis nos ha traído numerosos cambios que nos habrán afectado más de lleno o más de refilón, pero quién más quién menos conoce a alguien que ha sido víctima de todo este panorama.

En el mundo laboral muchas han sido las empresas que han tenido que reducir sus plantillas, que han tenido que reducir jornadas, que han cerrado sucursales o, aún peor, que directamente han desaparecido del mapa. Los empleados hemos tenido que adaptarnos a esos reajustes que las empresas se han visto forzadas a realizar por asegurar su supervivencia, reajustes lógicos y esperemos que acertados con tal de encontrar el bien común de la empresa y de quienes en ella trabajan.


Pero la buena praxis no se puede generalizar y todos hemos escuchado casos en los que el empresario deja de lado sus valores y principios aprovechándose de la situación y cruzando los límites de lo necesario en ese momento, llegando a lo que se puede considerar un exceso en perjuicio del empleado.

Debemos ser conscientes que si queremos preservar el talento en nuestras organizaciones y tener a los mejores de cada sector nunca podremos rebasar la barrera de lo justificable. Cualquier empleado es consciente que esta crisis nos obliga a vivir en un tira y afloja y ha aceptado la situación como ha venido cuando ésta ha sido explicada abiertamente, con transparencia y aplicada con coherencia y de manera justa. Cuando las decisiones empresariales se han llevado a cabo con informaciones ocultas o difusas generando rumorología y sensación de abuso, el empleado ha sentido ser una víctima de la estafa y de que su perjuicio ha ido en favor del beneficio empresarial (sin que ello tuviera por qué ser cierto en todos los casos).

La poda del árbol se debe hacer a su justa medida y nunca cortando más de la cuenta, pues puedes terminar matándolo. Actuar tarde o sin incidir en los puntos críticos puede ser un problema para la supervivencia de la empresa, pero actuar en exceso y aprovechándose de la situación puede ser un perjuicio para los empleados que, tarde o temprano, repercutirá negativamente en la empresa, pues aprovecharán cualquier oportunidad para salir del lugar donde no les han visto como personas sino como números. En este caso, la empresa puede estar dejando escapar su talento por haber actuado pensando en el corto plazo y no siendo consciente de las consecuencias futuras de sus actos.

En definitiva, cuidar del equipo humano es la clave del negocio. Cuando llegan épocas difíciles empresa y empleados debemos arrimar el hombro para llegar al punto de rentabilidad que el negocio necesita para mantenerse en situación de no pérdidas y para el mantenimiento de los puestos de trabajo, pero en épocas de bonanza la empresa también debe responder a los empleados gratificando el esfuerzo y la dedicación. Una relación basada en el compromiso mutuo siempre va a ser una relación sana para ambas partes.

lunes, 19 de enero de 2015

"Los ciegos y el elefante"

En la Antigüedad, vivían en la India seis hombres ciegos que pasaban las horas compitiendo entre ellos para ver quién era el más sabio.
Un día, discutiendo acerca de la forma exacta de un elefante, no conseguían ponerse de acuerdo y, como ninguno de ellos había tocado nunca uno, decidieron ir en busca de un ejemplar para así salir de dudas.
Puestos en fila, con las manos en los hombros de quien les precedía, emprendieron la marcha enfilando la senda que se adentraba en la selva. Tras una larga caminata se dieron cuenta que estaban al lado de un gran elefante. Llenos de alegría, los seis sabios ciegos se felicitaron por su suerte. Finalmente podrían resolver el dilema.
El más decidido se abalanzó sobre el elefante con tanta ilusión por tocarlo que tropezó y cayó  contra  el costado del animal.
"El elefante  –exclamó– es como una pared de barro secada al sol"
El segundo avanzó con más precaución, con las manos extendidas fue a dar con los colmillos.
"¡Sin duda la forma de este animal es como la de una lanza!"
Entonces avanzó el tercer ciego justo cuando el elefante se giró hacía él. El ciego agarró la trompa y la resiguió de arriba a abajo, notando su forma y movimiento.
"Escuchad, este elefante es como una larga serpiente"
Era el turno del cuarto sabio, que se acercó por detrás y recibió un suave golpe con la cola del animal, que se movía para asustar a los insectos. El sabio agarró la cola y la resiguió con las manos. No tuvo dudas:
"Es igual a una vieja cuerda" exclamó.
El quinto de los sabios se encontró con la oreja y dijo:
"Ninguno de vosotros ha acertado en su forma. El elefante es más bien como un gran abanico plano"
El sexto sabio, que era el más viejo, se encaminó hacia el animal con lentitud, encorvado, apoyándose en un bastón. De tan doblado que estaba por la edad pasó por debajo de la barriga del elefante y tropezó con una de sus gruesas patas.
"¡Escuchad! Lo estoy tocando ahora mismo y os aseguro que el elefante tiene la misma forma que el tronco de una gran palmera"
Satisfecha así su curiosidad, volvieron a agarrarse en sus hombros y tomaron otra vez el camino que les conducía a su casa. Sentados de nuevo bajo la palmera que les ofrecía sombra retomaron la discusión sobre la verdadera forma del elefante. Tras varias horas de discusión se dieron cuenta que no habían resuelto el dilema inicial, pues todos habían experimentado por ellos mismos cuál era la forma verdadera y creían que los demás estaban equivocados



La de “Los ciegos y el elefante” es una fábula que seguramente muchos de vosotros ya conocíais. Lo que quizás nos cueste más es pensar en la cantidad de veces en las que habremos actuado como los ciegos de esta historia.  

Esta fábula nos hace ver la incapacidad humana para conocer la totalidad de la realidad y, en muchas ocasiones, equivocarnos por completo al pensar que la única verdad la tenemos nosotros. Cuantas más opiniones existan sobre un tema más se enriquecerá el debate generado y más elaborada y acertada será la conclusión a la que finalmente se llegue. Pero para asegurar el éxito de este proceso es necesaria la intervención de ciertas variables que lo propicien. Me refiero a variables de la propia comunicación como son la escucha activa, el respeto en el turno de palabra, la capacidad de empatizar con quien está hablando, la capacidad integradora y analítica de la información, los procesos de negociación… y también de ciertos valores como son la humildad, la actitud colaborativa, la tolerancia…

Es indiscutible por lo tanto que este cuento invita a la reflexión sobre la importancia de la comunicación interpersonal en los equipos de trabajo dentro de una organización. Para poder ser eficientes ante la tarea todos debemos conocer el trabajo que desempeñan los demás miembros del equipo o áreas de la empresa, porque de no ser así difícilmente podremos valorar lo que hacen o dicen y mucho menos opinar sobre ello.

Si los ciegos intentan imponer sus puntos de vista (recordemos que cada uno de ellos está en su propia verdad) nunca se llegará a un trabajo colaborativo y por lo tanto difícilmente se llegará a los objetivos esperados.

En definitiva, cuando os toque trabajar en equipo la primera norma ineludible que debe ponerse en manifiesto es el compromiso de todos los miembros de activar estos mecanismos comunicativos y de respeto mutuo a los que antes hacía mención.


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