lunes, 24 de diciembre de 2012

Hablemos del compañerismo. ¡Feliz Navidad!


Hoy es Nochebuena y qué mejor día para hablar del compañerismo, de la cooperación, de la colaboración, del compartir…

Cada vez más nos encontramos con una sociedad competitiva en la que olvidamos la importancia del compañerismo en cualquier contexto. Desde la óptica más lejana como puede ser la competitividad entre países hasta la óptica más personal como puede ser la competitividad que se da entre dos compañeros de trabajo, deberíamos tener la capacidad de reflexionar y de pararnos un segundo para valorar los beneficios que a todos nos aporta la existencia de una buena relación con los demás.

Se tiende a pensar en uno mismo y eso es bueno, pero como todo sin excesos. El ambiente crispado, incierto y difuso que la situación actual nos está dejando hace que se acentúen aún más estos aspectos egoístas que como seres humanos forman parte de nuestro cajón de actitudes.

En el contexto empresarial es a veces la propia empresa la que de forma totalmente equivocada propicia la competitividad entre sus empleados, haciendo que estos vean a su compañero como rival. No con ello quiero decir que esté en contra de los sistemas retributivos, compensatorios o disciplinarios basados en el cumplimiento o no de objetivos individuales, pero de nuevo, son malos llevados al extremo. Y si somos críticos creo que todos coincidimos en que últimamente estamos yéndonos a los extremos en muchos aspectos sociales, económicos, políticos y, por ende, personales.

Un compañero no tiene por qué ser un amigo, pero sí es cierto que muchos amigos han surgido a través de las relaciones de compañerismo que se nos han dado en el colegio, en la universidad y en el trabajo. Personas con las que no hemos decidido trabajar porque ya estaban ahí, pero con las que podremos desempeñar una labor agradable y satisfactoria si fomentamos las buenas prácticas en cuestión de compañerismo.

Al final, los beneficios que extraigamos de las buenas relaciones son tanto para el propio empleado: compartir y ampliar conocimientos, trabajo más agradable, respaldo en momentos de necesidad… como para la empresa: trabajadores más comprometidos con la organización, mejor clima laboral, multiplicación de los talentos…

Aprovechando estos días navideños en los que parece que estamos llamados a ser más buenos, más comprensivos, más colaboradores, más cercanos… hago un llamamiento a que esto no sólo quede patente en estas fechas sino que lo hagamos extensivo al resto del año y así, seguro, seremos todos un poquito más felices.

Creo que el primer aprendizaje que deberíamos tener, incluso antes de saber decir papá, es el de cuidar nuestras relaciones y saber que no hay que tratar a los demás como no queramos que nos traten a nosotros.

Fomentemos el valor del compañerismo e inculquémoslos a nuestros pequeños; ellos serán los adultos que en pocos años liderarán equipos, empresas e incluso países.

Felices Fiestas!!


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