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viernes, 22 de septiembre de 2023

Sofía: transformando las malas prácticas en liderazgo

Recientemente, se ha publicado el eBook "Sofía: entre espejismos y espejos corporativos". Este libro, escrito en colaboración con mis grandes amigos Luis David Tobón y Blanca Correa, nos sumerge en una historia profundamente reflexiva sobre el crecimiento personal y profesional de una mujer que se convierte en una líder ejemplar al aprender de las malas prácticas de sus superiores y colegas. A través de la narrativa de Sofía, se ofrece una lección valiosa sobre la importancia de transformar las adversidades y errores en oportunidades de crecimiento y liderazgo.

La historia de Sofía es una historia que cualquiera de nosotros podríamos protagonizar en algún momento de nuestras vidas. Comienza como una empleada en una empresa donde las malas prácticas y la falta de ética son la norma. En lugar de conformarse con este entorno tóxico, Sofía decide aprovechar la oportunidad para aprender de los errores ajenos y los suyos propios y es, a través de este proceso de introspección y autocrítica constructiva, cuando se da cuenta de que no quiere repetir los mismos errores que ha presenciado en sus jefes y compañeros de trabajo.

La capacidad de Sofía para convertir la mala praxis en un motor de crecimiento y transformación es inspiradora. En lugar de sucumbir al cinismo o la resignación, utiliza cada desafío como una oportunidad para mejorar y evolucionar. Esta actitud es una lección valiosa para todos nosotros: en lugar de lamentarnos por las malas experiencias laborales, podemos utilizarlas como trampolines para alcanzar nuestro potencial.

Como decía, uno de los aspectos más destacados del libro es la forma en que Sofía logra mantener una visión crítica y constructiva de sus vivencias. En lugar de caer en la negatividad o la crítica destructiva, analiza las situaciones desde una perspectiva objetiva y busca soluciones. Esta habilidad es esencial para convertirse en un líder eficaz, ya que permite abordar los problemas con empatía y resolución en lugar de culpar a los demás.

La transformación de Sofía en una líder ejemplar es un recordatorio de que el aprendizaje constante es esencial en el mundo laboral y en la vida en general. Pero en este ebook el lector no únicamente tendrá la oportunidad de conocer la historia de Sofía, sino que conocerá a otros personajes que, en algunas páginas, se convierten también en protagonistas y sobre los que seguramente uno será capaz de pensar con nombre y apellidos en personas que han formado parte de sus vivencias personales y profesionales.

En conclusión, "Sofía: entre espejismos y espejos corporativos" nos invita a reflexionar sobre la importancia de aprender de las malas prácticas y errores en el mundo laboral. Nos muestra que la autocrítica y la autorreflexión son herramientas poderosas para el desarrollo personal y profesional.

Os invito a que adquiráis este ebook a través de la plataforma Amazon Kindle por un precio simbólico, pues tanto Luis David, como Blanca como yo mismo no hemos escrito este libro con ánimo de obtener un beneficio económico, sino que hemos dedicado nuestro tiempo, la distancia que nos separa (ellos viven en Colombia, yo en España) y nuestra creatividad con el fin de acercarnos al lector particular y al lector profesional, abriendo la posibilidad de ampliar cualquiera de los aspectos que aparecen en cada uno de los capítulos a través de webinars y capacitaciones hechas a medida, donde os garantizamos que nuestra experiencia en el ámbito y en la docencia, ayudará a quien así lo quiera a mejorar en sus habilidades personales/profesionales, de gestión de equipos y, por supuesto, en las directivas. Para ello, no dudes en ponerte en contacto y solicitar más información a través del formulario de contacto que encontrarás en la parte derecha de esta misma página.

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viernes, 12 de febrero de 2021

La escuela debería ser sólo el comienzo

Cuántas veces habremos visto a los más pequeños de la casa reír, disfrutar, gritar, ajenos a todo lo negativo que existe, y habremos pensado aquello de “qué feliz nos hace la ignorancia, qué bella es la inocencia y ojalá volviera a ser un niño”. Pero la vida empieza y sigue un camino directo hacia su final sin darnos una sola oportunidad de volver a ser quiénes fuimos en el pasado.

Llega un momento, muy temprano, en el que ese niño comienza a conocer la disciplina, comienza a darse cuenta de que existen obligaciones, de que tiene que ir a la escuela, hacer caso a alguien que dice llamarse profesor/a y que le comienza a pedir que haga ciertas tareas durante ese tiempo que había sido exclusivamente suyo, en casa, con sus juguetes y sus historias.

Y es que el proceso de aprendizaje y desarrollo de todos nosotros empieza así, pero la escuela debería ser sólo el comienzo de un proceso de aprendizaje que tendría que acompañarnos durante el resto de nuestros días. Aunque pueda parecer que llega un momento en el que esto termina, al finalizar la educación obligatoria, al finalizar el bachillerato o los estudios universitarios, en realidad, no es así. Pero sí es cierto que esa obligación comienza a decantarse hacia nuestra responsabilidad y decisión, teniendo la opción de dejar los estudios y dedicarnos plenamente a un trabajo en el cual si no seguimos aprendiendo nos veremos estancados por el resto de nuestros días de vida profesional, o bien tomando el camino del autoaprendizaje y de seguir formándonos para poder ser diariamente un poco mejor y poder ir consiguiendo objetivos que nos hagan ser más profesionales día tras día.

Esta segunda opción, requiere autodisciplina, mucha dedicación y motivación que nos permitirán tener más confianza y seguridad en nosotros mismos. Cada vez que decidamos emprender un nuevo aprendizaje, deberemos ir pasando por una serie de etapas de desarrollo que nos harán recordar ese proceso de aprendizaje en el que comenzamos a saber que el 2 iba detrás del 1 y acabamos por resolver ecuaciones matemáticas.

Así, en el desempeño de cualquier tarea en nuestros estudios y en nuestros puestos de trabajo, todos pasamos por una serie de etapas que nos llevan desde ser meros principiantes a ser expertos en la tarea. ¿Cuáles son estas etapas de desarrollo?

  1. Principiante Motivado: estamos ilusionados por la tarea, pero no disponemos todavía de habilidades para llevarlas a cabo. Por ejemplo, cuando decidimos apuntarnos a la autoescuela para aprender a conducir lo hacemos con ganas y estamos motivados.
  2. Aprendiz Desilusionado: nos empezamos a dar cuenta que hay cierta complejidad en la tarea, que podemos tener alguna habilidad, pero que no son suficientes para ser totalmente autónomos.
  3. Cuasi Profesional: hemos mejorado en nuestras habilidades, por lo que nuestra motivación ha comenzado a ascender de nuevo, pero nos falta seguridad y confianza.
  4. Experto Profesional: nuestras habilidades ya son excelentes, nos encontramos altamente motivados y ya somos autónomos en la actividad, la cual comienza a automatizarse y requiere cada vez menos esfuerzo e implicación.

En resumen, el Desarrollo es la suma de Competencia y Dedicación que aportamos a una determinada tarea. En función de estas dos variables todos pasaremos por estas cuatro etapas hasta conseguir ser expertos. La rapidez en la que cerremos este ciclo de etapas va a depender, entre otros factores, de nuestra Motivación y nuestra Autodisciplina, basadas en la ambición por ser mejores y alcanzar objetivos cada vez más sofisticados.

martes, 2 de abril de 2019

ABRIL: Will Smith, el tío más feliz de la pequeña y gran pantalla


La felicidad es el tema que va a ocupar espacio en ‘Nosotros: las personas’ durante este mes de abril. Y como no podía ser de otra manera cuando pienso en un personaje famoso que inspire felicidad, me viene a la cabeza el tío más feliz que veía en TV cada mediodía cuando salía del colegio y llegaba a casa a comer: el Príncipe de Bel-Air.

En efecto, Will Smith es el personaje que acompaña al tema del mes. Willard Carroll Smith, Jr. es un actor y rapero estadounidense que ha tenido éxito en ambas facetas artísticas. Alcanzó su fama precisamente durante los 90 con la serie de televisión ‘The Fresh Prince of Bel-Air’, ‘El Príncipe de Bel-Air’ en la versión española. A mitad de los 90 pasó de la pequeña a la gran pantalla, actuando en películas taquilleras como ‘Dos policías rebeldes’, ‘Independence Day’, ‘Men in Black’, ‘Yo, robot’ o ‘En busca de la felicidad’, entre otras, y fue nominado tanto en los Premios Óscar como en los Globo de Oro.


A Will Smith le hemos visto en numerosas ocasiones en el programa de la televisión española ‘El hormiguero’, como invitado. En 2013, adquirió los derechos para EEUU de este programa. Y, siempre el humor, la sonrisa y el “buen rollo” le acompañan.

Sobre la última de las películas que he mencionado antes, ‘En busca de la felicidad’ (2006) se cuenta la historia basada en hechos reales de Chris Gardner, un padre indigente que llegó a ser multimillonario en la década de los 80. Esta película habla del afán de superación y del no rendirse nunca, acompañado siempre de un buen saber estar, una excelente educación, calidad de servicio y entrega, coraje, sacrificio, confianza, ilusión y positivismo.


Y es que la felicidad… ¿qué es la felicidad mas que un estado de utopía abstracto e inalcanzable como tal?. Esta sería mi pregunta y a la vez respuesta sobre el término que todos perseguimos e intentamos definir durante nuestros años en este mundo. Nadie sería capaz de definirla correctamente y, en cambio, todos sabrían explicarla teniendo razón… porque la felicidad es un ente abstracto que cada uno la interpreta, la percibe y la vive (o no) a su manera.

Un indigente, un anciano, un barrendero, un niño sin recursos que vive en el África subshariana o un paciente de la unidad de oncología de un hospital infantil pueden ser igual o más felices que los que ocupan las primeras posiciones del Forbes, el director general de una gran compañía, el niño que vive en el centro de Mónaco o en Bervely Hills o el que disfruta de unas vacaciones esquiando en las pistas de Zermatt en Suiza.

La felicidad es un estado momentáneo que tiene un efecto de subida y otro de bajada claramente definidos. Acuérdate de un momento en el que hayas tenido una gran sorpresa, seguro que te has sentido la persona más feliz del mundo ¿cuánto tiempo dura esa sensación?, ¿minutos, quizás horas?... pero después ya vuelves a “no ser tan feliz como te gustaría” y a seguir buscando esa zanahoria de la felicidad que tienes ahí delante de por vida y que nunca logras coger.


Cuando escucho a alguien decir que no es feliz siempre doy el mismo consejo… no mires todo de manera global, piensa y céntrate en lo pequeño: salir a pasear, a correr, escuchar el canto de los pájaros mientras das una vuelta, el sonido de las olas al romper en la orilla del mar, un delicioso café en tu terraza preferida, la lectura de un libro, una conversación con tu madre,… cualquier momento es válido para sentirse feliz. Ésa y no otra es la auténtica felicidad, la tienes ahí, a tu alcance en cada momento. Sólo depende de ti que quieras agarrarla y disfrutarla durante un efímero instante.

"Money and success don't change people; they merely amplify what is already there"

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lunes, 4 de febrero de 2019

FEBRERO: Walt Diseny, a quien su autoconfianza le llevó al éxito


Walt Disney me trae este mes a abrir debate con el tema de la "autoconfianza". Sin ella, hoy no hubiéramos llegado a llorar con Bambi, a soñar con Alicia en el País de las Maravillas o a bailar con El Libro de la Selva… y es que Walter Elias Disney no lo tuvo fácil desde un principio.


El productor, director, guionista y animador estadounidense nació en 1901 en Chicago. Hijo de un granjero fue desde bien pequeño un apasionado del dibujo, no tanto buen estudiante, pues el tener que ayudar a repartir periódicos a su padre durante la noche le costaba la concentración en la escuela. Tras intentar alistarse en la marina del ejército junto a su hermano, fue rechazado por no tener la edad mínima para ello. Enterándose que la Cruz Roja aceptaba chicos con los 17 años cumplidos, falsificó su certificado de nacimiento indicando que había nacido en 1900 y, de este modo, pudo entrar a trabajar como conductor de ambulancias, aunque nunca entró en combate y tuvo que conformarse con ser trasladado a Francia, donde estuvo encargado del traslado de oficiales. En 1919, decide volver a EEUU y es a partir de ahí que se inicia en el mundo del dibujo y la creación de cortometrajes, pero ese mismo año era despedido del Periódico Kansas City Star, en el que trabajaba, por falta de imaginación, convirtiéndose 4 años después en el fundador de la actual The Walt Diseny Company junto a su hermano. En 1966, fallecía tras sufrir un cáncer de pulmón provocado tras una vida de fumador empedernido.


La autoconfianza, como su nombre indica es la creencia sobre uno mismo. En base a nuestra experiencia y nuestros aprendizajes, a lo largo de los años, el ser humano va perfilando la confianza. El crecimiento personal, la autoestima, el autoconcepto, el autoconomiento,… tienen relación directa con la autoconfianza, creando todos ellos una red de conexiones que permiten, en definitiva, al individuo ser más o menos feliz y tener más o menos éxito, que a su vez repercute en esa felicidad y se convierte en un pez que se muerde la cola.

Nuestra visión del mundo va a depender de cómo nos veamos a nosotros mismos. Pero más mágico aún es el saber que cómo los demás nos vean a nosotros también depende de cómo nosotros nos veamos interiormente. Si una persona no cree en sus posibilidades, se infravalora y se convierte en un ser totalmente negativo, difícilmente los demás van a poder verle como una persona capaz, como una persona positiva y luchadora.


A todos nos ha pasado alguna vez que hemos acabado logrando algo que pensábamos inalcanzable tiempo atrás. El haber llegado a lograr esa meta o reto no es más que la activación, en algún momento del proceso, de la autoconfianza. Es a partir de ese momento, que uno se da cuenta que ha estado “llorando” en vano, pensando que sería incapaz de lograr el objetivo. Pero tampoco debemos ser utópicos y debemos pensar que en ocasiones nos exigimos demasiado y los objetivos se pueden convertir en inalcanzables e irrealistas y, por ende, fracasamos y nos quedamos a medio camino. Lo importante en estos casos es no caer en la desesperación y estudiar la situación: ¿ha sido porque el objetivo era demasiado ambicioso?, ¿quizás algo o alguien me ha puesto trabas en el camino? o ¿ha sido porque no he puesto el máximo de confianza en mí mismo?. A partir de ahí, se valorará si conviene acotar la meta a una submeta, si conviene cambiar de estrategia o bien si conviene volver a intentarlo habiendo aprendido de los errores.

La autoconfianza, como empezaba diciendo, la construimos durante nuestro crecimiento, con el paso del tiempo, y eso quiere decir que se puede cultivar y mejorar. Empieza por ver lo bueno que eres en muchos aspectos, entiende que no todos podemos ser buenos en todo, agradece lo que tienes y da gracias a cualquier oportunidad de aprendizaje (aunque ello suponga equivocarse antes). De este modo, con positivismo, conseguirás reforzar tus “autos”, entre ellos el de la autoconfianza.

Si Walt Diseny no hubiera confiado en sus capacidades, probablemente se hubiera conformado con ser un mal estudiante y seguir los pasos de su padre en la granja, o repartiendo periódicos o conduciendo ambulancias a miles de kilómetros de su ciudad natal. Pero en cambio, la confianza que tuvo en sí mismo y en sus capacidades le llevó a luchar por sus metas y convertirse en el icono mundial de la industria del entretenimiento del siglo XX.

“If you can dream it, you can do it”

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lunes, 6 de agosto de 2018

AGOSTO: La aromaterapia, el clima laboral y un paseo por Marruecos


Si de los diferentes lugares que he visitado tuviera que destacar uno por lo que a sus olores se refiere, ése sería sin duda Marruecos.

Oficialmente llamado Reino de Marruecos, es un país soberano situado al norte de África con costas atlánticas y mediterráneas. Se encuentra separado del continente europeo por el Estrecho de Gibraltar y, aunque su capital es Rabat, Casablanca es su ciudad más poblada. Marruecos cuenta con una población superior a los 35 millones de habitantes y con una extensión geográfica cercana a los 450 mil km2.

Históricamente, Marruecos estuvo poblado en la prehistoria por lo menos desde el año 8.000 a.C. y en sus tierras se encontró el cráneo más antiguo de un Homo sapiens. En el siglo VII se modernizó con la llegada del Islam. Siglos después, Portugal, España y Francia conquistaban sus tierras, hasta que en 1956 Marruecos lograba la independencia política de las potencias europeas y un año después Mohammed V se autoproclamaba rey del país.

Después de esta breve introducción de Marruecos, vuelvo al tema inicial que señalaba: sus olores. En mi viaje a Marruecos mi sentido del olfato fue el que más tuvo que trabajar. Pasear por una de las plazas más concurridas del mundo, Djemaa el Fna, situada en Marrakech o por los zocos de las especias de Rabat y Casablanca dejaron en mi recuerdo una imborrable huella de olores difíciles de explicar. Cardamomo, nuez moscada, jengibre, canela, pimentón, diferentes aromas de tés, perfumes de jazmín o de magnolias,… se mezclan por sus calles dando al turista una experiencia olfativa inigualable.

Frutos secos y especias en los comercios del Zoco de Marrakech

Pero también existen otros olores en algunas zonas que causan la misma sensación, pero con un toque totalmente opuesto. Me refiero por ejemplo a los espacios destinados a los curtidores de piel situados en Marrakech. Los curtidores son talleres donde se trabaja la piel y el cuero. Pasear por ellos se hace insoportable si no usas una protección de hierbabuena, que te entregan a la entrada y que te aconsejo no separes en ningún momento de tu nariz. La mezcla de pieles de animales, la cal viva para trabajarla, los diferentes tintes… incluso las cagadas de palomas que usan para trabajar las pieles antes de convertirlas en tejidos, producen un olor intenso y peculiar que también me sería difícil describir. Aun así, recomiendo la visita a esta zona situada al norte de la Medina por lo interesante que resulta todo este proceso de elaboración artesanal de tejidos.

Curtidurías de Marrakech
Ahora bien, ¿sobre qué quiero reflexionar en esta entrada en la que ya sabéis que estoy hablando de aromas y de Marruecos? Pues quiero hablar de la importancia que tiene el aroma (llamémosle clima) para que el lugar en el que te encuentres la experiencia sea más o menos favorable. ¿Verdad que estando en Marrakech uno no se siente igual paseando entre condimentos que entre pieles de animales? Siendo la misma ciudad el sentirse cómodo en una zona u en otra nada tiene que ver.

El clima laboral es uno de los temas que he venido tratando estos años en mi blog, es un tema que me preocupa en demasía teniendo en cuenta el área en la que trabajo, Recursos Humanos. De hecho, creo que es un tema que debería preocupar a todos y cada uno de los empleados de cualquier organización, independientemente de la posición que ocupase. Pues a veces se invierte mucho en nuevas tecnologías, en merchandising, en I+D, en contratar talento nuevo,… pero si se descuida el “aroma” o clima que envuelve a toda la organización, a las personas que en ella trabajan, se va todo al garete, porque nunca debemos olvidar que lo que hace grande a una empresa no es lo que ésta venda o lo que ésta haga, sino el cómo lo vende y el cómo lo hace y ahí entran de pleno las personas, las que harán su trabajo con más o menos mimo y las que darán publicidad positiva o negativa a la organización para la que trabajan.

Existen muchas maneras de cuidar este clima laboral y el entorno en el que trabajamos. A veces manteniendo una comunicación y atención personalizada y no generalizada, otras veces cuidando las actividades que se realicen más allá de las cuatro paredes de una fábrica u oficina (afterworks) y otras, aplicando políticas de conciliación con jornadas más flexibles o promocionando la actividad física y hábitos saludables entre los empleados.

Otra, por supuesto, la aromaterapia. El potencial que los aromas tienen sobre las personas es asombroso hasta tal punto que los expertos aseguran que los aromas pueden llegar a cambiar el estado anímico y la actitud de las personas. Algo que probablemente hayamos escuchado, pero sin darle mayor importancia, es que el olfato es el sentido más primitivo que tenemos y también el más desarrollado e influyente en la actividad cerebral. Los bulbos olfatorios son parte del sistema límbico, un sistema vinculado directamente con las emociones y con el aprendizaje.

Si quieres que tu equipo trabaje en las mejores condiciones, que tu casa vibre de una manera distinta o, simplemente, encontrar tu momento de relax y desconexión, piensa en profundizar primero y aplicar después técnicas que lo fomenten. Una de ellas, la aromaterapia, una gran desconocida, pero que cada vez más se utiliza en las empresas para influir tanto en la venta como en el confort de las personas que trabajan en ella.

Recuerda que ante un mal olor (un mal clima laboral) siempre habrá una manojo de hierbabuena (algo que hacer) que lo inhiba.

Y no dejéis de probar el té.
Además de su sabor, el aroma que desprende es único.
Como véis, me convertí en todo un profesional del servicio :)

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martes, 6 de marzo de 2018

MARZO: ¿Sabes quién fue Bastet?, en Egipto logré ver su magia


Desde niño me había fascinado el mundo egipcio. Esas grandes pirámides, tantos Dioses a los que adorar, tanto oro y riqueza, sus desiertos cruzados por un Nilo bordeado de abundante vegetación… y supongo que también me fue gustando cada vez más al tratarse de uno de los primeros temas en las asignaturas de Historia e Historia del Arte durante casi toda la primaria y secundaria. Porque por alguna razón a medida que en esas clases avanzábamos en el tiempo y llegaban las Guerras Mundiales, la Monarquía en Europa..., el arte Modernista o el Contemporáneo, sinceramente ya todo me aburría. ¡A pesar de que esos temas daban a entender que las vacaciones de verano estaban a la vuelta de la esquina!

Pues bien ¿adivináis dónde fue mi primer viaje? Hasta la fecha había viajado bastante, pero sólo por territorio español. Nunca había salido al extranjero y mucho menos a un país donde la cultura, la comida, las tradiciones y la historia eran tan diferentes a las mías.

La República Árabe de Egipto está situada en el noreste del continente africano, con una superficie de más de 1 millón de km2 y una población superior a los 93 millones de habitantes. Integra en su mayor parte el desierto del Sáhara, cruzado de norte a sur por el río Nilo, el mayor de África, con una longitud de 6853km. Egipto fue la cuna de la antigua civilización egipcia, que junto a la mesopotámica, fueron el origen de la actual cultura occidental, influyendo decisivamente en la historia de la humanidad.

Pues nada, 5000 años después de que la civilización egipcia comenzara a desarrollarse, mi promoción de la licenciatura de Psicología de la Universidad de Barcelona, decidió emprender un viaje de fin de carrera al país que tanta expectativa me había generado durante años.

Debo empezar diciendo que no me decepcionó para nada y que algún día espero volver. Pero sí puedo decir que lo que realmente me sorprendió fue algo que no cuentan los libros de historia: su gente.

Como os he dicho, fue mi primera experiencia en el extranjero, mi primera experiencia con una cultura diferente, pero también mi primera experiencia de sentir que allí éramos mis compañeros y yo las notas discordantes, pues todo se encaminaba hacia una dirección en la que nosotros íbamos absolutamente perdidos. Lo mejor que pudimos hacer fue dejarnos llevar, porque de este modo disfrutamos de la experiencia como nadie.

Cumpliendo un sueño, aunque sorprendido
por no ser lo que más me impactó de aquel maravillo país
Abu Simbel, las grandes Pirámides de Gizah, los Templos de Luxor y Karnak, el Valle de los Reyes, las estancias de Tutankamón… sí sí sí, todo muy espectacular, todo muy bonito, todo muy recomendable, pero ¿y su gente?

Cada hora que pasaba por aquellas zonas rurales, por aquellos poblados junto al Nilo y, días más tarde, por la ciudad de El Cairo me daba cuenta que en general la gente era feliz teniendo mucho menos que cualquiera de los barrios más humildes por los que antes en mi vida hubiera podido pasar.



La Felicidad, es por tanto, el tema de este mes de marzo. ¿Qué es la felicidad?, bufff ¿vaya preguntita no?. Pues tú me dirás una definición, yo te diré otra y así podríamos encontrar miles de definiciones; seguro que todas ellas cargadas de razón.

Porque la felicidad es individual y exclusiva. Cada persona vive una misma realidad de maneras tan distintas, que para una puede ser motivo suficiente para sentirse feliz y para otra puede ser un hecho insípido que apenas le genere ninguna emoción. Un ejemplo típico y tonto, pero que demuestra claramente esta evidencia: El que tiene dinero, que le toque 100€ en la lotería es algo anecdótico, pero el que apenas llega a final de mes esos 100€ le hacen estar feliz al menos durante un buen rato.

Y ya que hablo de ratos, la felicidad también es pasajera. Su efecto en la persona puede durar segundos, horas o incluso días… no me atrevería a decir mucho más, porque siempre existe alguna preocupación que rompe el estado de felicidad constante.

Y es que además, para complicarlo un poquito, cuanto mayor es el grado de felicidad más fácilmente podemos ser susceptibles de caer empicados ante un hecho inesperado, traumático o desafortunado. Así que cuidadín cuando estamos en la euforia y en el climax de la felicidad, siempre deberíamos tener muy bien anclados los pies en la tierra para que la caída no sea demasiado dolorosa.

Así de complicada es la felicidad, esa palabra tan bonita y que a todos nos gusta tanto decir y escuchar, pero que cuando la analizamos a fondo tan retorcida resulta.

Mi opinión, es que la salud, el sentirse querido (y no por todos porque es imposible, sino por aquellos a quienes también quieres), y el tener unos mínimos que permitan que lo anterior (salud y estima) estén cubiertos… para mí eso me demuestra que uno ya puede ser mínimamente feliz si así lo escoge. Porque la felicidad es una elección, no algo que nadie te vaya a dar, que puedas robar o comprar ni que venga a llamarte a la puerta de tu casa. La felicidad la tenemos ahí en muchos momentos y detalles del día a día y sólo depende de uno mismo cogerla o dejarla pasar de largo.

En Egipto, si tuviera que escoger un lugar en el que me topé de frente con la felicidad (en realidad serían varios, pero por explicaros el más impactante para mí) fue en la Ciudad de los Muertos. Se trata de un cementerio situado en el sureste del El Cairo, donde además de muertos existen personas que trabajan y viven en los mausoleos. Así es, personas que limpian y cuidan los mausoleos y a cambio, los familiares de los difuntos, les permiten disponer de un espacio donde dormir en el propio mausoleo. O simplemente, personas que fueron obligadas a abandonar sus casas en el centro de la ciudad debido a demoliciones de la renovación urbana en la década de los 50.

La Ciudad de los Muertos, el lugar donde vivos y muertos comparten techo

La vida en un cementerio, ¿os la imagináis?. Yo no era capaz de dar crédito a lo que estaba viendo. Unos mausoleos con dos estancias, una de ellas para los muertos y otra para los que en vida compartían techo. Creo que no sabría explicar realmente cómo allí se podría vivir, lo mejor que puedo hacer es enseñaros estas fotos.


A la izquierda, la Sra. nos recibía en la primera sala del mausoleo, donde descansa el difunto. Arriba, ya en la segunda sala donde vivían, una de las hijas nos muestra unas crías de gato.

Curiosamente, dato curioso el de los gatos, pues os hago saber que Bastet fue la Diosa egipcia de la felicidad, cuya misión era proteger el hogar. Se representaba como una mujer con cabeza de gato y simbolizaba la alegría de vivir.

Y destaco la sonrisa de esa madre y sus dos hijas cuando recibieron nuestras visitas. Apenas les dimos unos bolígrafos, unos zumos, alguna moneda y poco más porque era todo lo que llevábamos encima. El taxista que nos acercó hasta allí nos explicó que con lo equivalente a 1 euro, llamémosle 1 dólar para los que me leéis desde otros países, esa familia podría vivir durante una semana entera.

No sé, pero muchos años después se me sigue erizando la piel cuando lo pienso y lo describo. El único sentimiento que me hace contrarrestar esa tristeza que uno siente al empatizar con esas pobres familias es saber que nuestra visita les alegró al menos por un momento aquel día.

"La felicidad no es una meta, tan solo es un estilo de vida"

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jueves, 11 de enero de 2018

Nuevo año, nueva temática

Una de mis grandes pasiones, que seguramente comparto con muchos de vosotros, es viajar. La experiencia de salir de mi ambiente para experimentar un cambio de aires es una de las cosas que más me ha enriquecido como persona durante los últimos años. No sé hasta qué punto ni exactamente bajo qué términos, pero me atrevería a decir que incluso mucho más de lo que mi rutina del día a día puede llegar a hacerlo.

Siento haber llegado a un momento en el que poder afirmar que el tiempo anual que dedico a viajar me está dando muchas más lecciones de las que puedo estar aprendiendo en otro tipo de actividades que, de manera rutinaria, realizo el resto del año.

Por poner porcentajes aproximados:

De los 365 días que tiene el año…
o   Un 29% (a una media de 7h) lo dedico a dormir
o   Un 6% a las comidas
o   Un 23% (contando desplazamientos) a trabajar
o   Un 7% a las redes sociales (OMG!)
o   Un 8% (1 mes) lo dedico a viajar
o  Obviamente, en el 27% restante se incluyen el resto de actividades: higiene personal, médicos, compras y ocio, ver tv, lectura, amigos, familia… y, por supuesto, preparar todo lo que conlleva ese 8% que he indicado como porcentaje dedicado a la acción propia del viaje en sí.

¿Por qué dentro del 27% de mi tiempo restante hago mención especial al que dedico a los preparativos de un viaje?


Se ha demostrado que elegir el destino, buscar información, comprar vuelos, reservar hoteles, preparar ruta… genera un estado emocional que te mantiene feliz durante mucho más tiempo del que dedicas puramente al viaje en sí. Del mismo modo que el recuerdo tras la vuelta, la huella que deja en tu memoria, mantiene la emoción mucho más allá del fin de esa aventura.



Las personas somos emociones las 24 horas del día y los 365 días del año. Estas emociones no aparecen y se van, sino que dejan cierta pisada que va a tener una durabilidad e impacto sobre la persona mucho más allá del momento o la situación concreta que la haya producido. Dependerá de cuál sea el hecho que la provocó, dependerá de si esta emoción ha sido positiva o negativa y, por supuesto, dependerá de las características personales del individuo, esa emoción será más o menos intensa y duradera.


Viajar, en mi caso y hasta la fecha, me ha aportado emociones más que positivas. Desde el momento en el que decido un destino, un compañero/a de viaje o incluso si viajo solo y valoro todo los pro y contras de esa decisión… mi cuerpo experimenta una serie de emociones que van variando a lo largo de esas semanas o meses (miedo, coraje, alegría, duda, tristeza…), pero todas en su adecuada dosis y formando cada una parte de un todo que finalmente va a determinar la valoración positiva o negativa que extraeré de la experiencia vivida.

Quiero finalizar esta introducción al 2018 haciendo una especial defensa al tópico de que viajar no es sinónimo de irse a miles de kilómetros, ni es un lujo sólo de ricos… sólo se requieren dos cosas: tiempo y ganas.


Si el 2017 he estado publicando sobre especias culinarias y aspectos relacionados con las personas, que vienen siendo temática habitual en este blog desde 2012, este año haré lo propio con 12 destinos que escogeré para cada uno de los doce meses que tenemos por delante.

Espero, como siempre, que disfrutéis de las lecturas, que opinéis tanto como os apetezca y que me hagáis llegar propuestas, comentarios o incluso artículos que elaboréis y queráis que comparta en mi espacio.

Y, por supuesto, espero que al leer mis artículos sintáis ganas por viajar... repito que soy de los que defienden que haciéndolo crecemos como personas.


martes, 5 de diciembre de 2017

DICIEMBRE: Cuida siempre tus raíces y nunca pierdas tu esencia, como el jengibre

Desde que comenzó el año he estado tratando mensualmente una metáfora diferente, en la que he ido conectando un condimento culinario con un tópico que tuviera cabida en este blog dedicado a “Nosotros: las personas”. Un blog que cumple hoy 5 años desde que publicó su primer artículo un 5 de diciembre de 2012 y, que durante estos años, ha llegado a 106 países y va camino de las 300.000 visitas, siendo también finalista y ganador en varios concursos en los que ha participado dentro de la categoría Recursos Humanos.

Este último mes de 2017 será el Jengibre el condimento que completará la docena de especias utilizadas durante este año que pronto acabamos. El jengibre es una especie nativa del sureste asiático que también crece en el Caribe, India, África y China. Su principal interés yace en la raíz de la planta, cuyo uso se establece principalmente en la cocina oriental, sobre todo en China, para condimentar platos de carnes, verduras, escabeches y algunas salsas.

Quiero hacer foco, y aquí la metáfora de diciembre, en que lo que hace característico al Jengibre es su raíz, sus orígenes, su esencia. Las personas también tenemos esencia, tenemos aquello que se le llama de muchas maneras: personalidad, yo, ego,… en definitiva, quienes realmente somos: la autenticidad.



Y esa autenticidad no es lo que aparentamos, ni lo que hacemos, ni lo que decimos, ni lo que pensamos,… sino un poco de todo. La autenticidad es, o mejor dicho, debería ser un poco de pimentón, azafrán, cúrcuma, canela, vainilla, cardamomo, curry, sal, regaliz, clavo y pimienta o, lo que es lo mismo, debería estar orientada al positivismo, envuelta de humildad, ser resolutiva y adaptarse a los cambios, fomentada en el mantenimiento del buen clima, creativa e innovadora, orientada al liderazgo positivo, basada en la comunicación, accesible a los demás, estar presente en todos los aspectos de la marca personal y, por supuesto y muy importante, debería ser siempre coherente. Cada una de las otras 11 especias y aspectos de las personas que, junto al jengibre y a la esencia, harían bajo mi entender una persona ejemplar, un compañero/a, un amigo/a, un padre, una madre, un hijo/a, un jefe/a, prácticamente perfectos a quienes todos quisiéramos tener el gusto de conocer.

A pesar de que la vida te pone trabas (a veces también te las ponen otras personas) debes ser suficientemente coherente con tu manera de pensar, con tus valores, con tu forma de actuar, con cómo te gustaría que actuasen los demás, con cómo te sentirías si estuvieras en el lado contrario al que estás…Pensar en todo esto, difícil pero posible, te va a hacer un poco más consciente sobre la necesidad de no dejarte contaminar, de buscar una opción alternativa si te das cuenta que estás en el lugar menos adecuado, de no aceptar una respuesta que te hace más mal que bien… en conclusión, de luchar por algo que es tuyo y de lo que eres tu propio dueño: tu yo, tu personalidad.

Aunque parezca mentira y bastante abstracto, no hay nada más cierto en esta vida que el hecho de no ser dueño de nada, por muy rico o muy pobre que seas. De nada excepto de ti, de tu historia, de quien eres, de quien decides ser… ¿por qué entonces vas a dejar que otros te lo roben y decidan por ti?. Ese es el peor suicidio que una persona podría cometer, convertirse en un títere de otros. Y si digo esto no es hablar por hablar, sino porque realmente y desafortunadamente soy testigo de muchas personas que por intereses, por debilidad frente a otros y también por miedo están siendo manejadas por otras con más poder y picardía, arrastrándoles a su terreno y bloqueándoles completamente su propia personalidad.

Repito, no dejes que nadie te pise, no permitas que nadie te robe lo único de lo que eres propietario, lucha por tus verdaderos valores, por lo que realmente sientes y conserva tu esencia. Simplemente, recuerda ser ¡siempre auténtico/a!

El estrés laboral no se elimina, se gestiona

Hay una idea que me parece especialmente importante cuando hablamos de estrés laboral y es la de que no podemos pretender que las personas t...