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lunes, 4 de febrero de 2019

FEBRERO: Walt Diseny, a quien su autoconfianza le llevó al éxito


Walt Disney me trae este mes a abrir debate con el tema de la "autoconfianza". Sin ella, hoy no hubiéramos llegado a llorar con Bambi, a soñar con Alicia en el País de las Maravillas o a bailar con El Libro de la Selva… y es que Walter Elias Disney no lo tuvo fácil desde un principio.


El productor, director, guionista y animador estadounidense nació en 1901 en Chicago. Hijo de un granjero fue desde bien pequeño un apasionado del dibujo, no tanto buen estudiante, pues el tener que ayudar a repartir periódicos a su padre durante la noche le costaba la concentración en la escuela. Tras intentar alistarse en la marina del ejército junto a su hermano, fue rechazado por no tener la edad mínima para ello. Enterándose que la Cruz Roja aceptaba chicos con los 17 años cumplidos, falsificó su certificado de nacimiento indicando que había nacido en 1900 y, de este modo, pudo entrar a trabajar como conductor de ambulancias, aunque nunca entró en combate y tuvo que conformarse con ser trasladado a Francia, donde estuvo encargado del traslado de oficiales. En 1919, decide volver a EEUU y es a partir de ahí que se inicia en el mundo del dibujo y la creación de cortometrajes, pero ese mismo año era despedido del Periódico Kansas City Star, en el que trabajaba, por falta de imaginación, convirtiéndose 4 años después en el fundador de la actual The Walt Diseny Company junto a su hermano. En 1966, fallecía tras sufrir un cáncer de pulmón provocado tras una vida de fumador empedernido.


La autoconfianza, como su nombre indica es la creencia sobre uno mismo. En base a nuestra experiencia y nuestros aprendizajes, a lo largo de los años, el ser humano va perfilando la confianza. El crecimiento personal, la autoestima, el autoconcepto, el autoconomiento,… tienen relación directa con la autoconfianza, creando todos ellos una red de conexiones que permiten, en definitiva, al individuo ser más o menos feliz y tener más o menos éxito, que a su vez repercute en esa felicidad y se convierte en un pez que se muerde la cola.

Nuestra visión del mundo va a depender de cómo nos veamos a nosotros mismos. Pero más mágico aún es el saber que cómo los demás nos vean a nosotros también depende de cómo nosotros nos veamos interiormente. Si una persona no cree en sus posibilidades, se infravalora y se convierte en un ser totalmente negativo, difícilmente los demás van a poder verle como una persona capaz, como una persona positiva y luchadora.


A todos nos ha pasado alguna vez que hemos acabado logrando algo que pensábamos inalcanzable tiempo atrás. El haber llegado a lograr esa meta o reto no es más que la activación, en algún momento del proceso, de la autoconfianza. Es a partir de ese momento, que uno se da cuenta que ha estado “llorando” en vano, pensando que sería incapaz de lograr el objetivo. Pero tampoco debemos ser utópicos y debemos pensar que en ocasiones nos exigimos demasiado y los objetivos se pueden convertir en inalcanzables e irrealistas y, por ende, fracasamos y nos quedamos a medio camino. Lo importante en estos casos es no caer en la desesperación y estudiar la situación: ¿ha sido porque el objetivo era demasiado ambicioso?, ¿quizás algo o alguien me ha puesto trabas en el camino? o ¿ha sido porque no he puesto el máximo de confianza en mí mismo?. A partir de ahí, se valorará si conviene acotar la meta a una submeta, si conviene cambiar de estrategia o bien si conviene volver a intentarlo habiendo aprendido de los errores.

La autoconfianza, como empezaba diciendo, la construimos durante nuestro crecimiento, con el paso del tiempo, y eso quiere decir que se puede cultivar y mejorar. Empieza por ver lo bueno que eres en muchos aspectos, entiende que no todos podemos ser buenos en todo, agradece lo que tienes y da gracias a cualquier oportunidad de aprendizaje (aunque ello suponga equivocarse antes). De este modo, con positivismo, conseguirás reforzar tus “autos”, entre ellos el de la autoconfianza.

Si Walt Diseny no hubiera confiado en sus capacidades, probablemente se hubiera conformado con ser un mal estudiante y seguir los pasos de su padre en la granja, o repartiendo periódicos o conduciendo ambulancias a miles de kilómetros de su ciudad natal. Pero en cambio, la confianza que tuvo en sí mismo y en sus capacidades le llevó a luchar por sus metas y convertirse en el icono mundial de la industria del entretenimiento del siglo XX.

“If you can dream it, you can do it”

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lunes, 4 de junio de 2018

JUNIO: Fue en la capital de los Países Bajos donde Ana Frank demostró su resiliencia


En esta ocasión os voy a hablar de la Resiliencia como capacidad que tenemos los seres humanos de sacar lo positivo en situaciones que realmente no lo son. Pero antes dejadme que os hable de los Países Bajos; país en el que enmarcaré este concepto psicológico.

El Reino de los Países Bajos se sitúa en el noroeste de Europa con una superficie de 41mil km2de los cuales el 18.40% es agua. Tiene una población alrededor de los 17 millones de habitantes y han estado habitados desde la última glaciación. Tierras conquistadas en el s.I a.C. por los romanos, saqueadas por los vikingos durante los s.IX y XI y bajo el dominio español hasta su independencia en 1648, tras la Guerra de los ochenta años. Pero sin duda uno de sus golpes más duros y recientes ocurrió durante la II Guerra Mundial (1939-1945). Aunque se declararon neutrales, Alemania lanzó un ataque contra los Países Bajos conquistando la mayor parte del país y persiguiendo a los judíos, quienes fueron declarados enemigos del estado. Es en este periodo y concretamente en su capital, Ámsterdam, donde se ubica una de las historias más conocidas: la de Ana Frank, la niña judía que tuvo que vivir escondida junto a su hermana, sus padres y cuatro personas más en una dependencia secreta de un edificio de oficinas frente al canal Prinsengracht de la capital holandesa.

Casa de Ana Frank, en Prinsengracht 263-267


Canal Prinsengracht




Si habéis leído su Diario o conocéis su historia, entenderéis por qué hablo de Ana Frank como un claro ejemplo de persona resiliente.

Pero antes, ¿qué es la resiliencia?

Para los que nunca hayáis escuchado esta palabra os la explicaré como me la enseñaron a mí; con una de esas metáforas que a veces ayudan a asimilar conceptos que forman parte del mapa abstracto de la mente humana.

“Pensad en una goma, que la estiráis para adecuarla alrededor de un objeto, pero cuando la dejáis suelta vuelve a su estado y forma original. Pensad también en una esponja, que la presionáis para escurrir el agua que ha absorbido, pero que al soltarla vuelve a tener su misma forma inicial”

Esto es la resiliencia, la capacidad de adaptarnos a una situación adversa y salir de ella “airosos”, en el sentido de poder volver a ser la misma persona que fuimos, aunque obviamente con un aprendizaje extra que ya nadie nos puede quitar. La resiliencia es, por lo tanto, una capacidad que puede tener un componente innato, pero que en realidad se adquiere y refuerza a través de la experiencia y las vivencias que uno tiene a lo largo de su vida y el cómo éstas le influyen y las afronta. 

Para afrontar adversidades, para salir reforzado de éstas y para conseguir llevar una vida tranquila y normal a partir del acontecimiento adverso se requiere tener muy trabajados otros aspectos de la Inteligencia emocional, entre ellos:

Autocontrol: capacidad de dominar las propias emociones, pensamientos, comportamientos... 
"Querida Kitty: Hace sol, el cielo está de un azul profundo, hace una brisa hermosa y tengo unos enormes deseos de...¡de todo! Deseos de hablar, de ser libre, de ver a mis amigos, de estar sola. Tengo tantos deseos de...¡de llorar! Siento en mí una sensación como si fuera a estallar, y sé que llorar me aliviaría. Pero no puedo. Estoy intranquila, voy de una habitación a la otra, respiro por la rendija de una ventana cerrada, siento que mi corazón palpita como si me dijera '¡Cuándo cumplirás mis deseos!'. Creo que siento en mí la primavera, siento el despertar de la primavera, lo siento en el cuerpo y en el alma. Tengo que contenerme para comportarme de manera normal, estoy totalmente confusa, no sé que leer, qué escribir, qué hacer, solo sé que ardo en deseos... Tu Ana" 
(Diario de Ana Frank. 12 de febrero de 1944)
Autoconocimiento: conocerse a uno mismo, saber cuáles son los puntos fuertes y las áreas de mejora... 
"Sé perfectamente cómo me gustaría ser y cómo soy... por dentro, pero lamentablemente solo yo pienso que soy así. Y esa quizá sea, no, seguramente es, la causa de que yo misma me considere una persona feliz por dentro, y de la gente que me considere una persona feliz por fuera" 
(Diario de Ana Frank. 1 de agosto de 1944)
Motivación: encontrar aquello que te gusta, que te apasiona y te empuja a hacerlo con mayor implicación. 
"Ahora otro tema: hace mucho que sabes que mi mayor deseo es llegar a ser periodista y más tarde una escritora famosa. Habrá que ver si algún día podré llevar a cabo este delirio (?!) de grandeza, pero temas hasta ahora no me faltan. De todos modos, cuando acabe la guerra quisiera publicar un libro titulado La casa de atrás; aún está por ver si resulta, pero mi diario podrá servir de base" 
(Diario de Ana Frank. 11 de mayo de 1944)
Confianza: esperanza firme para que algo suceda. 
"Solo espero una cosa: que se odio a los judíos sea pasajero, que los holandeses en algún momento demuestren ser lo que son en realidad, que no vacilen en su sentimiento de justicia, ni ahora ni nunca, ¡porque esto de ahora es injusto!" 
(Diario de Ana Frank. 22 de mayo de 1944)
Optimismo: juzgar las cosas y los acontecimientos desde la parte más positiva 
"Querida Kitty: ¡Me han vuelto las esperanzas, por fin las cosas resultan! Sí, de verdad, ¡todo marcha viento en popa! ¡Noticias bomba! Ha habido un atentado contra Hitler y esta vez no han sido los comunistas judíos o los capitalistas ingleses, sino un germanísimo general alemán, que es conde y joven además" 
(Diario de Ana Frank. 21 de julio de 1944)
Voluntad: deseo o intención para hacer algo. 
"Sé lo que quiero, tengo una meta, una opinión formada, una religión y un amor. Que me dejen ser yo misma, y me daré por satisfecha. Sé que soy una mujer, una mujer con fuerza interior y con mucho valor. Si Dios me da la vida, llegaré más lejos de lo que mamá ha llegado jamás, no seré insignificante, trabajaré en el mundo y para la gente. ¡Y ahora sé que lo primero que hace falta es valor y alegría!" 
(Diario de Ana Frank. 11 de abril de 1944)
Aceptación: aceptar la realidad, plantarle cara y seguir hacia delante. 

"Hemos vuelto a tomar conciencia del hecho de que somos judíos encadenados, encadenados a un único lugar, sin derechos, con miles de obligaciones. Los judíos no podemos hacer valer nuestros sentimientos, tenemos que tener valor y ser fuertes, tenemos que cargar con todas las molestias y no quejarnos, tenemos que hacer lo que está a nuestro alcance y confiar en Dios. Algún día esta horrible guerra habrá terminado, algún día volveremos a ser personas y no solamente judíos" 
(Diario de Ana Frank. 11 de abril de 1944)

A pesar de su trágica vida por ser de familia judía, de tener que estar escondida en una casa-zulo en el corazón de Ámsterdam y, tras ser descubierta, tener que permanecer en los campos de concentración de Auschwitz (Polonia) y Bergen-Belsen (Alemania), Ana Frank tuvo la fuerza necesaria para hacer frente a esas adversidades, superarlas de algún modo y transformarlas en algo positivo: las líneas de su Diario. 

Tras una biblioteca se encuentra la puerta de entrada al "anexo"
donde Ana y su familia vivieron durante la ocupación alemana,
desde el 9 de julio de 1942 hasta el 4 de agosto de 1944,
cuando fueron descubiertos y capturados 

Aunque no pudo conseguirlo personalmente, Ana siempre tuvo la ilusión de publicarlo y convertirse en una gran escritora. Esa ilusión, ese sentido que ella le daba a la vida, le ayudó a lograr ser una persona con alta capacidad de resiliencia. 

Sin que ella pudiera verlo, su Diario ha sido traducido a 70 idiomas y supera los 30 millones en ventas.

Ya han pasado 11 años de esta foto, pero es la única 
que conservo de aquella visita a la Casa de Ana Frank.
Os invito a leer su Diario. ¡Yo ya lo hice! :)

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miércoles, 1 de marzo de 2017

MARZO: La cúrcuma y las personas “problem solving”

Aunque su origen es asiático, hoy se cultiva prácticamente en todas las zonas tropicales, en especial en América latina, y es uno de los ingredientes básicos del curry en polvo por su capacidad colorante. Se usa la raíz de la planta hervida, seca y molida y puede reemplazar al azafrán (especia que nos ha acompañado durante el mes de febrero), coloreando salsas, verduras, arroces y sopas. Hablamos de la Cúrcuma.

Antes de acudir al recurso metafórico que dará cuerpo a los artículos que publicaré durante este mes de marzo, quiero explicar algunas de las propiedades milagrosas que tiene la cúrcuma:
  • Reduce la acidez del estómago, actuando como tónico estomacal estimulante de las secreciones de jugo gástrico y pancreático y facilitando la digestión.
  • Ayuda a eliminar las piedras de la vesícula biliar, además de tener un efecto antiinflamatorio sobre el hígado.
  • Actúa como antidepresivo natural y ha sido utilizado durante generaciones en la medicina tradicional china. Sirve para tratar la depresión y los trastornos relacionados con la tristeza o la infelicidad. Es estimuladora del sistema nervioso y reduce los niveles de estrés.
  • La Cúrcuma además es un remedio natural para los problemas respiratorios, gracias a sus acciones antioxidantes, antiinflamatorias y antibronquiales.

En numerosas ocasiones nos encontramos con imprevistos en nuestra vida que nos dificultan y obstaculizan algunos de los planes que tuviéramos pensados o bien ya en marcha. La ansiedad y el estrés que provocan estos impedimentos en nuestro organismo es tal que en muchas ocasiones entramos en estado de colapso, de no saber hacia dónde ir; nos quedamos paralizados y vemos perder todo por lo que tanto habíamos luchado y soñado.

Del mismo modo que la cúrcuma reduce la acidez estomacal, elimina los dolores hepáticos, actúa como antidepresivo y antiestrés y ayuda a mantener sanas nuestras vías respiratorias, la capacidad humana de ser resolutivos y buscar alternativas nos ayuda a minimizar nuestra impotencia ante una situación inesperada y nos permite ser capaces de reubicarnos cuando un impedimento nos saca forzosamente de nuestro camino.

Tomar decisiones y tener una capacidad resolutiva son dos habilidades que van muy de la mano y son imprescindibles para conseguir nuestras metas. Ante un problema debemos, además, saber actuar con positivismo y humildad (precisamente los dos aspectos trabajados en enero con el pimentón y en febrero con el azafrán), siendo capaces de asumir los errores cometidos y saber rectificar, cambiando la decisión tomada si las circunstancias no son tan favorables como imaginamos y sabiendo encontrar siempre el lado positivo de las cosas que nos suceden.

En el mundo empresarial, los recruiters buscan cada vez más perfiles “problem solving”, aquellos perfiles que optarían por la cúrcuma cuando se quedasen sin azafrán y tuviesen que dar color a la salsa o arroz que estuvieran preparando.

Esta característica se valora en los procesos de selección, incluso por delante de la formación y experiencia aportadas en el sector, que son más fácilmente adquiribles mediante la dedicación y el paso del tiempo. En el mundo organizacional, como en cualquier otro, la rapidez en buscar soluciones centrándose en ellas en vez de hacerlo sobre el problema en sí, sabiendo hacer frente a los miedos y dejar la falta de confianza a un lado, son los mejores aliados para superar problemas que supongan obstáculos ante la consecución de objetivos.

De todos modos, hay otro punto muy interesante que no podemos obviar y que hace que las personas mejoremos nuestra capacidad resolutiva. Se trata del control que podamos llegar a tener sobre una situación problemática antes incluso que el problema acontezca. Para ello, es necesaria la capacidad anticipadora, la proactividad, la habilidad de anticiparnos a futuros problemas, analizando varias vías posibles de prevención/solución y escogiendo la más idónea, sin caer en el gran error de dejar que el problema llegue a tocar fondo, evitarlo y esperar a que la solución llegue por arte de magia. El paso de ser personas reactivas (ante un problema, es cuando actuamos) a ser proactivas (nos anticipamos a la aparición del problema) nos lo va a dar el aprendizaje y la experiencia… y, por supuesto, el habernos levantado cada vez que hayamos caido en situaciones pasadas.

Recuerda que ser resolutivo te va a ayudar siempre a llegar más fácilmente a tu destino.


lunes, 1 de agosto de 2016

¿Puede hacer cualquiera una entrevista de trabajo?

Obvio que no, pero por desgracia existen casos en los que esto es así. Cuando alguien no cualificado realiza una entrevista de trabajo, el mal mayor que puede ocasionar es contratar a alguien que no se adapta a las necesidades de la empresa o dejar de contratar a alguien que podría haber tenido un buen desarrollo profesional. Esto también le puede ocurrir a un profesional de los recursos humanos, pero se reducen considerablemente las posibilidades de fracaso en la decisión tomada.

Ni todo psicólogo por haber estudiado psicología está preparado para hacer entrevistas ni todo no psicólogo por el hecho de no haberse licenciado en la especialidad tiene vetada la oportunidad de ser algún día entrevistador. Pero sí que existen unos mínimos, unas predisposiciones que prácticamente la gran mayoría de los que en su día decidimos estudiar psicología suponíamos tener en nuestra personalidad y en nuestra forma de obrar.

¿Alguien que no ha estudiado medicina puede coger un bisturí para abrir a un paciente y coserle después? Poder puede, pero no debe. Lo mismo ocurre con el que se pone delante de un candidato para hacerle una entrevista. Es evidente que no se pone en riesgo la vida de la persona en este segundo caso, pero hago uso de esta comparación para que entendamos que sí se ponen en riesgo muchos aspectos por ejercer una mala praxis.

Ciertas habilidades como la empatía, la escucha activa, la capacidad de anticipación, la observación o la misma inteligencia emocional deben estar presentes en cualquier proceso de evaluación que se quiera llevar a cabo. Pero eso no es todo, el entrevistador debe haber hecho un profundo trabajo previo en cuanto a sus “autos” se refiere:
  • Autoconocimiento y autocrítica. Es decir, reconocer y percibir sus limitaciones para ser lo más objetivo posible a la hora de evaluar al que tiene enfrente.
  • Autoestima. Una persona que no se quiere a sí misma, que no cuida de su propio ser, ¿qué tipo de consideraciones puede tener hacia los demás?
  • Autoconfianza. El saber que tienes ciertas habilidades para ponerte en el rol de entrevistador no es suficiente; antes debes creer que lo puedes hacer y que lo puedes hacer bien. Sin esa seguridad personal tampoco llegamos a ningún sitio.
En esta vida todo se puede aprender, pero hay ciertas cosas que requieren más tiempo y práctica que otras, además de ciertas habilidades, en ocasiones innatas, que te hacen ser apto para desempeñar una función determinada. Si no fuera así, todos los jugadores de fútbol podrían ser como Messi.

El “ojo clínico” que tiene un buen entrevistador no le fue regalado con el título de Licenciatura en Psicología, pero tampoco lo posee cualquier persona por el simple hecho de estudiar un patrón de entrevista laboral y ponerlo en práctica. Por lo tanto, me ratifico en que cualquiera NO puede hacer una entrevista de trabajo.


lunes, 11 de enero de 2016

If not now, then when

Esta frase la tengo colgada desde hace años en mi oficina de trabajo y cada día la miro durante unos instantes. En ocasiones mientras la observo consigo llegar a ese punto en el que mi vista se difumina y deja fluir mis pensamientos.

Cualquier cosa que pretendo hacer y de la que dudo, cualquier reto que me propongo emprender, un objetivo que cumplir y una meta que alcanzar, adquiere fuerza cuando me detengo a mirar ese trozo de papel colgado ahora al lado de la ventana.

Ante aquella situación más cotidiana que puedas imaginar en la que dudas sobre si llevarla a cabo o no, se puede encontrar la respuesta en esta frase que consigue disipar rápidamente la duda que te tenía paralizado. Darle al “enviar” de un mail que puede resultar duro de leer a quien lo recibe, levantarte de tu silla para hablar con tu Director sobre algo no precisamente amable, descolgar el teléfono y hacer la llamada que menos te apetecería hacer… “Si no es ahora, entonces cuándo” ¿Para qué dilatar algo que tarde o temprano tendrás que realizar y que mientras llegue ese momento sólo conseguirás generar en tu interior angustia y malestar?

La duración de un estado en el que ahora te encuentres puede tener las horas contadas, de hecho así funciona la vida de la que ni siquiera eres conocedor de cuándo se te puede arrebatar. Por esto hay que ser realista y a partir de ahí actuar con optimismo y valentía, arriesgando cada vez que lo creas oportuno, porque de vida sólo hay una y hay que vivirla de la manera que uno desee, sin más.

Atreverse y ser valiente es la única manera de romper rutinas y de conseguir propósitos, ya que te permite salir de tu zona de confort y explorar el mundo que existe fuera de ella. El riesgo a equivocarse existe, pero siendo ese el caso siempre se podrá aprender, se podrá rectificar y se podrá cambiar el rumbo con más experiencia y fortaleza. Soy de los que piensa que aún existe algo peor a ese riesgo que hay de equivocarse y es el equivocarse por no haber hecho nada y ser consciente de ello cuando quizás ya sea demasiado tarde para dar el paso.

Te invito a recortar o guardar esta imagen y te invito también a que la cuelgues en un lugar visible: en la nevera, en tu mesa de despacho, como marcador de páginas del libro que estás leyendo, como fondo de escritorio de tu pc… y que cada vez que dudes de algo o que alguien te transmita su duda ante una situación por la que esté pasando, juntos seáis capaces de ver con más claridad si es realmente ahora el momento y conviene actuar sin postergar algo que tendrá que hacerse igualmente más adelante.


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Análisis psicológico de "El maravilloso mago de Oz"

"El maravilloso mago de Oz" es una de esas historias que nos muestra diferentes aspectos de la personalidad humana que requieren de nuestra atención y trabajo interior permanente y continuo. El trabajo personal, que en muchas ocasiones olvidamos por estar ocupados en otras cosas, es el que nos va a permitir madurar y estar preparados ante las adversidades que puedan acontecer en nuestras vidas.

Encontrar el equilibrio entre lo emocional y lo racional es esencial para poder afrontar nuestros miedos y para ser fuertes en situaciones que lo requieren, permitiéndonos además echar un capote a aquellas personas de nuestro entorno que la precisen.


Este cuento con 115 años de historia narra las aventuras de Dorothy y su perro Toto, que son arrastrados por un ciclón desde Kansas hasta el país de los Munckins. Para poder volver a su casa Dorothy tiene que seguir un camino de baldosas amarillas que le llevan hasta Ciudad Esmeralda, donde el poderoso Mago de Oz podrá devolverla a Kansas. Por el camino va haciendo amigos que le acompañan en su viaje con el propósito de pedir también al Mago algunos favores: el espantapájaros deseoso de tener un cerebro, el hombre de hojalata, un corazón y el león cobarde, que acude al Mago para pedirle valor. Cada uno tiene un motivo para ir a Ciudad Esmeralda, pero ¿cuál de ellos es más importante?

Lo principal de esta historia no es determinar quién tiene más o menos urgencia en conseguir lo que desea o cuál de esos deseos es más urgente, porque seguramente ninguno nos pondríamos de acuerdo en el orden de prioridades. Esto es así porque cada uno tenemos unos motivos que pueden ser muy importantes, incluso vitales para nosotros, pero no tienen porqué serlo para los demás. Lo realmente importante es saber respetar la importancia que cada uno le da a lo que le pasa, piensa o anhela, porque es ahí donde imperan valores como la empatía, la humildad, la solidaridad…

Además de esta primera conclusión que podríamos extraer de la moraleja de este cuento, existe una segunda que subyace en el viaje a través de las baldosas amarillas, las cuales representan el camino de la vida, del cambio y de la evolución de las capacidades internas del ser humano. Esta segunda idea nos lleva a concluir que muchas veces las cosas más importantes las tenemos por mucho que no sepamos verlas. Cuando los personajes llegan a Ciudad Esmeralda y se encuentran con el Mago se percatan de que éste es un impostor y no puede concederles sus deseos. Pero el Mago usa su psicología para hacerles ver que lo que están pidiendo, en realidad, ya lo poseen. A lo largo del camino todos han realizado un trabajo personal y han hecho uso de aquello que quieren ir a pedir al mago. El espantapájaros ha ido tomando decisiones y aportando brillantes ideas sin ni siquiera haber sido consciente de ello. El hombre de hojalata ha estado apoyando al grupo, demostrando la parte emocional que supone no tener por falta de corazón. El león ha ido demostrando poco a poco su valor, combatiendo su falta de seguridad en sí mismo y su cobardía. Y Dorothy, que en Kansas estaba cansada del mundo gris en el que vivía con sus tíos, ha sabido apreciar el valor de la familia y el calor del hogar cuando se ha visto apartada de ello.

La moraleja nos enseña que la mayoría de las veces depositamos en los demás lo que en realidad es responsabilidad nuestra. Los personajes del cuento depositan en el Mago la responsabilidad de hacerles felices cuando éste les conceda lo que piden: volver a casa, un cerebro, un corazón o valentía; pero en realidad es responsabilidad de cada uno de ellos el trabajo interior para conseguir lo que desean. Además, con una visión integradora, todos los personajes pueden ser partes de uno solo: el espantapájaros representando a la mente, el hombre de hojalata a las emociones, el león al miedo que nos paraliza en muchos momentos y la protagonista a la voluntad y la conciencia de valorar lo que tenemos antes de que sea demasiado tarde. Los demás personajes representarían los agentes externos; así por ejemplo, las Brujas buenas y malas serían aquellas personas que nos ayudan y aquellas que nos obstaculizan en nuestro día a día o el Mago sería el ser superior al que creemos un gurú y salvador, pero que llegado el momento costaría determinar su verdadera existencia, porque habiendo conseguido lo que nos proponíamos, en definitiva, volvemos al punto inicial, es decir, a la afirmación irrefutable de que sin un trabajo individual es imposible alcanzar nuestra felicidad, porque nadie excepto nosotros mismos puede obsequiarnos con ella.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

La emprendeduría y la edad no están ligadas

Siempre me ha dado mucho coraje escuchar a alguien decir “ya soy muy mayor para estudiar un idioma”, “si fuera más joven volvería a la universidad”, “a estas alturas ya no vale la pena apuntarme al gimnasio”…y me pregunto ¿por qué? Nunca es tarde para hacer lo que a uno le venga en gana; si eso le hace feliz… Adelante!!!

Cuando entramos en nuestra zona de confort de la que no hay necesidad de salir tendemos a creer que ya es demasiado tarde para iniciar lo que algún día quisimos. Con tal de autoconvencernos de tener la razón inventamos excusas basadas en que ya somos muy mayores, en que muchos se nos han adelantado y ya voy tarde o en el qué pensarán los demás cuando vean a alguien como yo haciendo algo así.

Si interiormente lo estás deseando, pero crees que visto desde el exterior está totalmente fuera de lugar ¿por qué no comienzas preguntando la opinión de aquellos que te son de referencia? La opinión de quienes pueden impulsarte, de quienes sabes que quieren lo mejor para ti, puede ser en estas ocasiones el empuje definitivo que necesitas para comenzar ese proyecto que tanto te inquieta.

Si lo que ocurre es que tienes miedo a equivocarte, piensa que este es un miedo irreal que no vas a poder confirmar hasta que realmente te hayas equivocado, si este tuviera que ser el caso. Piensa que sin hacer lo que más deseas seguro que te estás equivocando, porque estás cerrando la puerta a un camino que puede hacerte un poquito más feliz. Una de las claves de la persona emprendedora es que está dispuesta a fracasar, sin entender el fracaso como el final, sino como un punto de inflexión en el que tiene la oportunidad de aprender y de perfeccionar ese camino que decidió emprender para poder así hacerlo cada vez más perfecto.

La persona con espíritu emprendedor no debe basar sus excusas y reticencias en sus debilidades, sino centrarse en sus fortalezas para convertirlas en los anclajes del proyecto que va a iniciar. Para ello, además, necesitará tener claro que hay que trabajar duro, que hay que ser constante y sobre todo que hay que ser muy paciente, pues el éxito no se consigue de la noche a la mañana, sino que llega en el momento menos esperado, pero no sin antes habiendo consolidado ciertas metas.

Hasta aquí sólo te puedo decir algo que deberías grabar a fuego en tu mente cuando estés buscando las excusas que encabezan este artículo: “Que sea demasiado tarde o no depende sólo de ti”.

Si estás decidido, si tienes el apoyo de los demás, pero sobre todo el tuyo propio y si además estás dispuesto a luchar, trabajar y no desistir ¿a qué estás esperando? Vamos!!, el reloj juega en tu contra y en esta vida el tiempo es el tesoro más preciado.

Sé valiente, atrévete y lánzate... sólo tú creas tus propios miedos y sólo tú puedes vencerlos.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

El rol de la escuela en el contexto 2.0

En pleno siglo XXI en el que las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) ya están inmersas en todos los contextos en los que nos movemos, reflexiono hoy sobre los cambios que ello ha supuesto en uno de los contextos clave que determina el futuro del niño: la escuela.

La presencia de las TICs en la escuela ha supuesto un cambio en el rol de ésta, pues deja de ostentar el monopolio del aprendizaje como fuente del mismo para jugar un papel de mediadora entre lo que el alumno rescata a través de las redes sociales y de Internet y lo que conviene que extraiga de esta información para hacerla práctica y provechosa en su fase educativa-formativa.

Considero que la escuela no ha perdido su razón de ser, sino que está experimentando una necesaria readaptación a esta nueva era tecnológica. La escuela es ahora el lugar que ayuda a los aprendices a integrar la información que yace en el mundo online dándole forma, orden, contexto y lógica para poder adaptarla al mundo offline en el que el alumno se desenvuelve. Por lo tanto, la escuela sigue ocupando un rol clave y central, aunque sí es cierto que diferente al tradicional.


Muchos docentes han entrado en pánico cuando se han visto obligados a utilizar las NTIC y sienten que saben menos que sus alumnos y han perdido el control sobre ellos. En ningún periodo de la historia de la educación sucedió que los estudiantes pudieran saber más sobre algo que el propio maestro. Pero sólo se consigue superar este "miedo" cuando se es consciente que el rol principal ahora es el de ayudar al alumno a evaluar los resultados de su búsqueda y tomar las mejores decisiones.

Es momento de dejar de lado ciertos prejuicios como que el docente tiene que ser el experto y empezar a aceptar un nuevo paradigma que se mueve más en la posibilidad de que exista un beneficio mutuo entre maestro y alumno. Como en cualquier relación 2.0, ambas partes contribuyen activamente en el aprendizaje y en la construcción a través de compartir experiencias y conocimientos.

El mejor profesor que yo haya tenido no fue el que más sabía, sino el que más atractivo me hizo el estudio. Por eso, no hay que ser un experto en TIC para poder seguir siendo un buen maestro, pues puede seguir siéndolo si sabe generar interés durante el aprendizaje del alumno, aunque ahora ese aprendizaje sea en parte bidireccional. El mejor maestro no es el que siempre tenga una respuesta para el alumno, el mejor maestro será el que sin saber una respuesta lo reconozca y le diga al alumno que juntos van a buscarla. Hacer partícipe al alumno le genera a éste un sentido de utilidad que le facilitará la inspiración, la implicación y la motivación en la absorción de lo que el maestro trate de explicarle y, además, hará más fácil que el maestro aprenda también sobre aquello en lo que ahora se desenvuelve más lento como son las nuevas tecnologías. 

La información está ahora al alcance de todos y se comparte y ello hace que la inteligencia se convierta en colectiva y el aprendizaje sea colaborativo. El rol de la escuela en general y del maestro en particular pasa a ser un rol de educador como mediador, porque la sola incorporación de las TIC no brinda una correcta dirección al alumno, sino que hay que dársela. Por lo que respecta al papel de la familia, primer filtro en este aprendizaje, debe seguir una misma pauta de mediadora y orientadora en el uso de la tecnología por parte del niño. Las TIC deben ser compartidas también en casa y los padres, igual que los maestros en la escuela, deben compartir lo que saben, escuchar lo que tienen que enseñarle los más pequeños y permanecer en alerta, poniendo los límites que sean necesarios, corrigiendo comportamientos y felicitando por aquellos que consideren correctos.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Hablemos sobre la reinvención profesional...

… y la personal, porque al fin de cuentas pasar por un proceso de reinvención en el trabajo o en la vida privada no deja de ser un cambio en tu rutina del que nadie dijo fuera fácil.

Reinventarse es una palabra que lleva implícita varios aspectos. Por un lado un aspecto motivacional, porque induce a movimiento, es decir, se requiere de un esfuerzo y de un trabajo que nacerá de la propia persona y estará orientado a conseguir un fin. Por otro, un aspecto de optimismo, porque ese fin que se querrá alcanzar se supone será mejor que la situación actual que se tenga, pues de lo contrario evitaríamos tener que dedicar tiempo y esfuerzos en el proceso de cambio. El hecho de que el objetivo a alcanzar se vislumbre como mejor que el momento actual retroalimenta la motivación por alcanzarlo pronto, por lo que uno pondrá todo su empeño en hacerlo lo mejor posible. Si nos fijamos se trata de un círculo virtuoso en el que un factor motivacional convive y retroalimenta a un factor de positivismo que, a su vez, retroalimenta al primero.

Pero el concepto reinventarse también lleva implícitas algunas cuestiones: ¿para qué?, ¿por qué?, ¿cómo?, ¿cuándo?... Un análisis a fondo de estas cuestiones sería un estudio necesario que deberías realizar antes de poner en marcha el proceso de reinvención que te propongas.

En este artículo, sin embargo, voy a referirme a aspectos que subyacen a estas cuestiones. Más específicamente al hecho de si la reinvención es una imposición o una elección. A veces la vida te obliga a salir de tu zona de confort en situaciones como pueden ser la enfermedad propia o de un ser querido cercano, en cuyos casos puede aparecer una dependencia hasta el momento inexistente, una ruptura sentimental que puede obligarte a abandonar tu lugar de residencia, un despido laboral que te deja en el paro y en situación de precariedad, etc. Otras veces, en cambio, eres tú quien decides salir de tu zona de confort porque te sientes estancado y te urge un cambio de rutina en lo personal y/o profesional.

Sea impuesta o sea optativa es aconsejable que ante la reinvención que te propones llevar a cabo siempre analices las cuestiones a las que antes hacía referencia, marcándote unos objetivos a corto, medio y largo plazo y estableciendo un plan de acción (que necesariamente irás remodelando) para alcanzar las metas y submetas que te hayas marcado.

La capacidad de creación y la pérdida del miedo a experimentar y equivocarte son tus aliadas en esta nueva etapa. Tienes que ser consciente de que abandonar tu zona de confort no va a ser una tarea fácil y debes, por lo tanto, afrontarla con tu máximo nivel de energía, porque de lo contrario puedes acabar fastidiando el plan y haciendo que te arrepientas de haber decidido emprenderlo. Debes ser consciente también que para llegar a tus objetivos quizás tengas que desviarte temporalmente de los mismos y usar ese desvío como trampolín para saltar con más fuerza hacia el objetivo final. Por ejemplo, en el terreno laboral quizás tengas que ocuparte momentáneamente en lo que puedas y no en lo que quieras, pero no dejes de buscar lo que quieres aunque sea dedicándole un minuto al día; porque lo que está claro es que la inactividad sólo conduce a más inactividad.


Como dijo Jim Rohn, empresario estadounidense, autor y orador motivacional, “Si no te gusta donde estás ¡muévete!, no eres un árbol”. Cita que nos lleva a pensar que ante la necesidad (sea por imposición o por elección) de abandonar tu zona de confort debes conectar tus objetivos personales / profesionales con lo que estés haciendo ahora, dando forma a tus ideas y convirtiéndolas en proyectos concretos que tendrás que poner en marcha sólo cuando consideres estar preparado para ello.

martes, 5 de agosto de 2014

La verdad está ahí dentro

Recuerdo durante los años 90 una de las frases de la serie estadounidense “Expediente X” (The X-Files) que emitían semanalmente en televisión. En el tema de apertura de cada episodio una voz en off terminaba diciendo “La verdad está ahí fuera” (The truth is out there) y con esta afirmación daba arranque un capítulo misterioso y paranormal.

Esa frase “La verdad está ahí fuera” me viene a menudo a la cabeza cuando afirmo precisamente todo lo contrario porque, como en ocasiones trato de transmitir en mis escritos, “la verdad está ahí dentro”, dentro de cada uno de nosotros, dentro de ti. Fíjate que es tal la fuerza y el poder que tiene nuestro cerebro que puede incluso influir en las vinculaciones genéticas y llegar a cambiarlas.


Voy a explicarme haciendo también uso de un experimento que descubrí el otro día leyendo al divulgador científico Eduard Punset.

Se dividió en dos a un grupo de mujeres que limpiaban un edificio. Al grupo A se les indicó que en vez de estar limpiando un edificio pensaran en que estaban haciendo deporte y para ello se les explicó a qué equivalía cada movimiento que realizaban mientras limpiaban con respecto a lo que sería un ejercicio deportivo. Al grupo B se les indicó sencillamente que su tarea era la de limpiar el edificio. Los resultados demostraron que todas las mujeres del grupo A adelgazaron como si realmente estuvieran haciendo deporte, mientras que ninguna de las del grupo B vio disminuido su peso

La mayoría de las personas damos más importancia a lo que estamos haciendo que a lo que estamos pensando y, al fin de cuentas, lo que estamos pensando tiene mucho más poder del que podemos llegar a imaginar. El funcionamiento de la mente y del cerebro humano es uno de los grandes misterios de la humanidad y, aunque hay un constante avance en la búsqueda por conocer esos misterios, no conocemos ni tan solo una pequeña parte de las energías que se mueven dentro de nuestras cabezas.

Es más potente la autoconcienciación que tengas sobre tu capacidad para conseguir algo, que el hecho de tener a cientos de personas diciéndote que realmente eres capaz de conseguirlo...
  • Por eso, si quieres cambiar algo y estás convencido de poder conseguirlo, seguro lo vas a conseguir. 
  • Por eso, si te sientes en un pozo oscuro y sin fondo y quieres salir de él, vas a ver la claridad acercarse por momentos. 
  • Por eso, si estás convencido de tu potencial humano, vas a ser la mejor madre, el mejor padre o el mejor amigo que uno pudiera desear. 
  • Por eso, si te quieres un poquito más, vas a dejar de ser un gatito para convertirte en el león más bello del mundo.  
  • Y, por eso, si consideras que puedes lograr cualquier meta personal o laboral que te propongas, vas a conseguirla y además con la máxima puntuación.

Y recuerda que todo esto es posible porque al final, por muy de ciencia ficción que parezca, tienes en tu interior algo que si sabes manejarlo y gestionarlo correctamente puede ayudarte a ser una persona completa y sana en todos los aspectos. Aunque por ahora con la mente no puedas cambiar el mundo ya es mucho que sí puedas controlar y cambiar el tuyo. Todo es cuestión de actitud

miércoles, 23 de julio de 2014

Sobre coherencia y marca personal


Se suele decir que una persona es coherente cuando lo que siente, dice y hace coincide. Y en efecto estos son los tres aspectos que tienen que estar en consonancia si queremos hablar de coherencia.

Por muy buenos que sean tus valores, por muy buen orador que seas o por muy correcto que parezcas al ejecutar una acción, si los tres puntos no están alineados nunca podrás trazar una línea recta que te brinde coherencia.

Todos conocemos personas públicas y no públicas cuyos argumentos, sus mítines y su oratoria son perfectos y a priori creíbles, pero que a la hora de la verdad actúan de una manera totalmente contraria a estos valores que en su día transmitían con tanta seguridad. Estos personajes pueden llegar a tener éxito en el corto plazo, pero a la larga sus marcas personales salen escaldadas y con ellas pierden cualquier credibilidad y respeto, generando odio y rechazo por parte de quienes en su día les apoyaron.

Es por ello que aunque en el tiempo sea más lento y costoso uno siempre debe optar por trabajar la coherencia desde sus propios valores, dichos y hechos. Sólo así se asegurará la credibilidad y la firmeza en la huella que deje en los demás tanto a nivel personal como profesional.

Para conseguir un trazo perfecto de tu línea recta personal tienes que comenzar por conocerte primero desde tu interior: cuáles son tus valores, qué sientes cuando haces las cosas de una manera y cuando las haces de otra, cómo te comunicas contigo mismo… porque este es realmente el trabajo más lento y el más difícil. A partir de ahí, la visibilidad de cara a los demás dependerá de tu capacidad para plasmar esos valores y esa labor de autoconocimiento en palabras y hechos y esto ya es cuestión de tener bien definidos el dónde estás y el adónde quieres llegar.

Más potente va a ser la marca personal de una persona con valores perversos y que actúe y defienda sus actos acorde a esos valores que la de una persona con valores perversos que transmita todo lo contrario y, finalmente, acabe por actuar conforme a esa perversión que tiene interiorizada. Si los valores y las acciones no coinciden con lo que uno comunica es muy probable que la estrategia de esa persona acabe por autodestruirse en cuestión de tiempo.

Cualquier curso o programa de comunicación que no empiece por la enseñanza de ciertas capacidades y habilidades para trabajar la autocrítica y el autoconocimiento, no puede tener éxito a la hora de ponerlo en práctica en una empresa o fuera de la misma. La fachada comunicativa no puede ser sólida, consistente y duradera en el tiempo si en el interior las vigas se están tambaleando a su antojo. Es mucho más sencillo transmitir estrategias comunicativas que transmitir trabajo personal hacia el interior de uno mismo, porque para conocerse uno a sí mismo se requiere constancia, tiempo, compromiso y mucha valentía, ya que a nadie le gusta ser consciente de que tiene debilidades que requieren una atención especial.

Mi consejo: "Para conocer bien a una persona, grupo u organización no escuches lo que dice, escucha lo que hace"; recuerda que las palabritas se las lleva el viento.

El salario emocional debe ir ligado a la cultura empresarial (incluye test)

El salario emocional se ha convertido en uno de esos conceptos que aparecen de forma recurrente en la gestión de personas. Se menciona en va...