El ser humano vive con la
necesidad constante de sentirse emocionalmente seguro y de tenerlo todo
controlado. Al ser imposible llegar a toda la información de lo que ocurre a
nuestro alrededor buscamos llenar esos huecos haciendo uso de la suposición.
Continuamente estamos interpretando
y llenando de argumentos determinados comportamientos de los demás sin haber
buscado pruebas que contrasten y comprueben esas suposiciones que nos hacemos.
El mayor problema que acompaña a estas suposiciones es que las interiorizamos
de tal manera que acabamos dándolas por ciertas hasta el punto de llegar a
creer que llevamos la razón.
Sin darnos cuenta nuestras
suposiciones, ya interiorizadas y autovalidadas, las transmitimos a otras
personas generando un rumor que acabará convirtiéndose muy probablemente en
mentira, porque no debemos obviar el hecho de que al suponer son más las veces
que nos equivocamos que las que acertamos.
Si finalmente ese rumor
convertido en mentira se comprueba que es falso, el sentimiento generado por las
emociones vividas durante la imaginación no acabará nunca de borrarse al completo, porque las emociones siempre dejan huella. Lo único que habremos conseguido es
generar gratuitamente un malestar y contagiárselo a los demás, pues de no
haber supuesto y habiendo tratado de encontrar la verdad desde un principio nos
hubiésemos evitado todo este periodo lleno de elucubraciones e incomodidades.
Hasta aquí me he estado
refiriendo a suposiciones que hacemos sobre comportamientos pasados o
presentes, pero esta dinámica de ir suponiendo erróneamente cosas también nos
sirve cuando lo hacemos hacia el futuro. Dar por hecho lo que piensa o sabe una
persona y con ello dar por hecho que actuará de un modo determinado puede
llevarnos a un desengaño cuando ésta no ha estado a la altura de las
expectativas que nos habíamos generado. En este sentido volvemos a corroborar
el desgaste que origina el error de suponer los comportamientos de los demás.
Ahora bien, ¿cómo evitar o
alejarnos de las suposiciones? El único medio que contrarresta la necesidad
humana de suponer es la comunicación. Preguntar sobre el porqué de una
determinada conducta o sobre el pensamiento que se tiene sobre algo o alguien
nos ayudará a entender mejor lo que ocurre a nuestro alrededor y minimizará el
factor invención que por defecto viene incorporado en nuestro ADN, evitando la
generación de rumores y manteniendo el buen clima social.
Sin duda es mucho más fácil
suponer que preguntar, porque el primero nace de manera prácticamente
automática mientras que el segundo requiere poner en uso todos y cada uno de
los mecanismos de la buena comunicación: empatía, escucha activa, razonamiento,
inteligencia emocional, etc.
Nadie dijo que fuera trabajo sencillo,
pero es evidente que a veces lo más difícil es hacer las cosas mal, sobre todo
por el trabajo que supone después tener que corregir lo que desde un principio
se podría haber evitado.
Hola Alex, me alegra haber encontrado tu reflexión... ya que la falta de certeza y el suponer permanentemente genera enormes malos entendidos.
ResponderEliminarComo indican varias teorías de comunicación, somos responsables de cuestionarnos toda información que recibamos.
Mi técnica para no suponer es convertir en pregunta lo que me dicen o escucho y utilizar la técnica de las 5W+1H. Esto evita suponer y generar malos entendidos.
Gracias por invitarme a reflexionar a mi también sobre este tema.
Saludos!
Vero
What - Who - When - Why - Where - How... sin duda técnica súper efectiva para evitar estas suposiciones y la creación de rumores. Gracias a ti por tu comentario y recibe un fuerte saludo.
EliminarMuy buen escrito. Enhorabuena!!!
ResponderEliminarMuchas gracias Carlos. Me alegro que te haya gustado. Un saludo!!
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