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miércoles, 27 de diciembre de 2023

Renovando el espíritu laboral con el comienzo de un nuevo año

La llegada del fin de año no solo nos sumerge en el espíritu festivo, sino que también ofrece una oportunidad para reflexionar sobre nuestra trayectoria laboral y considerar nuevos horizontes profesionales en el año que está a punto de comenzar. Este período nos permite revisar mentalmente los aciertos y los errores cometidos durante este último año que probablemente nos habrá pasado de manera fugaz, pero estará lleno de momentos y experiencias que de alguna manera nos han ido marcando tanto negativa como positivamente.

Es en estos momentos de cierre de ciclo y comienzo de uno nuevo, la reflexión se convierte en una poderosa herramienta para recargar energías, replantear metas y reevaluar el rumbo profesional. Aquí radica la importancia de detenernos y examinar si estamos alineados con nuestras pasiones, metas y valores profesionales.


La reflexión laboral podrá adoptar diversas formas:

  • Reevaluación de Metas Profesionales: ¿Estamos persiguiendo las metas que nos inspiran realmente? Es un momento para cuestionar si nuestras aspiraciones profesionales siguen siendo las mismas o si ha llegado el momento de replantearlas. Quizás estoy en la empresa que quiero, pero no en el puesto que me apasiona, ¿por qué no proponer un cambio interno?
  • Consideración de un Cambio Profesional: En ocasiones, la reflexión nos lleva a considerar cambios más significativos, como la búsqueda de un nuevo empleo, un cambio de sector o incluso el emprendimiento. Este período puede ser propicio para explorar nuevas oportunidades que nos motiven y nos desafíen de manera positiva. No hay que tener miedo de sacar la cabeza de la empresa y ver qué se cuece por ahí en vez de estar quejándome constantemente y retroalimentando la insatisfacción.

  • Evaluación de Logros y Aprendizajes: Mirar hacia atrás y reconocer los logros alcanzados a lo largo del año es crucial. Además, es igualmente valioso analizar los desafíos superados y los aprendizajes adquiridos. Esta retrospectiva permite identificar fortalezas y áreas de mejora. A veces, no es un cambio radical lo que se necesita, sino un cambio en la perspectiva, la cual nos permitirá seguir donde estamos, pero con un enfoque más experimentado y proactivo.

Es crucial establecer objetivos claros y realistas para el año venidero. Esta planificación puede incluir el desarrollo de habilidades, la búsqueda de oportunidades de crecimiento o la definición de pasos concretos hacia un cambio profesional deseado.

 

El proceso de reflexión laboral en esta época no solo se trata de contemplar lo que ha sido, sino de visualizar lo que puede ser. Es un momento para el autoconocimiento, la exploración de nuevas posibilidades y el compromiso con un futuro profesional más gratificante y alineado con nuestras aspiraciones.

Recordemos que cada cambio, por pequeño o grande que sea, comienza con la reflexión y la voluntad de llevar a cabo acciones que nos acerquen a nuestras metas profesionales.

Que esta temporada sea el punto de partida para un año nuevo cargado de motivación, positividad y logros profesionales. Feliz Año Nuevo!

jueves, 30 de diciembre de 2021

Finalizando un año, RRHH reflexiona y comunica sobre lo pasado y sobre lo que viene

Después de otro año complicado desde que explotó la pandemia por Coronavirus en marzo de 2020, los departamentos de Recursos Humanos reflexionamos sobre el trabajo realizado durante todo el ejercicio. Siempre con una mirada autocrítica y con el fin de seguir mejorando, nos sentimos satisfechos por los avances conseguidos, por la agilidad de sortear imprevistos y esperanzadores de que el año que está a punto de comenzar sea aún más fructífero que el que dejamos atrás.

Más allá de los datos cuantitativos, que nos dan una visión general de la gestión administrativa e indiscutiblemente más objetiva por parte de quien los analice (número de entrevistas, de contrataciones, de formaciones, de sanciones, absentismo, promociones…), personalmente, me gusta centrarme más en los datos cualitativos. Considero que el valor añadido que un departamento de RRHH puede aportar en la empresa multiplica de manera exponencial el sentido de la existencia de este departamento, realizando una labor que fácilmente se tiende a olvidar y que, sin embargo, constituye un gran impacto en la organización.

Esta vertiente más cualitativa está formada por todas aquellas acciones que ayudan a la existencia de un buen clima laboral, al bienestar general con la empresa, a la participación activa en eventos, así como a la aplicación de todos y cada uno de los elementos de la comunicación (escucha activa, empatía, asertividad, bidireccionalidad…), tan necesaria en las relaciones entre personas.

El salario monetario es sólo una parte del salario que el empleado obtiene como recompensa a su desempeño. La otra parte la completa el salario emocional, que en muchos empleados incluso prevalece ante el sueldo. Trabajar con flexibilidad, en ambientes laborales relajados, con equipos comprometidos y motivados, con oportunidad de crecimiento, con auténticos líderes o con transparencia son, entre otros, elementos muy valorados por el talento que queremos siempre que venga y que nunca marche.

Cuando finaliza el año me gusta felicitar a todo el equipo haciendo balance de las cosas que se han logrado hacer durante los 12 meses que dejamos atrás, además de ofrecer un avance de cuáles son las propuestas sobre las que queremos trabajar desde el departamento durante el próximo año. Es una manera de hacer ese trabajo reflexivo no sólo de lo cuantitativo, que más o menos todos tienen claro, sino de lo cualitativo que, como decía antes, tiende a olvidarse fácilmente. Además, me sirve para comunicar a todo el equipo el porqué se ha hecho o se tiene que hacer algo y los beneficios que se esperan obtener con los proyectos en fase de construcción o ejecución en los cuales ellos van a ser partícipes a la vez que responsables de los resultados que se logren obtener.

Echar la vista atrás, reflexionar sobre lo que se ha hecho y compartirlo con los demás es la mejor manera de seguir mejorando, aprendiendo de los errores y repitiendo aquello que haya sido exitoso.

Aunque todo se haya visto afectado por la pandemia del coronavirus durante estos dos últimos años es importante seguir manteniendo la comunicación con los equipos, aplicando las evaluaciones de desempeño, realizando las encuestas de satisfacción rutinarias, entendiendo las situaciones personales de los trabajadores y teniendo claro los objetivos del plan estratégico anual de la empresa. Sólo consiguiendo alinear todas las políticas de la empresa seremos capaces de seguir remando hacia nuestro destino sin demasiadas complicaciones.

Os deseo un muy FELIZ 2022!!!

lunes, 3 de febrero de 2020

FEBRERO: Lo que el Tiburón Ballena nos permite reflexionar sobre los Prejuicios

Inconscientemente, los seres humanos tenemos la mala costumbre de prejuiciar sin conocer previamente aquello sobre lo que estamos opinando. Se trata de un defecto de fábrica que traemos las personas, pero no por ello dejaremos que esta avería actúe a sus anchas y destroce muchos momentos o situaciones que podrían ser muy positivas. Este mes, como cabe esperar, vamos hablar de los prejuicios y vamos a aprender con el tiburón ballena.

El Tiburón ballena es el pez de mayor tamaño que existe (recordemos que la ballena no es un pez, sino un mamífero). Puede medir 12 metros y pesar hasta 20 toneladas. Su boca, de aproximadamente un metro y medio de diámetro, deja ver más de 300 filas con unos 27.000 dientes aproximadamente. Se caracteriza por tener un patrón formado por puntos y rayas blancas sobre un fondo gris oscuro, aunque su vientre es totalmente blanco. Los tiburones ballena son animales ovovivíparos, que alcanzan la madurez hacia los 30 años y pueden vivir hasta 100. Habitan normalmente en aguas tropicales del Atlántico, Pacífico e Índico y pueden nadar hasta 20.000km al año a 1.800m de profundidad. Se alimentan de plancton y peces pequeños, sin representar ninguna amenaza para los humanos. De hecho son peces amistosos junto a los cuales buceadores y submarinistas pueden bucear sin mayor problema. 


He querido poner esta vez el ejemplo del tiburón ballena, pues simplemente con el hecho de escuchar su nombre, nuestro cerebro e instinto de supervivencia empieza a activar el miedo. Imaginemos que en vez de escuchar su nombre, nos los cruzásemos mientras paseamos con una pequeña embarcación junto a playas filipinas o, imaginemos un poco más, si nos lo cruzásemos mientras buceamos tranquilamente durante una excursión en una isla hondureña. Sin duda, nuestros prejuicios hacia el tiburón ballena, primero por su nombre, segundo por su tamaño y tercero, quizás, por su enorme mandíbula, son de entrada negativos como si de la peor fiera se tratase. Sin embargo, como hemos leído, estos grandes peces suelen ser cariñosos y juguetones con los buzos, sin nada que ver con el peligro que podrían suponer animales más pequeños como algunas especies de pulpos, erizos o incluso estrellas de mar, cuyo veneno podría ser mortal.


Un prejuicio es la formación de un concepto o juicio negativo sobre una cosa o persona de forma anticipada y, generalmente, sin estar basado en la experiencia, que acaba provocando rechazo y discriminación hacia esas cosas o personas. Los prejuicios inconscientes condicionan nuestras conductas y decisiones. Son esa avería que nos viene impuesta de fábrica, pero que como cualquier avería podremos arreglar o, al menos, parchear. Para ello, necesitamos romper el esquema de nuestras creencias utilizando diferentes fuentes de información y, en muchos casos, afrontando el prejuicio y comprobando la auténtica realidad, seguramente muy alejada de la realidad imaginada.

Es probable, que si finalmente nos decidiéramos a aventurarnos en una de esas inmersiones marinas para bucear junto a los tiburones ballena, después, al volver a nuestras casas sería el mejor recuerdo de todo el viaje. Explicaríamos a nuestras familias y amigos qué fantástica aventura el haber conocido de cerca el temido pez, que muy probablemente se habrá acabado convirtiendo ipso facto en uno de nuestros animales favoritos, cuando antes ni siquiera lo habíamos tenido en consideración.

Lo mismo, con lugares, personas y situaciones. Estamos hartos de prejuzgar, me atrevo a decir diariamente, a las personas por el cómo visten, por una frase que hayan podido decir, por el cómo piensan o por el dónde viven. Del mismo modo, prejuzgamos lugares por noticias que vemos de manera aislada en televisión, por películas contextualizadas en esos lugares, por acontecimientos que hayan podido ocurrir allí o, simplemente, por encontrarse en las zonas calificadas como subdesarrolladas.

¡TRISTE ÉPOCA LA NUESTRA! ES MÁS FÁCIL DESINTEGRAR UN ÁTOMO QUE UN PREJUICIO (Albert Einstein)

Hacer un esfuerzo, insisto, en extraer más información (escucha u observación activa, por ejemplo), tantear nuestros prejuicios (acercándonos y verificando si estamos en lo cierto o no), o incluso aventurándonos a explorar esos lugares y esas personas, es la manera más eficaz de romper esos esquemas cognitivos preestablecidos de manera casi inconsciente, que no nos permiten dar oportunidades y, por consiguiente, nos llevan a perdernos experiencias que podrían ser muy positivas en nuestras vidas.

Otros artículos relacionados con los "Prejuicios":

viernes, 11 de enero de 2019

Un nuevo año en el que las personas tenemos mucho que enseñar y que aprender

Hace ya dos años, a principios de 2017, decidí darle una vuelta a las publicaciones en este blog, trabajando sobre una temática mensual englobada en un eje temático anual. Ese año, las publicaciones mensuales estaban relacionadas con diferentes especias culinarias: enero fue el mes del pimentón, febrero, el del azafrán… y así hasta completar el año con 12 condimentos de los que, además de conocer su origen y sus usos, pudimos reflexionar sobre la felicidad, la humildad, la creatividad y la innovación, el liderazgo…
 
Descarga el ebook "Nosotros: las personas" 2017 aquí


Durante este 2018, cada mes he ido publicando artículos vinculados a un país que he visitado, relacionando cada viaje con uno de los tópicos del blog: enero con Vietnam y la humildad, febrero con Polonia y el autoconocimiento… y así hasta conocer algunas reseñas de cada uno de los 12 países y poder abrir debates, de nuevo, relacionados con valores humanos, habilidades y capacidades personales, inteligencia emocional, personal branding, etc.
 
Descarga el ebook "Nosotros: las personas 2" 2018 aquí

“Nosotros: las personas” (así se llama este blog), es un título del que no hay mucho más que decir y del que, sin embargo, se puede decir todo y de todo. Las personas somos el eje fundamental de cualquiera de los temas que se tratan en este espacio desde el 2012 y, sin ellas, no tendríamos nada que decir ni discutir. Por eso, para este 2019, la temática anual va a estar relacionada con diferentes personajes históricos que de algún modo u otro han dejado en nuestra historia una huella bajo un lema que les ha hecho alcanzar la fama y/o el reconocimiento. Aprenderemos parte de la biografía de estas personas y, a la vez, debatiremos sobre temas que a todos nos afectan en nuestro día a día.



No es la primera vez que en este blog hablo sobre el personal branding o marca personal de algunos personajes públicos, pero esta vez irán vinculados a temas específicos que nos hagan reflexionar. De todos modos, aquí tenéis la lista de estos artículos publicados durante estos años en "Nosotros: las personas".

- Papa Francisco (link)
- Lionel Messi (link)
- Nelson Mandela (link)
- Adolfo Suárez (link)
- Rey Juan Carlos I (link)
- La monarquía española (link)
- Donald Trump (link)

Comentario final: "Aunque a veces cueste sacar tiempo para mantener vivo este blog, totalmente altruista y del que no obtengo mayor beneficio que poder expresar mis ideas, conocimientos y opiniones con el lector, este nuevo año trataré de realizar artículos de calidad que, básicamente, nos hagan cuestionarnos aspectos que quizás podemos ir mejorando diariamente, con el fin de ser mejores profesionales, mejores tutores, mejores amigos, mejores ciudadanos, mejores hijos… y, en definitiva, mejores personas"

En los próximos días, conoceréis cuál será el personaje de este mes de enero. Me pongo manos a la obra y, sin mayor demora, os lo presento.

Saludos y mil gracias un año más a los antiguos y a los nuevos por estar ahí.

Os deseo lo mejor para este 2019.

Álex

miércoles, 5 de septiembre de 2018

SEPTIEMBRE: En Mónaco me pregunté si sería más feliz con tanta riqueza a mi alcance

Este mes voy a tratar uno de esos temas que tantas veces nos hemos planteado y que ha supuesto objeto de estudios liderados por economistas, sociólogos y psicólogos. Me refiero a la relación existente entre el dinero y la felicidad.


Pero antes de abordar esta temática, quiero presentaros el destino que propongo como contexto para enmarcarla que no puede ser otro que Mónaco. El Principado de Mónaco está ubicado en la conocida como Riviera Francesa, haciendo frontera con Francia y cerca de la frontera franco-italiana. Con una superficie de 2km2 y una población de 38.400 habitantes, ocupa el 2º puesto como estado más pequeño del mundo tras la Ciudad del Vaticano y el primero por densidad de población. Desde el siglo XIII la familia Grimaldi tiene el poder como príncipes del país y, a pesar de no ser estado miembro de la Unión Europea, comparte con muchos países de Europa la moneda del Euro desde el año 2002.

En apenas 2km cuadrados viven cerca de 40mil personas. Mónaco es el 2º estado más pequeño del mundo y ocupa el primer puesto en el ranking mundial con mayor densidad de población.

Por empezar el tema con datos, el último Informe Global de Riqueza de 2017 concluye que la mitad de la riqueza global está en manos del 0,7% de la población. Diez años después de la crisis financiera global, el patrimonio del segmento de población más rico del mundo sigue aumentando y, con ello, la desigualdad. El debate que abro en este caso ya no es esta objetividad que nos dan los números, sino la subjetividad de responder a la cuestión de si la riqueza es sinónimo de felicidad.

Partidario siempre de no generalizar, pues las generalizaciones siempre conllevan excepciones y equivocaciones, sí es cierto que somos testigos de muchos casos en los que hay gente rica y a la vez infeliz. Del mismo modo, personas que apenas tienen para comer y un techo donde dormir, transmiten una felicidad que nunca sabes realmente de dónde son capaces de sacarla.

Existen muchos casos de personas que han llegado hasta el punto del suicidio tras dudar entre si quienes le rodean son realmente amigos o interesados. Y es que la felicidad puede tener un componente económico, pero sin duda también lo tiene en sentirse querido, en tener a alguien a quien querer, en tener salud y en poder disfrutar del tiempo libre. En ocasiones, se llega a olvidar que las cosas más importantes de la vida, aquellas que pueden hacerte realmente feliz, son gratis y provienen del interior de uno mismo, no precisamente de los bienes que posee.

Desde el punto de vista más psicológico, que es realmente del que soy profesional y puedo hablar con mayor fundamento, existe un umbral en el que el dinero pierde importancia. La habituación, que es el término psicológico que explica este hecho, es el proceso mediante el cual dejamos a prestar atención a ciertos estímulos a los que nos vamos acostumbrando o que dejan de darnos el placer que ocasionaban al inicio. En una situación de pobreza, cualquier incremento en la renta va a redundar en un mayor grado de felicidad. Sin embargo, alcanzados unos ingresos que garantizan un nivel de vida óptimo, los aumentos en la renta posteriores van perdiendo esa sensación de bienestar y felicidad.

Cuando paseas por las calles de Mónaco, por su puerto, por los alrededores del Casino, quedas impresionado por la riqueza que se exhibe en los comercios, en los yates y en los coches de lujo. También, por supuesto, en las personas que presumen y lucen de su poder adquisitivo por las calles monaguescas. Quizás, quienes vivan en esos niveles no sean conscientes, pero los que callejeamos como turistas curiosos y no pertenecemos a esa clase social, percibimos tanto lujo como algo que no pertenece a nuestra galaxia, incluso diría yo que hasta en cierto modo como un estilo de vida que nos incomoda.


El Casino de Montecarlo es uno de los atractivos turísticos más notables, frente a él
se hace ostento del lujo y de la riqueza que caracteriza la forma vida en el Principado.

Sea cual sea la sensación experimentada por el observador, ya sea en Mónaco, en cualquier otro lugar con similares niveles de riqueza o simplemente a través de la prensa o la televisión, la pregunta que muchos nos hacemos y que yo me hice continuamente cuando paseaba entre tanta ostentación era ¿sería yo más feliz de lo que soy ahora viviendo en esta otra galaxia?


¿Realmente sería yo más feliz teniendo este Ferrari que mi Ford Fiesta? :D

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jueves, 1 de febrero de 2018

FEBRERO: Polonia, el lugar donde me encontré conmigo mismo

Este mes de febrero os quiero hablar de mi primer viaje en solitario a Polonia, donde de manera totalmente improvisada tuve mi primera oportunidad de encontrarme conmigo mismo y poner en práctica el difícil reto del Autoconocimiento.

Para los que no la conozcáis, muy muy resumido os digo que la República de Polonia es un país situado en el centro de Europa y con una población superior a los 38 millones de personas, que cuenta con una cultura de más de 1000 años de antigüedad. Su capital es Varsovia, precisamente la última parada de esta aventura en solitario.

Empiezo por el principio pues es la mejor forma de que entendáis cómo a veces lo que uno no pretende, acaba sucediendo y resulta una experiencia súper enriquecedora.

Nunca me había planteado viajar en solitario hasta que pocas horas antes del vuelo con destino a Cracovia mi amigo me informa que había sido ingresado para hacerse unas pruebas tras sentir un malestar repentino. 

La primera idea fue la de cancelar el viaje, al fin de cuentas las reservas de hoteles se podían anular sin coste y el vuelo tampoco había sido demasiado caro. Recuerdo aquella tarde de viernes como una tarde de locura: primero decidiendo que no iba, pero después de visitar a mi amigo en el hospital y comprobar que estaba bien, y bajo su insistencia en que no dejara de ir a ese viaje, me puse en contacto con otros amigos para ver si alguno estaba dispuesto a aprovechar esta escapada de 3 ó 4 días. Avisando con tan poca antelación esto fue misión imposible. Volví a decidir que no iba, pero finalmente, sentí un empujón que me hizo llegar a casa, coger la maleta y salir directo al aeropuerto sin saber si iba a alcanzar mi vuelo.

Mes de febrero, en plena ola siberiana a unos -8ºC; mi primera parada: Cracovia. Llego al hotel, me siento extraño, dos camas, dos juegos de toallas, dos packs de bienvenida… y yo allí solo. Me tumbo en la cama, miro hacia el techo escuchando mi música y me digo: “Álex, let’s go!”.

"Álex, let's go!"
Salgo a la calle, siempre con mi música, mi compañera de viaje, camino por un paisaje nevado, visitando la ciudad y descubriendo sus preciosos rincones. Trato de perderme por sus calles, parques, haciendo fotos a todo lo que veo y pensando en todo lo que me había pasado meses atrás… cambiando de emoción según el recuerdo y la canción del momento, pero cogiendo fuerzas y esperanza cada vez que volvía a poner los pies en el suelo y volvía al presente. 

Nuevas oportunidades, nuevos retos, nuevas experiencias, nuevas personas en mi vida… ¿por qué tenía que ser negativo? Me habían arrancado y sacado de mi zona de confort, del mismo modo que sacan una zanahoria del huerto cuando hacen la cosecha, y ahora era el momento de plantar cara a la nueva realidad y aprovechar una nueva oportunidad, que estaba dispuesto a hacerla mía y mucho mejor que en la etapa ya pasada.

Por el camino me iba encontrando con gente que también viajaba sola, mucha más de la que imaginaba. Uno nunca es consciente cuando está viajando con otras personas de la cantidad de aventureros y aventureras en solitario que se mueven cada día por el mundo.

Estando en Cracovia visité Zakopan, ¡qué precioso pueblo al sur de Polonia en la frontera con Eslovaquia!. Allí sí que me sentí en mi salsa, perdido en un paisaje hipernevado y disfrutando de la soledad de aquella naturaleza de cuento.


"No se piensa en el verano cuando cae la nieve" (foto tomada en Zakopane)

Al día siguiente visité el peor sitio que a fecha de hoy he podido visitar: el campo de concentración de Auschwitz, al que decidí llamarlo la mayor vergüenza de la humanidad. Allí mis emociones se dispararon, empaticé con todas y cada una de las personas que estuvieron allí sufriendo hasta morir en condiciones lamentables y crueles, sólo porque tenían una forma diferente de pensar a los que en aquel momento tenían el máximo poder. Me di cuenta que las cosas que me habían pasado a mí eran nimiedades comparadas a las que aquellas pobres personas habían tenido que soportar en aquellos pabellones.


La mayor vergüenza de la humanidad (Auschwitz II)

En Polonia me di cuenta que toda mi vida había estado equivocado al pensar que me conocía a la perfección. De hecho, creo que nunca me había pasado tantas horas seguidas conmigo a solas, pensando quién era, de dónde venía, dónde estaba y dónde quería llegar. Si no me conocía a mí mismo de la manera que debiera, ¿cómo iba a pretender que otros lo hicieran?, ¿por qué me debía sentir molesto al ver que otros no eran capaces de darme un buen consejo?. Me di cuenta también que había sido injusto con las nuevas personas que semanas atrás habían decidido picar a mi puerta. En realidad, estaba siendo injusto con todas ellas, pero también conmigo mismo, pues me estaba perdiendo nuevas oportunidades. Me dispuse a volver de este viaje sin volver a cometer ese error, aceptando de los demás el ofrecimiento que me hacían, porque al fin de cuentas no eran responsables de los errores que otros habían podido cometer conmigo. Y, ¿sabéis qué?, ¡volví y lo conseguí!.

“La clave para gestionar a otros de manera efectiva es manejarse uno mismo primero. Cuanto más conoces de ti mismo, más puedes relacionarte con los demás, desde una posición de confianza, seguridad en uno mismo y fortaleza” (Hendrie Weisinger)

Autoconocerse es la capacidad de autoanalizarse y entender cómo uno es, cómo piensa, el porqué de sus emociones, cómo reacciona y cuáles son sus defectos y virtudes. Esto es necesario para que uno llegue a ser capaz de controlar sus propias emociones, conseguir poner al corazón firme y pensar y actuar con la cabeza. Al fin de cuentas, el corazón es un niño mimado que siempre quiere salirse con la suya y te arrastra para conseguirlo cueste lo que cueste. La cabeza, siendo la madre del niño, debe saber decir no, debe ser asertiva y debe ser capaz de mirar más allá de la acción, valorar las consecuencias y decidir si dar vía libre o no al corazón en función de cómo se vislumbren los resultados una vez la acción haya sido ejecutada.

La buena noticia del autoconocimiento es que nos ayuda a tener un buen autocontrol, nos ayuda a gestionar y lidiar nuestras emociones y sufrir un poco menos para dar espacio a la felicidad, que al fin de cuentas es de lo que se trata.

Y la mejor noticia es que esto lo puedes practicar, lo puedes aprender y una vez interiorizado te será de utilidad para próximas etapas de tu vida. Además, te va a ayudar a comprender mejor a los otros, a ver cuáles son sus deseos y necesidades y a hacer todo lo posible para aportarles ayuda, estabilidad o incluso felicidad, si en tus manos cabe esa posibilidad.

Cada persona necesita su tiempo, su lugar y una situación en la que poder lograr experimentar con esta herramienta llamada “autoconomiento”. En mi caso, debo admitir que me bastaron unos pocos días en Polonia, haciendo lo que más me gusta que es viajar y sintiéndome totalmente libre de disfrutar del aquí y del ahora que yo estaba decidiendo en cada momento.


Esta foto es para mí la foto del viaje, la que refleja ese momento de calma en el que yo estaba conmigo a solas

Cierro este artículo explicando que después de Polonia hubo más viajes en solitario, cortos en días, pero intensos en experiencia. Esta vez planificados, necesarios para mi desconexión, mi reflexión y para seguir creciendo como persona. Si crees que te va a ser de ayuda, te reto a que lo pruebes tú también. Las personas que me han hecho caso me agradecen siempre la recomendación.

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miércoles, 5 de octubre de 2016

Yo también creo (en) un mundo mejor


En muchas ocasiones hablamos y nos hablan de varios aspectos en los que debemos concienciarnos para hacer de este un mundo mejor: aspectos medioambientales, educacionales, de ayuda humanitaria, etc.

Está claro que los humanos tenemos muchas cosas pendientes, y diría que cada vez más, antes de poder decir que existen progresos que nos llevan a un mundo más saludable en términos generales. No podemos negar que se avanza en tecnología e industria, pero también cada vez contaminamos más y provocamos más desastres naturales. También se avanza en sistemas de educación accesible para las clases menos favorecidas, pero cada vez la educación en los hogares parece que sea más laxa hasta alcanzar límites en los que vemos niños con comportamientos hacia sus padres que décadas atrás serían impensables. En la política no vamos mejor, estamos hartos de ver como los candidatos se pelean en los debates defendiendo el porqué debemos votar a unos y no a otros, pero en realidad estamos hartos de ver cómo en cualquier investigación aparecen casos de corrupción en los que no se salva ninguna fuerza política. Y así, podría seguir con una lista interminable de situaciones en las que parece que damos un paso adelante, pero en realidad, si entramos más al fondo de la cuestión, estamos dando dos pasos para atrás. ¿Queremos tener un mundo mejor siguiendo con estos círculos viciosos?.

Desde mi blog y desde mis artículos yo no puedo hacer más que pública mi opinión. Tú, como lector/a sólo puedes hacer eco de esta opinión siempre y cuando la compartas… y , aunque tengas la sensación de que no sirve para nada, en realidad queda demostrado que los pasitos de cada uno de nosotros sumados son más potentes que los grandes pasos que parece va dando el sistema en el que vivimos cada vez que los medios de comunicación hacen eco de una noticia. Porque insisto, cada noticia que alardea de un avance, lleva escondidos nuevos perjuicios que llevan a convertir el paso adelante en dos hacia atrás.

Es muy fácil decir y pedir que avancemos, es muy fácil hacer campaña de querer un mundo mejor y creer que es posible, pero eso no sirve de mucho si las personas no somos conscientes que el primer paso está en nosotros. Esperar que la inercia de la vida nos lleve a un mundo mejor es una idea que nunca será realidad. Para llegar a un mundo mejor empecemos por cuidar nuestro medioambiente con el reciclaje y la no contaminación de parques y playas, y no esperar a que alguien recoja nuestra mierda; eduquemos a nuestros pequeños en casa, sin esperar a que lo hagan los maestros en la escuela; digamos no a un sistema corrupto cuando estemos llamados a las urnas y no quejarnos desde el sofá de casa cuando vemos los resultados electorales, en muchos casos sin haber ni siquiera ido a votar…

Es así y sólo así como podremos avanzar hacia una mejoría, trabajando cualquier aspecto siempre desde uno mismo, creando un mundo mejor y no esperando que otros lo hagan, creyendo en un mundo mejor. La diferencia está en el verbo que ponemos en práctica: ¿creamos o creemos?


El estrés laboral no se elimina, se gestiona

Hay una idea que me parece especialmente importante cuando hablamos de estrés laboral y es la de que no podemos pretender que las personas t...