Mostrando entradas con la etiqueta covid19. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta covid19. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de diciembre de 2021

10 tendencias en la gestión de RRHH en época de pandemia

El último informe que realizó la auditoría Deloitte sobre las 10 tendencias en la gestión de recursos humanos fue en 2017, prácticamente 3 años antes de que comenzase la pandemia del coronavirus que nos ha cambiado a todos la forma de vivir, de ver la vida y, obviamente, en la manera de gestionar las empresas.

Remitiéndome a ese informe de 2017 en el que se habla de una nueva era de cambios constantes en las organizaciones, que afecta directamente a los departamentos de RRHH y a todas aquellas personas que gestionan equipos, se tratan una serie de puntos que engloban lo que ellos denominan la “Cuarta Revolución Industrial” o la “era del Gran Cambio” en la que lo digital, lo global y los nuevos modelos de negocio son los protagonistas.

Veamos uno a uno esos 10 puntos y cómo, en poco más de tres años, cada uno de ellos se ha visto moldeado y justificado por una pandemia y, bajo mi punto de vista, también desplazados y reorientados como si del choque de dos meteoritos se tratase.


1. Hacia la organización del futuro

Se referían en esta primera tendencia a cómo las organizaciones habían cambiado su manera de trabajar respecto a como lo hacían 10 años atrás. La agilidad juega un papel clave al igual que el trabajo en equipo y por proyectos. Nuevas capacidades como la negociación, la resiliencia y el pensamiento sistemático son las necesarias para un buen liderazgo. Líderes que deben actuar ahora con rapidez y eficiencia y que deben ser capaces de definir unos objetivos claros y cuantificables para sus equipos. Es evidente que la agilidad jugó un papel fundamental aquel 14 de marzo de 2020 cuando el Gobierno de España, al igual que muchos otros gobiernos de otros estados, tomó la decisión de confinarnos en nuestros hogares desde donde tendríamos que continuar (en caso de ser posible) con nuestra actividad profesional, pero de manera telemática. Sin agilidad, sin rapidez, sin trabajo en equipo y sin cierto pensamiento y práctica futurísticos, las empresas lo tenían realmente crudo para organizar de un día para otro tal revolución.

2. Carreras profesionales y formación

Las nuevas tecnologías y la aparición constante de nuevas herramientas digitales fuerzan a las compañías a ofrecer oportunidades de aprendizaje y desarrollo continuo. Nos encontramos con una situación extraordinaria y más duradera de la que nos pensábamos en un principio; con la pandemia las organizaciones han tenido que dinamizar la formación de sus empleados para que pudieran continuar de la manera más natural posible con sus funciones de un modo eficiente. Teams, Zoom, webinars, formaciones online, videoconferencias y el uso obligatorio del email en gestiones que antes se hacían exclusivamente de manera presencial, requerían de cierta capacitación principalmente para aquellas personas menos habituadas a lo digital. Además, aunque esto de lo digital y tecnológico tarde o temprano iba a caer por su propio peso en todas las empresas, en esta ocasión, se vio acelerada esta necesidad de la noche a la mañana.

3. Adquisición del talento

La imagen de marca que proyecta una empresa debe ser atractiva para atraer al mejor talento. El employer branding es esencial para atraer la atención de clientes, empleados y potenciales candidatos. Durante la pandemia, el uso de las redes sociales corporativas se vio claramente incrementado ante la imposibilidad de visitar clientes, de realizar entrevistas presenciales a nuevos candidatos o de tener contacto personal con nuestros propios compañeros de trabajo. Esta situación hizo necesario recurrir a las redes sociales para poder estar de alguna forma más informados y unidos que nunca, proyectando una imagen nueva acorde a la realidad que estábamos y estamos todavía viviendo.

4. La experiencia del empleado

En esta tendencia, el informe refiere al difícil reto del departamento de recursos humanos para comprender y mejorar la experiencia de sus empleados, especialmente de los Millennials. No debemos olvidar que una buena experiencia para los empleados se traduce en una buena experiencia para los clientes. Durante la pandemia, los departamentos de RRHH tuvieron que idear estrategias de comunicación interna y de manejo emocional, orientados a todos sus empleados, especialmente a aquellos más inquietos y acostumbrados a un mundo cambiante, realmente activo y donde prima la inmediatez. Me refiero principalmente a esos jóvenes a quienes se les estaban haciendo pequeñas las cuatro paredes en las que estaban confinados abordando su trabajo y sin la posibilidad de realizar prácticamente todo tipo de actividades de ocio al aire libre y con las personas de su entorno. El llegar a conseguir hacer real un apoyo emocional más allá de lo laboral a los empleados se convirtió en una experiencia positiva para ellos, que sin duda no olvidarán fácilmente y aportará beneficios de marca e identidad para las empresas que lo practicaron.

5. Hacia un nuevo modelo de gestión: Performance Management

La manera de evaluar a los empleados ha cambiado radicalmente en los últimos años. Esa tendencia sigue en proceso de cambio y actualización, con la necesidad de reentrenar a los líderes que deben evaluar el trabajo de sus equipos fijándose ya no sólo en los logros individuales, que siguen siendo importantes, sino también en cómo participan en las tareas colectivas. Si el equipo gana el empleado gana y la empresa gana. Aplicándolo a la pandemia, de nuevo se hace evidente que el trabajo en equipo fue y está siendo primordial para que las empresas y quienes allí trabajan sufran lo mínimo e incluso logren salir reforzadas. Las evaluaciones y el premio que se derive de la consecución de metas deberá contener, por lo tanto, objetivos tanto individuales como grupales.

6. Cambios en el modelo de liderazgo

Los nuevos líderes necesitan tener habilidades diferentes a las de generaciones anteriores. Al cambiar el modelo de trabajo de un modelo más individualista a uno más de trabajo en equipo y por proyectos, el reto del líder es ahora mantener a la gente conectada, promoviendo una cultura de aprendizaje colectivo y de mejora continua. Los nuevos líderes, además de muchas otras habilidades, deben saber desenvolverse con agilidad en el campo digital. Por ello, durante esta época de teletrabajo, los líderes con capacidades digitales más avanzadas lo están teniendo mucho más fácil para intentar estrechar la brecha de distancia existente en las relaciones personales con sus equipos y para lograr ser más creativos e innovadores en diferentes aspectos del día a día que antes se realizaban de manera presencial, por ejemplo las reuniones, los team buildings, formaciones, reconocimientos, sanciones, etc.

7. La digitalización del departamento de RRHH

Los departamentos de recursos humanos juegan un papel crucial para ayudar a la transformación digital de una empresa. Son los encargados de validar la idoneidad del líder en su puesto de trabajo, valorando que aúne las características y habilidades necesarias para afrontar una época cada vez más digital y tecnológica, acentuada especialmente en época de distanciamiento social, teletrabajo y eliminación de prácticamente toda la documentación y burocracia en formato papel, aportando en esta línea un plus hacia los nuevos modelos de negocio en pro a la concienciación de la educación medioambiental.

8. Analista web: uno de los perfiles más demandados

En línea con el resto de tendencias, la transformación digital da lugar a un nuevo perfil profesional: el analista web. Las organizaciones tratan ahora de buscar soluciones digitales que permitan medir, analizar y utilizar la información para comprender en profundidad las diferentes partes de los procesos de operaciones. Ya no solo en época de pandemia, aunque obviamente con la imposición de un modelo de trabajo a distancia se ve acentuado, los directivos necesitan disponer de una gran combinación de datos que les ayuden a comprender qué es lo que realmente les está dando resultados y dónde existen las mayores fugas sobre las que habrá que intervenir para mejorar. El perfil controller o analista va a ser clave para el manejo de datos (clientes, proveedores, mercado, competencia, tendencias, empleados…) y para la toma de decisiones por parte de los equipos directivos.

9. Estrategias de diversidad e inclusión

Los cambios políticos, demográficos, sociales, económicos… así como la convivencia en un mismo lugar de trabajo de distintas generaciones, requieren de políticas de inclusión en las empresas. La buena gestión de este tipo de políticas impactará positivamente sobre la marca, el rendimiento y los objetivos corporativos. Los planes de igualdad, por ejemplo, están a la orden del día y con ellos la necesidad de utilizar procesos y herramientas de medición para identificar posibles brechas salariales en función del género. Una medida que en España ha entrado por lo legal y que se acerca a las estrategias de inclusión que se defienden en esta novena tendencia del informe de Deloitte. Las organizaciones, para justificar diferentes decisiones que han tenido que tomar de manera precipitada durante la época de pandemia, como por ejemplo la aplicación de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) o incluso despidos y modificaciones en las condiciones salariales o en el % de jornada de los empleados, han tenido que remodelar su cultura con reglas basadas en la transparencia, mediante la cual demostrar con números y datos el porqué de las decisiones tomadas, asegurando en todo momento la imparcialidad a la hora de penalizar o beneficiar en estas decisiones a unos empleados sobre otros.

10. La transformación de los puestos de trabajo

Con la digitalización de los procesos, la robótica, la inteligencia artificial y la tecnología, las organizaciones se ven obligadas a rediseñar sus puestos de trabajo. Mientras algunos llevan años dramatizando con las consecuencias negativas de la tecnología, se está comprobando que la utilización de herramientas ayuda a crear nuevos puestos de trabajo especializados e incrementan la productividad. De nuevo, una evidencia que demuestra que, gracias a esta digitalización de trabajos y de perfiles, muchas empresas han sabido readaptarse rápidamente en una época en la que la tecnología se ha convertido en el único medio para poder desmembrar la piña (físicamente hablando) que existía en una empresa, que ahora se ha visto en la necesidad de trabajar a distancia y con herramientas puramente digitales. Con esta tendencia en la que las herramientas y la tecnología suplen a las personas en aquellas tareas que pueden ser automatizadas, los esfuerzos humanos pueden centrarse ahora más que nunca en la experiencia del cliente externo e interno y en una propuesta de valor de la organización a la sociedad.

martes, 12 de enero de 2021

Reinventarse es volver a nacer, pero con experiencia

Si algo tiene de especial este 2021 que acabamos de estrenar es la conjunción de miles de millones de personas pidiendo un único deseo: salud.

Atrás acabamos de dejar uno de los años más difíciles en la historia de la humanidad, en el que una pandemia ha encontrado hueco en prácticamente todos los rincones del planeta, aniquilando a centenares de personas por donde ha pasado, rompiendo con la vida social que hasta entonces llevábamos, también quebrantando las economías familiares, empresariales y sociales…, por señalar sólo algunos ejemplos.

Han sido 9 meses de pérdida de libertades, de mucha incertidumbre, de miedo a perder la salud propia y la de nuestros seres queridos, de cierta irresponsabildad, pero de mucha colaboración por la gran mayoría de los ciudadanos, de muchos sobreesfuerzos por parte de los sanitarios, los cuerpos de seguridad, limpieza, servicios esenciales,… y de lucha por encontrar una vacuna que permita frenar las curvas de contagio, las víctimas y el caos ocasionado por este virus.

Por ahora, en plena tercera ola en Europa y en crecimiento continuo desde que todo comenzó en países como Brasil o Estados Unidos, disponemos por fin de una vacuna que nos da un ápice de esperanza para afrontar un 2021 que tampoco tiene pinta de que será fácil.

Al deseo único de “salud” que todos pedimos a este nuevo año se unen las ganas por mejorar, por salir del túnel, por seguir manteniendo la esperanza y el optimismo, sin perder en ningún momento tampoco la salud mental, que nos permitirá afrontar resilientemente todos estos inconvenientes con los que día tras día nos estamos encontrando.

Tanto positivismo inyectado en la sociedad no debe ser malo y, por ello, quiero seguir en esta línea defendiendo que, aunque los meses venideros sigan siendo difíciles, encontraremos la manera de remontar y salir reforzados de una crisis sanitaria mundial que nos tiene descolocados. Posteriormente, tocará también salir reforzados de la crisis económica que ya se empieza a sentir en muchos sectores en particular y en la economía mundial en general, pero por desgracia, de éstas, ya estamos más acostumbrados a salir y tenemos más bases y herramientas para lograr hacerles frente.

Cambiando de tema, pero en relación a las consecuencias que la Covid está teniendo en todos los ámbitos de las personas, me toca ahora presentar cuál va a ser el nuevo giro que “Nosotros: las personas” va a tener a partir de este nuevo año. Este blog, que comenzó en 2012 como “Nosotros: las personas en la empresa” y que cuatro años después, a principios de 2017, pasó a llamarse simplemente “Nosotros: las personas”, cumple ahora 8 años en los que se han publicado más de 350 artículos, de los cuales unos 200 son publicaciones propias y el resto compartidas de otros autores, pero todos ellos referidos a temáticas que nos tocan de pleno en nuestras vidas: reflexiones sobre la autoayuda, los valores, las empresas, los equipos de trabajo, la comunicación..., en definitiva, cómo todo nos afecta en lo más hondo de nuestro ser y cómo esa afectación a la vez se interrelaciona con otras personas, con las que interactuamos en los diferentes contextos en los que vivimos.

Estos 8 años han dado como resultado la publicación de ocho ebooks de descarga gratuita, a través de la propia web del blog, que recogen todas estas reflexiones y, de los cuales, los últimos 4 han estado vinculados a diferentes analogías relacionadas con condimentos culinarios, con países, con personalidades famosas y con animales, de quienes hemos sido capaces de contextualizar cada una de las temáticas tratadas.

Estas temáticas anuales, con sus respectivos temas mensuales, dejarán parte a una tercera reinvención del blog en la que, a partir de este año, publicaré sobre reflexiones y temáticas habituales basadas en la experiencia personal / profesional, principalmente, en mi sector de actividad: recursos humanos, sin olvidar nunca que detrás de eso a lo que ponemos la etiqueta “recursos humanos”, estamos hablando de personas concretas, con nombre, apellidos e historias, mucho más allá de un simple número de empleado en cualquier empresa.


Seguiremos aportando a este espacio que, aunque cueste de apreciar a primera vista, lleva mucho trabajo y dedicación detrás para dotarlo de contenido, creatividad e interés de cara a vosotros, quienes me seguís, leéis y alentáis a escribir, al menos, durante un año más.

Gracias a todos por vuestra atención y bienvenidos a quienes os incorporáis por primera vez a este espacio dedicados a todos nosotros, a todas las personas.

Feliz 2021!

Álex

miércoles, 4 de noviembre de 2020

NOVIEMBRE: Lo que el Delfín nos alecciona sobre la Comunicación

En Europa ya nos encontramos sumergidos de pleno en la segunda ola de la pandemia del Covid19. Era de esperar, según la evolución histórica de otras pandemias, la llegada de nuevas oleadas tras la primera que nos cogió a todos por sorpresa. Poco más sabemos de este virus y todavía queda mucho por descubrir, por luchar y camino que recorrer para lograr erradicar al coronavirus de una vez por todas, pero si algo nos está haciendo esta cuesta todavía más empinada no es otra cosa más que la impotencia de ver cómo unos se están dejando la piel diariamente en los hospitales y otros, en cambio, se están dejando la vergüenza (si es que algo les queda) en casa cada mañana cuando se dirigen a los Congresos y Administraciones a "comunicar sus soluciones". Esas comillas que acabo de utilizar de manera totalmente intencionada e irónica, me ayudan a introducir la temática de este nuevo mes: la comunicación.

Pero antes de seguir con esta crítica compartida por la mayoría de ciudadanos, seamos de un lado, del otro o de ninguno, os presento también al animal con el que haré analogía en términos de comunicación: el Delfín.

El delfín es un animal mamífero de la familia de los cetáceos que puede medir entre 2 y 8 metros, con cabeza de gran tamaño, hocico alargado y un orificio respiratorio sobre la cabeza. Suele tener un color grisáceo, aunque también pueden ser negros, blancos, azulados o incluso rosados. Es un animal carnívoro que se alimenta, principalmente, de peces y calamares. Alcanza su madurez sexual a los 11 años y, a diferencia de otras especies, puede mantener relaciones sexuales sólo por placer. Según la especie (hay unas 40), puede variar su periodo de gestación, pero éste suele estar entorno a los 10-12 meses, tras los cuales suelen dar a luz a una sola cría. Los delfines están acostumbrados a vivir en sociedad y grupos familiares, entre quienes pueden establecer fuertes vínculos, llegando incluso a cuidarse cuando alguno de ellos enferma. La esperanza de vida de estos animales suele ser de entre 25-30 años en libertad y hasta 45 cuando viven en cautiverio. Son animales muy inteligentes que utilizan gestos, bailes y sonidos para comunicarse. La comunicación de estos animales sigue siendo todavía un gran misterio para los científicos, quienes aseguran que tienen una forma muy similar de comunicación a la humana, utilizando incluso palabras y respetándose en el turno del habla.

He querido poner de ejemplo al delfín en este tema tan complejo y que genera tantos problemas a los seres humanos como es la comunicación, por supuesto cuando ésta se usa indebidamente. La última temática tratada en este blog fue la de la coherencia, concretamente, analizamos cómo el ser humano es bastante incoherente en muchas ocasiones entre lo que piensa, dice y hace y cómo esta incoherencia nos acarrea serios problemas en nuestras vidas. La comunicación es el hilo conductor de esta falta de coherencia, una comunicación que obviamente es nefasta cuando hablamos de la incoherencia humana, de la que desgraciadamente durante estos meses de pandemia estamos siendo testigos. Una comunicación con todos los errores que puedan llegar a cometerse y que hace insostenible una lucha con total eficacia y contundencia contra este maldito bicho.

Los virólogos y científicos que alertan de lo que se nos viene encima, los médicos y demás equipo sanitario que nos explican cómo las urgencias y unidades de cuidados intensivos se están colapsando, los políticos que hacen oídos sordos a los expertos y se dedican a mentir, manipular y a tomar medidas sin sentido y totalmente efímeras que desconciertan a la población y, para colmo, unos medios de comunicación que debaten en mesas de tertulia donde todos saben de todo y opinan libremente, metiendo cizaña y despistando todavía más a quienes les escuchan. Con este panorama, ¿cómo pretendemos que la gente siga unas normas?, ¿cómo pretendemos que la gente no se eche a la calle?, ¿cómo pretendemos que la gente no empiece a pensar que detrás de todo hay intereses políticos, empobrecimiento de las clases sociales más marginales, mayor distanciamiento social y un virus que quizás se ha hecho en un laboratorio para provocar precisamente todo esto?... ni el bueno es tan bueno, ni el malo tan malo, pero parece que estamos usando nuestra principal herramienta (la comunicación) para hacer al bueno un santo que se queda en casa sin visitar a sus seres queridos por miedo a todo y al malo un demonio que se dedica a ir sin mascarilla escampando el virus por toda la ciudad.

Si, como decía antes, la comunicación mal usada puede tener muchas fugas (exceso de información, datos no contrastados, falta de empatía, lenguaje no verbal discordante con el verbal, falta de respeto, persuasión, decir lo que se piensa sin tener en cuenta a los demás, etc...), aquí y ahora se están utilizando todas.

LA FORMA EN QUE NOS COMUNICAMOS CON OTROS Y CON NOSOTROS MISMOS, DETERMINA LA CALIDAD DE NUESTRAS VIDAS (Anthony Robbins)

Los animales no cometen tantos errores comunicativos; los delfines por ejemplo con su comunicación compleja nada envidiable a la humana según muchos expertos, son capaces de respetarse en los turnos del habla, son capaces de danzar, saltar y nadar hacía un mismo lugar sin rozarse y haciéndolo de manera coordinada, son capaces de ayudarse en sociedad cuando alguno está herido o enfermo... ¿por qué el ser humano, y más concretamente los líderes de la manada, no son capaces de actuar coordinados, con respeto y pensando un poco más en los demás?.

Decíamos que los científicos tienen mucho campo por descubrir en el sistema de comunicación de los delfines, pero realmente el campo se convierte en un universo si quisieran investigar sobre los porqués del complejo comportamiento humano, que parece cada vez más tendente a lograr su propia autodestrucción.

Otros artículos relacionados con la "Coherencia":

jueves, 4 de junio de 2020

JUNIO: Lo que la Hormiga nos enseña al aplicar el Individualismo para autoprotegerse

Apenas hace un mes hablábamos de la importancia de lograr gestionar correctamente las salidas de nuestras zonas de confort que vamos construyendo a lo largo de nuestras vidas. Concretamente, conocíamos cómo era la vida del Salmón para poder explicar y entender la necesidad de esta gestión principalmente emocional. A principios de mayo empezábamos a conocer en España el plan de desescalada, referido a cómo salir del confinamiento al que durante el mes de abril y parte de marzo nos habíamos visto sometidos por la invasión de la pandemia del coronavirus. Hoy, principios de junio, España se encuentra, como muchos otros países, en plena desescalada, teniendo zonas en las que las libertades se empiezan a recuperar, aunque con bastantes cambios a como las conocíamos apenas 3 meses atrás.
Por ello, este mes, quiero centrarme en lo que quizás más nos está costando aceptar, incluso siendo conscientes que cualquier infracción o acto incívico puede volver a llevarnos a un rebrote del virus que nos vuelva a confinar en nuestras casas. Me refiero, a las “normas” que contiene este plan de desescalada vinculado a franjas horarias, edades y zonas, añadiendo a todo esto restricción de movimientos y de espacios (prohibición de viajar, de ir al gimnasio, a un espectáculo, a un restaurante con un grupo de amigos, de entrar en un comercio sin pensar en llevar mascarilla o ponerte gel antiséptico en las manos, sin poder disfrutar de la piscina o de la playa, sin poder ir a visitar a los abuelos a sus residencias, etc…). El plan de desescalada conlleva implícita la misma norma que tuvimos durante el confinamiento: apelar al individualismo lo máximo que se pueda para protegernos del contagio. Y para hablar de este concepto sociológico, el individualismo, voy a presentaros a un animal que bien podría haber cabido en un post relacionado con el trabajo en equipo, pero que lo incluyo aquí debido a una de sus facetas que nos viene como anillo al dedo para aprender sobre el tema que hoy nos ocupa. Este animal es la Hormiga.


Las hormigas son una familia de insectos con el nivel más alto de organización social que se da en determinados animales. Existen más de 150.000 especies conocidas y habitan en todos los continentes excepto en la Antártida y algunas grandes islas como Groenlandia e Islandia. Como el resto de insectos, las hormigas cuentan con exoesqueleto (esqueleto externo que recubre, protege y soporta el cuerpo del animal) y tienen una visión pobre o nula, orientándose con sus dos antenas que detectan sustancias químicas, corrientes de aire y vibraciones. Las hormigas tienen 6 patas y, en algunas especies, las reinas y machos tienen alas. La mayor parte son depredadoras, carroñeras o herbívoras. Viven en colonias, que pueden llegar a ser longevas, en las que la reina puede vivir hasta 30 años, mientras que las obreras viven entre 1 y 3 años. Los machos apenas viven unas semanas. Se comunican entre ellas por medio de feromonas (secreción de sustancias químicas), se defienden atacando mediante mordiscos o picando y son capaces de formar ejércitos para la lucha. Lo que más llama la atención de las hormigas es su capacidad de organización y su especialización en tareas que van encaminadas a alcanzar un mismo objetivo. Además, y vinculándolo al tema que nos concierne en esta ocasión, son capaces de autoaislarse cuando se enferman para no contagiar a las hormigas sanas, quienes evitan el contacto con ellas, pero a la vez las protegen manteniendo distanciamiento y reforzando la protección de la reina y de las “hormigas enfermeras”. Según un estudio publicado en la revista Proceedings of the RoyalSociety B, este comportamiento reduce la mortalidad de las hormigas enfermas de un 80% a un 10%.


Me quedo con estas últimas líneas descriptivas de la hormiga. En tiempos de coronavirus, como la hormiga, hemos sido más o menos capaces de organizarnos, especializarnos en determinadas tareas y encaminar muchos de nuestros actos hacia un mismo objetivo: vencer la pandemia. Pero además, decimos que las hormigas son capaces de autoaislarse y protegerse cuando existe un riesgo que las hace enfermar y podría acabar con la colonia. Éste es sin duda el aspecto clave al que ahora nos instan todos nuestros gobiernos y expertos en sanidad y epidemiología con el fin de vencer al virus y evitar cualquier rebrote que pueda devolvernos a las medidas estrictas de confinamiento y privación de libertades a las que hemos sido sometidos estas últimas semanas.

Si en la hormiga es innata esta cualidad de autoprotección, a nosotros nos la tienen que recomendar, repetir e incluso obligar mediante el uso de la Ley. Quizás deberíamos ser conscientes que la hormiga no lo hace por capricho, sino por necesidad de protección para asegurar la supervivencia. Nada lejos del propósito que nosotros deberíamos perseguir, el de evitar más muertes, proteger a nuestros más vulnerables (principalmente, los ancianos) y mantener para ello el distanciamiento social que nos asegure una disminución importante del riesgo de contagio. Desgraciadamente, en los últimos días vemos pequeños colectivos que para nada tienen claro estos riesgos y actúan incívicamente poniendo en riesgo la salud de todo el mundo. Es cierto que son una minoría, pero lo suficiente como para propagar un virus prácticamente desconocido y sobre el que por ahora no tenemos una vacuna.

Durante estos meses, el personal sanitario, entre otros profesionales, ha estado formado por las hormigas enfermeras que han estado velando por las víctimas de este virus. Ahora, nos toca a nosotros ser responsables y mantener el distanciamiento y el individualismo necesario para conseguir el objetivo único de vencer la pandemia y volver a nuestra añorada normalidad.

Para finalizar, sólo añadir que, si bien es cierto que en muchas ocasiones se habla de los efectos negativos del individualismo, que va en contra de la propia naturaleza humana que nos caracteriza por ser seres sociales que necesitamos relacionarnos con los demás para sentirnos queridos e integrados en un grupo, ahora, en estos tiempos que corren, tenemos que intentar restar importancia a esos aspectos negativos del individualismo y hacer un esfuerzo de potenciación del mismo para poder salvarnos y llegar a ser una sociedad altamente efectiva como éramos antes de esta pandemia. Para ello, las alternativas a la no socialización las podemos encontrar a través de la tecnología, de la que últimamente estamos haciendo un uso claramente exponencial, pero también en el respeto de todas las medidas que se están implementando para facilitarnos la ardua tarea de distanciarnos de los demás por un tiempo.

EL INDIVIDUALISMO NO ES TANTO UN FIN COMO UN CAMINO, NO EL MEJOR, SINO EL ÚNICO (Friedrich Hebbel)

Otros artículos relacionados con el "Individualismo":


jueves, 2 de abril de 2020

ABRIL: Lo que el Camello nos demuestra con su Resiliencia

Marzo ha sido un mes espantoso para todo el planeta. Una amenazante pandemia se ha apoderado de nuestras vidas y no quedan prácticamente rincones en el mundo donde no exista el miedo que este virus está ocasionando. Abril, no va a ser menos espantoso. Nos encontramos, siendo optimistas, en el ojo del huracán de esta pandemia mundial ocasionada por el Coronavirus y, nuestro tiempo de confinamiento en casa continuará a lo largo de las próximas semanas como lo ha estado en las anteriores. Por ello, esa fuerza desconocida que cada uno de nosotros estamos siendo capaces de sobrellevar y, con ella, mantener de una manera sana y estable nuestra rutina diaria, es la que me lleva a hablar este mes de la resiliencia.

A estas alturas todos conocéis lo que esta palabra significa, ya sea porque desde hace unos años se ha puesto de moda, ya sea porque habéis leído artículos anteriores en este blog en el que hablaba sobre ella o ya sea porque no la conocéis de manera teórica aún, pero estoy convencido que sí de manera práctica.

La definición que más me gusta para explicar la resiliencia es acudir a la metáfora de la “goma de pollo”. Una goma elástica tiene la capacidad de extenderse hasta cierto límite si sobre ella se ejerce una presión o estiramiento, permanecer en ese estado durante cierto tiempo y volver a su estado original sin apenas haber sufrido cambios. Si en vez de pensar en una goma elástica, pensamos en un trozo de vidrio, probablemente ante la presión este vidrio acabe reventando y ya no habrá manera de que vuelva a su estado original. Es por ello, que la goma elástica es un claro ejemplo de la resiliencia, esa cualidad que también tenemos las personas para resistir y rehacernos en situaciones traumáticas.

Antes de seguir ahondando sobre la resiliencia os quiero presentar uno de los animales más resilientes que conocemos: el Camello. 


El camello es un mamífero rumiante que se alimenta de arbustos, dátiles, hierba y grano como el trigo y la avena, es originario del continente americano. Migró a Europa y África gracias a las glaciaciones, por lo que no solamente ha sido un animal que se ha adaptado a paisajes desérticos. Su piel es seca y árida y presenta gruesos callos en el pecho y rodillas que le permiten soportar el peso cuando se arrodilla, descansa y se levanta. Puede soportar cargas de hasta 450kg y correr entre 40 y 65km/h. El periodo de gestación dura 13 meses y normalmente tienen una sola cría cada dos años, que suele estar cerca de su madre hasta que cumple los 5 años. El camello adulto puede llegar a pesar unos 700kg y tener una altura de 1.85m y 2.15m en la parte de la joroba, la cual almacena grasa y tejido fibroso que constituyen una reserva alimentaria para épocas de escasez. Es capaz de ingerir más de 100 litros de agua de una sola vez y puede desplazarse sin volver a beber durante más de 10 días. Su esperanza de vida está entre los 40 y 50 años.


Normalmente, cuando pensamos en personas resilientes nos vienen a la cabeza aquellas que han superado una enfermedad grave, la muerte de un ser querido o una experiencia muy traumática en su vida. Sin embargo, la resiliencia va mucho más allá y se puede aplicar perfectamente a esta situación de crisis en la que nos encontramos y que, al no tratarse explícitamente de una crisis financiera, sino sanitaria, todos sin excepción estamos expuestos a ella. El confinamiento y cuarentena, que la mayoría de países han impuesto por Decreto Ley, nos está obligando a buscar alternativas a tener que ir a trabajar, a poder aprovechar nuestro tiempo libre con ciertas actividades, poder visitar a nuestros amigos y familiares, salir a comprar o a pasear, viajar, acudir a consulta médica de la manera habitual, poder despedir a nuestros seres queridos cuando abandonan este mundo, en definitiva, nos está obligando a adaptarnos a todo!!

La resiliencia no es una cualidad que nos viene de fábrica como a la goma elástica, sino que la vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida casi de una manera inconsciente cuando nos vemos sometidos a presiones y situaciones inesperadas, incómodas o traumáticas. Pasado el estado inicial de shock, la mente humana empieza a crear estrategias para poner metas en el horizonte, poder adaptarse a la nueva situación y así lograr, después, una pronta recuperación o incluso salir reforzado e iniciar una nueva etapa en la vida, pues probablemente las cosas hayan cambiado a como las conocíamos y vivíamos antes de esa experiencia. Exactamente igual que el camello, que ha sido capaz de adaptarse tanto a climas desérticos como a aquellos puramente invernales. 


 ¿Qué aspectos me van a ayudar durante estos días de confinamiento a ser más resiliente?
  1. Vivimos en un momento en el que nos estamos poniendo a prueba a nosotros mismos (Autoconocimiento). Estamos siendo conscientes de muchas capacidades que éramos incapaces de valorar (tolerancia a la frustración de haber roto agendas, paciencia con quienes estamos compartiendo espacio, control emocional al no poder estar al lado de quienes queremos…) y también de habilidades (hacemos deporte en casa cuando antes lo hacíamos en el gimnasio, en la calle o simplemente no hacíamos, nos ha dado por cocinar, por hacer bricolaje, por darle patadas a un rollo de papel higiénico…).
  2. También estamos en una pausa que nos permite reflexionar sobre cosas que nunca antes teníamos tiempo de hacer (Reflexión): valorar la importancia de los pequeños detalles, echar en falta cosas que antes pasaban desapercibidas en nuestro día a día…
  3. Por supuesto, estamos reestableciendo el contacto con nuestros allegados y con los que no lo son (Socialización). Aunque parece contradictorio que en una situación de confinamiento se hable de socializarse con otros, lo estamos consiguiendo a través de las redes sociales, videollamadas, publicaciones, challenges…
  4. Cómo no, estamos estableciendo planes a futuro (Marcarse objetivos), pues estamos pensando en que “cuando todo vuelva a la normalidad” vamos a viajar, a quedar para cenar, pasear, visitar a personas que teníamos descuidadas…
  5. Y, aunque también parece contradictorio, estamos aprendiendo a disfrutar del confinamiento (Positivismo), pues estamos intentando hacer productivo nuestro encierro en cada momento, basándonos en un pensamiento positivo con mensajes internos y también compartidos como el famoso “todo va a salir bien”.
  6. Finalmente, aunque podríamos alargar esta lista, estamos sintiendo el dolor y la alegría de quienes están más allá de nuestras cuatro paredes (Empatía), aplaudiendo cada tarde a nuestros sanitarios, personal de supermercados, seguridad, limpieza…, poniéndonos en la piel de esas familias que están pasando por momentos terribles al no poder despedir a quienes acaban de perder, también en la piel de quienes están sufriendo el contagio de este virus, de quienes lo están superando y de todas y cada una de las historias que estos días inundan las noticias y las redes sociales de todo el planeta.
Como el camello, estamos pasando por ese desierto en el que no tenemos agua que beber ni arbustos que comer. Estamos aprovechando nuestras reservas pasadas almacenadas en nuestras “jorobas” (inteligencia emocional) para poder seguir avanzando por ese arduo camino que nos conduce de nuevo a ese lugar donde poder hacer nuestros días más llevaderos, no sin antes detenernos en algún oasis donde poder recuperar energía y fuerza para proseguir con el camino. Tenemos que ser conscientes de que este periodo de confinamiento acabará, pero que nuestra rutina no volverá de la noche a la mañana y necesitaremos un tiempo prudencial para poder volver a nuestras vidas sin preocuparnos constantemente por una amenaza vírica en cualquier lugar por el que nos movamos. Por ello, es importante, ser resilientes, porque cuando volvamos a nuestro estado natural, debemos ser capaces de readaptarnos hasta conseguir como mínimo ser los mismos y, aún mucho mejor, llegar a ser nuestra mejor versión, habiendo adquirido nuevos valores, nuevas capacidades y habilidades durante estos difíciles días en los que nos encontramos.
 
LOS MALOS TIEMPOS TIENEN UN VALOR CIENTÍFICO. SON OCASIONES QUE UN BUEN ALUMNO NO SE PERDERÍA (Ralph Waldo Emerson)

Mucho ánimo, mucha salud y recuerda #quedateencasa #stayathome!! 

Otros artículos relacionados con la "Resiliencia":

El estrés laboral no se elimina, se gestiona

Hay una idea que me parece especialmente importante cuando hablamos de estrés laboral y es la de que no podemos pretender que las personas t...