Mostrando entradas con la etiqueta vida animal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vida animal. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de octubre de 2020

OCTUBRE: Lo que el Gato nos enseña con su Coherencia

Si hay algo que más suele desequilibrarnos y provocar cortocircuitos en nuestro sistema neuronal, es el no llegar a comprender porqué en ocasiones las personas dicen “A”, cuando realmente piensan “B” y acaban haciendo “C”. La incongruencia o incoherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace genera problemas graves de comunicación y, sobre todo, de confianza, motivo por el cual debemos tener muy clara cuál es nuestra esencia de pensamiento, valores y creencias para después expresarlas con claridad y saber darles forma con nuestras conductas. Este mes hablaremos de la coherencia.

Cuando observamos a los animales, y logramos aprender a interpretar su comportamiento, nos encontramos ante un alto grado de coherencia que, por desgracia, no logramos encontrar de manera tan estable entre los seres humanos. Antes de entrar a fondo en esta crítica constructiva, voy a presentar a un animal al que a veces nos cuesta entender y que muchas veces nos genera cierta desconfianza, probablemente por no saber interpretar la coherencia que sí existe entre sus gestos, movimientos y estados de ánimo. En esta ocasión nuestro animal es el Gato.

El gato es junto al perro uno de los animales domésticos por excelencia. Existe gran variedad de razas, pero con características morfológicas muy similares. Como la mayoría de felinos, posee una extraordinaria agilidad y elasticidad. Suele pesar entre 3 y 7kg y su pelaje es muy variado en función de las especies. Por lo general, los de pelo corto suelen ser más delgados y activos, mientras que los de pelo largo suelen ser más pesados y menos enérgicos. Sus sentidos del olfato y oído son superiores en muchos aspectos a los del ser humano. Estos, junto con avanzados receptores de la visión, gusto y tacto, lo hacen uno de los mamíferos con un sistema sensorial más sofisticado. Sus orejas, en general pequeñas y erguidas, poseen treinta y dos músculos que le permiten moverlas de manera independiente y oír direccionalmente. Es capaz de caminar minuciosamente, colocando su pata trasera casi directamente sobre la huella de su pata delantera correspondiente, minimizando el ruido y el rastro visible, convirtiéndole en un depredador muy sofisticado, que suele alimentarse de roedores, aves y lagartos. La hembra alcanza la madurez sexual a los 5 meses, el macho, un par de meses después. El periodo de gestación dura algo más de 2 meses y en una camada se pueden dar a luz hasta 10 crías. Tiene una esperanza de vida de entre 12 y 15 años, principalmente en entornos domésticos. Al contrario de lo que se suele suponer, en estado salvaje el gato es un animal muy social, que llega a establecer colonias más o menos jerarquizadas. Es un animal cazador y los machos marcan el territorio orinando.

Muchos vemos a los gatos como animales fríos en comparación con los amigos caninos, pues sus expresiones emocionales son externalizadas de manera menos directa y precisa. Pero los gatos comunican mucho más de lo que nos creemos. La cola de un gato es su marcador nato de expresión: hacia arriba demuestra felicidad plena, hacia abajo representa tristeza o desinterés, si realiza movimientos rápidos seguramente esté enfadado y si la tiene rígida, probablemente esté esperando algo. El maullido del gato, que lo inicia siendo cachorro para que su madre le atienda, le sirve después para pedir comida, solicitar salir a un espacio abierto o bien para llamar la atención. El ronroneo es una clara señal de satisfacción y el soplido, una señal de amenaza y advertencia.

Las personas, en cambio, no somos tan coherentes ni tan fieles a nuestras propias ideas, a nuestra manera de ver las cosas y a nuestros objetivos. ¿Y por qué actuamos así?. No toda la culpa es individual, aunque sí en gran medida, pero la influencia social y el poder de ese grupo del que no queremos sentirnos excluidos, suelen ser la razón principal de nuestra incoherencia.

Si las personas fuéramos más coherentes, tanto como los gatos, mucho mejor nos iría en las relaciones sociales, en el ámbito laboral, en el familiar, en el educacional… incluso en el que tiene que ver con nuestro propio “yo”, con nuestra autoestima, pues la coherencia es una de las claves de la felicidad al significar que estamos actuando de manera natural conforme a nuestros propios principios.

¿Te imaginas a un gato que estuviera ronroneando a tu alrededor y de repente te arañase? ¿Te imaginas que mientras su cola denota felicidad te saltara encima para atacar?... pues esto es lo que, desgraciadamente, tenemos en nuestro alrededor a diario: amigos que nos traicionan, personas que consideramos altruistas y, sin embargo, buscan un beneficio en nosotros, políticos que nos venden unos programas y que nunca cumplen… y lo más triste, es que nos estamos acostumbrando a vivir así; estamos acostumbrándonos a vivir en un mundo y una sociedad cada vez más corrompida en la que la educación, la libertad de expresión y la naturalidad se difuminan para dar paso al egoísmo y la represión que afecta a quienes nos rodean, pero principalmente a nosotros mismos.

¿Cómo poder revertir un poco esta situación? La respuesta, aunque muy sencilla, es complicada de llevar a la práctica, pues de ello requiere mucha consciencia al principio, mucha práctica y mucho valor. Consciencia, porque durante las primeras veces que intentes ser coherente al 100% entre tus pensamientos y emociones, tus confesiones y tus actos vas a tener que pensar previamente en que estás complemente seguro de cumplir con lo que estás diciendo, para después hacerlo así y que todo cuadre con lo que realmente sientes y piensas. Práctica, porque como digo, esto no sirve únicamente una vez, sino que requerirá numerosas repeticiones a lo largo del tiempo que te refuercen en confianza y credibilidad cara a los demás. Valor, porque en ocasiones, pensarás cosas “políticamente incorrectas” (porque nadie las sueles hacer aunque también así las piensen), que va a requerir de cierto valor el poder expresarlas y el poder llevarlas a la práctica, pues quizás estés poniendo en riesgo lo que “normalmente” la gente hace, lo que “normalmente” el grupo dice, aunque esa aparente “normalidad” realmente sea una represión para la mayoría de personas, que prefieren no entrar en conflictos, actuar dentro de la comodidad, aunque en el fondo estén viviendo totalmente reprimidas.

LA FELICIDAD SE ALCANZA CUANDO LO QUE UNO PIENSA, LO QUE UNO DICE Y LO QUE UNO HACE ESTÁN EN ARMONÍA (Gandhi)

Otros artículos relacionados con la "Coherencia":

lunes, 2 de marzo de 2020

MARZO: Lo que el Quokka nos transmite sobre la Felicidad

Arrancamos este mes de marzo con una nueva temática y un nuevo animal del que vamos a aprender algo, como mínimo a reflexionar sobre el tópico que vamos a tratar. Este mes, en el hemisferio norte de la Tierra, comienza oficialmente una de las estaciones más colorida del año: la primavera. Por su condición de ser la estación en la que las flores empiezan a brotar, los animales se aparean y la luz del día empieza a brillar con más fuerza, este mes propongo hablar de la felicidad.

Y vamos con la eterna pregunta, ¿Qué es la felicidad?... y mi eterna respuesta con otra pregunta ¿Qué es para ti la felicidad?.

No debemos pretender encontrar un significado válido para todas las personas, porque cada persona va a entender la felicidad de una manera distinta, porque cada uno de nosotros somos felices de formas muy diferentes ante un mismo estímulo, porque la felicidad no depende sólo de un factor y porque el resultado de la suma de todos esos factores externos e internos que influyen en el grado de felicidad nunca va a ser el mismo para todos nosotros.

Pero antes de reflexionar un poco más allá sobre este estado llamado felicidad, quiero presentaros al Quokka, una especie de marsupial que nos recuerda a un canguro del tamaño de un gato. Este animal es considerado el animal más feliz del mundo, debido probablemente a su alto grado de sociabilidad y a su peculiar apertura de boca y curvatura de hocico que recuerda constantemente nuestra sonrisa. El quokka es un animal hervíboro y puede estar largos periodos de tiempo sin beber, haciéndolo a través de las hojas y bayas de las que se alimenta. Es principalmente nocturno y su hábitat está en pequeñas islas de la costa australiana occidental. Se reproducen un par de veces por año y las hembras llevan a sus crías en la bolsa marsupial durante unos 11 meses. La mala noticia es que se encuentra en peligro de extinción (su familia ronda los 12.000 ejemplares), debido esto a su gran depredador, el zorro, y a la deforestación por parte del hombre.


Volviendo al tema que nos toca, y teniendo claro que ninguna definición que busquemos y encontremos sobre la felicidad va a ser más acertada que la propia que queramos elaborar, me dispongo a dar una definición que a mí me ha servido y que he ido rehaciendo a lo largo de mi vida, porque al fin de cuentas la experiencia nos ayuda a darle más realismo a todo aquello que quisiéramos tener como “lo ideal”.

Lo que tengo claro, antes de lanzarme a contestar la eterna pregunta que me hacía al principio de este artículo, es que si llegara a pensar que la felicidad es una meta a la que tengo que llegar para sentirme genial, estupendo, pleno y vital… mejor me dedicase a pensar que la vida es una auténtica mierda, porque esa meta es inalcanzable por cientos de años que lograse vivir. Por ello, bajando del idealismo y poniendo pies en tierra, afirmo que para mí la felicidad es un estado mental y emocional pasajero ante circunstancias que nos acompañan a lo largo de la vida. Es más, hace ya un tiempo me dispuse a ir rehaciendo esta definición y sustituir las palabras “estado mental y emocional” por actitud. Es decir, quedaría algo así como, “para mí la felicidad es la actitud que le ponemos a las circunstancias que nos acompañan durante nuestra vida”. Si la circunstancia la considero negativa, seguramente le asigne tanta tristeza que difícilmente sea capaz de ver los colores vivos de la felicidad. Si la circunstancia es bajo mi punto de vista perfecta, especial y positiva, seguramente mi actitud hacia la misma sea tal que consiga curvar mi hocico y dibujar una amable sonrisa, consiguiendo trasladar dicha emoción hasta lo más dentro de mi propio ser.

Por ello, aunque todos vamos a tener circunstancias en un extremo y en otro (también fifty-fifty) pues lo mejor que podemos hacer es trabajar nuestros rasgos, actitudes y acciones que nos acerquen a ese estado de felicidad “constante” y “aparente” aunque realmente no se ubique siempre en el extremo más positivo. Recordemos que las emociones son contagiosas y que el círculo que nos rodea sea vicioso (negativo) o virtuoso (positivo) va a depender en gran medida de nosotros. Si voy con una actitud positiva y sonriendo por la vida, en vez de ir de mala gana y con cara de amargura y tristeza, es probable que la gente que me rodea también se sienta contagiada por esa actitud y actúe en consecuencia, haciendo que la primavera acompañe el clima social de ese entorno en el que me encuentro.

Hagamos una prueba. ¿Verdad que si miras al quokka es muy probable que sonrías?. No es más que ese contagio del que hablo.


¿Eres capaz ahora de darme tu definición de felicidad? ¿Crees que es necesario rehacer esa definición que le das? ¿Te unes al reto de contagiar a los demás de positivismo? ¡Sonríe!

LA FELICIDAD ES CONTAGIOSA ¡SEA PORTADOR! (Robert Orben)

jueves, 9 de enero de 2020

Este año compartimos protagonismo con los animales, de quienes tenemos mucho que aprender

Este será el cuarto año desde que este espacio pasó a llamarse "Nosotros: las personas". Para aquellos que conectan con él ahora, explico brevemente cómo se llamaba antes y porqué decidí acortar el título. 

Esta web, que comenzó a finales de 2012, se llamaba entonces "Nosotros: las personas en la empresa". El nombre, sencillamente, pretendía dar una visión puramente de recursos humanos a todo aquello que nos envuelve en nuestro a día a día en el entorno laboral. A medida que los temas iban surgiendo e iba escribiendo sobre ellos, llegó un momento en el que observé claramente la inseparabilidad entre el yo en el entorno laboral y el yo en el resto de contextos. Es por ello, que decidí poner un nombre más realista y a la vez generalista al blog, pues las personas somos personas allá donde estemos independientemente de la función que estemos realizando y, aunque el tópico siempre dice "deja los problemas del trabajo en el trabajo y los de casa en casa", la realidad dista mucho de esta utopía.

2020 será ya el cuarto año en el que mensualmente trabajamos una temática con un artículo introductorio a principio de cada mes que, continuadamente, iré encadenando con otros artículos redactados por otros autores, algunos como parte de su trabajo en un periódico digital, revista empresarial o similar y otros, como es mi caso, simples bloggeros que decidimos de manera totalmente voluntaria compartir nuestras ideas, conocimientos, críticas o experiencias del mundo offline en este mundo online.

Hemos tenido 12 condimentos o especias culinarias (2017); también 12 países (2018) y, durante este último año, 12 personajes famosos de épocas pasadas y contemporáneos. Todos estos capítulos los he intentado relacionar con 12 temáticas diferentes que tradicionalmente forman parte de este blog. 



Descarga el ebook "Nosotros: las personas" 2017 aquí
Descarga el ebook "Nosotros: las personas 2" 2018 aquí

Descarga el ebook "Nosotros: las personas 3" 2019 aquí

Pues bien, este año he pensado que si podemos aprender en la cocina, viajando y, obviamente de las personas, los animales también tienen mucho que enseñarnos. Por ello, durante los próximos 12 meses vamos a dedicar páginas a hablar de 12 animales, a los que conoceremos un poco mejor y la relación que consideraré más acertada con las diferentes temáticas que durante los últimos 7 años han ido formando parte de cada uno de los artículos publicados en este blog.


Espero no aburrir, enseñar y aprender a vuestro lado y, por supuesto, abrir hilos de debate y de reflexión que nos hagan parar nuestro reloj (que de por sí va a mil revoluciones) durante unos instantes mientras leemos, imaginamos y reflexionamos sobre asuntos que nos acompañan y ayudan en positivo, pero también aquellos que nos perturban y obstaculizan en negativo durante todos los días de nuestra vida.

Me pongo a pensar en qué animal será el primero de la lista y en pocos días habrá nuevo tema de debate.

Gracias a todos aquellos que año tras año habéis estado ahí y me habéis dado vuestro feedback en público o privado desde muchos lugares del mundo. Y también, gracias y bienvenidos a aquellos que os topáis por primera vez con "Nosotros: las personas"

Feliz 2020!!

Álex

El problema no es encontrar talento: es conseguir que el talento quiera quedarse

En recientes conversaciones con profesionales de RRHH aparece cada vez con más frecuencia una preocupación en momentos en los que, digamos, ...