jueves, 16 de julio de 2020

Qué es la Distancia de Poder y cómo afecta a la relación jefe-empleado (por Cecilia Moya)

Estamos en JUlIO, mes del perro como animal que nos da ejemplo de la importancia de estar accesible siempre a los demás en este Blog. Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

  • Georgina Barquin, experta en Gestión del cambio, aporta cinco consejos
  • El punto ciego del jefe y el empleado es el principal problema
  • El lenguaje no verbal es una importante barrera

A menudo, cuando necesitamos comunicarnos con nuestros jefes sentimos una barrera difícil de traspasar. Un problema que suele tener dos caras, ya que, por un lado, la gran mayoría de directivos se creen que son personas accesibles y, por otro, los empleados sienten que existe un techo de cristal en la comunicación entre ellos y sus superiores.

miércoles, 8 de julio de 2020

Nuevos tiempos, nuevos jefes: los 5 "superpoderes" de los líderes en la era del teletrabajo (por marketingdirecto.com)

Estamos en JUlIO, mes del perro como animal que nos da ejemplo de la importancia de estar accesible siempre a los demás en este Blog. Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

En la era del "home office" los líderes deben hacer gala de estas cualidades para gestionar adecuadamente los equipos de trabajo a su cargo.

Hasta hace no mucho el teletrabajo era algo absolutamente abominable a ojos de no pocos jefes. Sin embargo, la pandemia del COVID-19 ha convertido el "home office" es un "must" para todas aquellas empresas que por su tipo de actividad pueden permitirse el lujo de apostar por esta fórmula.

El teletrabajo ha llegado para quedarse (parece que durante bastante tiempo) y pone en un auténtico brete tanto a los empleados como a sus superiores, que deben sacarse necesariamente de la chistera nuevas habilidades de liderazgo.

En la era del "home office" los líderes deben hacer gala de las cualidades que desgrana a continuación W&V para gestionar adecuadamente los equipos de trabajo a su cargo:

viernes, 3 de julio de 2020

JULIO: Lo que el Perro nos demuestra con su fiel y eterna Accesibilidad

Con esto de haber tenido que cambiar nuestros hábitos en prácticamente todas las situaciones que formaban parte de nuestra cotidianidad antes de la pandemia del Covid19, en lo que respecta al ámbito laboral, y más concretamente al teletrabajo, hemos tenido que reconvertir nuestras conductas adaptándolas a las nuevas situaciones e intentando no perder la esencia de nuestros puestos de trabajo.

Quizás me explico mejor poniendo algunos ejemplos. El confinamiento llevó a la mayoría de comercios al cierre total de su actividad cara al cliente, que estaba acostumbrado dentro de unos horarios a encontrar accesible el establecimiento donde comprarse ropa, artesanía, donde hacerse una sesión de belleza, etc... También, el confinamiento, limitó el disfrute de ciertas actividades de ocio como ir al gimnasio o al cine y, por supuesto, limitó la facilidad de acceso que en las empresas podían tener los empleados entre sí, con la jefatura y con ciertos departamentos y despachos a los que poder entrar cuando hubiese una necesidad puntual de consulta, asesoramiento, petición, etc. ¿Cómo hemos tenido que reajustarnos para que estos servicios no hayan echado realmente su cierre al 100% en la actividad y sólo haya quedado durante varias semanas y meses cerrada la actividad presencial?

La temática sobre la que vamos a reflexionar durante este mes va a ser la accesibilidad, entendida como tener acceso fácil y rápido a lo que venía siendo habitual en un comercio, un centro de ocio o el despacho del gerente en la oficina, por seguir con los ejemplos. Esa accesibilidad de manera presencial se ha visto bloqueada, pero las empresas han tenido que reinventarse para que, aunque fuese de manera virtual, siguiese existiendo.

Antes de analizar esta temática os quiero hablar del animal que utilizaré durante este mes para encuadrar la accesibilidad: el Perro, animal del que también podríamos hablar en otras temáticas como la amistad, la bondad, la inteligencia, pero que también nos va a servir para entender mejor la accesibilidad.


El perro, animal doméstico por excelencia, es un animal carnívoro del que en 2001 se estimó que en el mundo existían más de 400 millones. Se caracteriza por tener un oído y un olfato muy desarrollados muy por encima de los del ser humano. Son apreciados por su inteligencia, su sociabilidad con el entorno y su fácil adaptación a las normas en las que se desarrolla su crecimiento, siendo por ello considerado el amigo más fiel del hombre. Existen unas 400 razas, aunque existen muchísimos perros mestizos que hacen difícil determinar cuántas especies podríamos encontrar. El uso que el ser humano hace de estos animales también es muy variopinto: animales de compañía, de caza, de guía, de búsqueda y rescate, ganaderos... La longevidad media de los perros está entre los 13 y 20 años, dependiendo especialmente de la raza a la que pertenecen.

Una de las características indiscutibles de los perros es su fidelidad al hombre. La fidelidad entendida como la mejor compañía y amistad, pues, a diferencia de otros animales y seres humanos, siempre se les tiene disponibles para salir a pasear, jugar, brindarnos compañía, hacer deporte, incluso para hablar. Por ello, me sirve como animal perfecto para referirme al tema de la accesibilidad, que en ocasiones no logramos encontrar en otras personas con tanta facilidad, sinceridad, seguridad e inmediatez como sí ocurre con el perro, a pesar de que en ese momento para nosotros sea algo muy importante y urgente.


Como he introducido antes, los negocios y las personas nos hemos reinventado durante esta nueva situación para no perder la marcha en la carrera que veníamos lidiando antes de la pandemia. Los comercios han acelerado el e-commerce, los gimnasios las clases dirigidas por las redes sociales, el cine el uso de plataformas de entretenimiento virtual, las escuelas las tutorías por videoconferencia, los organismos públicos las gestiones online, los médicos sus consultas médicas a través de la web y muchos otros empleados de Pymes que han recurrido al teletrabajo para continuar con las gestiones que habitualmente realizaban de manera presencial en las oficinas. En definitiva, hemos querido no perder esa accesibilidad a nuestros clientes, pacientes, ciudadanos y, en el mundo organizacional, también a nuestros propios compañeros de trabajo, porque la comunicación es la base del buen funcionamiento de cualquier entidad y porque un bloqueo en la accesibilidad nos llevaría a una situación de desventaja respecto a nuestra competencia en nuestro sector, además de la frustración de para quienes damos servicio (ya sean clientes externos como internos).

Las empresas vuelven a ser resilientes en una nueva crisis para mantener su posición, para no dejarse pisar por la competencia y por todas aquellas organizaciones que ya tenían habilitados estos servicios online paralelamente a los offline. Nos encontramos de nuevo ante un panorama en el que si no te sabes adaptar, si no eres capaz de encontrar soluciones y alternativas y si no eres suficientemente ágil para mantener tu esencia, la ley de Darwin acaba pasando factura.

El perro estará ahí accesible para su dueño en todo lo que éste necesite. La empresa debe estarlo del mismo modo para todo lo que el cliente requiera, repito ya sea este cliente externo (el que nos compra) como interno (el empleado que vende y representa nuestra marca).

EL SIMPLE HECHO DE PRESTAR ATENCIÓN POSITIVA A LAS PERSONAS TIENE MUCHO QUE VER CON LA PRODUCTIVIDAD (Tom Peters)

Otros artículos relacionados con la "accesibilidad":

martes, 30 de junio de 2020

Marcados por la distancia para erradicar la pandemia (por Lucía Serrano)

Estamos en JUNIO, mes de la hormiga como animal que nos enseña al aplicar el individualismo para autoprotegerse en este Blog. Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

El mal llamado ‘distanciamiento social’ –deberíamos llamarlo ‘físico’– impuesto para frenar esta pandemia, puede que cambien algunas maneras de relacionarnos. Pero nos acostumbraremos. 

Dos metros entre una persona y otra. Esa es la distancia que ya condiciona nuestras vidas y que, sin duda, modificará los hábitos en nuestras relaciones de proximidad –se podría decir que un tanto ‘despreocupada’–, si queremos mantener a raya la pandamemia del coronavirus y evitar nuevos rebrotes, que nos hagan retroceder el camino andado y nos ‘condenen’ a un nuevo al duro y temido confinamiento.

jueves, 18 de junio de 2020

Lo que la respuesta ante la COVID-19 nos dice de las diferencias culturales entre el Este y el Oeste (por Richard Clouet)

Estamos en JUNIO, mes de la hormiga como animal que nos enseña al aplicar el individualismo para autoprotegerse en este Blog. Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


Desde su aparición en China en diciembre de 2019, el coronavirus, además de constituir un grave problema sanitario, se ha convertido en un factor de incidencia política y sociocultural a nivel mundial. Por una parte, nos enfrentamos a un desafío sobre el funcionamiento y la capacidad de los sistemas políticos para gestionar los riesgos mundiales del siglo XXI.

Por otra, estamos tomando conciencia, quizás más que nunca, del hecho incuestionable de que las prácticas sociales, las actitudes y los comportamientos públicos requieren una atención especial a la hora de diseñar y establecer medidas para hacer frente a esta crisis. Asimismo, la pandemia ha puesto de relieve las debilidades y fortalezas de los dos bloques que ahora comparten el mundo: el Este y el Oeste.

miércoles, 10 de junio de 2020

Así ha cambiado la Covid-19 las relaciones y las actitudes sociales (por Rocío Carmona)

Estamos en JUNIO, mes de la hormiga como animal que nos enseña al aplicar el individualismo para autoprotegerse en este Blog. Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


Nunca hasta ahora la amenaza de una enfermedad había ocupado tanto espacio en nuestros pensamientos. Desde hace semanas los diarios, las revistas, la televisión, la radio y las redes sociales no hablan de otra cosa que de la Covid19. Estadísticas más o menos aterradoras, testimonios, consejos prácticos e incluso chistes acerca de la pandemia y los nuevos hábitos de vida que nos ha traído ocupan gran parte del tiempo que dedicamos a informarnos.

jueves, 4 de junio de 2020

JUNIO: Lo que la Hormiga nos enseña al aplicar el Individualismo para autoprotegerse

Apenas hace un mes hablábamos de la importancia de lograr gestionar correctamente las salidas de nuestras zonas de confort que vamos construyendo a lo largo de nuestras vidas. Concretamente, conocíamos cómo era la vida del Salmón para poder explicar y entender la necesidad de esta gestión principalmente emocional. A principios de mayo empezábamos a conocer en España el plan de desescalada, referido a cómo salir del confinamiento al que durante el mes de abril y parte de marzo nos habíamos visto sometidos por la invasión de la pandemia del coronavirus. Hoy, principios de junio, España se encuentra, como muchos otros países, en plena desescalada, teniendo zonas en las que las libertades se empiezan a recuperar, aunque con bastantes cambios a como las conocíamos apenas 3 meses atrás.
Por ello, este mes, quiero centrarme en lo que quizás más nos está costando aceptar, incluso siendo conscientes que cualquier infracción o acto incívico puede volver a llevarnos a un rebrote del virus que nos vuelva a confinar en nuestras casas. Me refiero, a las “normas” que contiene este plan de desescalada vinculado a franjas horarias, edades y zonas, añadiendo a todo esto restricción de movimientos y de espacios (prohibición de viajar, de ir al gimnasio, a un espectáculo, a un restaurante con un grupo de amigos, de entrar en un comercio sin pensar en llevar mascarilla o ponerte gel antiséptico en las manos, sin poder disfrutar de la piscina o de la playa, sin poder ir a visitar a los abuelos a sus residencias, etc…). El plan de desescalada conlleva implícita la misma norma que tuvimos durante el confinamiento: apelar al individualismo lo máximo que se pueda para protegernos del contagio. Y para hablar de este concepto sociológico, el individualismo, voy a presentaros a un animal que bien podría haber cabido en un post relacionado con el trabajo en equipo, pero que lo incluyo aquí debido a una de sus facetas que nos viene como anillo al dedo para aprender sobre el tema que hoy nos ocupa. Este animal es la Hormiga.


Las hormigas son una familia de insectos con el nivel más alto de organización social que se da en determinados animales. Existen más de 150.000 especies conocidas y habitan en todos los continentes excepto en la Antártida y algunas grandes islas como Groenlandia e Islandia. Como el resto de insectos, las hormigas cuentan con exoesqueleto (esqueleto externo que recubre, protege y soporta el cuerpo del animal) y tienen una visión pobre o nula, orientándose con sus dos antenas que detectan sustancias químicas, corrientes de aire y vibraciones. Las hormigas tienen 6 patas y, en algunas especies, las reinas y machos tienen alas. La mayor parte son depredadoras, carroñeras o herbívoras. Viven en colonias, que pueden llegar a ser longevas, en las que la reina puede vivir hasta 30 años, mientras que las obreras viven entre 1 y 3 años. Los machos apenas viven unas semanas. Se comunican entre ellas por medio de feromonas (secreción de sustancias químicas), se defienden atacando mediante mordiscos o picando y son capaces de formar ejércitos para la lucha. Lo que más llama la atención de las hormigas es su capacidad de organización y su especialización en tareas que van encaminadas a alcanzar un mismo objetivo. Además, y vinculándolo al tema que nos concierne en esta ocasión, son capaces de autoaislarse cuando se enferman para no contagiar a las hormigas sanas, quienes evitan el contacto con ellas, pero a la vez las protegen manteniendo distanciamiento y reforzando la protección de la reina y de las “hormigas enfermeras”. Según un estudio publicado en la revista Proceedings of the RoyalSociety B, este comportamiento reduce la mortalidad de las hormigas enfermas de un 80% a un 10%.


Me quedo con estas últimas líneas descriptivas de la hormiga. En tiempos de coronavirus, como la hormiga, hemos sido más o menos capaces de organizarnos, especializarnos en determinadas tareas y encaminar muchos de nuestros actos hacia un mismo objetivo: vencer la pandemia. Pero además, decimos que las hormigas son capaces de autoaislarse y protegerse cuando existe un riesgo que las hace enfermar y podría acabar con la colonia. Éste es sin duda el aspecto clave al que ahora nos instan todos nuestros gobiernos y expertos en sanidad y epidemiología con el fin de vencer al virus y evitar cualquier rebrote que pueda devolvernos a las medidas estrictas de confinamiento y privación de libertades a las que hemos sido sometidos estas últimas semanas.

Si en la hormiga es innata esta cualidad de autoprotección, a nosotros nos la tienen que recomendar, repetir e incluso obligar mediante el uso de la Ley. Quizás deberíamos ser conscientes que la hormiga no lo hace por capricho, sino por necesidad de protección para asegurar la supervivencia. Nada lejos del propósito que nosotros deberíamos perseguir, el de evitar más muertes, proteger a nuestros más vulnerables (principalmente, los ancianos) y mantener para ello el distanciamiento social que nos asegure una disminución importante del riesgo de contagio. Desgraciadamente, en los últimos días vemos pequeños colectivos que para nada tienen claro estos riesgos y actúan incívicamente poniendo en riesgo la salud de todo el mundo. Es cierto que son una minoría, pero lo suficiente como para propagar un virus prácticamente desconocido y sobre el que por ahora no tenemos una vacuna.

Durante estos meses, el personal sanitario, entre otros profesionales, ha estado formado por las hormigas enfermeras que han estado velando por las víctimas de este virus. Ahora, nos toca a nosotros ser responsables y mantener el distanciamiento y el individualismo necesario para conseguir el objetivo único de vencer la pandemia y volver a nuestra añorada normalidad.

Para finalizar, sólo añadir que, si bien es cierto que en muchas ocasiones se habla de los efectos negativos del individualismo, que va en contra de la propia naturaleza humana que nos caracteriza por ser seres sociales que necesitamos relacionarnos con los demás para sentirnos queridos e integrados en un grupo, ahora, en estos tiempos que corren, tenemos que intentar restar importancia a esos aspectos negativos del individualismo y hacer un esfuerzo de potenciación del mismo para poder salvarnos y llegar a ser una sociedad altamente efectiva como éramos antes de esta pandemia. Para ello, las alternativas a la no socialización las podemos encontrar a través de la tecnología, de la que últimamente estamos haciendo un uso claramente exponencial, pero también en el respeto de todas las medidas que se están implementando para facilitarnos la ardua tarea de distanciarnos de los demás por un tiempo.

EL INDIVIDUALISMO NO ES TANTO UN FIN COMO UN CAMINO, NO EL MEJOR, SINO EL ÚNICO (Friedrich Hebbel)

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