viernes, 27 de marzo de 2020

... y resulta que ya éramos felices (por Auxi Rueda)

Estamos en MARZO, mes del Quokka como animal que nos hace reflexionar sobre la felicidad en este Blog. Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


Todo este tiempo buscando la tan ansiada felicidad … y resulta que ya éramos felices.

Buscábamos la satisfacción del dinero, los viajes, las compras, pero se desvanecía como el azucarillo del café de las mañanas antes de ir a trabajar. Buscábamos el éxito social, el reconocimiento público, la fama, para después caer del pedestal inestable de nuestro ego. Buscábamos ser felices en fiestas y salidas con amigos, y veíamos sin embargo como una obligación las comidas familiares de fin de semana.

miércoles, 18 de marzo de 2020

¿A qué edad alcanzamos la felicidad plena? (por Carlos Benito)

Estamos en MARZO, mes del Quokka como animal que nos hace reflexionar sobre la felicidad en este Blog. Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

Un estudio sitúa en los 82 años nuestro pico de bienestar
Siempre ha habido tesis muy variadas sobre la evolución de la felicidad a lo largo de la vida. Existen, por supuesto, pesimistas radicales que entienden la biografía humana como una imparable decadencia a partir de la primera infancia, pero, si organizamos una pequeña encuesta a nuestro alrededor, la mayoría de la gente ubicará su pico de bienestar en algún momento de la adolescencia o la juventud, cuando todo parecía posible y el cuerpo respondía con alegría y vigor. Pero, ojo, también es cierto que, si incluimos en nuestro sondeo doméstico a personas de edad avanzada, nos podemos topar con sorpresas: el escritor estadounidense Elmore Leonard, por ejemplo, aseguraba a los 86 que jamás había sido tan feliz como entonces, y al director de cine sueco Ingmar Bergman le atribuyen esa frase que compara el envejecimiento con la ascensión a una montaña. "Mientras subes, las fuerzas se reducen, pero la mirada se vuelve más libre y las vistas, más amplias y serenas"

martes, 10 de marzo de 2020

¿Cómo afecta la felicidad (o la falta de ella) a nuestra salud? (por Cristian Vázquez)

Estamos en MARZO, mes del Quokka como animal que nos hace reflexionar sobre la felicidad en este Blog. Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

Numerosos estudios demuestran que ser feliz es bueno para la salud, tanto física como emocional.

La nutrición, la actividad física y la salud emocional son los 3 factores que influyen en nuestros hábitos saludables, según el Instituto Pascual Sanz.



¿Qué es la felicidad? Es difícil definirlo, pero sí parece evidente que todo el mundo desea alcanzarla. Y en los últimos años han surgido diversas iniciativas para valorarla todavía más: desde 2013, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra -cada 20 de marzo- el Día Internacional de la Felicidad, como un "reconocimiento del importante papel que esta desempeña en la vida de las personas de todo el mundo". Parte de este rol crucial de la felicidad en nuestra existencia tiene que ver con la salud.

lunes, 2 de marzo de 2020

MARZO: Lo que el Quokka nos transmite sobre la Felicidad

Arrancamos este mes de marzo con una nueva temática y un nuevo animal del que vamos a aprender algo, como mínimo a reflexionar sobre el tópico que vamos a tratar. Este mes, en el hemisferio norte de la Tierra, comienza oficialmente una de las estaciones más colorida del año: la primavera. Por su condición de ser la estación en la que las flores empiezan a brotar, los animales se aparean y la luz del día empieza a brillar con más fuerza, este mes propongo hablar de la felicidad.

Y vamos con la eterna pregunta, ¿Qué es la felicidad?... y mi eterna respuesta con otra pregunta ¿Qué es para ti la felicidad?.

No debemos pretender encontrar un significado válido para todas las personas, porque cada persona va a entender la felicidad de una manera distinta, porque cada uno de nosotros somos felices de formas muy diferentes ante un mismo estímulo, porque la felicidad no depende sólo de un factor y porque el resultado de la suma de todos esos factores externos e internos que influyen en el grado de felicidad nunca va a ser el mismo para todos nosotros.

Pero antes de reflexionar un poco más allá sobre este estado llamado felicidad, quiero presentaros al Quokka, una especie de marsupial que nos recuerda a un canguro del tamaño de un gato. Este animal es considerado el animal más feliz del mundo, debido probablemente a su alto grado de sociabilidad y a su peculiar apertura de boca y curvatura de hocico que recuerda constantemente nuestra sonrisa. El quokka es un animal hervíboro y puede estar largos periodos de tiempo sin beber, haciéndolo a través de las hojas y bayas de las que se alimenta. Es principalmente nocturno y su hábitat está en pequeñas islas de la costa australiana occidental. Se reproducen un par de veces por año y las hembras llevan a sus crías en la bolsa marsupial durante unos 11 meses. La mala noticia es que se encuentra en peligro de extinción (su familia ronda los 12.000 ejemplares), debido esto a su gran depredador, el zorro, y a la deforestación por parte del hombre.


Volviendo al tema que nos toca, y teniendo claro que ninguna definición que busquemos y encontremos sobre la felicidad va a ser más acertada que la propia que queramos elaborar, me dispongo a dar una definición que a mí me ha servido y que he ido rehaciendo a lo largo de mi vida, porque al fin de cuentas la experiencia nos ayuda a darle más realismo a todo aquello que quisiéramos tener como “lo ideal”.

Lo que tengo claro, antes de lanzarme a contestar la eterna pregunta que me hacía al principio de este artículo, es que si llegara a pensar que la felicidad es una meta a la que tengo que llegar para sentirme genial, estupendo, pleno y vital… mejor me dedicase a pensar que la vida es una auténtica mierda, porque esa meta es inalcanzable por cientos de años que lograse vivir. Por ello, bajando del idealismo y poniendo pies en tierra, afirmo que para mí la felicidad es un estado mental y emocional pasajero ante circunstancias que nos acompañan a lo largo de la vida. Es más, hace ya un tiempo me dispuse a ir rehaciendo esta definición y sustituir las palabras “estado mental y emocional” por actitud. Es decir, quedaría algo así como, “para mí la felicidad es la actitud que le ponemos a las circunstancias que nos acompañan durante nuestra vida”. Si la circunstancia la considero negativa, seguramente le asigne tanta tristeza que difícilmente sea capaz de ver los colores vivos de la felicidad. Si, la circunstancia es bajo mi punto de vista perfecta, especial y positiva, seguramente mi actitud hacia la misma sea tal que consiga curvar mi hocico y dibujar una amable sonrisa, consiguiendo trasladar dicha emoción hasta lo más dentro de mi propio ser.

Por ello, aunque todos vamos a tener circunstancias en un extremo y en otro (también fifty-fifty) pues lo mejor que podemos hacer es trabajar nuestros rasgos, actitudes y acciones que nos acerquen a ese estado de felicidad “constante” y “aparente” aunque realmente no se ubique siempre en el extremo más positivo. Recordemos que las emociones son contagiosas y que el círculo que nos rodea sea vicioso (negativo) o virtuoso (positivo) va a depender en gran medida de nosotros. Si voy con una actitud positiva y sonriendo por la vida, en vez de ir de mala gana y con cara de amargura y tristeza, es probable que la gente que me rodea también se sienta contagiada por esa actitud y actúe en consecuencia, haciendo que la primavera acompañe el clima social de ese entorno en el que me encuentro.

Hagamos una prueba. ¿Verdad que si miras al quokka es muy probable que sonrías?. No es más que ese contagio del que hablo.


¿Eres capaz ahora de darme tu definición de felicidad? ¿Crees que es necesario rehacer esa definición que le das? ¿Te unes al reto de contagiar a los demás de positivismo? ¡Sonríe!

LA FELICIDAD ES CONTAGIOSA ¡SEA PORTADOR! (Robert Orben)