lunes, 3 de julio de 2017

JULIO: ¿Cómo ser un buen líder en un Curry de trabajo?

Hace unos días acudí a un taller de liderazgo, en el que se habló de los diferentes estilos que puede adoptar un líder, llegando a la conclusión de que ninguno es bueno por sí solo, sino que un buen líder necesita saber adoptar un rol de liderazgo u otro dependiendo de cuál sea la situación, las personas que forman parte de sus equipos y el momento en el que interaccionan.

Con esto me adelanto al final de este artículo, dando por concluida la “clave” de cuál es el mejor estilo de liderazgo: ninguno por sí solo, sino un mix de todos.

Antes de seguir con los diferentes estilos quiero aclarar un aspecto e introducir el ingrediente o especia que dará juego durante este mes de julio.

En cuanto el aspecto a aclarar, me referiré a que lo que viene a continuación es una clasificación de estilos de liderazgo similar a otras que se puedan encontrar en Internet o en libros que traten sobre esta temática, pero que cada autor los denomina como quiere, del mismo modo que suprime algunos estilos o añade otros que podrían ser igualmente válidos siempre y cuando estén dentro de la definición de líder que sí debe ser aceptada por todos para que estas clasificaciones tengan cierto sentido y validez.

¿Qué es un líder?
Líder proviene del inglés leader, y hace referencia a conducir, guiar, dirigir..., por lo tanto, un líder es el individuo de un grupo que ejerce una mayor influencia en los demás y presenta la habilidad de convencer a otros para que trabajen con entusiasmo y lograr los objetivos definidos. Es en resumen, aquella persona que hace que los demás hagan, pero no por imperativo o rango (eso será un jefe), sino porque los demás le consideran el guía, aprueban y comparten lo que dice y hace y además, y lo más importante, es el propio grupo el que le otorga la categoría de Líder.


En cuanto a la especia de este mes, me gustaría hablar del Curry, pues se trata de un condimento que no existe por sí solo, sino que es una mezcla de otras 16 ó 20 especias, algunas de las cuales ya hemos tenido como protagonistas en meses anteriores: la cúrcuma, la canela, el cilantro, el clavo, el comino, el jengibre, la pimienta, son algunas de estas especias que dan color, olor y sabor al curry. Toda la cocina oriental lo usa, siendo un condimento fundamental en la India, Asia Sudoriental y el Caribe. Esta mezcla de especias casa con esa mezcla de estilos de liderazgo que un buen líder debe saber combinar y compaginar y casa también a la perfección con la idea de que el curry es un equipo de especias diferentes con un mismo objetivo que es el de dar un toque especial a los alimentos preparados, del mismo modo que para que exista un líder deberá haber un equipo de personas, obviamente cada una con sus particularidades, pero todas orientadas a un mismo objetivo.


Vamos ahora a ver esos estilos de liderazgo que deben saberse escoger y compaginar en cada momento:

Para ser líder primero hay que saber liderarse a sí mismo (ser responsable de), por lo que si soy responsable de mi familia, de mi trabajo, de mis promesas… estoy preparado para empezar a adoptar otros estilos de liderazgo. A este se le conoce como el liderazgo interior.

Otro estilo es el liderazgo de frente. Es el líder que toma las riendas del proyecto, la iniciativa, quien desemboza la situación cuando ésta ha quedado bloqueada. Pero que lo hace siempre hacia un objetivo conocido y compartido por todos y siempre dando un paso al frente, abrazando a los demás para que le acompañen en ese paso.

El liderazgo desde atrás, se entiende como el espejo y ayudante del líder de frente. Podría considerarse una figura de apoyo al líder principal o a otra persona que, aun sin ser el líder, puede estar llevando las riendas del equipo, como por ejemplo el jefe o responsable del grupo. Es aquella persona que ha llegado a un pacto con el líder de frente en cuanto a la meta a la que tienen que llegar. Cuando el primero se desvía del camino, el líder desde atrás le reorienta, le corrige constructivamente, porque está saliéndose de los términos pactados. Mientras el líder desde el frente da un paso adelante intentando arrastrar a que todo el equipo también lo dé, el líder desde atrás empuja a quien se queda en una posición de duda, escuchándole, dándole argumentos, empatizando y solventando los errores o gaps que el otro líder haya podido dejar por el camino.

El estilo de liderazgo colaborador se ejerce cuando el líder queda diluido en el equipo. Utiliza el “nosotros” y no tanto el “yo”, permite conocer los puntos fuertes y áreas de mejora de todos los componentes y actúa como director de orquesta, delegando tareas según quiénes pueden hacerlas mejor y con mayor motivación e implicación y confiando en todos y cada uno de los que forman parte del grupo. El líder colaborador se compromete igual que el resto, haciendo su parte del trabajo y aceptando críticas y opiniones, de tal manera que acepta y vende el resultado final como trabajo del equipo sin hacer nunca mención a quién haya podido aportar más o a quién haya aportado menos.

Finalmente, el liderazgo de campo, se ejerce cuando se actúa por intuición. Es la persona que consigue cambiar totalmente el rumbo pactado en un inicio, porque intuye que hay una mejor forma de hacer las cosas. Tiene la capacidad de conseguir que los demás acepten el cambio y tiene el gran reto de encontrar las razones para que ello sea posible. Es un líder que apuesta por la creatividad, que no tiene miedo a equivocarse y que invita a los demás a probar y salirse de los renglones para investigar nuevos campos de trabajo.

En definitiva, el buen líder sabe utilizar un estilo u otro en función del contexto, de las personas y del momento en el que se encuentre. Tiene que conseguir un equipo unido, uniforme y con cierto estilo que lo haga potente y único, al igual que el curry es una especie potente, que difícilmente pasa desapercibida, cumpliendo su objetivo en aquellos platos para los que ha sido elaborada. 

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