miércoles, 18 de marzo de 2020

¿A qué edad alcanzamos la felicidad plena? (por Carlos Benito)

Estamos en MARZO, mes del Quokka como animal que nos hace reflexionar sobre la felicidad en este Blog. Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

Un estudio sitúa en los 82 años nuestro pico de bienestar
Siempre ha habido tesis muy variadas sobre la evolución de la felicidad a lo largo de la vida. Existen, por supuesto, pesimistas radicales que entienden la biografía humana como una imparable decadencia a partir de la primera infancia, pero, si organizamos una pequeña encuesta a nuestro alrededor, la mayoría de la gente ubicará su pico de bienestar en algún momento de la adolescencia o la juventud, cuando todo parecía posible y el cuerpo respondía con alegría y vigor. Pero, ojo, también es cierto que, si incluimos en nuestro sondeo doméstico a personas de edad avanzada, nos podemos topar con sorpresas: el escritor estadounidense Elmore Leonard, por ejemplo, aseguraba a los 86 que jamás había sido tan feliz como entonces, y al director de cine sueco Ingmar Bergman le atribuyen esa frase que compara el envejecimiento con la ascensión a una montaña. "Mientras subes, las fuerzas se reducen, pero la mirada se vuelve más libre y las vistas, más amplias y serenas"

martes, 10 de marzo de 2020

¿Cómo afecta la felicidad (o la falta de ella) a nuestra salud? (por Cristian Vázquez)

Estamos en MARZO, mes del Quokka como animal que nos hace reflexionar sobre la felicidad en este Blog. Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

Numerosos estudios demuestran que ser feliz es bueno para la salud, tanto física como emocional.

La nutrición, la actividad física y la salud emocional son los 3 factores que influyen en nuestros hábitos saludables, según el Instituto Pascual Sanz.


¿Qué es la felicidad? Es difícil definirlo, pero sí parece evidente que todo el mundo desea alcanzarla. Y en los últimos años han surgido diversas iniciativas para valorarla todavía más: desde 2013, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra -cada 20 de marzo- el Día Internacional de la Felicidad, como un "reconocimiento del importante papel que esta desempeña en la vida de las personas de todo el mundo". Parte de este rol crucial de la felicidad en nuestra existencia tiene que ver con la salud.

lunes, 2 de marzo de 2020

MARZO: Lo que el Quokka nos transmite sobre la Felicidad

Arrancamos este mes de marzo con una nueva temática y un nuevo animal del que vamos a aprender algo, como mínimo a reflexionar sobre el tópico que vamos a tratar. Este mes, en el hemisferio norte de la Tierra, comienza oficialmente una de las estaciones más colorida del año: la primavera. Por su condición de ser la estación en la que las flores empiezan a brotar, los animales se aparean y la luz del día empieza a brillar con más fuerza, este mes propongo hablar de la felicidad.

Y vamos con la eterna pregunta, ¿Qué es la felicidad?... y mi eterna respuesta con otra pregunta ¿Qué es para ti la felicidad?.

No debemos pretender encontrar un significado válido para todas las personas, porque cada persona va a entender la felicidad de una manera distinta, porque cada uno de nosotros somos felices de formas muy diferentes ante un mismo estímulo, porque la felicidad no depende sólo de un factor y porque el resultado de la suma de todos esos factores externos e internos que influyen en el grado de felicidad nunca va a ser el mismo para todos nosotros.

Pero antes de reflexionar un poco más allá sobre este estado llamado felicidad, quiero presentaros al Quokka, una especie de marsupial que nos recuerda a un canguro del tamaño de un gato. Este animal es considerado el animal más feliz del mundo, debido probablemente a su alto grado de sociabilidad y a su peculiar apertura de boca y curvatura de hocico que recuerda constantemente nuestra sonrisa. El quokka es un animal hervíboro y puede estar largos periodos de tiempo sin beber, haciéndolo a través de las hojas y bayas de las que se alimenta. Es principalmente nocturno y su hábitat está en pequeñas islas de la costa australiana occidental. Se reproducen un par de veces por año y las hembras llevan a sus crías en la bolsa marsupial durante unos 11 meses. La mala noticia es que se encuentra en peligro de extinción (su familia ronda los 12.000 ejemplares), debido esto a su gran depredador, el zorro, y a la deforestación por parte del hombre.


Volviendo al tema que nos toca, y teniendo claro que ninguna definición que busquemos y encontremos sobre la felicidad va a ser más acertada que la propia que queramos elaborar, me dispongo a dar una definición que a mí me ha servido y que he ido rehaciendo a lo largo de mi vida, porque al fin de cuentas la experiencia nos ayuda a darle más realismo a todo aquello que quisiéramos tener como “lo ideal”.

Lo que tengo claro, antes de lanzarme a contestar la eterna pregunta que me hacía al principio de este artículo, es que si llegara a pensar que la felicidad es una meta a la que tengo que llegar para sentirme genial, estupendo, pleno y vital… mejor me dedicase a pensar que la vida es una auténtica mierda, porque esa meta es inalcanzable por cientos de años que lograse vivir. Por ello, bajando del idealismo y poniendo pies en tierra, afirmo que para mí la felicidad es un estado mental y emocional pasajero ante circunstancias que nos acompañan a lo largo de la vida. Es más, hace ya un tiempo me dispuse a ir rehaciendo esta definición y sustituir las palabras “estado mental y emocional” por actitud. Es decir, quedaría algo así como, “para mí la felicidad es la actitud que le ponemos a las circunstancias que nos acompañan durante nuestra vida”. Si la circunstancia la considero negativa, seguramente le asigne tanta tristeza que difícilmente sea capaz de ver los colores vivos de la felicidad. Si la circunstancia es bajo mi punto de vista perfecta, especial y positiva, seguramente mi actitud hacia la misma sea tal que consiga curvar mi hocico y dibujar una amable sonrisa, consiguiendo trasladar dicha emoción hasta lo más dentro de mi propio ser.

Por ello, aunque todos vamos a tener circunstancias en un extremo y en otro (también fifty-fifty) pues lo mejor que podemos hacer es trabajar nuestros rasgos, actitudes y acciones que nos acerquen a ese estado de felicidad “constante” y “aparente” aunque realmente no se ubique siempre en el extremo más positivo. Recordemos que las emociones son contagiosas y que el círculo que nos rodea sea vicioso (negativo) o virtuoso (positivo) va a depender en gran medida de nosotros. Si voy con una actitud positiva y sonriendo por la vida, en vez de ir de mala gana y con cara de amargura y tristeza, es probable que la gente que me rodea también se sienta contagiada por esa actitud y actúe en consecuencia, haciendo que la primavera acompañe el clima social de ese entorno en el que me encuentro.

Hagamos una prueba. ¿Verdad que si miras al quokka es muy probable que sonrías?. No es más que ese contagio del que hablo.


¿Eres capaz ahora de darme tu definición de felicidad? ¿Crees que es necesario rehacer esa definición que le das? ¿Te unes al reto de contagiar a los demás de positivismo? ¡Sonríe!

LA FELICIDAD ES CONTAGIOSA ¡SEA PORTADOR! (Robert Orben)

miércoles, 26 de febrero de 2020

Desterrar los prejuicios y estereotipos, de ayer y de hoy (por Ignacio Cloppet)

Estamos en FEBRERO, mes del Tiburón Ballena como animal que nos hace reflexionar sobre los prejuicios en este Blog. Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

Puerto de Buenos Aires. Contingentes de inmigrantes en el comedor de uno de los hoteles previos al definitivo de Dársena Norte. Noviembre de 1905.

Desde el inicio de la Humanidad, han existido entre los hombres conductas prejuiciosas, ya sea por cuestiones de raza, de religión, de clases sociales o de geografía. Esta constante sigue vigente en el siglo XXI.

martes, 18 de febrero de 2020

Asperger, vivir sin barreras: herramientas necesarias para los alumnos con necesidades especiales (por Magisnet.com)

Estamos en FEBRERO, mes del Tiburón Ballena como animal que nos hace reflexionar sobre los prejuicios en este Blog. Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.

El 18 de febrero se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger, con la finalidad de hacer visible a este colectivo, sus necesidades y sus capacidades, promoviendo la concienciación de la sociedad actual.

Los niños con Asperger sufren cierta discriminación por la falta de información, así como por la falta de herramientas para establecer una interacción adecuada.

El Síndrome de Asperger es uno de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) más habituales y menos conocidos entre la población española, es posible que por esto se generen mayores prejuicios y existan grandes barreras dentro de la educación hacia los más pequeños. El diagnóstico tardío, la falta de información, el desconocimiento de sus características y las barreras en la educación provocan que estas familias no tengan todo el apoyo que necesitan. Desde la escuela on line ELEInternacional explican que son niños que “sufren cierta discriminación por la falta de información sobre este síndrome, así como por la falta de herramientas para establecer una interacción adecuada".

miércoles, 12 de febrero de 2020

El racismo es el verdadero coronavirus (por Miguel Ángel)

Estamos en FEBRERO, mes del Tiburón Ballena como animal que nos hace reflexionar sobre los prejuicios en este Blog. Comparto con vosotros este artículo que me ha resultado interesante.


Ante la epidemia del coronavirus 2019-nCoV el mundo ha reaccionado de formas diferentes. Por un lado, los gobiernos, tanto el de China como los de los demás países con o sin infectados, están poniendo su mejor empeño para intentar contener la propagación de éste patógeno pero, como siempre, las personas reaccionan de las maneras menos esperadas.

lunes, 3 de febrero de 2020

FEBRERO: Lo que el Tiburón Ballena nos permite reflexionar sobre los Prejuicios

Inconscientemente, los seres humanos tenemos la mala costumbre de prejuiciar sin conocer previamente aquello sobre lo que estamos opinando. Se trata de un defecto de fábrica que traemos las personas, pero no por ello dejaremos que esta avería actúe a sus anchas y destroce muchos momentos o situaciones que podrían ser muy positivas. Este mes, como cabe esperar, vamos hablar de los prejuicios y vamos a aprender con el tiburón ballena.

El Tiburón ballena es el pez de mayor tamaño que existe (recordemos que la ballena no es un pez, sino un mamífero). Puede medir 12 metros y pesar hasta 20 toneladas. Su boca, de aproximadamente un metro y medio de diámetro, deja ver más de 300 filas con unos 27.000 dientes aproximadamente. Se caracteriza por tener un patrón formado por puntos y rayas blancas sobre un fondo gris oscuro, aunque su vientre es totalmente blanco. Los tiburones ballena son animales ovovivíparos, que alcanzan la madurez hacia los 30 años y pueden vivir hasta 100. Habitan normalmente en aguas tropicales del Atlántico, Pacífico e Índico y pueden nadar hasta 20.000km al año a 1.800m de profundidad. Se alimentan de plancton y peces pequeños, sin representar ninguna amenaza para los humanos. De hecho son peces amistosos junto a los cuales buceadores y submarinistas pueden bucear sin mayor problema. 


He querido poner esta vez el ejemplo del tiburón ballena, pues simplemente con el hecho de escuchar su nombre, nuestro cerebro e instinto de supervivencia empieza a activar el miedo. Imaginemos que en vez de escuchar su nombre, nos los cruzásemos mientras paseamos con una pequeña embarcación junto a playas filipinas o, imaginemos un poco más, si nos lo cruzásemos mientras buceamos tranquilamente durante una excursión en una isla hondureña. Sin duda, nuestros prejuicios hacia el tiburón ballena, primero por su nombre, segundo por su tamaño y tercero, quizás, por su enorme mandíbula, son de entrada negativos como si de la peor fiera se tratase. Sin embargo, como hemos leído, estos grandes peces suelen ser cariñosos y juguetones con los buzos, sin nada que ver con el peligro que podrían suponer animales más pequeños como algunas especies de pulpos, erizos o incluso estrellas de mar, cuyo veneno podría ser mortal.


Un prejuicio es la formación de un concepto o juicio negativo sobre una cosa o persona de forma anticipada y, generalmente, sin estar basado en la experiencia, que acaba provocando rechazo y discriminación hacia esas cosas o personas. Los prejuicios inconscientes condicionan nuestras conductas y decisiones. Son esa avería que nos viene impuesta de fábrica, pero que como cualquier avería podremos arreglar o, al menos, parchear. Para ello, necesitamos romper el esquema de nuestras creencias utilizando diferentes fuentes de información y, en muchos casos, afrontando el prejuicio y comprobando la auténtica realidad, seguramente muy alejada de la realidad imaginada.

Es probable, que si finalmente nos decidiéramos a aventurarnos en una de esas inmersiones marinas para bucear junto a los tiburones ballena, después, al volver a nuestras casas sería el mejor recuerdo de todo el viaje. Explicaríamos a nuestras familias y amigos qué fantástica aventura el haber conocido de cerca el temido pez, que muy probablemente se habrá acabado convirtiendo ipso facto en uno de nuestros animales favoritos, cuando antes ni siquiera lo habíamos tenido en consideración.

Lo mismo, con lugares, personas y situaciones. Estamos hartos de prejuzgar, me atrevo a decir diariamente, a las personas por el cómo visten, por una frase que hayan podido decir, por el cómo piensan o por el dónde viven. Del mismo modo, prejuzgamos lugares por noticias que vemos de manera aislada en televisión, por películas contextualizadas en esos lugares, por acontecimientos que hayan podido ocurrir allí o, simplemente, por encontrarse en las zonas calificadas como subdesarrolladas.

¡TRISTE ÉPOCA LA NUESTRA! ES MÁS FÁCIL DESINTEGRAR UN ÁTOMO QUE UN PREJUICIO (Albert Einstein)

Hacer un esfuerzo, insisto, en extraer más información (escucha u observación activa, por ejemplo), tantear nuestros prejuicios (acercándonos y verificando si estamos en lo cierto o no), o incluso aventurándonos a explorar esos lugares y esas personas, es la manera más eficaz de romper esos esquemas cognitivos preestablecidos de manera casi inconsciente, que no nos permiten dar oportunidades y, por consiguiente, nos llevan a perdernos experiencias que podrían ser muy positivas en nuestras vidas.

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