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martes, 30 de abril de 2024

Correr una maratón: una metáfora perfecta para entender los Recursos Humanos

El domingo pasado estuve en Madrid corriendo la que ya es mi 7ª maratón. Correr una maratón es más que correr una carrera de 10km o incluso más que una media maratón. Es más que correr 30km. Y no hablo de distancias, algo que es evidente.

Correr los más de 42km que tiene esta modalidad, y hacerlo además en un terreno con desniveles al que los runners llamamos “rompepiernas”, como es el caso de Madrid, es un viaje que desafía los límites físicos, mentales y emocionales de una persona.

Desde la preparación meticulosa durante semanas hasta el esfuerzo agotador durante la carrera misma, cada etapa de la maratón presenta paralelismos sorprendentes con los principios fundamentales de la gestión de Recursos Humanos.

Al ser RRHH mi área y al venir de esta carrera, quería hoy explicar cómo correr una maratón se asemeja a diversos aspectos de este ámbito laboral:

La preparación. Al igual que en la gestión de personas, una preparación exhaustiva es fundamental para el éxito. Esto implica establecer metas claras, desarrollar estrategias efectivas y adquirir las habilidades necesarias para enfrentar los desafíos que están por venir. Normalmente, es importante no pensar en la meta final, sino en pequeñas metas que se irán alcanzando durante el recorrido y que se encaminan hacia la consecución final de la tarea.

El muro y la resistencia. El temido "muro" en una maratón es ese punto en el que el cansancio y el dolor parecen insuperables, normalmente ocurre hacia el km 30-35, cuando nuestro organismo cambia el sistema de obtener energía, utilizando las reservas de grasa, lo cual se traduce en una intensa fatiga muscular que hace que muchos corredores decidan retirarse de la competición. Haciendo el paralelismo con RRHH, se asemejaría a los obstáculos y desafíos de larga duración y sin pausas que enfrentan los equipos en el entorno laboral. La capacidad de resistencia, tanto física como mental, es crucial para superar este obstáculo y alcanzar el éxito.


Mentalidad cortoplacista. Como decía antes, es importante no centrarse en la meta final desde el inicio de la carrera, porque se vislumbra muy lejana. Dividir la maratón en submetas más pequeñas es similar a establecer hitos y objetivos a corto plazo en la gestión de RRHH. Esta estrategia ayuda a mantener la motivación y a medir el progreso de manera más efectiva, aprendiendo de los errores, rectificando a tiempo y motivándote cada vez que consigues superar una parte del largo camino.

Esperanza y perseverancia. En los momentos de sufrimiento y agotamiento durante una maratón, la esperanza y la perseverancia son cualidades esenciales para continuar avanzando. De manera similar, en el ámbito de los recursos humanos, la capacidad de mantener la motivación y la determinación frente a la adversidad es fundamental para superar los desafíos.

Apoyo y motivación externa. Los avituallamientos (geles, fruta, agua, isotónico…) proporcionan a los corredores el combustible necesario para mantener la energía y el rendimiento. De igual manera, el aliento y el apoyo de los espectadores a lo largo del recorrido pueden impulsarte a superar tus propios límites. En RRHH, el apoyo y los recursos disponibles para los empleados desempeñan un papel similar al garantizar que estén equipados con las herramientas y el apoyo necesarios para alcanzar sus metas. De manera similar, el reconocimiento y la felicitación en el lugar de trabajo pueden motivar a los empleados a dar lo mejor de sí mismos y a perseguir la excelencia.

Recompensa y satisfacción. Es cierto que al cruzar los 42km195m te sientes completamente exhausto, pero cruzar la línea de meta conlleva una sensación de logro y satisfacción inexplicable. Del mismo modo, en recursos humanos, alcanzar los objetivos establecidos y ver el impacto positivo en la organización brinda una gratificación profunda y duradera.


En ambos casos nos encontramos con una carrera de fondo, donde desde la preparación y la resistencia hasta la recompensa y el apoyo, cada aspecto de esta experiencia épica refleja la complejidad y la importancia de cultivar un entorno que fomente el crecimiento, la motivación y el éxito de todos los involucrados.

jueves, 17 de agosto de 2023

Felicidad laboral: 5 claves para un entorno de trabajo gratificante

No es la primera vez que escribo sobre qué es aquello que nos hace felices en el trabajo. Partiendo de las premisas de que cada persona es un mundo, y, por lo tanto, sus motivaciones son diferentes, de que cada momento de la vida nos marca unos objetivos a alcanzar y, en consecuencia, lo que hoy considero que me pueda hacer feliz quizás no sea lo que piense en un futuro, y de que el nivel de felicidad ante un mismo estímulo es totalmente diferente entre personas, por lo que la teoría de “café para todos” no tiene sentido, voy a tratar de estandarizar las claves que pueden servir para conseguir un mayor porcentaje de gente feliz en el conglomerado empresarial.

La búsqueda de la felicidad en el trabajo es una aspiración universal que ha cobrado mayor relevancia en la actualidad. A medida que las empresas evolucionan, se han dado cuenta de que la felicidad de sus empleados no solo influye en su productividad, sino que también crea un ambiente propicio para la innovación y el crecimiento. En esta línea, presento 5 aspectos clave, que bien podrían ocupar un artículo cada uno de ellos, que contribuyen a la felicidad en el trabajo:

1. Reconocimiento al trabajo: la importancia de sentirse valorado

Los empleados anhelan sentir que su trabajo es apreciado y reconocido por sus superiores y compañeros. Un simple agradecimiento, un reconocimiento público o incluso recompensas tangibles pueden tener un impacto duradero en la motivación y el compromiso de un empleado. El reconocimiento no solo refuerza la autoestima, sino que también fomenta un sentido de pertenencia y compromiso con la empresa.

2. Aprendizaje continuo: crecimiento profesional y personal

Siendo un defensor empedernido de la formación, no puedo dejar de mencionar este aspecto clave que apuesta por el desarrollo profesional y personal de cualquier trabajador. La formación permite a los empleados mejorar sus habilidades, enfrentar nuevos desafíos y mantenerse motivados. Además, contribuyen una oportunidad para mejorar otras muchas habilidades de manera indirecta como son la comunicación y el trabajo en equipo, entre otras.

3. Reparto del poder y del liderazgo: cultivando una cultura participativa

Un entorno laboral en el que el poder y el liderazgo se comparten de manera equitativa genera una sensación de pertenencia y valor entre los empleados. No me refiero en este punto a delegar la jefatura, ni mucho menos el liderazgo, que por definición es más intangible, sino a la asignación de la dirección de proyectos puntuales a diferentes personas del equipo de trabajo para fomentar una cultura participativa, donde las voces de todos sean escuchadas y donde las decisiones se tomen de manera colaborativa, promoviendo la transparencia y reduciendo las jerarquías rígidas. Esto no solo mejora la satisfacción laboral, sino que también puede dar lugar a soluciones más innovadoras y eficaces, a la vez que permite detectar potencial escondido entre los empleados, el cual puede contribuir a una proyección futura dentro de la organización.

4. Interés genuino por las personas: crear conexiones significativas

La felicidad en el trabajo no solo se trata de tareas y responsabilidades, sino también de relaciones humanas. Las organizaciones que promueven un ambiente en el que se valora a las personas por encima de los roles que desempeñan, fomentan la empatía. Establecer conexiones entre compañeros y superiores no solo mejora el ambiente laboral, sino que también contribuye a un sentido de propósito compartido.

5. Equilibrio entre valores, misión y visión: unidad en la diversidad

Cuando los valores, la misión y la visión de la empresa se alinean con los valores personales y metas de los empleados, se crea un terreno fértil para la satisfacción laboral. Sentirse parte de un propósito más grande y saber que se contribuye a algo significativo puede aumentar la sensación de realización. Las empresas que comunican claramente su propósito y demuestran cómo cada empleado contribuye a él, fortalecen el sentido de identidad y felicidad en el trabajo. Si los valores, la misión, la visión y, en definitiva, la cultura empresarial está claramente expuesta, se va a lograr fortalecer las alianzas con quienes se sienten en armonía, a la vez que se va a permitir a los demás el buscar una salida profesional diferente hacia un entorno donde la alineación entre los valores personales y los de la empresa sea más completa. Esto, aunque en ocasiones nos lleve a pensar que es una puerta abierta para la salida del talento, se debe ver como una manera natural de rotación que beneficiará personalmente al empleado y que beneficiará a la empresa, pues de nada sirve mantener personas que no compartan la estrategia empresarial por la que se ha apostado.

En conclusión, aunque la felicidad dependerá de las premisas que comentaba en el primer párrafo de este artículo, al adoptar estos aspectos clave, las organizaciones pueden ayudar a transformar la manera en que sus empleados experimentan el trabajo y, en última instancia, impulsar el éxito colectivo.

lunes, 3 de julio de 2017

JULIO: ¿Cómo ser un buen líder en un Curry de trabajo?

Hace unos días acudí a un taller de liderazgo, en el que se habló de los diferentes estilos que puede adoptar un líder, llegando a la conclusión de que ninguno es bueno por sí solo, sino que un buen líder necesita saber adoptar un rol de liderazgo u otro dependiendo de cuál sea la situación, las personas que forman parte de sus equipos y el momento en el que interaccionan.

Con esto me adelanto al final de este artículo, dando por concluida la “clave” de cuál es el mejor estilo de liderazgo: ninguno por sí solo, sino un mix de todos.

Antes de seguir con los diferentes estilos quiero aclarar un aspecto e introducir el ingrediente o especia que dará juego durante este mes de julio.

En cuanto el aspecto a aclarar, me referiré a que lo que viene a continuación es una clasificación de estilos de liderazgo similar a otras que se puedan encontrar en Internet o en libros que traten sobre esta temática, pero que cada autor los denomina como quiere, del mismo modo que suprime algunos estilos o añade otros que podrían ser igualmente válidos siempre y cuando estén dentro de la definición de líder que sí debe ser aceptada por todos para que estas clasificaciones tengan cierto sentido y validez.

¿Qué es un líder?
Líder proviene del inglés leader, y hace referencia a conducir, guiar, dirigir..., por lo tanto, un líder es el individuo de un grupo que ejerce una mayor influencia en los demás y presenta la habilidad de convencer a otros para que trabajen con entusiasmo y lograr los objetivos definidos. Es en resumen, aquella persona que hace que los demás hagan, pero no por imperativo o rango (eso será un jefe), sino porque los demás le consideran el guía, aprueban y comparten lo que dice y hace y además, y lo más importante, es el propio grupo el que le otorga la categoría de Líder.


En cuanto a la especia de este mes, me gustaría hablar del Curry, pues se trata de un condimento que no existe por sí solo, sino que es una mezcla de otras 16 ó 20 especias, algunas de las cuales ya hemos tenido como protagonistas en meses anteriores: la cúrcuma, la canela, el cilantro, el clavo, el comino, el jengibre, la pimienta, son algunas de estas especias que dan color, olor y sabor al curry. Toda la cocina oriental lo usa, siendo un condimento fundamental en la India, Asia Sudoriental y el Caribe. Esta mezcla de especias casa con esa mezcla de estilos de liderazgo que un buen líder debe saber combinar y compaginar y casa también a la perfección con la idea de que el curry es un equipo de especias diferentes con un mismo objetivo que es el de dar un toque especial a los alimentos preparados, del mismo modo que para que exista un líder deberá haber un equipo de personas, obviamente cada una con sus particularidades, pero todas orientadas a un mismo objetivo.


Vamos ahora a ver esos estilos de liderazgo que deben saberse escoger y compaginar en cada momento:

Para ser líder primero hay que saber liderarse a sí mismo (ser responsable de), por lo que si soy responsable de mi familia, de mi trabajo, de mis promesas… estoy preparado para empezar a adoptar otros estilos de liderazgo. A este se le conoce como el liderazgo interior.

Otro estilo es el liderazgo de frente. Es el líder que toma las riendas del proyecto, la iniciativa, quien desemboza la situación cuando ésta ha quedado bloqueada. Pero que lo hace siempre hacia un objetivo conocido y compartido por todos y siempre dando un paso al frente, abrazando a los demás para que le acompañen en ese paso.

El liderazgo desde atrás, se entiende como el espejo y ayudante del líder de frente. Podría considerarse una figura de apoyo al líder principal o a otra persona que, aun sin ser el líder, puede estar llevando las riendas del equipo, como por ejemplo el jefe o responsable del grupo. Es aquella persona que ha llegado a un pacto con el líder de frente en cuanto a la meta a la que tienen que llegar. Cuando el primero se desvía del camino, el líder desde atrás le reorienta, le corrige constructivamente, porque está saliéndose de los términos pactados. Mientras el líder desde el frente da un paso adelante intentando arrastrar a que todo el equipo también lo dé, el líder desde atrás empuja a quien se queda en una posición de duda, escuchándole, dándole argumentos, empatizando y solventando los errores o gaps que el otro líder haya podido dejar por el camino.

El estilo de liderazgo colaborador se ejerce cuando el líder queda diluido en el equipo. Utiliza el “nosotros” y no tanto el “yo”, permite conocer los puntos fuertes y áreas de mejora de todos los componentes y actúa como director de orquesta, delegando tareas según quiénes pueden hacerlas mejor y con mayor motivación e implicación y confiando en todos y cada uno de los que forman parte del grupo. El líder colaborador se compromete igual que el resto, haciendo su parte del trabajo y aceptando críticas y opiniones, de tal manera que acepta y vende el resultado final como trabajo del equipo sin hacer nunca mención a quién haya podido aportar más o a quién haya aportado menos.

Finalmente, el liderazgo de campo, se ejerce cuando se actúa por intuición. Es la persona que consigue cambiar totalmente el rumbo pactado en un inicio, porque intuye que hay una mejor forma de hacer las cosas. Tiene la capacidad de conseguir que los demás acepten el cambio y tiene el gran reto de encontrar las razones para que ello sea posible. Es un líder que apuesta por la creatividad, que no tiene miedo a equivocarse y que invita a los demás a probar y salirse de los renglones para investigar nuevos campos de trabajo.

En definitiva, el buen líder sabe utilizar un estilo u otro en función del contexto, de las personas y del momento en el que se encuentre. Tiene que conseguir un equipo unido, uniforme y con cierto estilo que lo haga potente y único, al igual que el curry es una especie potente, que difícilmente pasa desapercibida, cumpliendo su objetivo en aquellos platos para los que ha sido elaborada. 

lunes, 3 de abril de 2017

ABRIL: Todos somos canela

Originaria de Oriente; además de en Sri Lanka, también se cultiva en la India y en otras zonas del mundo, incluyendo todo el sur de Asia.

Proviene de la corteza interior seca de un árbol y se puede encontrar en rama o molida, siendo su sabor el que realza el gusto al pescado, al pollo, a muchos postres, frutas e incluso a las infusiones.

En abril nuestra especia va a ser la Canela, un estupendo condimento que casa a la perfección con prácticamente cualquier plato, muy utilizado en platos tradicionales como es el arroz con leche, postre tradicional de España y de muchos países latinoamericanos.


Por la polivalencia de su uso en el realzamiento del sabor de diferentes platos, independientemente que estos sean dulces, salados, incluso picantes, este mes recurro a ella para hablar precisamente de la virtud de la polivalencia, cada vez más demandada por las empresas a la hora de buscar nuevos empleados y gestionar sus recursos humanos de manera más eficaz.

Tras estos años de mayor austeridad, debida a la profunda crisis económica mundial, han sido muchas las empresas que han tenido que ajustar sus plantillas y recortar en la contratación de personal. Ello ha obligado a los departamentos de recursos humanos a hacer encajes de bolillos para que entre las personas que estaban en los equipos de trabajo siguieran saliendo las tareas propias que, muy seguramente, antes se venían realizando con mayor número de empleados.

Los chicos y chicas “para todo” han sido necesarios en la mayoría de departamentos de las empresas, que han necesitado “profesionales orquesta” capaces de realizar distintas tareas cuando éstas fueran requeridas. A partir de entonces, la polivalencia funcional ha entrado a formar parte de muchas culturas organizacionales, no sólo exigiéndose al personal técnico o base, sino también a los mandos intermedios y cargos directivos.

Siempre que se gestione de manera adecuada, la polivalencia tiene muchas ventajas pues: 
  • Agiliza los procesos y la toma de decisiones.
  • Nos predispone al cambio, que durante estos años ha sido rápido e incierto.
  • Nos permite anticiparnos y ser proactivos (precisamente el tema tratado en marzo con la metáfora entre los perfiles problem solving y la cúrcuma).
  • Potencia la resiliencia, es decir, la capacidad de las personas de recuperarse después de pasar por situaciones complicadas.
  • Anima a las personas a seguir aprendiendo y a ser más empleables, reforzando el optimismo (tema tratado en el mes de enero con la metáfora del pimentón).

Pero ser polivalente no sólo significa estar dispuesto a realizar tareas diferentes a las que, por lo general, corresponden a tu puesto de trabajo. La polivalencia requiere que las tareas se realicen con calidad y agilidad.

¿Se equivocan las empresas al incitar a sus trabajadores a ser polivalentes? 


La verdad es que no, pero las empresas deben ser conscientes que una cosa es tener a sus equipos capacitados para desempeñar diferentes tareas según la prioridad que impere en momentos determinados, y otra cosa muy diferente es cargar a una misma persona más tareas de las que en realidad puede hacerse cargo. De esta manera sólo va a conseguir dos cosas: desmotivar al empleado y perder calidad en cualquier tarea que éste lleve a cabo.

No se debe obviar que, entre los factores que más influyen en la motivación de todo trabajador, al margen de una retribución justa, es sin duda la formación ofrecida por la empresa. Por lo que si estamos pidiendo al trabajador que sea una persona polivalente, éste deberá sentirse amparado por un soporte formativo que deberemos proporcionarle como empresa. De lo contrario, el trabajador se sentirá explotado, sentirá que el beneficio de esta polivalencia sólo es para la empresa, la cual está ahorrando dinero en salario de un nuevo empleado a costa de hacerle sentir estresado y frustrado en su desempeño laboral.

Aunque no hay duda de que la capacidad de ser polivalente está ya muy bien valorada, siguen siendo necesarios los perfiles especializados, pues tiene un conocimiento profundo y focalizado en su área y son más productivos y competitivos, obteniendo mejores resultados. Esto quiere decir que todos los perfiles son buenos en función del momento y del objetivo estratégico empresarial.

Como candidato en el mercado laboral, debes tener muy claro qué tipo de perfil eres, para saber potenciarlo y venderte acorde al mismo. Recuerda que cualquiera tiene cabida en el mundo empresarial; sólo hay que dar con la empresa que busca lo que tú ofreces:
  • Perfil Canela en rama. Perfil especialista: conocedor profundo de un área técnica, que no puede desempeñar otras funciones relacionadas. Si eres de estos, potencia tu perfil de experto.
  • Perfil Canela molida. Perfil polivalente: no eres un verdadero especialista en un área concreta, pero puedes desempeñar diferentes tareas con agilidad.
  • Perfil Canela en rama y molida. Perfil especialista/polivalente: aunque eres experto en un área técnica, eres capaz de desempeñar tanto funciones relacionadas como no relacionadas, cuando sea necesario.


Para llegar a ser más polivalente hay que potenciar una serie de habilidades personales y profesionales. Aquí te listo unas cuantas:
  • Actitud de autoaprendizajE
  • Planificar una formación continua
  • Estar a la vanguardia de las NTIC
  • No temer equivocarse. Cuanto más nos equivoquemos más práctica y experiencia estaremos acumulando
  • Desarrollar un buen networking
  • Compartir ideas y conocimientos
  • Ser creativo
  • Saber gestionarse el tiempo
  • Tener habilidades para hablar en público y no tener reparo en consultar dudas
  • Potenciar la inteligencia emocional y saber dar un toque humano a tus acciones
  • Capacidad de resolver problemas de manera proactiva
  • Habilidad para tomar decisiones
  • Tener un pensamiento crítico y constructivo
  • Trabajar en equipo
  • Saber empatizar


jueves, 17 de noviembre de 2016

La marca "Trump"

Normalmente, nos dedicamos a dar consejos de construcción de marca para que ésta sea reconocida y triunfadora, echando por tierra aquellos errores que pueden destruir una marca en cuestión de minutos.

Pero también hay que tener muy en cuenta, y el ejemplo de hoy es claro y actual, que la construcción de una marca que a priori parece estar destinada al fracaso puede tener un efecto totalmente sorprendente y triunfador.

Es el caso del futuro Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien ha tenido una campaña política de lo más polémica por sus comentarios racistas, misógenos y maleducados, pero que aún así ha conseguido ser el electo en las Presidenciales estadounidenses celebradas la semana pasada.



¿Qué ha hecho triunfadora a una marca que entierra cualquier valor ético y moral tal y como se concibe por la mayoría de personas? Pues exactamente lo mismo que en su día hicieron triunfar a líderes negativos como fueron Adolf Hitler, Mussolini o Sadam Hussein, por poner sólo algunos ejemplos: el impacto emocional que sus marcas transmitieron.

Las emociones negativas tienen más impacto y durabilidad en nuestra mente que las positivas. Ante un acontecimiento negativo, nuestra tristeza será tres veces más duradera que la alegría y la felicidad que nos provoca un hecho positivo. Lo mismo ocurre con la sorpresa (positiva o negativa) ante algún comentario, que tiene un mayor efecto e impacto en nosotros que cualquier comentario que se espera o se considera normal. Ésta ha sido la estrategia de Trump en sus discursos políticos: ha jugado con las emociones de los ciudadanos al hacer o decir cosas que sorprendían, impactaban y duraban mucho más que cualquier debate de su competidora demócrata Hillary Clinton.

Ser prepotente, descalificar a otros, recurrir a actitudes infantiles y tomar una posición en contra de los inmigrantes, son actos que generan sorpresa y debate en cualquier foro, independientemente se compartan o no estas posturas.  

El resto de los aspectos del discurso de Trump y su construcción de marca ha seguido las “normas” y consejos de posicionamiento de branding que siempre hemos comentado:
  • Ha sido consistente y coherente en sus comentarios. En ningún momento ha tenido mensajes contradictorios. Si dijo que iba a deshacerse de los ciudadanos extranjeros ilegales y construir un muro en la frontera con México pagado además por los mexicanos, lo ha mantenido hasta el final a pesar de las polémicas suscitadas en muchos lugares.
  • Ha demostrado confianza en lo que decía. La convicción con la que ha defendido sus ideas, impensables e inimaginables para muchas personas, hacen que los ciudadanos acaben confiando en que realmente se van a llevar a cabo. Por mínimo que sea el apoyo o el estar de acuerdo en algo de lo que dice, se genera un vínculo de confianza difícil de romper.
  • Ha tomado una posición, en la que como con sus negocios tiene todas las de perder o todas las de ganar. No ha querido quedar bien con todos, sino que ha rechazado a unas personas y ha apostado por otras, con las que se aseguraba convertirlas en sus seguidores fieles.
  • Ha conseguido ser reconocido. Haber sido “simpsonizado” en la serie de dibujos, haber aparecido en la tan taquillera “Solo en casa” o en la serie “El Príncipe de Bel Air” fueron hechos que pasaron desapercibidos por millones de espectadores, pero sus comentarios, que no han dejado indiferente a nadie, le han convertido en pocos meses en una de las personas más populares del mundo.

En definitiva, está claro que hay en común unas formas de hacer tanto para personajes aclamados como para personajes polémicos sin las que difícilmente se consigue fijar y potenciar una marca. Pero en este caso, Donald Trump nos da una lección de que a veces las marcas que parecen más débiles se convierten en las más poderosas por recurrir al factor sorpresa, aprovechando el poder de las emociones que controlan a cualquier ser humano, convirtiéndonos en impulsivos y poco racionales al tomar decisiones como las que se presenciaron ante las urnas el pasado 9 de noviembre.


El estrés laboral no se elimina, se gestiona

Hay una idea que me parece especialmente importante cuando hablamos de estrés laboral y es la de que no podemos pretender que las personas t...