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jueves, 11 de enero de 2018

Nuevo año, nueva temática

Una de mis grandes pasiones, que seguramente comparto con muchos de vosotros, es viajar. La experiencia de salir de mi ambiente para experimentar un cambio de aires es una de las cosas que más me ha enriquecido como persona durante los últimos años. No sé hasta qué punto ni exactamente bajo qué términos, pero me atrevería a decir que incluso mucho más de lo que mi rutina del día a día puede llegar a hacerlo.

Siento haber llegado a un momento en el que poder afirmar que el tiempo anual que dedico a viajar me está dando muchas más lecciones de las que puedo estar aprendiendo en otro tipo de actividades que, de manera rutinaria, realizo el resto del año.

Por poner porcentajes aproximados:

De los 365 días que tiene el año…
o   Un 29% (a una media de 7h) lo dedico a dormir
o   Un 6% a las comidas
o   Un 23% (contando desplazamientos) a trabajar
o   Un 7% a las redes sociales (OMG!)
o   Un 8% (1 mes) lo dedico a viajar
o  Obviamente, en el 27% restante se incluyen el resto de actividades: higiene personal, médicos, compras y ocio, ver tv, lectura, amigos, familia… y, por supuesto, preparar todo lo que conlleva ese 8% que he indicado como porcentaje dedicado a la acción propia del viaje en sí.

¿Por qué dentro del 27% de mi tiempo restante hago mención especial al que dedico a los preparativos de un viaje?


Se ha demostrado que elegir el destino, buscar información, comprar vuelos, reservar hoteles, preparar ruta… genera un estado emocional que te mantiene feliz durante mucho más tiempo del que dedicas puramente al viaje en sí. Del mismo modo que el recuerdo tras la vuelta, la huella que deja en tu memoria, mantiene la emoción mucho más allá del fin de esa aventura.



Las personas somos emociones las 24 horas del día y los 365 días del año. Estas emociones no aparecen y se van, sino que dejan cierta pisada que va a tener una durabilidad e impacto sobre la persona mucho más allá del momento o la situación concreta que la haya producido. Dependerá de cuál sea el hecho que la provocó, dependerá de si esta emoción ha sido positiva o negativa y, por supuesto, dependerá de las características personales del individuo, esa emoción será más o menos intensa y duradera.


Viajar, en mi caso y hasta la fecha, me ha aportado emociones más que positivas. Desde el momento en el que decido un destino, un compañero/a de viaje o incluso si viajo solo y valoro todo los pro y contras de esa decisión… mi cuerpo experimenta una serie de emociones que van variando a lo largo de esas semanas o meses (miedo, coraje, alegría, duda, tristeza…), pero todas en su adecuada dosis y formando cada una parte de un todo que finalmente va a determinar la valoración positiva o negativa que extraeré de la experiencia vivida.

Quiero finalizar esta introducción al 2018 haciendo una especial defensa al tópico de que viajar no es sinónimo de irse a miles de kilómetros, ni es un lujo sólo de ricos… sólo se requieren dos cosas: tiempo y ganas.


Si el 2017 he estado publicando sobre especias culinarias y aspectos relacionados con las personas, que vienen siendo temática habitual en este blog desde 2012, este año haré lo propio con 12 destinos que escogeré para cada uno de los doce meses que tenemos por delante.

Espero, como siempre, que disfrutéis de las lecturas, que opinéis tanto como os apetezca y que me hagáis llegar propuestas, comentarios o incluso artículos que elaboréis y queráis que comparta en mi espacio.

Y, por supuesto, espero que al leer mis artículos sintáis ganas por viajar... repito que soy de los que defienden que haciéndolo crecemos como personas.


lunes, 11 de enero de 2016

If not now, then when

Esta frase la tengo colgada desde hace años en mi oficina de trabajo y cada día la miro durante unos instantes. En ocasiones mientras la observo consigo llegar a ese punto en el que mi vista se difumina y deja fluir mis pensamientos.

Cualquier cosa que pretendo hacer y de la que dudo, cualquier reto que me propongo emprender, un objetivo que cumplir y una meta que alcanzar, adquiere fuerza cuando me detengo a mirar ese trozo de papel colgado ahora al lado de la ventana.

Ante aquella situación más cotidiana que puedas imaginar en la que dudas sobre si llevarla a cabo o no, se puede encontrar la respuesta en esta frase que consigue disipar rápidamente la duda que te tenía paralizado. Darle al “enviar” de un mail que puede resultar duro de leer a quien lo recibe, levantarte de tu silla para hablar con tu Director sobre algo no precisamente amable, descolgar el teléfono y hacer la llamada que menos te apetecería hacer… “Si no es ahora, entonces cuándo” ¿Para qué dilatar algo que tarde o temprano tendrás que realizar y que mientras llegue ese momento sólo conseguirás generar en tu interior angustia y malestar?

La duración de un estado en el que ahora te encuentres puede tener las horas contadas, de hecho así funciona la vida de la que ni siquiera eres conocedor de cuándo se te puede arrebatar. Por esto hay que ser realista y a partir de ahí actuar con optimismo y valentía, arriesgando cada vez que lo creas oportuno, porque de vida sólo hay una y hay que vivirla de la manera que uno desee, sin más.

Atreverse y ser valiente es la única manera de romper rutinas y de conseguir propósitos, ya que te permite salir de tu zona de confort y explorar el mundo que existe fuera de ella. El riesgo a equivocarse existe, pero siendo ese el caso siempre se podrá aprender, se podrá rectificar y se podrá cambiar el rumbo con más experiencia y fortaleza. Soy de los que piensa que aún existe algo peor a ese riesgo que hay de equivocarse y es el equivocarse por no haber hecho nada y ser consciente de ello cuando quizás ya sea demasiado tarde para dar el paso.

Te invito a recortar o guardar esta imagen y te invito también a que la cuelgues en un lugar visible: en la nevera, en tu mesa de despacho, como marcador de páginas del libro que estás leyendo, como fondo de escritorio de tu pc… y que cada vez que dudes de algo o que alguien te transmita su duda ante una situación por la que esté pasando, juntos seáis capaces de ver con más claridad si es realmente ahora el momento y conviene actuar sin postergar algo que tendrá que hacerse igualmente más adelante.


martes, 17 de noviembre de 2015

Un DAFO para cualquier decisión que quieras tomar

En este post voy a presentarte una herramienta que probablemente conozcas y hayas utilizado en alguna ocasión, haciéndote ver que una vez que la domines podrías aplicarla a cualquier decisión que quisieras tomar tanto en el terreno profesional como en el personal.

Normalmente, el DAFO se utiliza en el mundo empresarial para determinar en qué punto nos encontramos para el lanzamiento de un nuevo producto, proyecto o cambio en nuestra empresa. Nos ayuda a saber anticipadamente con qué o a quién nos enfrentamos tanto externa como internamente, pero también de qué armas propias o ajenas disponemos para ese enfrentamiento que debemos asumir.

La definición de sus siglas nos da más pistas para entender este acrónimo:

D – Debilidades: se refiere a todos aquellos aspectos actitudinales o recursos que pueden suponer barreras a la hora de arrancar con el nuevo proyecto (desmotivación de algunos empleados, mala reputación por algún fracaso anterior, etc.)
A – Amenazas: todas aquellas situaciones o elementos externos negativos que pueden truncar el ritmo o camino que hemos emprendido (falta de dinero para invertir en caso de necesidad, contratiempos externos como una crisis del sector, competidores con mucho potencial, etc.)
F – Fortalezas: todos aquellos elementos positivos internos que diferencian y hacen competitivo al proyecto (ventajas con respecto a otros casos de la competencia, novedad en el mercado, etc.)
O – Oportunidades: se refiere a aquellos aspectos positivos y externos que pueden facilitarnos o de los que podremos aprovecharnos para conseguir con mayor rapidez y menor dificultad nuestros objetivos (nuevas tecnologías, buena acogida y buena prensa de nuestra marca, pocos competidores, etc.)


En definitiva, es una matriz de 4 secciones que analizan internamente nuestras debilidades y fortalezas que debemos conocer y aprovechar y, externamente, las amenazas y oportunidades ante las que tenemos que estar preparados y de las que nos podremos beneficiar.

Como vemos, esta herramienta nos permite fácilmente aplicarla al terreno personal a la hora de emprender o poner en marcha un cambio en nuestra vida: cambiar de empleo, hacer una inversión importante, cambiar mi situación personal y/o familiar, decidir un traslado de domicilio a otra ciudad…

Para ello deberemos aplicar las 4 secciones a la situación ante la que nos enfrentamos. 

Pongamos un ejemplo:
Tengo 38 años, casado y con 2 hijos en edad escolar. Dejé mis estudios al finalizar la secundaria y me puse a trabajar con mi padre en su tienda de venta de elementos para la construcción. Mi mujer es licenciada en Magisterio y actualmente es la directora de un colegio. Llevamos 11 años viviendo juntos y todavía no hemos llegado a la mitad de nuestra hipoteca. Hace 8 años mi padre cerró la tienda y, a través de un amigo, encontré empleo como dependiente en una importante empresa del sector de las telecomunicaciones. La semana pasada me reuní con mi gerente y me ofreció la oportunidad de ser coordinador del equipo de comerciales de las regiones de Cataluña, Aragón y Levante. Después de explicarme los cambios que esto supondría me pidió que lo meditase y le diera respuesta a finales de esta semana. Aunque estoy contento con esta propuesta, pues veo que valoran mi trabajo, considero que ha llegado algo tarde y por ello hace unos meses empecé a inscribirme en las ofertas que otras empresas publicaban en los portales de empleo, iniciando algunos procesos de selección, uno de los cuales continúa y del que mañana tengo la última entrevista. Estaba muy ilusionado por el cambio, en el que las condiciones se asemejan a las que me ofrecen en mi empresa actual, pero esta propuesta por parte de mi gerente me ha dejado algo dubitativo por el apego emocional que me vincula a mi empresa y a mis compañeros. Me siento algo bloqueado y es por ello que me dispongo a aclarar esta situación a través de un DAFO.

FACTORES EXTERNOS
FACTORES INTERNOS
Debilidades
Amenazas
*Tengo muy por la mano los productos y servicios que vendo, pero considero que mi conocimiento de cara a los que ofrece la competencia es justo.
*No tengo facilidad para viajar con frecuencia y ahora en mi empresa el nuevo puesto requiere esa flexibilidad.
*Soy muy autoexigente y a veces traslado mi exigencia al trabajo de mis compañeros.
*Si no funciona bien el cambio de empleo es muy probable que me quede en paro teniendo en cuenta la dificultad actual de encontrar trabajo en España.
*Hay mucha gente más joven, con formación y "más baratos" para los empleadores.

Fortalezas
Oportunidades
*Siempre he sido líder de ventas en mi empresa y así me lo han hecho saber; tengo don de gentes y me adapto con facilidad a los cambios.
*Me siento muy motivado por conocer otros productos, otras personas y otras maneras de trabajar.
*Siempre he sido muy positivo y persistente, levantándome siempre que me he caído, si cabe con más energía.
*Mi empresa tiene muy buena fama en el sector y eso me da mucho prestigio de cara a la competencia.
*Mi mujer tiene un buen empleo y en caso de fracaso siempre tenemos un apoyo económico que nos llevaría a una peor comodidad, pero no a la bancarrota definitiva.
*Tengo el apoyo familiar para lo que decida hacer.

Ante esta matriz tengo mucho más claro el caos que a priori me incomodaba. El DAFO me permite valorar con mayor claridad qué decisión tomar y hacia dónde se vuelca la balanza. Estas son algunas de las conclusiones que extraigo cuando hago su lectura y la decisión que pretendo tomar:
  • A pesar de no tener formación, mi experiencia y profesionalidad la suple y 8 años trabajando en una importante firma en la que se me está ofreciendo un puesto de responsabilidad no caen en balde ante cualquier evaluación de desempeño.
  • Estoy muy motivado por aprender y no me asusta afrontar nuevos retos.
  • Si bien es cierto que no todo puede salir a la perfección, soy muy optimista y creo que eso sería la excepción. Aun siendo así, por suerte, mi mujer da mucha estabilidad a la economía familiar y me anima y apoya en la lucha por lo que yo considere más conveniente.
  • Por todo ello, considero que si mañana se me ofrece la oportunidad de colaborar en la nueva compañía éste será mi nuevo camino y así tendré que comunicárselo a mis actuales responsables.

El salario emocional debe ir ligado a la cultura empresarial (incluye test)

El salario emocional se ha convertido en uno de esos conceptos que aparecen de forma recurrente en la gestión de personas. Se menciona en va...